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Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos D.A.U.T.

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18-3-2000

0T28

La profecía de Garabandal sobre el Papado y el Final de los Tiempos

Padre J. J. Arteaga

Recopilación por la Secretaría General de los D.A.U.T. de algunas de las más importantes Homilías pronunciadas por el Rvdo. Padre J. J. Arteaga en los cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano en Madrid.
LA PROFECÍA DE GARABANDAL SOBRE EL PAPADO Y EL FINAL DE LOS TIEMPOS

(23-10-96)

Queridos hermanos:

El martes 8 de octubre (1996) el Papa fue operado de apendicitis. Toda la cristiandad se puso en oración, y Dios y la Sma. Virgen escucharon nuestras súplicas y la operación fue un éxito. Los médicos tranquilizaron al mundo entero al diagnosticar que nada canceroso habían encontrado en su cuerpo.

Y ha reanudado su ritmo de trabajo con los rasgos de humor que le caracterizan. A la hora de saludar a los congregados ante la ventana de la clínica Gemelli para escuchar el Ángelus dijo:

"Hoy os hablo desde el Vaticano no 3". Y explicó a continuación que el Vaticano 1o era la Plaza de San Pedro, y el 2o Castelgandolfo. Lo decía porque la famosa clínica es como su tercera residencia, ya que se ha pasado en ella 142 días de su Pontificado.

El estado de salud del Papa es uno de los mayores tópicos de interés para católicos y no católicos. Aunque por distintos motivos tirios y troyanos luchan por ser los mejores informados.

Pero para los garabandistas reviste un especial interés, porque la profecía de este Papa "del final de los tiempos", es una de las revelaciones estrellas del mensaje de Garabandal. Como saben que mi presencia en esta aldea durante la Semana Santa, y últimamente también durante la Semana de Pascua, se sucede sin interrupción desde el año 1982 hasta el presente año como Sacerdote encargado de celebrar los oficios. Muchos me han hecho varias preguntas sobre el tema del Papado y Garabandal. ¿Qué revelación se hizo sobre el Papado? ¿Qué sentido tiene para el futuro de la Iglesia? ¿Qué sucederá cuando muera Juan Pablo II? ¿Es lo mismo "fin de los tiempos" que "fin del mundo"?... y otras muchas más.

El tema es complejo y misterioso. Tenemos una fuente digna de toda confianza. El domingo, 9 de junio de 1963 el Dr. Don Celestino Ortiz, de Santander, estaba en Garabandal con su esposa y su cuñado para la fiesta del Corpus Christi.

El sábado, 3 de junio, el mundo entero se emocionó y lloró la muerte del Papa bueno, Juan XXIII. Su sucesor no sería elegido hasta el 21 de junio, fiesta de San Luis Gonzaga. El Dr. Ortiz, como siempre muy agudo observador en sus visitas a Garabandal para ver de cerca y analizar los hechos, escribió después una carta al P. Ramón Andreu (s.j.), hermano de sangre y de religión del misterioso y repentinamente muerto P. Luis Ma Andreu en Reinosa, de regreso de Garabandal donde había exclamado: ¡milagro! ¡milagro! ¡milagro! en la cumbre de los "Pinos", lugar donde solía aparecerse la Virgen del Monte Carmelo. Su carta está fechada el 15 de junio de 1963, y en ella cuenta lo que se respiraba en Garabandal en esos días de junio.

Hay una viejecita, escribe, que cada día reza el Rosario como de costumbre en la Iglesia. Cuando el Papa murió rezó un Padrenuestro por su alma. Al salir de la Iglesia, Conchita le dijo: ¿por qué no rezaste por el Concilio? La viejecita respondió: Porque éste ya terminó con la muerte del Papa. Entonces Conchita explicó: Debes saber que el Papa ofreció su vida por el Concilio y que otro Papa lo continuará. Y cada día Conchita rezaba en sus rosarios por el Concilio Vaticano II.

Aniceta (la mamá de Conchita) nos contó que el día en que el Papa murió, y las campanas doblaban a muerto, la niña dijo:

Ha muerto el Papa; ahora solamente habrá 3 Papas más.

Su madre la regañó: ¿Cómo sabes tú eso? ¿Por qué se te ocurre decir tal tontería?

Conchita respondió:

La Virgen me lo dijo.

(Esta profecía ya se la habían oído decir en la cocina de su casa en el mes de abril. El P. Retenaga y Mercedes Salisach estaban presentes).

Aprovechando el momento de hallarse sóla con Conchita, mi esposa le preguntó: Sobre lo que dices de los 3 Papas, la gente dice que no conoce tal profecía de cuántos Papas han de sucederse, ¿te lo dijo alguien?

No, respondió Conchita, a mí me lo dijo la Santísima Virgen.

Y bien, ¿quiere esto decir que viene el fin del mundo?

Ya no sé lo que sucederá, sólo sé que se sucederán 3 Papas. Y luego. Y luego Conchita exclamó: ¡Ahora, que sin Papa no puede estar la Iglesia!

Hasta aquí lo que escribe el Sr. Ortiz en su carta el P. Ramón Andreu.

Añadamos algo más a esta tan extraordinaria profecía.

Ya es un acierto sorprendente que una niña de 11 años, en una aldehuela de alta montaña, metiera en 37 años que faltaban para terminar el siglo y el segundo milenio cristiano, sólo tres Papas. Pero para mayor sorpresa, Plácido Ruilaba, muy conocido en Santander, y asiduo testigo de las apariciones de Garabandal (su material archivado es impresionante), testifica haber oído a Conchita que uno de los tres Papas después de Juan XXIII reinaría "poquísimo" ¿no es esto un claro signo profetico? Para mí lo es ciertamente.

Pero sigamos: en 1982, el señor Harry Daley entrevistó a Conchita para su libro: "Milagro en Garabandal".

He aquí lo que Conchita le dijo sobre la revelación de los tres Papas: El 3 de junio de 1963 estaba en la cocina con mi mamá, creo que también estaba mi tía Maximina y tal vez otras personas y tal vez otras personas. Cuando supe que el Papa Juan XXIII había muerto, dije: entonces ya solamente quedan tres Papas. Esto es lo que la Virgen me había dicho, se me preguntó que si eso significaba que sólo quedaban tres Papas para el fin del mundo. Le repliqué que la Virgen no me había dicho tal cosa. La Virgen me dijo simplemente que después de Juan XXIII, tan sólo quedaban tres Papas para el fin de los tiempos.

Entonces se me preguntó: Y ¿no es lo mismo "el fin de los tiempos" que "el fin del mundo"? Respondí que no lo sabía. Desde entonces se empezó a preguntarme si eso significaba tres Papas antes del gran Milagro. Y Vd. mismo me lo preguntó. Yo sólo sé que la Virgen dijo que sólo quedaban tres Papas. Y el Papa actualmente presente es el tercer Papa.

El día que supe que habían atentado contra su vida y herido gravemente, me entristecí mucho, pero no recité por él ni siquiera un Avemaría. Sabía lo que tenía que suceder si los acontecimientos de Garabandal eran verdaderos. Siempre han sido para mí un punto de referencia. Había mucha gente que pensaba que el nuevo Papa elegido después de Juan XXIII no estaría de acuerdo con la orientación del Concilio Vaticano II y lo clausuraría. También me hicieron preguntas sobre esto.

Les respondía que el nuevo Papa continuaría el Concilio y que los tres Papas se sucederían. Ahora dicen que fueron predicciones mías. Pero no, no lo son. Son cosas que la Virgen reveló.

Cuando a veces Conchita sufría el agobio de las dudas sobre las apariciones parece ser que ella nunca dudó de la revelación de los tres Papas.

El 27 de agosto de 1981 Mons. Francisco Garmendia, Obispo auxiliar de Nueva York, la entrevistó. Alguna de sus preguntas fue sobre esta profecía de los tres Papas.

Ella le confirmó que la Virgen le había dicho que antes del gran Milagro habría solamente tres Papas.

En aquel entonces aún vivía el Papa Juan XXIII, y la Virgen nos dijo: "Quedan tres Papas después de él", y también nos hablaba del "fin de los tiempos".

Si esta profecía de por sí encierra una gran dificultad de interpretación ¿se puede añadir algo a lo que se ha revelado con toda claridad?

Profecía en el sentido más concreto: "anuncio de cosas futuras" es la previsión y anuncio de un acontecimiento futuro que depende de la libre voluntad de los hombres. Al intervenir los actos libres humanos, si la profecía los determinase por sí misma con un anuncio, habría hecho desaparecer la libertad del acto, y el anuncio se convertiría más bien en un decreto dionio. Dios sabe lo que va a suceder, pero esto sucede no porque Él lo sepa, sin la libre actuación del hombre, aunque en el hecho se encierra un misterio. Por esta misma razón los anuncios proféticos suelen estar dotados de una cierta niebla de oscuridad junto con la claridad de la visión del futuro. Tal oscuridad es propia de la grandeza de Dios y de su majestad que siempre es mayor que el entendimiento humano, y por ello en sus revelaciones deja algo secreto. Y esa oscuridad deja los márgenes de libertad convenientes para la libre actuación del creyente, que conoce el anuncio divino, pero no sabe cómo va realizarse concretamente. Esto hace más puro el ejercicio de la fe y da a la esperanza un horizonte más divino, haciéndola descansar puramente en Dios y en su conocimiento infinito de las cosas. Pero la oscuridad no ha de ser tal que se convierta en ambigüedad, criticada con razón en los viejos oráculos paganos, compuestos con astucia por sus vates, de manera que nunca pudiesen equivocarse.

También actualmente muchos futurólogos, pitonisas, astrólogos se comportan de la misma manera con los ingenuos. Podría citar muchos ejemplos y bien actuales.

Surge la dificultad de interpretación al analizar la frase "Final de los tiempos" y su finalidad, su por qué.

Se preguntan algunos: ¿fin de los tiempos? O ¿final de los tiempos? O ¿fin del tiempo? O ¿fin de la predicación del Evangelio a las naciones?. No está claro del todo si existe o no tal distinción.

Los que admiten tal distinción sugieren que podría venir una nueva era o etapa de la Iglesia. En esta nueva era o época podrían seguirse más Papas dentro del milenio de paz claramente anunciado en el Apocalipsis, inaugurado con la Parusía del Señor y el encadenamiento de Satanás. Podrían tener razón. Pero el anuncio de Conchita no va tan lejos. Ella sencillamente dice que ignora lo que sucederá después de los tres Papas.

Uno de los empleados en la oficina montada por Joe Lomangino, para la propagación de los mensajes de Garabandal, (el conocido ciego que tiene prometida la recuperación de la vista el día del gran Milagro) tuvo la oportunidad de hablar con Conchita durante tres horas en su hogar de Nueva York. Más tarde anotó los puntos más importantes de la entrevista.

Durante la conversación, Conchita se refirió a un Sacerdote que le había dado consejos contrarios al magisterio del Papa. Entonces ella le dijo: nosotros debemos seguir al Papa en tanto que tengamos Papa. Cuando ya no le tengamos podemos seguir directamente a Jesús.

Puede parecer extraña la respuesta, pero ya con anterioridad había mencionado este supuesto de "Sede vacante".

En efecto, el 29 de septiembre de 1975 la entrevistó el jesuita polaco P. J. Warszwaski y le dijo que después de Pablo VI quedaban sólo dos Papas. Su respuesta de siempre.

Y luego ¿qué sucederá?

Después no habrá ya Papa.

¡Cómo que no habrá ya Papa!

Sí, eso es lo que la Virgen me dijo.

No es de extrañar que este Padre escribiera un libro contrario a las apariciones plagado de inexactitudes, como el P. Julio Poiro Lardenoro pone de manifiesto en su libro Contra-Réplicas.

Sin aventurarme más allá "del fin de los tiempos" la única conclusión lógica, (salvo que ocurriera algo verdaderamente extraordinario) que se puede deducir de la extraña declaración de Conchita a este Padre, es que habrá un período de tiempo después de que muera - o tal vez se retire por enfermedad o lo que suceda-, pero antes del "final de los tiempos", en que la Iglesia estará sin Papa, "Sede vacante".

Esta situación ya se dió en la historia de la Iglesia. Efectivamente, después de la muerte del Papa Clemente IV, acontecida el 29 de noviembre de 1268, la Iglesia estuvo "Sede vacante" durante más de tres años hasta que su sucesor Gregorio X fue finalmente elegido el 27 de marzo de 1272.

Al analizar la sucesión de estos dos Papas a la luz de la profecía, atribuida a San Malaquías, de las divisas de los Papas me ha llamado la atención las analogías que la época actual puede tener con aquella época.

En la profecía: Enigma de la sucesión de los Papas", al Papa Clemente IV le correspondió la divisa o lema: "Dracus depressus" = El dragón abatido.

La digna esposa del jurista provenzal Guido Foulquois, consejero de la corte de Luis IX, nunca pudo sospechar que compartía su vida con un futuro Papa. (San Luis IX, murió en 1270, hijo de Blanca de Castilla).

En efecto, cuando ella murió, su marido se orientó hacia el sacerdocio. Un año despúes de ser ordenado sacerdote era ya Obispo de Puy. En 1259 fue designado Arzobispo de Narbona. Y finalmente, en 1261 Cardenal. Y el 5 de febrero de 1265 le eligieron Papa en Perugia, estando él ausente.

Aceptó la elección, asumiendo el nombre de Clemente IV, y continuó la política francesa de su predecesor Urbano IV contraria a Alemania, a la dinastía de los "Staufer". El poder imperial de los Hohenstaufen fue finalmente abolido bajo este Pontificado por su aliado Carlos de Aujon. Pereció la célebre dinastía, tan nefasta para el Pontificado, con la muerte de Manfredo en la batalla y con la ejecución en Napolés del joven Conradino, de 14 años, hijo de Conrado a manos del francés, que lo decapitó.

Terminaba así, en tragedia la gloria de los Hohenstaufen. El Dragón quedaba abatido. El Dragón derrotado es el símbolo claro del poder de Satanás como se ve en el Apocalipsis cap.12, 9: "El Dragón fue arrojado del cielo". En nuestro siglo, la Revolución rusa es el Dragón Rojo, que será abatido por la Mujer vestida del Sol y Juan Pablo II, el Papa del final de los tiempos.

Clemente IV no residió nunca en Roma y murió en Viterbo el 28 de noviembre de 1268. Los Cardenales reunidos en cónclave, tardaron tres años en elegir Papa.

Los partidarios de Alemania, de los Staufer o gibelinos, y los partidarios de Francia, los güelfos, hicieron que las gentes de Viterbo empezaran primero divirtiéndose con aquellas disputas interminables, pero al cabo de dos años empezaron a impacientarse, y para obligarles a una pronta decisión cerraron herméticamente, tapiando puertas y ventanas, el palacio donde se hallaban, quitándoles además de techumbre. Mas a pensar de que les redujeron a una dieta de pan y agua, los Cardenales no cambiaron de ritmo, sino que consiguieron incluso que les levantaran el bloqueo. ¿Qué les parece la situación?.

Por fin, al cabo de 34 meses de debates, el más largo cónclave de la historia, se concluyó con la elección de Tebaldo Visconti el 1 de septiembre de 1271.

Pero todavía tuvieron que esperar sei meses más, para que el elegido, que peregrinaba a Tierra Santa en cumplimiento de una promesa, regresara a Roma para ser ordenado de sacerdote, consagrado Obispo y cononado Papa ¡Todo de una tacada!. Hacía cerca de 15 años que los romanos no veían un Pontífice en la ciudad eterna. El suceso de máxima importancia de este Pontificado fue la unión de la Iglesia de Oriente de los griegos separados con la conversión del Emperador Miguel Paleólogo en el Concilio II de Lyón (1274). Pero por desgracia esta unión fue efímera, porque el Emperador, poco después, ante las dificultades, mas políticas que religiosas se volvió atrás en su decisión.

San Gregorio X, el Anguinosus vir (el Serpentino barón) según le denomina la profecía de la mansión de los Papas, tenía en su escudo de familia, una serpiente con el cuerpo de un hombre a medio tragar. Seguramente que la interpretación de la divisa sería la de que la serpiente infernal se tragó las buenas intenciones del Emperador Miguel Paleólogo y las de este Santo Pontífice, que había sido por encima de todo, un Sacerdote sincero, piadoso, deseoso de paz y de reconciliación.

En 1713 Clemente XI puso de relieve el ejemplo de sus virtudes y le elevó a los altares. Ahora, después de la tal vez "Sede vacante" que parece ser la interpretación más lógica a las palabras de Conchita y que se vislumbra viendo la confusión y división que reina en la Iglesia, debemos invocarle para que la unión de las Iglesias, sobre todo, la de Oriente y Occidente desde entonces separadas, se haga una feliz realidad.

El Señor ha dicho que si Oriente y Occidente decretan celebrar unidos el misterio central de nuestra santa religión: La Pascua, todo lo demás lo hará Él.

Y aquí volvemos a Garabandal, pues las videntes aseguraron que las Iglesias se unirían, y que el día del gran Milagro, (que será anunciado con una semana de anticipación) coincidirá casualmente con un feliz acontecimiento para la Iglesia que no ha acontecido durante la vida de Conchita y que no tiene en sí carácter milagroso. Parece ser que, por deducción y exclusión no puede ser otro que la unión del Oriente con el Occidente en la celebración de Pascua. Dios lo quiera y apresure tan gozoso acontecimiento.

Para terminar, la Virgen en 1917 afirmó: "Al final mi Corazón Inmaculado triunfará". Ese "al final" se puede interpretar como el final de un proceso (Kairós), o como el final del siglo y del milenio, tiempo cronológico (Kronos).

Por otros profetas y videntes sabemos que en la segunda mitad del siglo XX, el Corazón Inmaculado triunfará. San Juan Bosco -por ejemplo- quiso poner en las manos del Arcángel San Gabriel un lábaro con la misteriosa fecha: 19.. Lábaro paralelo al que tenía el Arcángel San Miguel en sus manos con la fecha 1571, la batalla de Lepanto atribuida a la Auxiliadora de los cristianos por San Pío V.

Sabemos que Don Bosco no se atrevió a poner estos lábaros con estas fechas en las manos de los Arcángeles que rematan los campaniles de la Basílica de María Auxiliadora de la Casa Madre de la Congregación Salesiana en Turín, pero quedaron archiviados como bocetos del Santo.

Don Bosco no se atrevió a realizarlo porque le hubieran mareado a preguntas y porque tenía fama en la curia de visionario y milagrero. Actitud que actualmente se ha convertido en un rechazo y priori de todo lo que reviste un carácter sobrenatural, cuando San Pablo y el Concilio Vaticano II aconsejan analizarlo todo con las reglas sabias y prudentes del discernimiento de los espíritus y quedarse con lo bueno.

Que Dios Espíritu Santo nos ilumine a todos los hombres de buena voluntad. Amén.

P. J. J. Arteaga (M.S.M.)

Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos
(D.A.U.T.)

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