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ETIKA E |
Discípulos de los Apóstoles de los
Últimos Tiempos D.A.U.T. |
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0T32 |
MENSAJES DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A
SU INSTRUMENTO EN MÉXICO |
(ANÓNIMO) |
0T32 Otros mensajes
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0T32B |
Mis pequeñitas hijas: Vuestra vida se consume en
sólo ver por vuestro exterior. - Muy bellas por fuera y muy frías y vacías
por dentro |
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MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
A SU INSTRUMENTO EN MÉXICO (ANÓNIMO)
(21-03-2000)
Hijitos míos, soy vuestra Madre Santísima, la siempre Virgen María, la
Madre del Hijo de Dios hecho Hombre para la Redención del género humano.
Hijitos míos, Yo soy la Pura, la Santa, la Inmaculada, virtudes con
las que me dotó Nuestro Padre Dios para la misión que debía desempeñar.
El Hijo de Dios no podía descender del Cielo y encarnarse de cualquier
mujer, yo fui preservada del Pecado Original para mantener una situación de
pureza, tanto de alma, como de cuerpo, para que mi Dios pudiera vivir y
desarrollarse sus primeros meses, de un cuerpo y un alma acorde a su categoría
de Dios. Yo fui Tabernáculo purísimo y viviente para albergarlo aquí en la
Tierra, gracia inmensa que recibií de mi Dios y Señor.
Con esta introducción os quiero hacer resaltar la importancia que da
Nuestro Padre Dios a la Pureza, virtud que nuestro enemigo el maligno ataca con
toda su furia, y procura, de ella, arrancar a todo ser que viene a la Tierra a
servir a mi Señor.
Ya les hemos hablado de esta virtud tan excelsa, pero ahora quiero
profundizar más en ella para poder explicaros la diferencia entre amor y deseo,
las cuales van íntimamente ligadas a la pureza.
El maligno, con sus múltiples engaños os ha llevado a una situación de
error gravísimo, el cual daña gravemente el corazón de mi Dios. Os ha hecho
creer que vuestro cuerpo - vuestra belleza exterior - es lo que cuenta, y de
ahí que os lleva a malgastar vuestro tiempo, el tiempo de Dios, tanto en el
tomar demasiados cuidados para mantener bello vuestro exterior, como en el
hacer mal uso de vuestro cuerpo impidiéndole llevar a cabo la obra de la
procreación que Él os ha pedido, para poder seguir mandando almas a la Tierra
para que con Su Amor en vosotros podáis vencer a las fuerzas del mal.
En especial me dirijo a vosotras, mis pequeñitas hijas, almas a
las que os ha tocado el exterior femenino.
Platicáis de cosas superfluas y pecaminosas, y sólo con la finalidad
de ser admiradas, consentidas y mostradas como trofeo en manos de vuestro
"hombre". Buscáis las modas provocativas; tratáis de asistir a los
lugares de perversión aun a pesar de sufrir humillaciones en esos antros de
vicio y de maldad. Permitís que vuestro cuerpo sea
tratado como cosa, como instrumento de placer humano, con tal de
presumir ante las demás mujeres que vosotras sí sóis capaces de
"amar".
Os habéis dejado engañar por el gran engañador, padre de la mentira y
del mal, para no llevar a cabo la obra de Dios en vosotras.
Le negáis a vuestro Padre Dios la Gracia Divina de la maternidad por no afectar
vuestra belleza exterior y para no afectar "compromisos de ama de
casa", porque os sentís seres libres que podéis hacer de vuestro cuerpo y
de vuestra alma lo que queráis.
¡En que error tan grande habéis caído! ¡Vuestra falta de
espiritualidad no os permite daros cuenta del engaño en el que ahora vivís!. Vosotras
sabéis que vuestro cuerpo no va a durar mucho tiempo con la juventud y lozanía
que ahora tenéis. Habéis cambiado el amor por el deseo, error que os hace caer
del Cielo al abismo, de la virtud al vicio. Os llenáis de joyas y oropel
externamente y vaciáis vuestro interior de lo más bello, puro y santo que toda
mujer pudiera cultivar, el amor. El amor que dará unidad en la familia, el amor
que será como dique de contención contra las fuerzas del mal, el amor que hará
perdurar la especie humana bajo las Leyes y Decretos de vuestro Dios.
Ahora puedo ver una gran cantidad de jovencitas, que al dejarse llevar
por el mundo y sus desvíos, se han vuelto como muñequitas de porcelana.
Si os llegáis a casar, al enfrentaros a las primeras responsabilidades
que se tienen normalmente al fundar una familia, no sabéis cómo resolverlas, y
cuando os dáis cuenta de que vuestro esposo ya no busca a la
"muñequita" solamente, sino a la mujer y madre para formar una
família, entonces sentís que ya no podéis con el "paquete", ya que
preferísteis sólo cómo embelleceros exteriormente, no embellecisteis vuestra
alma y sus cualidades y no acrecentasteis los dones que Dios os dió para poder
llevar a cabo vuestra misión de esposa y madre de familia.
Entended, hijitas mías, que el amor y el deseo son dos situaciones muy
diferentes. El amor es alimento y vida
del alma, que une y hace crecer al alma y a la persona en su totalidad.
El deseo es una
pasión desordenada del cuerpo, desligado totalmente del alma; es un apetito
animal, es un instinto que debe ser controlado por las fuerzas espirituales
propias del ser humano.
Buscáis comprar todo lo posible y llenaros de monedas, lo cual sólo os
ayudará a ganar vuestra perdición eterna, cuando para conseguirlas
"vendéis" vuestro exterior al mejor postor. Ya no os respetáis en
nada. Vuestro cuerpo se ha vuelto mercancía, y vuestro trato superfluo y vacío.
Vuestra conversación se ha llenado de palabras obscenas y de temas pecaminosos,
vacíos y mundanos.
Ya sóis muy pocas de vosotras, mis pequeñas, en las que el recato y la
virtud aún están presentes. Sóis muy pocas ahora las que váis con la idea por
la vida de servir a vuestro Dios en la família y en la continuidad del amor en
vuestros pequeños. Sóis muy pocas ahora las que váis con la idea por la vida de
servir a vuestro Dios en la família y en la continuidad del amor en vuestros
pequeños. Sóis muy pocas ahora, mis pequeñas que miráis primero por los
intereses de mi Señor que por los vuestros propios.
Sóis muy pocas ahora, mis pequeñas, las que buscáis
hacer familia y proteger los tesoros espirituales de mi Dios y poderlos
transmitir a Sus pequeños, a vuestros hijos. Sóis tan
pocas ahora, mis pequeñas, las que pasáis por el mundo sin contaminaros de sus
bajezas y pecados.
La vanidad y la inseguridad personal, por falta de espiritualidad y de
oración, os pierden, os hacen caer fácilmente. ¡Cómo no va a estar éste mundo
como ahora está, si vosotras, mis pequeñas, mis mujercitas, las encargadas
principales de transmitir los valores en la familia, ya no los poseéis!
El mundo os ha encadenado a su vaciedad y a su bajeza
y ya no deseáis levantar la vista a vuestro Creador, porque ya no queréis ser
las mujeres "caducas, abnegadas y aburridas de tiempos pasados".
Ahora os sentís mujeres "modernas", que podéis hacer lo que queráis
con vuestro cuerpo, que tenéis el "derecho" de asesinar con los
medios anticonceptivos y con el aborto, a los bebés que se están desarrollando
en vuestro vientre.
El derecho de dar y quitar la vida sólo corresponde a vuestro Dios y
Creador, y vosotras os estáis tomando una prerrogativa que os está encadenando
para la eternidad en el abismo infernal.
El don de la maternidad es una bendición tan grande que en la
antigüedad se le consideraba maldita a la que no podía procrear, y era bendita
de Dios la que sí podía concebir.
Hijitas mías, recapacitad, el tiempo es corto y mi Hijo ha de volver. ¿Podríais dar cuentas
favorables de vuestra vida a vuestro Dios? ¿Ha sido vuestra vida acorde a la
voluntad de vuestro Dios? ¿Habéis dado vida corporal y espiritual al aceptar la
maternidad y al observar y transmitir las Leyes y el Amor de vuestro Dios a
vuestros hijos? ¿Estáis viviendo en el mundo, como una verdadera alma hija de
Dios lo debe hacer?
Vinísteis todos vosotros al mundo a dar ejemplo y vida de Amor Santo y
de virtud, y no a destruir la Obra de Dios al volveros cómplices del mal.
Arrepentíos en éste tiempo que se os ha dado para reflexionar, y enderezad
vuestro camino. Recordad que de vuestro Dios-amor podréis obtener todo el
perdón necesario para que después podáis encaminar vuestra vida futura por los
caminos del bien que Él mismo ha trazado para cada uno de vosotros.
Atended a los deseos de vuestro Dios y Él atenderá los vuestros para
toda la eternidad. Vuestro tiempo sobre la Tierra es demasiado corto, comparado
con la eternidad que Él os dará como premio a vuestras buenas acciones y al
buen desempeño de vuestra misión.
Recordad que vinísteis a la Tierra a servir a vuestro Dios, ¡Honor
grandísimo que se concede a las almas que Él escoge; y todos vosotros, a los
que se os dió el don de la vida, fuísteis escogidos! Agradeced a vuestro Dios
este Don tan grande, enmendad vuestra vida y
atended a sus deseos con toda vuestras voluntad y corazón, que Él os
recompensará con creces.
Tomad de mí, hijitas mías, mi ejemplo, mi guía y mi amor por nuestro
Dios, para que yo os pueda llevar a la meta final de la mejor manera, y para
que pueda obtener un gran premio eterno de mi Señor para cada una de vosotras.
En vosotras, mis pequeñas, está principalmente volver a restaurar lo
perdido por el pecado original. Buscad y actuad en la Pureza, en la
Sobriedad, en el Amor verdadero, y así el resto será fácil para la restauración
del Reino de Dios en la Tierra.
Llenáos de vida interior, para que ésta se refleje en vuestro exterior
para bien de todos. Sóis almas al servicio de vuestro Dios; orad profundamente
para que el maligno no os engañe más. Daos cuenta de vuestro valer, tanto para la
propagación de la vida, como de las buenas costumbres hacia todo el género
humano. Sin vosotras, mis pequeñas, la vida de oración, de unión familiar y de
transmisión de las buenas costumbres de devoción cristiana, no se pueden dar.
¡Valéis mucho más de lo que os imagináis!, pero sólo cuando véis hacia vuestro
interior, buscando la guía Divina, y lo engrandecéis hacia vuestro exterior. El
tesoro que Dios puso en vuestro interior es GRANDÍSIMO, no lo desperdiciéis.
Yo os bendigo en el nombre de Nuestro Padre, en el nombre de mi Hijo
Jesucristo y en el nombre de mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios-Amor. Y yo os
bendigo en mi santo nombre, de Madre, de Sierva e Hija de mi Dios y Señor.
Discípulos de los Apóstoles de los
Últimos Tiempos (D.A.U.T.)
Secretaria general en España
Francisco Hernández Yágüez
Internet: http://www.etika.com
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