ETIKA E

Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos D.A.U.T.

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10-7-2000

0T33

Eucaristía y Penitencia

D.A.U.T.

DOCUMENTO INFORMATIVO DIRIGIDO A LOS D.A.U.T. Y DEMÁS HERMANOS CATÓLICOS QUE BUSCAN ESTAR EN LA VERDAD

En mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a la Doctora M. J. Even (U.S.A.) en el mes de marzo del corriente año 2000 le comunica lo siguiente:

"Queridos hijos de mi Sacratísimo Corazón, me entristece muchísimo que sólo la mitad de todos los católicos creen que yo estoy verdaderamente presente en la Santísima Eucaristía.

Los que no creen en Mi Verdadera Santa Presencia piensan que la hostia y el vino son únicamente una forma simbólica de mi Cuerpo y Sangre. Ellos no comprenden, o no quieren creer que estoy verdaderamente vivo presente ante ellos. De manera que si ellos realmente lo creyeran no habría semejantes profanaciones, falta de preparación espiritual; o por lo menos lo pensarían un poco más al recibirme en la Santa Comunión SIN HABERSE CONFESADO DE ANTEMANO. El no creer, y el error de omisión de parte de los Sacerdotes al no hablar claramente a sus feligreses, ha causado que MUCHOS PEQUEN GRAVEMENTE por no haberse preparadao para recibirme..."

En vista de esta dramática y conmovedora denuncia que por desgracia creemos es una dolorosa realidad (no sólamente por los argumentos que cita Nuestro Señor, sino también por los "grupos" que se han infiltrado en la Santa Iglesia y al Magisterio y Tradición de la Doctrina Católica) que está conduciendo a muchos hermanos católicos (incluyendo Obispos y Sacerdotes) a la apostasía profetizada en las Sagradas Escrituras por San Pablo en:

II Tesalonicenser, 2,1;

y II Tesalonicenses, 1, 1-2;

y confirmada por la Santísima Virgen en sus apariciones de la Salette y Fátima, ambas aprobadas por la Iglesia.

Esta Secretaría General de los D.A.U.T. estima preciso y conveniente exponer a continuación la Doctrina y Magisterio de la Iglesia sobre los Sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia, extraída del actual Catecismo de la Iglesia Católica aporpbado por S.s. Juan Pablo II para que prevalezca al respecto la VERDAD y la LUZ.

C.I.C.: Punto 1374.

En el santísimo sacramento de la Eucaristía están contenidos "verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, CRISTO ENTERO" (Cc. de Trento: DS 1651). "Esta presencia se denomina REAL, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fueran reales, sino por excelencia, porque es SUBSTANCIAL. Y por ella Cristo, Dios y hombre, SE HACE TOTALMENTE PRESENTE". (MF 39).

C.I.C.: Punto 1376.

El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente SU CUERPO; se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: "Por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor, y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre. La Iglesia Católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio TRANSUBSTANCIACIÓN". (DS 1642).

C.I.C.: Punto 1377.

La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración, y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo. (Cc. de Trento: DS 1641).

C.I.C.: Punto 1410.

Es Cristo mismo, sumo sacerdote y eterno de la Nueva Alianza, quien, por el ministerio de los sacerdotes, ofrece el sacrificio eucarístico. Y es también el mismo Cristo, realmente presente bajo las especies de pan y del vino, la ofrenda del sacrificio eucarístico.

EUCARISTÍA Y PENITENCIA

C.I.C.: Punto 1385.

Para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: "Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" (1 Cor. 11, 27-29). Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación o Penitencia antes de acercarse a comulgar.

C.I.C.: Punto 1415.

El que quiere recibir a Cristo en la Comunión Eucarística debe hallarse en estado de gracia. Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente no debe acercarse a la Eucaristía sin haber recibido previamente la absolución en el sacramento de la Penitencia.

PENITENCIA

C.I.C.: Punto 1486.

El perdón de los pecados cometidos después del bautismo es concedido por un sacramento propio llamado sacramento de la conversión, de la confesión, de la penitencia o de la reconciliación.

C.I.C.: Punto 1495.

Sólo los sacerdotes que han recibido de la autoridad de la Iglesia la facultad de absolver pueden ordinariamente perdonar los pecados en nombre de Cristo.

C.I.C.: Punto 1497.

La confesión individual e íntegra de los pecados graves seguida de la absolución ES EL ÚNICO MEDIO ORDINARIO PARA LA RECONCILIACIÓN CON DIOS Y CON LA IGLESIA.

ACTO DE CONTRICCIÓN

La Iglesia recomienda que cuando se tenga la desgracia de cometer un pecado mortal se haga inmediatamente un ACTO DE CONTRICCIÓN con propósito de confesar lo más rápidamente posible, ya que como no sabemos el día ni la hora, en caso de muerte la salvación del alma sería problemática, ya que como leeremos a continuación lo que dice el Catecismo Romano del Concilio de Trento aprobado por San Pío V no es fácil que el alma llegue a una CONTRICCIÓN PERFECTA.

Meditemos el texto del Cap. V - punto 36 -:

"... Débese, por consiguiente, enseñar, en primer lugar que la institución de la Confesión nos fué sobremanera útil y muy necesaria. Pues aunque concedamos que por la contricción se perdonan los pecados, ¿quién no sabe que ésta debe ser tan grande, tan ardiente y eficaz, que la viveza del dolor pueda igualarse y compararse con la gravedad de los pecados?. Y COMO MUY POCOS LLEGARÍAN A ESE GRADO, RESULTABA TAMBIÉN QUE POQUÍSIMOS HABÍAN DE ESPERAR POR ESTE MEDIO EL PERDÓN DE SUS PECADOS..."

Que cada cual lea y medite.

Para finalizar el presente documento queremos exponer a la consideración de los lectores un compendio sobre el tema en cuestión extraído de un magistral trabajo de una de las más prestigiosas personalidades de la Iglesia contemporanea. Se trata del Doctor y Rvdo. Padre José Codina Canals, fallecido en la década de los setenta, autor de una colección de obras magistrales post-Conciliares que fueron enviadas por él al Santo Padre.

El compendio está extraído de la obra "ESCUCHADLE" y en él expresa lo siguiente:

"Nadie consciente de pecado mortal, aunque le parezca que ya ha hecho un acto de contricción perfecto se acerque a la Sagrada Comunión sin haberse confesado antes (Tridentino, sesión XIII, cap. 7). Y a continuación en el Canon 11 del mismo capítulo, añade: "SI ALGUIEN SE ATREVIESE A ENSEÑAR LO CONTRARIO, A DEFENDERLO O A SEGURARLO, SEPA QUE QUEDA EXCOMULGADO". Y el Papa Pablo VI, en diversas ocasiones ha enseñado y predicado URBI ET ORBI a todo el mundo, que esta doctrina, y toda la del Tridentino está en vigor, después del Vaticano II. ... En el Evangelio y en las Cartas de San Pablo, se exige que el que se acerque a recibir la Sagrada Comunión, se acerque con el traje de boda, en estado de gracia, y que si se ha perdido, se recobre antes con una buena confesión.

¿Corolario? ¿Ramillete espiritual? Con mucha frecuencia, antes de administrar la Sagrada Comunión en días de gran concurso, ANÚNCIESE QUE NO EXISTE OBLIGACIÓN ALGUNA DE COMULGAR MÁS QUE UNA VEZ AL AÑO CON LAS DEBIDAS DISPOSICIONES. Y que la primera disposición indispensable es EL ESTADO DE GRACIA...

... ¿En dónde radica el mal?. Es que se les ha predicado, en algunas ocasiones, QUE PODRÍAN COMULGAR SIN CONFESAR, CON UN ACTO DE CONTRICCIÓN (Doctrina condenada por la Iglesia). En vez de Pastores que alimentan a sus ovejas, son lobos que las devoran, que no entran por la puerta; aunque nos duela tener que decirlo y reconocerlo. (Páginas 114, 118 y 119).

Toledo, Junio del año 2000

Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos
(D.A.U.T.)

Secretaria general en España
Francisco Hernández Yágüez
Apartado de Correos 536
E-45080 TOLEDO

Teléfono y Fax (925) 21-62-26
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