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Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos D.A.U.T.

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21-2-2000

0T26

Homilía de Monseñor Paolo María Hnilica

Padre J. J. Arteaga

Recopilación por la Secretaría General de los D.A.U.T. de algunas de las más importantes Homilías pronunciadas por el Rvdo. Padre J. J. Arteaga en los cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano en Madrid.
HOMILÍA DE MONSEÑOR PAOLO MARÍA HNILICA

(13-03-96)

Queridos hermanos:

El año pasado unos italianos que venían en uno de los grupos que se acercaron a Garabandal para celebrar la Semana Santa y de paso no perderse la maravillosa visión del milagro anunciado, milagro que ciertamente no aconteció, porque como no me cansé de repetir a todos los que me quisieron escuchar en inglés, francés, italiano, y hasta en calé, (creo que el Espíritu Santo hizo el prodigio de Pentecostés) no se habían dado los prolegómenos anunciados por las videntes.

A mí me da que pensar que también Maitreya, "el Cristo", tiene anunciado que en breve, vendrá el Día de la Declaración y un nuevo Pentecostés, en el que telepáticamente hablará al mundo entero, y todos le entenderán en su propio idioma, y sus corazones se inflamarán de mutuo amor. Esto anuncia la "hora de Dios".

¿Cómo nos decantaremos los hombres ante estos futuros acontecimientos escatológicos?.

Pues bien, estos italianos me dieron la fotocopia de la homilía que Monseñor Paolo María Hnilica (s.j.) pronunció el 1-marzo-1995, miércoles de ceniza, en Roma a los grupos de oración marianos, de los cuales él es el coordinador.

Monseñor Hnilica sufrió persecución tras el telón de acero, y es muy amigo y muy apreciado por S.S. Juan Pablo II.

El 25 de marzo de 1984 él consagró Rusia en el mismo Moscú al Corazón Inmaculado de María, obedeciendo el deseo del Papa.

Durante su estancia en Medjugorje él confirmó que el 26 de marzo de 1984 a su regreso de Moscú, tuvo el siguiente coloquio con el Santo Padre:

- J. P. II: ¿pasaste por Medjugorje?

- M. P.: No, Santo Padre.

- J. P. II: ¡Cómo!, que no has pasado?

- M. P.: No, el Vaticano así me lo aconsejó.

El Papa entonces, hizo un gesto que interpreté como "no te preocupes" o "no te inquietes", y luego añadió: Acércate de incógnito. Luego vienes y me dices lo que has visto.

Mons. Hnilica mostró entonces al Santo Padre el libro de René Laurentin. El Papa leyó algunos párrafos y dijo:

"Medjugorje es la continuación de Fátima. El mundo ha perdido el sentido de lo sobrenatural y lo encuentra en Medjugorje con la oración, el ayuno y la penitencia sacramental."

La homilía la encabeza esta frase del Evangelio de S. Marcos 1, 15: "Se ha cumplido el tiempo, y el Reino de Dios está cercano. Convertíos y creed en el Evangelio"; a la que sigue el saludo: "Queridísimos grupos de oración marianos, queridos amigos". Hemos llegado ya al tiempo de la Cuaresma, un tiempo tan importante de penitencia y consagración del corazón, y por esto siento fuertemente la necesidad de dirigirme a vosotros que habéis demostrado siempre en el pasado gran disponibilidad hacia el plan de Dios, que la Virgen María nos reveló en Fátima para nuestros tiempos.

Estoy seguro de que cada uno de vostros siente en su corazón el acercarse de aquellos tiempos nuevos profetizados en Fátima: "Al final mi Corazón Inmaculado triunfará". Este evento de nuevos tiempos señalará la victoria del bien sobre el mal. El calcañar de nuestra Madre Corredentora aplastará la cabeza de la serpiente, que ha desencadenado ahora el mayor ataque contra Ella y contra todo lo que le pertenece.

He aquí por qué la Corredentora, hoy más que nunca, está animando al mundo a la conversión, y nos prepara, a través de la consagración, a acoger el Reino de Dios que viene en plenitud, y que para todos los que han escuchado los reclamos de la Madre Celeste, será una liberación maravillosa.

Estos llamamientos a la oración, a la conversión del corazón, a la penitencia, al ayuno, María Santísima los dirige a nosotros en todas las partes del mundo. En el curso de este siglo, comenzando desde Fátima, los reclamos de María Santísima a la conversión han resonado en todos los Continentes, se han dado a todo corazón de buena voluntad para preparar el camino al Señor, que viene. Sí, queridísimos hermanos/as, el Señor viene a través de una extraordinaria efusión de su Verdad y Misericordia; viene para renovar al mundo y su Iglesia, que tiene tanta necesidad de este nuevo Pentecostés para levantarse de esta profunda crisis en que se encuentra. Crisis que no se puede ocultar a nuestros ojos, porque se ve claramente.

Ved, entonces, que la llamada de la Virgen se hace cada vez más urgente: ¡haced lo que Jesús os diga!. Y Jesús nos está diciendo: ¡Convertíos y creed en el Evangelio, porque el Reino de Dios está cercano!.

Son innumerables las voces proféticas de este siglo, que el Señor ha suscitado, pues de haberlas marcado con el sufrimiento y la persecución, para hacerlas "lámparas vivientes" y para iluminar nuetro camino, obscurecido por la soberbia y el orgullo humano. Estas almas dotadas de extraordinarios carismas de profecía han anunciado el acercarse de una gran purificación para el mundo entero, y que la Virgen muy probablemente reveló en Fátima en el conocido como "tercer secreto" que como todos sabemos ha permanecido oculto a causa de lo que contiene, y que ciertamente no es un anuncio agradable, pues de otro modo ya habría sido comunicado al mundo desde hace tiempo.

A continuación alude a una mística italiana que le ha impresionado mucho, Teresa Musco: que murió a los 33 años crucificada con el Crucificado, en Caserta (Italia-1976). Toda Italia se conmovió con la noticia de su muerte. Su párroco el P. Franco Amico es un buen amigo mío. Y en los Ejercicios Espirituales celebrados anualmente en la República de San Marino hemos charlado largamente sobre la "Santa de Caserta" como la nombraron los periódicos.

Mons. Hnilica sigue diciendo:

"Ya a los 9 años, esta niño vió a la Virgen que en 1952 le hablaba del tercer secreto de Fátima; y después de haberla revelado la venida de una gran guerra le decía:

Hija mía, estoy aquí para decirte que el Padre mandará un gran castigo sobre todo el género humano en la segund amitad del siglo. Sepas, hija, que Satanás reina en los más altos puestos. Cuando Satanás alcance el vértice de la Iglesia, sabed que entonces logrará reducir los espíritus de los grandes científicos, y ese será el momento en que ellos intervendrán con armas potentísimas que harán posible destruir gran parte de la humanidad.

En el año 1972 comenzará el tiempo de Satanás y el tiempo de las grandes pruebas.

Hija, se está en un momento muy delicado: Cardenales se opondrán a Cardenales; Obispos a Obispos; no hay amor entre ellos, y muchos hijos míos predilectos se encuentran sin amor y empieza la desbandada, y no saben ya cómo conquistar las almas, pero no acuden a la oración.

Es sorprendente constatar que este mensaje dado a Teresa Musco en 1952, y revelado sólo 20 años después, contiene revelaciones que son casí idénticas a otros mensajes dados en otras partes del mundo en tiempos diversos a personas que no sabían nada las unas de las otras.

Pienso por ejemplo en el mensaje de la Virgen dado en Amsterdan (Holanda) en los años 50; o en el dado en Akita (Japón) en los años 70, reconocido como auténtico por el Obispo local, o por ejemplo las revelaciones de Garabandal (1961) que no han sido jamás condenadas por la Iglesia.

A los españoles esta última rotunda aseveración de Mons. Hnilica nos llena de gozo y satisfacción. Fíjense, además, que en 1972 dice que comenzará el tiempo de Satanás, pero el 8 de mayo de 1972, fiesta de la aparición del Arcángel S. Miguel en el monte Gargano, D. Esteban Gobbi en una capillita de las apariciones en Fátima tiene de la Santísima Virgen la inspiración-orden de fundar nuestro Movimiento Sacerdotal Mariano.

Desde entonces el ejército de la Virgen se enfrenta en reñidas batallas contra el ejército de Satanás.

A la vista de lo dicho se pregunta Mons. Hnilica: En resumidas cuentas ¿cómo es posible no descubrir en estas intervenciones la actuación sobrenatural de Dios, que ciertamente no quiere meternos miedo, pero que tampoco puede permanecer indiferente ante la multiplicación de los escándalos en todas las partes del mundo, y que por desgracia no se los ahorramos siquiera a la misma Iglesia? ¿Cómo es posible no hacer un verdadero y sincero examen de conciencia para descubrir las verdaderas razones de nuestra indiferencia ante esta abundancia de "SIGNOS" que nos invitan a la conversión? ¡Cuántas veces el Cielo ha hablado y nos ha advertido!. En Garabandal (España), a una simples niñas de una humilde aldehuela, la Virgen y San Miguel Arcángel anunciaron la tremenda crisis que había de llegar porque no se escuchaban sus ruegos.

En mi experiencia de Obispo, de 40 años de ministerio pastoral, preferentemente comprometido con el mensaje de Fátima y su difusión, debo decir aún hoy que estamos muy lejos, como Iglesia en su globalidad, de haber tomado en serio las peticiones que la Virgen en nombre de Dios hizo en Fátima: "Establecer en el mundo la devoción a su Corazón Inmaculado" como única solución para resolver las problemas del mundo y de la Iglesia.

Ella prometió que sólo así Rusia se convertiría y que una era de paz sería dado al mundo. No temo decir que, si bien la consagración de Rusia y del mundo ha sido ya hecha y ha provocado el derrumbamiento del Comunismo, aún hoy Rusia representa una amenaza para la paz en el mundo. en efecto, Rusia no ha recibido del Occidente, después de la caída del telón de acero, aquella ayuda espiritual, moral y material con la cual se podrían curar las dolorosas llagas provocadas por el ateísmo militante, que como un veneno está presente aún hoy en aquellos pueblos en los que se ha difundido, y que sólo la Luz del Evangelio y de la caridad cristiana podrá sanar.

La Virgen en Fátima profetizó que Rusia sería el "azote" elegido por Dios para castigar a las naciones sin Dios. Esta profecía se ha realizado en parte, y nostros somos los que decidimos cuándo en nuestro tiempo se realizará aún, y cuánto mal permitiremos a Satanás hacernos sirviéndose de Rusia. La conversión es la única defensa que tenemos ante esta amenaza apocalíptica que golpea nuestras puertas y que en Bosnia-Herzegovina se ha convertido en una trágica realidad que ningún medio humano logra bloquear.

A la luz de los peligros actuales que están presentes en todo frente humano, de lo social a lo económico, de lo político a lo eclesial, unidos a María Santísima debemos lanzar el grito de alarma: ¡Convertíos y creed en el Evangelio, porque el Reino de Dios está cercano!.

El máximo peligro, aquel que la Virgen denunció en Fátima es sin duda el de la perdición eterna. Ella dijo a los niños:

"Mirad cuantas almas de los pobres pecadores van al infierno porque son pocos los que se sacrifican por ellos. Para salvarlos, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado".

Esta es la nueva Evangelización a la que se nos llama a anunciar. Estamos llamados a ser con María Corredentora, como Juan Bautista, los Apóstoles del nuevo Adviento.

En efecto, Dios quiere que esté presente en cada uno de nuestros corazones el Corazón de la Corredentora que moviliza a sus hijos para dar la última y decisiva contra el mal.

Este tiempo de Cuaresma debe convertirse para todos nostros, consagrados a María, en un tiempo de profunda preparación interior, para poder ser cada uno de nosotros con la propia vida el "SIGNO" de conversión y del anuncio del ya próximo Triunfo de su Corazón Inmaculado.

Debemos hacernos verdaderamente pequeños y humildes de corazón para poder convencer a los otros, de que lo que Virgen está haciendo en el mundo entero a través de sus Cenáculos de Oración no es una obra vacía de sentido, sino obra de Dios. Esta es la obra más importante que nos incumbe: salvar no sólo nuestra alma, sino también las de los otros que tienen necesidad de la Misericordia de Dios. He aquí nuestra real grandeza.

Somos responsables de la salvación de los otros que no conocen el amor de esta Madre amable. Somos responsables en primer lugar de sus lágrimas, lágrimas que con frecuencia son de sangre, visibles en muchas de sus imágenes esparcidas en el mundo entero, y que parece recordarnos que nos encontramos de frente a grandes pruebas, que podemos mitigar ciertamente con nuestra oración y conversión, pero que parece que ya podemos bloquearlas, porque el pecado del mundo parece indetenible, y sobre todo, el pecado del orgullo que impide que la gracia de Dios penetre en nuestro corazón, y que se da cuando no queremos reconocernos pecadores; que hace imposible aún para Dios, cambiar el curso de los acontecimientos humanos, desde el momento que cada vez más la humanidad da poder al demonio para ejercer en el mundo su acción devastadora.

Nosotros, los pequeños hijos de María Corredentora, somos la única esperanza para Ella y para el Santo Padre, que como profetizó el mensaje de Fátima "tendrá mucho que sufrir". Somos la esperanza para el mundo nuevo que se reconstruirá sobre las ruinas de una civilización que ha pretendido relegar a Dios, rechazar su Divina Misericordia, y escoger la fría lógica de los humanos intereses que conducen a su propia destrucción.

Si nosotros que nos llamamos cristianos y marianos, que creemos interpretar con la ayuda de la Virgen "Los signos de los tiempos", si nosotros no somos los primeros en tomar en serio la necesidad de la personal conversión para convertirnos en corredentores, pequeños salvadores de otros; entonces ¿qué hará la Virgen para vencer el mal, para hacer triunfar su Corazón?

Una vez hablé con el Santo Padre Juan Pablo II de la acción de la Virgen que hoy es semejante a la de Abraham en el Antiguo Testamento, que trataba de convencer a Dios sobre el mínimo número necesario de justos para salvar a Sodoma y Gomorra. En aquella ocasión el Santo Padre me preguntó: ¿cuántos justos son necesarios hoy para salvar al mundo?

Le respondí: "Santidad, nosotros no lo sabemos, pero la Virgen lo sabe. Ella los está buscando, sobre todo a través de sus reclamos maternos dados en Fátima y que continúa dando en Medjugorje."

Queridos amigos: La virgen está buscando estos justos para salvar al mundo, para ahorrar el mayor número de tribulaciones a sus hijos. La consagración a su Corazón Inmaculado es el "SIGNO" de los nuevos tiempos, que se debe imprimir en nuestros corazones para que el Ángel de Dios que vendrá a hacer justicia, los reconozca y pase de largo.

La Madre Corredentora, Mediadora de todas las gracias y Abogada de la Nueva Arca que el Señor mismo ha preparado en nuestros tiempos para refugiar en Ella a todos los que la elijan como única áncora de salvación, y que formarán el nuevo pueblo todo consagrado a María y purificado por la gran tribulación.

Pero no nos engañamos con creer que basta con mirar al cielo y esperar el "signo prometido". También los Apóstoles, después de la Ascensión de Jesús se quedaron mirando al cielo y vinieron dos Ángeles que les ayudaron a comprender el misterio del retorno del Señor.

Los Apóstoles entonces, se retiraron en la oración y en el silencio de su corazón. Se fueron y permanecieron con María, la Madre de Jesús, en el cenáculo, en el lugar sagrado donde Jesús había celebrado el Sacramento de su amor por nosotros: la Eucaristía. En aquel lugar los Apóstoles habían recibido el Sacerdocio y ahora esperaban la venida del Espíritu Santo.

También en nuestros días, ángeles han venido del cielo - en Fátima como en Garabandal - para preparar a aquellos niños y también a nosotros, a la venida de la Virgen, que enviada por Dios viene a anunciarnos que el Espíritu Santo descenderá y que debemos prepararnos dignamente para estar prestos a acogerlo.

Ella ha dicho que debemos vivir esta espera, este nuevo adviento, en su Corazón Inmaculado, porque sólo a través de ella, Jesús retorna en el Espíritu Santo. No podemos permanecer como somos, debemos ir a Ella y permanecer con Ella para ser cambiados en Ella.

Queridos hermanos/as: con estas intenciones invito a vivir esta Cuaresma con la misma actitud de los Apóstoles en el Cenáculo que esperaban la venida del Espíritu Consolador, del Espíritu de Verdad.

Vivid este tiempo de Cuaresma, día a día unidos a María; rezad el Rosario, meditad al menos por un breve espacio de tiempo sus Dolores, sus lágrimas de sangre derramadas oor sus hijos; renovad cada día, a ser posible después de comulgar, vuestra consagración a su Corazón Inmaculado.

Con profunda humildad de corazón vivid estos días; buscad la reconciliación con Dios mediante la confesión Sacramental y el auténtico deseo de la pureza del corazón. Dad de lado todo juicio o rivalidad; tratad de devolver bien por mal y preparaos a dar vuestro corazón a Dios Padre, de una manera especial durante el Triduo Sacro próximo.

Comenzad el jueves Santo ofreciendo al Padre vuestro SÍ unido a María con el deseo de permanecer sólo a ÉL para ser contados entre aquellos justos, aquellos corredentores que quieren salvar el mundo.

El tiempo de Cuaresma debe convertirse para cada grupo de oración y para cada corazón consagrado en un tiempo de profundas gracias de purificación interior, y se conseguirá si nos comprometemos juntos a vivir en el espíritu de servicio al prójimo como María, la Sierva del Señor. Ha sido Ella quien en Fátima dijo a los niños y de igual modo a todos nosotros: ¿estáis dispuestos a aceptar todas las cruces que el Señor os mande para la salvación de los pecadores?.

Como San Pablo, que ha descrito la vocación de corredentor, también nosotros somos llamados como él escribe, a "completar en nuestra carne lo que falta a la pasión de Cristo", es decir, a aceptar los sufrimientos para la salvación de los pecadores. Esta vocación de corredentores no se realiza solamente con el sacrificio, sino también a través de nuestros actos de fe en Dios en nombre de los otros.

El Ángel en Fátima en efecto enseñó a los niños esta oración:

"Dios mío, yo creo, adoro, espero y Te amo. Te pido perdón por los que non creen, no adoran, no esperan y no Te aman".

Quería concluir recordando un hecho del cual he sido testigo y que ha marcado toda mi vida. En el 50o aniversario de las apariciones de Fátima fui allí en peregrinación con Pablo VI.

En aquella ocasión, junto a la tumba de Jacinta, he visto llorar amargamente a Sor Lucía. El Obispo de Fátima me dijo:

¿Sabes por qué llora?. Porque en el último encuentro que Lucía tuvo con Jacinta antes de su muerte, la pequeña vidente recordó a Lucía que tendría larga vida para difundir la devoción al Corazón Inmaculado de María. Ahora sor Lucía llora porque se siente fracasada, puesto que el mensaje de Fátima no ha sido acogido según se pidió.

Queridos amigos: estas lágrimas de sor Lucía han quedado impresas en mi memoria como una amonestación de parte de Dios para todos nosotros, marianos. Debemos hacer todo lo posible para que la Virgen no llore más. El mensaje de Fátima y todos los otros mensajes auténticos que la Madre de Dios ha dado y sigue dando al mundo, nos dicen la misma cosa:

"Convertíos y creed en el Evangelio, porque el Reino de Dios está cercano."

Valor, queridos hermanos/as, preparad vuestro corazón al evento de la luz de la esperanza, que resplandecerá en vuestro corazón purificado al fin de esta Cuaresma, cuando todos juntos en comunión con el Papa y con los Pastores a Él unidos, daremos nuestro Sí a Dios Padre en un profundo acto de consagración al Corazón Inmaculado de María.

¡Dios os bendiga a todos!.

P. J. J. Arteaga (M.S.M.)

Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos
(D.A.U.T.)

Secretaria general en España
Francisco Hernández Yágüez
Apartado de Correos 536
E-45080 TOLEDO

Teléfono y Fax (925) 21-62-26
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