ETIKA E

L.A.U.T. / AIHS

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16-7-1998

0T11

PETICIONES DE LA SANTÌSIMA VIRGEN PARA LAS CASAS DE DESAGRAVIO

 

  1. Que las Casas de Desagravio se promuevan en todos los movimientos de la Iglesia.
  2. Que haya multitud de ellas y que cada una esté reportada con el párroco que le corresponda.
  3. Que la oración principalmente los días jueves o viernes, sea iniciando a las 3 de la tarde, hora de la Misericordia. Que haya una pareja responsable de esa casa: matrimonio o de la misma familia. La oración tendrá que ser diaria, por las siete espadas que atraviesan mi Corazón Inmaculado.

"OFRECERÉIS UNA HORA DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS DOS SAGRADOS CORAZONES. LO HARÉIS POR LOS SACERDOTES Y LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO".

EL ORDEN PARA REZAR

ORACIÓN

        1. Trisagio a la Santísima Trinidad
        2. Comunión Espiritual
        3. Lectura del Evangelio del día
        4. Oración de San Miguel Arcángel
        5. Oración al Ángel de la Guarda
        6. Letanías de los Santos Ángeles
        7. Consagración a la Preciosa Sangre
        8. Corona de la Misericordia
        9. Invocación a San José
        10. Alabanza de Desagravio

"DURANTE LOS SIETE DÍAS DE LA SEMANA EN RECORDATORIO DE MIS 7 DOLORES Y EN EJERCICIO DE LAS 7 PALABRAS DEL OFICIO DEL VIERNES SANTO; EMITIDAS POR MI SANTÍSIMO HIJO."

MEDITAR:

Lunes: Primer Dolor y Primera Palabra

Martes: Segundo Dolor y Segunda Palabra

Miércoles: Tercer Dolor y Tercera Palabra

Jueves: Cuarto Dolor y Cuarta Palabra

Viernes: Quinto Dolor y Quinta Palabra

Sábado: Sexto Dolor y Sexta Palabra

Domingo: Séptimo Dolor y Séptima Palabra

PROMESAS DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA

POR CADA HORA DE DESAGRAVIO

Enero 24 de 1998

  1. Mil días de indulgencias.
  2. La protección continua para vosotros durante los días calamitosos.
  3. La salvación eterna de las almas de vuestros parientes que no se han convertido.
  4. Liberación de mil almas del purgatorio.
  5. La anulación de hechizos y conjuros mágicos, ritos satánicos en perjuicio de vosotros y de vuestros familiares.
  6. La asistencia personal Mía, de Jesús y San José en el día de vuestra muerte.
  7. La promesa de la bendición que sólo los santos encuentran, tanto en el cielo como en la tierra.
  8. El conocimiento inmediato de vuestros pecados, a fin que os enmendéis y os confeséis ante el sacerdote.
  9. La curación de los enfermos, de los cuales Dios disponga en su Misericordia restablecer la salud.
  10. La aceptación de la Divina voluntad en todo lo que Dios os enviare, con ello vendrá la purificación de todos vuestros males y la santificación de vuestras almas.
  11. Conocimiento profundo de las cosas celestiales mediante el don de la fé.
  12. La gracia para perseverar y vencer en los ataques del Anticristo.

Repitiendo un segmento del cuarto mensaje donde la Virgen hace otras promesas por la hora de oración de reparación y desagravio:

Si hacéis una buena confesión y recibís con frecuencia a Jesús Sacramentado: + Recibiréis conocimiento interior para discernir lo que viene del maligno. + Recibiréis palabras para instruir en la Fe Católica a cuantos se os acercaren con propósitos de conversión. Y por último: + premio de la consolación que Dios entrega a las almas dóciles y humildes. Pero debéis hacer de vuestra hora de desagravio una hora de amor y fe.


TRISAGIO A LA SANTISIMA TRINIDAD

Abre Señor mis labios, y mi boca anunciará Tu alabanza.

R. Ven oh Dios en mi ayuda, apresúrate Señor a socorrerme.

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto preparatorio al ejercicio.

Benignísimo Dios, Uno en esencia y Trino en Personas; aquí tienes una de tus humildes criaturas, que conoce en sí la venerable imagen de Tu Trinidad Santísima. Confieso que no he cumplido con las obligaciones a que me empeña el honor de Tu Divina Semejanza. He pecado, Dios mío, pero nunca negué, sino he créido constantemente en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo; que el Padre no tiene algún principio, que el Hijo es producido por el Padre, a quien es consubstancial, y que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, de cuyo amor recíproco es también consubstancial a ambos; que el Padre no es primero que el Hijo, ni los dos primeros que el Espíritu Santo. Adoro al Padre como Dios, al Hijo como Dios y al Espíritu Santo como Dios; y con todo, en los tres solo creo y adoro un solo Dios. Yo no entiendo, Señor, este misterio; pero cautivo mi entendimiento en obsequio de la fé, para mayor gloría Tuya y mérito mío. Ofrezco estos profundísimos sentimientos de religión, de reverencia y amor, como unos votos gratísimos a Tu Santidad, para que por ello perdones tantas ofensas cometidas por mí contra Tú Majestad increada. ¡Oh Trinidad Beatísima! A Ti suspira la trinidad miserable de mis potencias. Mi memoria, my enferma de fragilidad; mi entendimiento, atestado de ignorancia; mi voluntad, contagiada de inclinaciones al mal. Sánala, purifícala, y dame auxilios para que jamás falte a los propósitos que Te has dignado inspirarme; que yo protesto de todo corazón dedicarme desde hoy en adelante a mantener la nobleza de costumbres que corresponde al carácter de Ti mismo con que me has sellado, y hacer todo el aprecio que me sea posible de Tu gracia y a valerme para conservarla de la devoción al misterio de Tu Augustísima Trinidad, en quien espero hallar misericordia, piedad y beneficiencia para siempre. Amén.

Himno

Ya se va el sol de Fuego;

Tú Unidad, Luz Perenne,

Trinidad Santa, infunde

Tu amor en nuestra mente.

De mañana y de tarde

Rogamos que nos lleves

A alabarte en el Cielo

Con himnos reverentes

Al Padre, al Hijo y a Tí, Divino

Espíritu siempre la gloria que hasta

Aquí sea dada eternamente. Amén.

Un Padre Nuestro y Gloria al Padre.

Con los Serafines.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Con los Querubines.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Con los Tronos.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Oración a Dios Padre.

Omnipotente y sempiterno Dios Padre, que con tu Unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, Uno en la esencia y Trino en las Personas.

Yo te adoro, venero y bendigo con las tres angélicas jerarquías; y con los tres Coros de la primera, amantes Serafines, sabios Querubines y excelsos Tronos, te aclamo Santo, Santo, Santo, poderoso y Eterno Padre del Verbo Divino, principio del Espíritu Santo, Señor de los Cielos y Tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Otro Padre Nuestro y Gloria al Padre.

Con las Dominaciones.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Con las Virtudes.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Con las Potestades.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Oración a Dios Hijo

Sabio y soberano Dios Hijo, hecho hombre por nosotros, que con tu Eterno Padre y el Divino Espíritu eres un solo Dios, Uno en la esencia, y Trino en las Personas.

Yo te venero, bendigo y adoro con las tres jerarquías de los Ángeles; y con los tres Coros de la segunda, Dominaciones, Virtudes y Potestades, te aclamo Santo, Santo, Santo, Omnipotente Verbo Divino y Unigénito Hijo de Dios, principio del Espíritu Santo, Señor de los Cielos y Tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Otro Padre Nuestro y Gloria al Padre.

Con los Principados.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Con los Arcángeles.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Con los Ángeles.

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.

R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten misericordia de nosotros.

Oración a Dios Espíritu Santo.

Amante Dios, Espíritu Santo, Amor divino, que con el Eterno Padre y su Unigénito Hijo eres un solo Dios, Uno en la esencia y Trino en las Personas.

Yo te bendigo, adoro y venero con las tres jerarquías angélicas; y con los tres Coros de la tercera, Principados, Arcángeles y Ángeles, te aclamo Santo, Santo, Santo, Divino Amor y suavísima unión del Eterno Padre y del Hijo, procediendo en amor de uno y otro, Señor de los Cielos y la tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona.

Tres son los que dan testimonio en el Cielo; el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres on una misma cosa.

V. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Alabemos y ensalcémosle en todos los siglos.

Oración.

Altísimo e incomprensible Dios, que dentro del Santuario de Tu Divina Naturaleza, donde nadie entra, tienes encerrado el misterio de Tu Trinidad Santísima, a quien no se puede correr el velo para verla de lleno, sino que todas las criaturas debemos adorarla profundamente desde fuera; dígnate admitir nuestros humildes votos, deprecaciones y alabanzas, que presentamos reverentemente al pie del trono de Tu inefable Majestad, por los merecimientos de Nuestro Señor Jesucristo, que contigo, vive y reina en unidad del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Gozos a Dios Trino y Uno.

¡Señor Dios! en dulce canto
Te alaban los Querubines,
Y Angeles y Serafines
Dicen Santo, Santo, Santo.
Eterna y Pura Deidad
De incomparable excelencia,
Que en la Unidad de Tu esencia
Encierras la Trinidad:
De nuestra fe la humildad
Te adora en sencillo canto.

Ángeles, etc.

Tú del hombre
delincuente
Tiernos suspiros recoges,
Y sus plegarias acoges,
Porque eres Padre clemente.
¿Quién, amándote, no siente
Trocarse en dicha el quebranto?

Ángeles, etc.

Nuestros padres celebraron
Con sus cánticos de gloria
De tus prodigios la historia,
Que gozosos admiraron.
La fe, Señor, nos legaron,
Que es nuestro escudo y encanto.

Ángeles, etc.

Cuando tu justa venganza
Con plagas al hombre aterra,
Y hace estremecer la tierra,
Y airada sus rayos lanza,
La luz de nuestra esperanza
Es tu nombre Sacrosanto.

Ángeles, etc.

Tus excelsas bendiciones
Derrama pródigo y tierno,
Y a tus hijos ¡Dios eterno!
Colma de inefables dones.
Para su dicha dispones
Tanto bien, prodigio tanto.

Ángeles, etc.

¡Quién del amante Isaías
Ardiera en el sacro fuego,
Para alzar su humilde ruego
En divinas melodías!
Supla a vuestras voces frías
La tierra, el mar, entretanto.

Ángeles, etc.

Por el misterio que adora
¡Oh Dios! tu escogida grey,
Signa Tu Divina Ley,
Y de la muerte en la hora,
Con su sombra bienhechora
Nos cubra Tu regio manto.

Ángeles, etc.

¡Señor Dios! En dulce canto
Te alaban los Querubines,
Y Ángeles y Serafines
Dicen Santo, Santo, Santo.

Antífona.

Bendita seas, Santísima Trinidad y Unidad indivisible de nuestro Dios; nosotros confesamos este misterio Augustísimo de Ser con cuanta reverencia podemos, porque no cesas de ejercitar en nosotros Tu Misericordia.

V. Bendito eres, Señor, en el Firmamento del Cielo.
R. Y llena está de Tu gloria la Tierra.

Oremos.

Omnipotente y sempiterno Dios, que has concedido a tus siervos la gracia de conocer en la confesión de la verdadera fe la gloria de la eterna Trinidad de tus Personas y de adorar en el Poder de la Majestad la Unidad de tu incomprensible Naturaleza; nosotros te suplicamos que por la firmeza de esta misma fe seamos libres de todo género de adversidades. Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Oración.

Dios, de quien viene la santidad en los deseos, la rectitud de los consejos y la justicia en las obras; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que, entregados nuestros corazones a la observancia de tus mandamientos y desterrado el miedo de todo enemigo, tengan con tu protección los tiempos tranquilidad. Por Nuestro Señor Tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

COMUNIÓN ESPIRITUAL

¡OH SANGRE de Jesucristo! ¡Yo Te adoro en Tu Eucaristíca presencia en el Altar! Yo creo en Tu poder y dulzura; penetra en mi alma y purifícala, en mi corazón e inflámalo. PRECIOSA SANGRE de Jesús, realmente presente en la Sagrada Hostia, alumbra mi inteligencia, toma posesión de mi mente, circula siempre en mis venas, que todos mis sentidos sean marcados con Tu divina unción, que mi corazón lata solo por Tu gloria y que mis labios te alaben por siempre. Amén.

Bendita Sea La Justa Mano
Bendito Sea Su Santo Enojo
Bendita Sea Su Perfecta Justicia.

LECTURA DEL EVANGELIO DEL DÍA

Del Misal.

ORACIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestra protección contra los males y las tentaciones del demonio, que Dios lo reprenda te pedimos humildemente; y tú, Oh Príncipe de las Huestes Celestiales, por el poder de Dios, lanza al infierno a Satanás y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo buscando la ruina de las almas. Amén.

ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA

Ángel de mi guarda, mi dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día;
no me dejes solo, que me perdería,
y llévame de la mano a Jesús y María. Amén.

LETANÍAS DE LOS SANTOS ÁNGELES

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Señor escúchanos.
Dios Padre, Creador de los Ángeles, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Señor de los Ángeles, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, Vida de los Ángeles, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, Delicia de todos los Ángeles, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Todos los Coros de los Espíritus bienaventurados, rueguen por nosotros.
Santos Serafines, Ángeles del Amor,
Santos Querubines, Ángeles de la Palabra,
Santos Tronos, Ángeles de la Vida,
Santos Ángeles de la Adoración,
Santas Dominaciones,
Santas Potestades,
Santos Principados del Cielo,
Santas Virtudes,

San Miguel Arcángel, ruega por nosotros.

Vencedor de Lucifer,
Angel de la fe y de la humildad,
Preservador de la Santa Unción,
Patrono de los moribundos,
Príncipe de los ejércitos celestiales,
Compañero de las almas de los difuntos,

San Gabriel Arcángel, ruega por nosotros.
Santo Ángel de la Encarnación,
Fiel mensajero de Dios,
Ángel de la esperanza y de la paz,
Protector de todos los siervos y siervas de Dios,
Guardián del Santo Bautismo,
Patrono de los Sacerdotes,

San Rafael Arcángel, ruega por nosotros.

Ángel del Amor Divino,
Vencedor del enemigo malo,
Auxiliador en la gran necesidad,
Ángel del dolor y de la curación,
Patrono de los médicos, de los caminantes y de los viajeros.

Grandes Arcángeles santos, rueguen por nosotros.
Ángeles del servicio ante el Trono de Dios,
Ángeles del servicio para los hombres,
Santos Ángeles custodios,
Auxiliadores a nuestras necesidades,
Luz en nuestra oscuridad,
Apoyo en todo peligro,
Exhortadores de nuestra conciencia,

Intercesores ante el Trono de Dios, rueguen por nosotros.
Escudo de la defensa contra el enemigo maligno,
Constantes compañeros nuestros,
Segurísimos conductores nuestros,
Fidelísimos amigos nuestros,
Sabios consejeros nuestros,
Ejemplo de nuestra obediencia,
Consoladores en el abandono,
Espejo de la humildad y de la pureza,
Ángeles de nuestra familia,
Ángeles de nuestros sacerdotes y pastores,
Ángeles de nuestros niños,
Ángeles de nuestra tierra y patria,
Ángeles de la Santa Iglesia,
Todos los Santos Ángeles.

Ángeles de Dios, asístannos en la vida.
Ángeles de Dios, asístannos en la muerte.
Ángeles de Dios, en el cielo se los agradeceremos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdonanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros Señor.

Cristo óyenos.
Cristo escúchanos,
Señor ten piedad de nosotros.

Dios mandó a sus Ángeles que cuiden de tí, los cuales te guardan en todos tus caminos.

Oremos:

Omnipotente y Eterno Dios, envíanos la guarda de tus ejércitos celestiales para que seamos preservadores de los terribles ataques del enemigo maligno, y que preservados de todo peligro por la Sangre Preciosísima de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Inmaculada Virgen María, te podamos servir nuevamente en la paz por Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina como Dios en la eternidad. Amén.

CONSAGRACIÓN A LA PRECIOSA SANGRE

Preciosa Sangre palpitando en el Eucarístico Corazón de Jesús, yo Te adoro y Te ofrezco en homenaje mi alabanza y amor. En el Calvario Tú vertiste el precio de mi redención; en el altar, Tú eres mi vida y la fuente de todas las gracias que se haya nunca conocido.

SANGRE DIVINA, yo Te doy gracias, Tú eres el grandísimo regalo de Dios al hombre, la prueba y promesa de amor eterno.

OH! SANGRE SALVADORA, tan a menudo desconocida, despreciada y olvidada, yo me obligaré a ofrecerte reparación durante mi vida, por mediación del Inmaculado Corazón de María, mi Madre, yo deseo consagrarte todos los días de mi vida a Tu amor y adoración, yo pongo mi casa en especial manera bajo tu poderosa protección; que Tu bendición siempre descanse sobre mi familia y sobre todos quienes son queridos por mí.

Cuando las tormentas de la vida se aglomeren cerca de mí, cuando pruebas y tentaciones me opriman fuertemente, sé Tú mi refugio y mi fuerza. Bendecidos por Tí, mis gozos serán mas dulces y cada tristeza que yo tenga Tú la suavizarás. Sobre todo, a la hora de la muerte, OH! PRECIOSA SANGRE sé Tú mi paz y mi esperanza. Que tu insignia sea mi pasaporte a las Eternas playas, Tu Voz mi mediadora delante del trono de la Justicia de Dios abriéndome las puertas de la Ciudad Inmortal donde por siempre te amaré y gozaré en Tí. Amén.

CORONA DE LA MISERICORDIA

En el Nombre del Padre, ...
Credo, Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Se recita en un rosario normal.

En lugar de Padre Nuestro, se dice:

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como reparación por nuestros pecados y los del mundo entero.

En lugar de Ave María, se dice:
Por la dolorosa Pasión de Jesús,
Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jaculatoria: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nostros, yo confío en ti.

En las últimas tres cuentas se dice:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero. (3 veces)

INVOCACIÓN A SAN JOSÉ

Oh bienaventurado San José, te pido Tu protección y te súplico que socorras mis necesidades. Aparta de mí todo peligro de pecado y asísteme propicio en esta lucha contra el poder de las tinieblas. Defiende a la Iglesia Santa de Dios de las acechanzas de sus enemigos y protégenos a cada uno de nosotros con Tu Perpetuo Patrocinio para que podamos santamente vivir y piadosamente morir, y alcanzar así la eterna Bienaventuranza.

ALABANZA DE DESAGRAVIO

Te rogamos, dulce Jesús, por los que no ruegan; te bendecimos por los que te maldicen y te adoramos por los que te ultrajan. Suba, Señor, ante Ti, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores; por las blasfemías, impurezas y escándalos; por los robos e injusticias, por las debilidades y respetos humanos; por los crímenes de los esposos, las negligencias de los padres y las faltas de los hijos; por los atentados cometidos contra el Papa, por las persecuciones y los abusos de los sacramentos; por la diabólica labor de la prensa, radio, cine y televisión, inmorales y blasfemos. Perdón, Señor, y ten piedad del más necesitado de Tu gracia. Amén.


MEDITACIÓN DE LOS SIETE DOLORES DE NUESTRA SANTÍSIMA MADRE Y DE LAS SIETE PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

LUNES

Primer Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando le profetizó Simeón que te había de quitar la vida; por este dolor te pido conocimiento y contricción de mis culpas.

Padre Nuestro, Ave María.

Primera Palabra:

"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen."

Señor Jesús, la primera palabra que dices mientras te clavan las manos y los pies y te crucifican en medio de feroces insultos y burlas de tus enemigos, es una palabra de perdón. Tu que mandaste orar por los que nos tratan mal, nos estás dando ejemplo. Tú sabes que en todo pecado hay un poco de ignorancia, de debilidad y de falta de reflexión y aprovechas de esto para pedir perdón de los pecados. Tú has dicho: "Padre, perdónalos".

Señor, que ésta sea nuestra oración en los ataques de cólera ante las ofensas que recibimos. Tú sabes que la prontitud perdonar a los que nos ofenden es el termómetro que marca la santidad que tenemos y el grado de nobleza. "Perdónalos porque no saben lo que hacen". Jamás ha existido un abogado tan hábil para defender a sus clientes como Tú Oh Jesucristo, para defendernos a nosotros los pecadores. Tú nos enseñas a orar por los que nos ofenden porque sabes que si oramos por los que nos han tratado mal no seremos capaces de odiarlos. Al recomendarnos el Padrenuestro nos mandaste decir: "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Y con el ejemplo Tuyo en la Cruz nos estás enseñando cómo se perdona a los que nos ofenden. Es un ejemplo muy necesario porque Tú sabes lo difícil que nos queda perdonar y pedir bendiciones para los que nos maldicen. Tú has dicho: "Si no perdonáis de corazón a los demás, tampoco el Padre Celestial os perdonará a vosotros". Concédenos Señor el perdonar siempre y haz que seamos para siempre perdonados por Dios. Amén.

Rezar una oración por las personas que no nos quieren, o por las que nos han ofendido, o nos tratan mal o hablan mal de nosotros.

 

MARTES

Segundo Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María al saber la crueldad con que Herodes intentaba quitarte la vida, y por los trabajos que padeciste en el camino y destierro a Egipto; por este dolor te pido una santa resignación en todas las tribulaciones que te dignes enviarme.

Padre Nuestro, Ave María.

Segunda Palabra:

"En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso".

Señor Jesucristo, el que estaba crucificado a tu derecha en el calvario habia contemplado ya la paciencia, la dulzura, el ánimo majestuoso y sereno y la piedad con que Tú sufrías el martirio de la cruz. Luego te oyó decir el "Perdónalos porque no saben lo que hacen". Esto lo animó a suplicarte diciendo: "Acuérdate de mí cuando estés en Tu Reino". Y vino la respuesta de Tu inmensa Bondad: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso". Estar junto a Tí, Señor Jesucristo, ese será nuestro verdadero paraíso. Con aquel malhechor demostraste que la Misericordia de Dios jamás rechaza a un pecador arrepentido. Tú dijiste un día: "A quien mucho se le ha perdonado, mucho ama". Nostros te queremos amar inmensamente porque son muchos los pecados que has tenido que perdonarnos. El ladrón de la cruz te pidió solamente que te acordaras de él y Tú lo llevaste ese mismo día al Paraíso. Es que siempre concedes a cada uno muchísimo más de lo que te pedimos. Bendito seas para siempre Señor.

Tu, Señor, desde la cruz conmoviste el corazón de un malhechor. Y ese milagro lo sigues repitiendo cada día. Siempre que uno de nosotros te contempla crucificado, y piensa en lo mucho que por nuestro salvación has sufrido, esas manos abiertas para perdonar nos llenan de consuelo y de esperanza. Los que tenemos tantas maldades en nuestra vida pasada te decimos también: "Cristo, ya que estás en Tu Reino, acuérdate de nosotros". Y sabemos que Tus oídos sí nos están escuchando. Esperamos que en esta vida nos ayudarás a sufrir con paciencia la cruz de los sufrimientos de cada día; que en la agonía tendremos el Crucifijo en nuestras manos y besándolo cariñosamente diremos: "Jesús, Jesús, acuérdate de mí", y que en la hora de nuestra muerte nos llevarás al Paraíso a todos los que te hemos invocado en la tierra Tu sublime promesa: "A todo el que me proclame delante de la gente de este mundo, Yo le proclamaré delante de mi Padre y de los Ángeles en el Cielo". Amén.

Rezar una oración para aquellos pecadores que estén en mayor peligro de condenarse, y por aquellos pecadores que son familiares nuestros.

MIERCOLES

Tercer Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te perdió tres días; por este dolor te pido remisión de mis pecados.

Padre Nuestro, Ave María.

Tercera Palabra:

Y dijo Jesús a su Madre: "Mujer, he ahí a tu hijo", y al discípulo: "He ahí a tu Madre."

Señor Jesús, Tú no estabas solo en el calvario. Allí estaba tu Madre Santísima la Virgen María y Tu discípulo amado, el Apóstol San Juan. La Iglesia siempre ha querido y creído que San Juan nos representaba allí a todos nosotros. Y a ese hombre que nos estaba representenando allí, Tú le diste por Madre a Tu propia Madre. Gracias Señor. Ahora podemos decir: "La Madre de Nuestro Dios es también Madre nuestra". Sabemos oh Cristo que Tú todo lo que haces lo haces perfectamente bien hecho, y por eso al darnos por Madre a María Santísima le has infundido un gran amor hacia nostros. Ojalá nos infundas también un gran amor hacia Ella. A María, tu Madre Purísima que es la más santa de todas las mujeres, le permitiste sufrir más que a las demás. ¿Por qué? Seguramente porque el sufrimiento no es castigo sino escalera para llegar a la más alta cumbre de la santidad y del premio celestial. Señor, que así lo comprendamos. "He aquí a tu hijo" le dijiste a Ella en la cruz. Así le queremos decir también nosotros: "He aquí a tu hijo". Hijos desagradecidos, hijos manchados, pero con enorme deseo de reformar nuestra vida y alcanzar la santidad y la salvación. Por eso le decimos cada día: "Ruega por nostros pecadores, ahora". Ahora, cuando la vida está llena de sustos y de afanes. Ahora cuando las pasiones nos hechan por el rodadero de las malas costumbres. Ahora, cuando con el vestido de la gracia hecho harapos volvemos a la Madre Santa para que arregle con la gracia del arrepintimiento nuestras vidas desechas. Señor, en el calvario cada martillazo en Tus manos y en Tus pies era un martillazo en el Corazón de Tu Santa Madre.

Tú que le diste a Ella fuerzas para sufrir todo por amor de Dios y por nuestra salvación, haz que también nosotros soportemos las penas de la vida por amor a nuestro Dios y por la salvación de las almas. Amén.

Rezar una oración a la Virgen María por los agonizantes.

 

JUEVES

Cuarto Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te vió cargado con el infame madero de la Cruz yendo dócil al suplicio; por este dolor te pido las virtudes que por el pecado perdí.

Padre Nuestro, Ave María.

Cuarta Palabra:

"Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?."

Señor Jesucristo, Tú sabías que muchos de nosotros tendríamos que pasar por momentos semejantes al de Tu agonía en la cruz, momentos en los que parecen que Dios se haya alejado y nos haya abandonado, y quisiste enseñarnos a rezar también en esas situaciones tremendas. Tú quisiste acompañarnos en las más terribles situaciones de la vida humana, para que no haya sitio de dolor al que tengamos que ir nosotros, en el cual Tú no hayas estado antes. Tú nos quieres recordar que el verdadero vencedor es el que se niega a creer que Dios lo ha abandonado definitivamente. Tú querías decirnos a todos que aunque hasta el último momento parezca que la derrota nos persigue, si tenemos fe en Dios tenemos el triunfo asegurado, aunque todos los apoyos humanos hayan desaparecido. Con este grito Tuyo nos quisiste enseñar que una súplica emocionada queda muy bien en los labios de los que amamos a Dios. En la cruz mientras sufres vas diciendo: "Dios mío, Dios mío..." Sufres rezando para enseñar a Tus amigos el modo perfecto de sufrir. Quieres que también nosotros cuando parezca que todo está perdido, lancemos con fuerza nuestra voz de angustia al cielo. Que digamos a Dios con el Salmista: "Despierta, Señor, ¿Por qué duermes?", o con los Apóstoles en la noche de la tempestad: "Sálvanos Señor que perecemos". Dios parecerá despertar de su aparente sueño, y vendrá, y no podrán más las amarguras de la vida que el poder de Dios. Así lo esperamos por los méritos de Tu Santísima Agonía, Pasión y Muerte. Amén.

Dar a una familia pobre, o a una cárcel, o a un hospital, o iglesia, alguna limosna que nos cueste. Y esto es sufragio de las benditas almas. (La Biblia dice: "La limosna borra muchos pecados". Tobías)

VIERNES

Quinto Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te vió crucificado; por este dolor te pido el don de gracia, y antes de mi muerte Tu Cuerpo en comida.

Padre Nuestro, Ave María.

Quinta Palabra:

"Tengo sed".

Señor Jesucristo, la sed fué quizá uno de los tormentos más intolerables en Tus horas de crucifixión. Las heridas expuestas al sol te producían gran fiebre, y se cumplió lo que habían anunciado los Profetas, que en Tu sed te darían a beber hiel y vinagre. Cuando enviabas hacia la humanidad los torrentes de agua viva de Tus gracias y bendiciones para apagar la sed de todas las gentes, Tú tenías que exclamar: "Tengo sed". Con sed de hacernos bien moriste, oh Cristo y viviste siempre esa sed. Tenías sed en el cuerpo pero sed más grande todavía en Tu Espíritu por salvarnos, sed, deseo grande de obtener que te amemos y que te obedezcamos. Señor, que no seamos menos que aquel soldado que te alcanzó una esponja llena de vinagre y Tú lo bebiste todo. Todavía podemos calmar Tu sed, llenando nuestra vida de actos de amor a Tí y de obediencia a Tus mandatos. Por Tu sed en la cruz concédenos sed de salvar almas, y líbranos de esta sed de placeres que nos domina. Era muy natural que tuvieras sed, por tanta Sangre que habías derramado y por Tus sufrimientos. En estas tres horas de lenta agonía Tu cuerpo perdía incesantemente Sangre a través de las heridas de las manos y de los pies, y de las numerosas heridas hechas por los latigazos. Tu cabeza estaba acribillada de punzadas de espinas, y en la posición a que forzaba la cruz, Tu cuerpo no encontraba ni un momento de reposo. Señor, al pensar en la pavorosa sed que sufriste en la cruz, queremos ofrecerte también algún pequeño sacrificio en nuestras comidas y bebidas. Que Tu ejemplo nos conmueva y que no suceda que mientras mueres de sed por salvarnos, nosotros en cambio sólo busquemos dar gusto a los sentidos del cuerpo. Que no andemos buscando solamente las comodidades de esta vida, mientras Tú sufriste tanto por conseguirnos la felicidad en la vida eterna. Claman Tus heridas, claman los clavos diciéndonos que Tú eres Amor y Misericordia...

¿Qué otro remedio mejor podemos encontrar para mejorar nuestra alma que la meditación de lo que Tú, nuestro Redentor, has sufrido en la cruz? Cuando el águila del pecado revolotee por encima de nuestra pobre alma queriéndola destrozar, volveremos con el pensamiento como timidas palomas a refugiarnos en las heridas de Tus manos y de Tus pies, y allí estaremos a salvo de los enemigos de nuestra salvacion. Amén.

Por amor a Jesucristo y por el descanso de las benditas almas, hacer algún sacrificio: dejando de comer algo, o callando algo que deseábamos decir, o apagando por un rato el radio o televisor. Lo que el Senor nos inspire. El prometió grandes cosas para quienes sepan ofrecerle algún sacrificio.

 

SÁBADO

Sexto Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María al tener en Sus brazos y contemplar Tus mortales heridas; por este dolor te pido una verdadera devoción a Tu Pasión y Muerte.

Padre Nuestro, Ave María.

Sexta Palabra:

"Todo está consumado".

Señor Jesucristo, ya no quedaba ninguna profecía por cumplir. Ningún acto expiatorio que hiciera falta para pagar las deudas de la humanidad. Completa estaba la obra redentora. Sí, todo estaba cumplido, viniste al mundo en el tiempo que habían anunciado los Profetas. Predicaste a los pobres. Fuiste manso y humilde. Hiciste ver a los ciegos y oís a los sordos. Naciste de una Virgen. Tus enemigos Te rodearon como fieras y Te odiaron gratuitamente. Tu lengua se pegó al paladar de tanta sed. Todo como había sido anunciado en la Sagrada Escritura:

"Traspasaron Tus manos y Tus pies y se pueden contar Tus huesos. Se han repartido Tus vestiduras y te han crucificado en medio de malhechores. Tode se ha cumplido... Todo está consumado". Ahora ya no te queda sino cumplir la última profecía y la más gloriosa de todas las que hicieron los profetas: "No permanecerás en el sepulcro. Resucitarás y reinarás para siempre, y Tu Reino no tendrá fin". Gracias Señor por todo lo que has hecho por nosotros... Haz que imitando Tu vida santa seamos agradables a Dios en esta tierra y te acompañemos para siempre en el cielo. Amén.

Asistir con atención a una Misa, por las benditas almas del purgatorio. (Lo más precioso que podemos ofrecer por las benditas almas es la santa Misa. El Papa S. Gregorio vió que mientras se celebraba la Misa las almas descansaban de sus penas... Y recordemos. El tercer Mandamiento manda ir todos los domingos a la santa Misa... Y quien no cumpla el tercer Mandamiento no se puede salvar porque la Santa Biblia dice: "Quien desprecie un mandamiento es digno de condenación".

DOMINGO

Séptimo Dolor:

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María con la amarga soledad en que quedó al ser sepultado tu Sacratísimo Cuerpo; por este dolor te pido verte en mi muerte asistiéndome con los auxilios necesarios de Tu gracia para que así me recibas en los goces de la vida eterna.

Padre Nuestro, Ave María.

Séptima Palabra:

"Padre, en Tus manos encomiendo Mi espíritu".

Señor Jesucristo, a la hora de tu muerte pronunciaste las palabras que después de Tí han repetido tantos amigos Tuyos antes de morir,y que ojalá sean las últimas que pronuncien nuestros labios antes de partir hacia el encuentro del Padre en la Eternidad: "Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu". La primera y la última frase que se conocen de Tí van dirigidas al Padre... La primera a los 12 años, al ser hallado en el Templo, cuando le dijiste a María: "¿No sabéis que debo ocuparme en los asuntos de Mi Padre?", y la última al momento de morir: "Padre, en Tus manos encomiendo Mi Espíritu". El Padre es el gran presente en todas Tus horas, en Tu vida y en Tu pensamiento. Rezando empezaste Tu vida y orando la terminas. Tú habías dicho: "Destruid este templo, y en tres días lo reedificaré". Y en la cruz destruyeron por completo ese templo que era Tu Cuerpo: la Cúpula, Tu cabeza, fué destrozada por las espinas y los bofetones; las Naves, tus manos, despedazadas por los clavos; el Atrio, Tus pies, deshechos por la crucifixión, hinchados, sangrantes; la Pared, Tu piel, pedacito por pedacito arrancada a fuetazos; y el Altar, Tu corazón, iba a ser partido por un lanzado. Nunca un templo fué tan sistemáticamente destruído, como el Templo más Sagrado que ha existido, Tu Cuerpo, oh Cristo. Tu crucifixión es como un río de Sangre que se desborda e inunda de bendiciones todo el mundo. Pastor herido. Vid que derrama Sangre... Piedra despreciada que se convertirá luego en la Piedra más importante del edificio. Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos. Y Tú la has dado por nosotros. Bendito seas para siempre. Aleluya. Tú has hecho lo que estaba de Tu parte. Ahora nos queda a nosotros hacer lo que nos corresponde. Y queremos corresponder a Tu amor llevando una vida santa totalmente de acuerdo con Tus Mandamientos. Haz Señor que así sea. Amén.

Hacer una visita a Jesús Sacramentado en una Iglesia, por las benditas almas (San Juan Bosco decía: "Queréis que el Señor os bendiga? Visitadlo en las Iglesias. ¿Queréis que os bendiga mucho, mucho? Visitadle muchas veces en los templos". La visita al Santísimo puede ser breve, pero que sea llena de fe y de amor a Jesucristo Sacramentado. Cada vez que visitamos al Santísimo Sacramento en una Iglesia, ganamos indulgencias).


El que nació del Espíritu, entenderá que el Fuego de los Sagrados Corazones unidos a la Santa Trinidad es la Fuerza que transformará a la humanidad en el culmen del fin de los tiempos. Por eso, almas dóciles, no os canséis de suplicar con frecuencia:

¡VEN ESPÍRITU SANTO! Que Tu Presencia renueve la faz de la Tierra, que todo sea hecho nuevo, purifica al mundo con el Fuego Celestial del Amor del Padre.

Mi Hijo Jesús y Yo, requerimos que se difunda la honra a los Dos Sagrados Corazones, un compromiso serio de amor a Dios y al prójimo, para que con vuestro trabajo millones de almas vuelvan a la luz. La Santa Causa tiene como principal caudillo y protector a San Miguel Arcángel y al Espíritu Santo como guía y consolador, el Espíritu Santo siendo Dios le conduce con amor y sabiduría infinita. Decid con frecuencia:

Oh, Luz de los Sagrados Corazones
Sean para siempre fortaleza
y salvación del alma mía,
Y cuando mi muerte llegase
Sean Ambos mi dulce y eterna
Compañía. Amén.

Hagan vigilia de oración los días que puedan, pero procurando de manera especial los días 13 y 24 de cada mes.

Promoved más la Sagrada Comunión y la Adoración al Santísimo.

Los jueves honren devotamente a Jesús para que vuestros Ángeles no estén tristes.

Manifiesten a todos amor, mucho amor y comprensión, sin distinción.

Animen a los desanimados, acérquense a los tibios y a los sin fe, a los despreciados.

Bendíganse unos a otros y no maldigan a nadie.

Están en el Corazón de la Madre de Dios vuestras esperanzas.

Por último, mis pequeños les pido, que urgan se abran las Casas de Desagravio, es urgente empezar hoy. Las Casas de Desagravio serán actos de reparación contra los ataques sacrílegos a Jesús en el Sagrario.

Comunión Espiritual: "Oh, querido Ángel Guardián, con respeto reverencial lleva mi espíritu volando hasta el Santísimo Tabernáculo y retorna a mi ser la Gracia que sólo Jesús puede dar. Amén.

(Concederé muchas gracias a aquellos que mantengan sus Ángeles cerca del Tabernáculo para hacerme compañía de día y de noche).

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