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Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos D.A.U.T.

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13-2-2000

0T25

La gran Apostasía, clara señal del fin de los tiempos

Padre J. J. Arteaga

Recopilación por la Secretaría General de los D.A.U.T. de algunas de las más importantes Homilías pronunciadas por el Rvdo. Padre J. J. Arteaga en los cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano en Madrid.
LA GRAN APOSTASÍA, CLARA SEÑAL DEL FIN DE LOS TIEMPOS
(08-11-95)

Queridos hermanos: El pasado domingo 5-nov.-95 escuchasteis en la segunda lectura de la Santa Misa este párrafo de la 11a carta de San Pablo a los Tesalonicenses (1, 11-22):

"Os rogamos a propósito de la última venida del Señor y de nuestro encuentro con Él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras (es decir, atribuidas a mí), como si afirmáramos que "el día del Señor está encima".

Este párrafo con frecuencia nos lo recuerdan a los que creemos y predicamos que la segunda venida del Señor está encima. Lean, lean, nos dicen, a San Pablo, y verán cómo el gran Apostol pone las cosas en su punto. Pues, si es verdad que los cristianos están orientados hacia un futuro glorioso, también lo es que han de vivir el presente. Y, como no sabemos el momento y la hora de la Parusía del Señor, condenamos a los ilusos y utópicos diciéndoles con el Apostol: que el que no trabaje pensando que la venida del Señor es inminente, que tampoco coma.

Y, como por otra parte, multitud de rectos cristianos y no cristianos saben que el tema del fin de los tiempos, del fin del mundo, de una "nueva era", de la Parusía, tiene morbo y fácilmente engancha a espíritus inquietos y depresivos; se multiplican como hongos los falsos profetas, videntes y futurólogos, que han encontrado en este tema una mina para vivir del cuento. Con estas medias verdades muchos Sacerdotes se cierran en banda y no quieren saber nada de videntes, de supuestas apariciones y de profetas de calamidades.

Lo que subyace en el enfrentamiento de Cardenales contra Sacerdotes es el problema surgido entre las dos hermanas que dieron hospitalidad al Señor en Betania: Marta y María.

Las dos corrientes de pensamiento, que podemos llamar pragmática (Marta) e idealista (María), ordenancista la una, la otra profética, ambas hermanas amaban a Jesús, y Jesús las correspondía, pero les dice que a pesar de que María había elegido la mejor parte, que no le será arrebatada, ambas hermanas están llamadas a entenderse y complementarse.

D. m. en el próximo Cenáculo trataré a través del retrato de Marta y María que nos da el Evangelio, haceros ver las dos corrientes que a lo largo de éstos veinte siglos han dado días de gloria y paz a la Iglesia cuando se han comprendido y complementado, o de enfrentamientos y aún de cismas cuando cada uno ha querido que prevalezca un punto de vista.

Esta exégesis nos hará comprender los tiempos que vivimos.

Pero después de este preámbulo podemos preguntarnos: ¿Será posible que el Señor no nos haya dado una clara señal de que su segunda venida está encima?

El profeta Amós (3, 6-8) aludiendo a su vocación profética escribe:

"... ¿Suena el cuerno en la ciudad, sin que el pueblo se alarme? ¿Sobrevive una desgracia a la ciudad sin que su autor sea Yavhé? No, el Señor Yavhé no hace nada sin revelar de antemano sus planes a sus siervos los profetas!.

Ruge el león ¿quién no temblará?. Habla el Señor Yavhé ¿quién no profetizará"?

Y si ésta es la manera de obrar del Señor, sistema preventivo no represivo, clave de la auténtica educación cristiana, el famoso "sistema preventivo" de D. Bosco, Ntro. Señor Jesucristo, que es el Profeta de los profetas, nos tuvo que dejar una clara señal para que la generación que la vea se prepare a salir a su encuentro. Para que esté prevenida.

Y esta señal la dió el Señor en la parábola del juez injusto y de la viuda. Frente al juez inicuo se levanta y se enfrenta una viuda desventurada en busca de justicia. Una viuda que tiene que atender a sus necesidades y a las de sus hijos, sin la ayuda de su marido, es una de las imágenes de la miseria humana más frecuente en la Biblia.

Cuando Jesús yuxtapone estas dos figuras, la del juez y de la viuda, supone que el juez ha tomado en sus manos la defensa de la viuda, imitando en esto el comportamiento de Dios que es "protector de las viudas" en frase del salmo 68, 6. Pero el juez de la parábola hace exactamente todo lo contrario porque ni teme a Dios, ni le importa nada de la opinión pública.

Y consecuentemente la viuda y sus hijos quedan abandonados a su suerte.

Podemos pensar que Jesús alude aquí a una triste situación de la Iglesia, que quedará viuda y sus hijos huérfanos por la muerte de la Jerarquía, que son los Padres de la Iglesia.

En los seminarios se estudia o estudiaba el llamado tratado de la "Patrología" en el que se estudiaban tanto los padres griegos como latinos que por su ciencia y santidad defendieron e iluminaron la Iglesia. Es la palabra de Pérgamo de la que nos habla el Apocalipsis.

¿Qué podemos pensar ante la masiva secularización de tantos Sacerdotes? ¿Y si Dios permitiera que el Anticristo se sentara en la silla de Pedro?.

En una situación así tan desastrosa, la viuda se hace insistente e inoportuna de tal manera que el juez teme volverse loco y decide hacerle justicia.

Y Jesús añada este comentario:

"Fijaros en lo que se dice el juez injusto. ¿Pues Dios no hará justicia a sus elegidos si ellos le gritan día y noche, acaso les dará largas?. Os digo, que les hará justicia sin tardar." (Luc. 18, 6-8).

Lucas advierte en la introducción de esta breve parábola que Jesús la expuso para explicarles que tenían que orar siempre y no desanimarse.

Y esta es la razón de nuestros Cenáculos de oración y el por qué nos desanimamos a pesar de que las coles se nos trasplantan una y otra vez y seguimos pidiendo a Jesús, el Justo e insobornable Jesús, que venga a hacernos justicia, imitando la perseverante tozudez de la viuda evangélica.

Termina Jesús la parábola con esta advertencia aparentemente fuera del contexto:

Pero, cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará fe en la Tierra?. Los inicuos están representados en el juez injusto: ¡no temen a Dios ni a los hombres!.

Pero los buenos ¿perseverarán sin desanimarse en la oración que es el fruto de una fe viva? ¿Encontrará esta fe sobre la Tierra o habrán apestado todo?.

El 13-03-1990 Don Gobbi tuvo en Sao Paulo (Brasil) una locución de la Santísima Virgen que ilumina la situación actual de la Iglesia, de la viuda y huérfana de padres, pues aunque tenga muchos "maestros" superteólogos, tiene pocos "padres" como ya decía en su tiempo el mismo San Pablo.

La Virgen Santísima le habló así:

"Hijos míos predilectos, decís en el evangelio: Cuando el Hijo del Hombre retorne ¿encontrará fe sobre la Tierra?.

Hoy quiero invitaros a meditar estas palabras pronunciadas por mi Hijo Jesús- Son palabras graves que deben haceros meditar y haceros comprender los tiempos que vivís.

Ante todo, podéis preguntaros por qué Jesús las ha pronunciado.

Las ha pronunciado para prepararos a su segunda venida, y para describiros una circunstancia que será indicativa de la cercanía de su glorioso retorno. Esta circunstancia será la perdida de la fe. También en otro lugar de la Sagrada Escritura, en la carta de San Pablo a los Tesalonicenses se anuncia claramente que antes del retorno glorioso de Cristo debe verificarse una gran apostasía.

La pérdida de la fe es una gran apostasía. La difusión de la apostasía es, pues, la señal que indicará que ya está cercana la segunda venida de Cristo.

En Fátima os predije que habría de venir un tiempo en que se perdería la fe. Estos son los tiempos.

Vuestros días están marcados por esta dolorosa y significativa situación, que la Divina Escritura os predijo: la verdadera fe está desapareciendo en un número cada vez mayor de mis hijos.

Las causas de la pérdida de la fe son:

    1. La difusión de los errores que se propagan y con frecuencia se enseñan por profesores de Teología en los Seminarios y en Escuelas católicas y adquieren así un cierto carácter de veracidad y legitimidad.
    2. La pública y abierta rebeldía contra el Magisterio auténtico de la Iglesia, sobre todo, al del Papa, que ha recibido de Cristo la misión de mantener a toda la Iglesia en la verdad de la fe católica.
    3. El mal ejemplo dado por aquellos Pastores que han permitido que el espíritu del mundo se posesione completamente de ellos, y se convierten en propagadores de ideologías políticas y sociales, en vez de anunciadores de Cristo y de su Evangelio, olvidándose, así, del mandato recibido de Él: "Id a todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura".

De este modo en estos vuestros tiempos se propaga cada vez más la apostasía por parte de muchos pobres hijos míos. Cuando el Hijo del Hombre retorne...

Si está cercano su retorno, se hace, entonces, más preocupada y fuerte mi acción materna para auxiliar a todos mis hijos, para que permanezcan siempre en la verdadera fe.

He aquí el por qué os he pedido que os consagréis a mi Corazón Inmaculado.

He aquí por qué en este vuestro tiempo he difundido por doquier mi M.S.M.:

Para forma la pequeña grey, sumida en la oración de los Cenáculos y en vigilante espera. Es la grey formada por mí, y, formada para conservar siempre la verdadera fe; y así cuando el Hijo del Hombre retorne a la Tierra encontrará aún fe en todos los que se hayan consagrado a Mí, dejándose introducir en el celeste jardín de mi Corazón Inmaculado".

La Santísima Virgen, como acabáis de escuchar, nos recuerda la situación de generalizada apostasía en que se encuentra la humanidad actual. Como profetisa y como Madre nuestra no puede callar.

El Señor Yavhé no hace nada sin revelar de antemano sus planes, que son siempre de salvación, a sus siervos los profetas.

¿Cómo iba a permanecer, la que está predestinada a aplastar con su calcañar la cabeza de la serpiente, fuera de los planes de Dios?. Ruge el león ¿quién no se echará a temblar?. Habla el Señor Yavhé: ¿Quién no profetizará?. No, la Madre no puede permanecer silenciosa ante la espantosa realidad del mundo actual.

Y la realidad que salta a la vista del que trata de conocer las cosas sin espejismos y falsas ilusiones es la de una crisis espantosa como jamás se ha conocido en la historia de la humanidad.

Perturbada y desorientada por los errores, embrutecida por tantos vicios, desgarrada por tantos odios implacables, ensangrentada por feroces e indeterminables guerras y conflictos, parece continuar su total andadura bajo un cielo plomizo, rasgado por relámpagos precursores de tempestad.

No todos logran percatarse de la explosiva situación, y hasta rechazan desdeñosamente los reclamos a una valoración realista de la época que nos ha tocado vivir, calificándonos de alarmistas y catastrofistas sin ningún solido fundamento.

Y sin embargo los llamamientos a la realidad actual son numerosos, y proceden de las más autorizadas voces tanto profanas como religiosas.

Oigamos algunas.

Nicolás Berdjaev (1874 - 1948) filósofo ruso convertido del marxismo a una concepción espiritualista del mundo, convencido de que el progreso visible es está acercando a su final, afirma que:

"Una época histórica está a punto de terminar".

El futurólogo Aurelio Peccei en "Centro Págine sull´avvenire" escribe:

"La humanidad ha entrado en un círculo vicioso... está amenazada por una verdadera y real bancarrota moral, económica y ecológica de incalculables consecuencias..."

Corre al encuentro del desastre. John F. Kennedy, el presidente norteamericano asesinado en Dallas (22-11-1963), en el discurso pronunciado en la ONU declaraba:

"La humanidad debe poner fin a las guerras, o las guerras pondrán fin a la humanidad".

El filósofo idealista Hugo Spirito (1896 - 1979) piensa que la esperanza de una renovación tanto física como moral sólo puede hallarse en un evento prodigiosom y exclama sin rodeos:

"Nos salvaremos sólo con un milagro".

Erich Fromm, psico-analista alemán (1900 - 1980) en su libro: Psico-análisis de la sociedad contemporanea,a firma:

"Actualmente la humanidad se encuentra en una encrucijada donde un paso en falso pondría ser el último".

El profesor Antonio Zichichi, presidente del Centro Cultural Ettore Majorana de Erice, la pequeña ciudad donde, desde hace varios años se reunen los científicos nucleares de todo el mundo para examinar la situación y poder conjurar eventualmente la guerra atómica, recordaba en agosto del año 1961 a los desmemoriados:

"El mundo duerme sobre un terrible polvorín, y es necesario que todos los sepan".

Y las pruebas nucleares chinas y las tan recientes francesas nos vienen a refrescar la memoria de que dormimos sobre un polvorín.

La lista de pensadores y científicos alargaría mucho estas reflexiones; por eso pasamos a las voces religiosas.

Dejando a un lado las carismáticos, de las que todos conocéis las reseñadas en el libro "Alerta humanidad", y en otros que abordan este tema tan interesante, me limito a las voces de los Papas, que a través de las visitas "ad limina" de todos los Obispos de la cristiandad son los hombres mejor informados del mundo, aparte de la información que reciben a través de las almas carismáticas en las que se derrama con profusión el Espíritu Santo. En la homilía del mes pasado que se os repartirá esta tarde, os hablé de la visión del Papa León XIII y del proceso de la gran apostasía que durante todo el presente siglo se iba a desarrollar en la Iglesia. Todo el mundo constata que los demonios andan sueltos.

Para no alargarme, no me detengo en el Papa San Pío X, ni en su sucesor Benedicto XV, en cuyo pontificado (en 1917), se instaura el comunismo en Rusia obra de Lenin. Éste provocó la mayor persecución y devastación de la Iglesia en la historia.

La Virgen en Fátima sale al encuentro del Dragón Rojo. Los Papas dicen que estamos viviendo el capítulo XII y XIII del Apocalipsis.

El Papa Pío XI en su encíclica "Charitate compulsi" (03-05-1932) hablando de la crisis que gravaba sobre el mundo, la comparaba a la que afigió a la humanidad en el tiempo de Noé antes del diluvio universal.

"Fides intrepida" = la fe intrépida de este Papa resplandece en su pontificado como lo demuestran sus dos encíclicas contra el comunismo y el nazismo hitleriano, casi seguidas, en 1937; y el gesto de retirarse de Roma, clausurar los Museos Vaticanos y denunciar la presencia en Roma de una cruz que no es la de Cristo, la cruz gamada de Hitler, cuando en su vertiginosa ascensión llegó a Roma a visitar a Mussolini.

La fe intrépida de este Papa se opuso a la gran apostasía.

Paso por alto las admirables actuaciones de los Papas Pío XII, Juan XXIII, el Papa del Concilio Vaticano II; del Papa Pablo VI, el que denunció que el humo de Satanás había penetrado en la Iglesia; Juan Pablo I, el Papa que pasó dándonos una sonrisa de esperanza en su brevísimo pontificado; y me detengo en lo que el actual Sumo Pontífice declaró el domingo de Resurrección del año 1981, casi cuarenta años después de terminada la segunda guerra mundial.

Se preguntaba: ¿La paz, como fruto de un orden de justicia se ha confirmado verdaderamente?. Y responde:

"La paz se basa en el respeto real de los derechos del hombre y de las naciones. Con dolor se debe reconocer que son demasiado pocos los lugares en el globo terráqueo donde se niegan o violan estos derechos en las formas más duras de opresión: Los lugares de tortura, los campos de concentración o de inhumano trabajo continúan causando innumerables víctimas, con frecuencia silenciadas u olvidadas. Millones de niños, hombres y mujeres a quienes se les deja morir por carestías, sequías o desnutrición; naciones que esperan sean reconicidos sus derechos de soberanía, porque o no los han recuperado o los han fundido para siempre.

Ideologías que inculcan el odio, la violencia o la prepotencia no cesan de engañar e intoxicar a los pueblos; la carrera de armamentos agiganta la amenaza de la destrucción total; numerosas guerras con variada extensión y duración, pero con una fuerza destructora cada vez mayor, continúan sembrando ruinas y ensangrentando muchas naciones del globo"...

Este diagnóstico tan exacto y acertado de la situación del mundo fue hecho el 19 de abril de 1981, Pascua de Resurrección; ¿cuál fue la respuesta? Un mes más tarde, el 13-05-1981 el Papa Juan Pablo II caía abatido por las balas envenenadas del turco a sueldo Ali Agka.

Pero la Virgen de Fátima puso su mano de Madre en esa forma que recordaba su primera aparición en Fátima. Y el Papa, "totus tuus", clínicamente muerto, resucitó.

La época actual está en su mano. El rol de la fese pone entre nubes rojas que anuncian vientos tempestuosos, tras las montañas del orgullo humano: ¡Seréis como dioses!.

Se ha movido con presuntuosa arrogancia, altivez, orgullo a partir del humanismo, en una visión antropocéntrica de la historia, y se lanzó hacia el futuro pretendiendo construir una civilización fuera de la Iglesia, rechazando los auxilios sobrenaturales que fluyen permanentemente del costado de Cristo; Redentor y Salvador.

Ha repetido el gesto de los habitantes del Sinaí cuando quisieron construirse una ciudad y una torre que tocase el cielo.

A la torre se le dió el nombre de Babel, que es el símbolo del fracaso y de la confusión.

Es lo que ha sucedido a esta época que llamamos moderna.

Hemos lanzado al espacio satélites, hemos pisado la Luna, pero ¿hemos logrado crear una civilización en la que podamos vivir en paz? ¿no nos ponen los pelos de punta las crónicas y la visión de lo que está sucediendo en la ex-Yugoslavia, en Ruanda-Burundi, con las niñas de la China y con los méninos da Rua en el Brasil?.

Sí, la raiz de la moderna Babel está en la apostasía de Dios y en la adoración de los nuevos ídolos que la humanidad se ha creado, y que se llaman: dinero, eficacia, poder, sexo, consumismo, permisivismo moral, dolce vita, paraísos artificiales, etc.

Es absolutamente necesario y urgente un cambio de ruta. El hombre debe humanizar la cresta de gallito peleón, debe arrepentirse se sus aberraciones, debe ponerse de rodillas, orar sin cesar, y ayunar para obtener el milagro de su salvación que sólo Dios puede hacer.

Pero, cuando retorne Jesús, ¿encontrará esta fe en la Tierra?

P. J. J. Arteaga (M.S.M.)

Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos
(D.A.U.T.)

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