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11-1-1998

0T5

LA REGLA DE LA ORDEN DE LA MADRE DE DIOS PARA LOS APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

19-9-1846, La Salette, Mélanie Calvat
Texto en castellano extraído del original en francés

El 19 de septiembre de 1846, en la Montaña de la Salette, la Santísima Virgen apareció a dos jóvenes pastores, Mélanie Calvat y Maximin Giraud. Ella les confió en primer lugar un mensaje público; después, a Maximin solo, un secreto; enseguida a Mélanie un mensaje que podría publicar en 1858.

Después dirigiéndose todavía a la joven pastora, la Santa Virgen le dijo: "Mélanie, lo que voy a deciros ahora no será secreto: es la Regla que, cuando sea aprobada por los superiores, hareis observar exactamente a mis hijas que aquí estén. Mis Misioneros seguirán la misma Regla.

  1. Los miembros de la Orden de la Madre de Dios amarán a Dios por encima de todas las cosas y a su prójimo como a ellos mismos por el puro amor de Dios.
  2. El Espíritu de esta Orden no es otro que el espíritu de Jesucristo en sí y el espíritu de Jesucristo en las almas.
  3. Los miembros de esta Orden se aplicarán a estudiar a Jesucristo y a imitarle, y cuanto más conocido sea Jesucristo más se humillarán a la vista de su nulidad, de su debilidad, de su incapacidad para hacer un bien real en las almas sin la gracia divina.
  4. Serán de una obediencia perfecta en todo y por todo.
  5. Cada uno de ellos conservará una gran castidad de cuerpo y espíritu a fin de que Jesucristo fije en ellos su morada.
  6. Los miembros de esta Orden tendrán su corazón y su alma sólo en el amor a Jesucristo.
  7. Ninguno tendrá nada propio para él, sino que todo será común, sin ambicionar la menor de las cosas pasajeras; quiero que mis hijos estén desnudos, despojados de todo.
  8. Tendrán una gran caridad, sin límites; sufrirán todo de todo el mundo, a ejemplo de su Divino Maestro y no harán sufrir a nadie.
  9. Los miembros de la Orden obedecerán a sus superiores y les rendirán el honor y el respeto que les es debido, con una gran sencillez de corazón.
  10. La superior vigilará con dulzura la observancia de la regla; cada cierto tiempo consultará con el padre Misionero que cuidará de vuestras almas, a fin de ser ayudada en el buen gobierno de la casa; será la más humilde y será más severa con ella misma que con las demás. Corregirá las faltas de sus hijas con gran dulzura y prudencia; elevará siempre su alma a Dios antes de hacer una corrección.
  11. Estará en el santuario el Santo Sacramento expuesto día y noche, durante los meses de septiembre, febrero y mayo (19 de septiembre de 1846: aparición de Nuestra Señora en La Salette; 11 de febrero de 1858, en Lourdes; 13 de mayo de 1917, en Fátima), donde los miembros de la Orden tendrán la dicha de pasar felices horas cuando la caridad o la salvación de las almas no les retengan en otra parte.
  12. Llevarán una buena vida interior, aunque laboriosa, uniendo la vida contemplativa a la vida activa: se sacrificarán y se harán todos víctimas de Jesús y de Jesús crucificado.
  13. Recibirán todos los días, con verdadera piedad el Pan de Vida; podréis sin embargo suprimir la comunión a aquellos miembros en los que veais que no siguen las huellas de Jesús crucificado.
  14. Aparte de los ayunos mandados por la Iglesia, ayunarán también durante los meses de septiembre, febrero y mayo. Utilizarán algunos instrumentos de penitencia; los que sean demasiado débiles y no puedan hacer las obras de expiación, ofrecerán con humildad y dulzura su minusvalía a Jesucristo.
  15. Ayunarán todos los viernes y harán alguna penitencia. Todas estas obras serán ofrecidas para las almas del Purgatorio, en favor de la conversión de los pecadores y para su propio avance en el amor a Dios.
  16. Los miembros de la Orden serán muy humildes y dulces con los seglares y los recibirán con mucha bondad: los más humildes ocuparán el primer lugar tanto en el corazón de Jesús como en el mío.
  17. Los miembros sólo tendrán un corazón y un alma; ninguno se atendrá a su propia voluntad.
  18. Serán de una pureza angelical, observarán una gran modestia en todo y por todo.
  19. Todos guardarán un gran silencio, evitando con cuidado las conversaciones inútiles con los extraños.
  20. Las personas que quieran ser recibidos lo serán con la disposición bien sincera de darse enteramente a Dios y de sacrificarse por su amor. Se atendrán con esmero a la obediencia, que les conducirá al cielo.
  21. No serán admitidos al número de los postulantes sino tras haber hecho un retiro de 12 días, durante el cual harán una confesión general al Padre Misonero, confesor de la comunidad; si ellos están dispuestos a trabajar con todas sus fuerzas para santificarse y adquirir las virtudes propias de una Víctima que quiere inmolarse cada día por el Dios del cielo y de la tierra, serán recibidos en el Noviciado y estarán tres meses antes de tomar el hábito de la Orden; recordarán que no han sido recibidos en la casa de la Madre de Dios sino para trabajar en su santificación mediante la oración, la penitencia y por medio de todas las obras que miran a la gloria de Dios y a la salvación de las almas.
  22. Mis Misioneros serán los Apóstoles de los últimos tiempos; predicarán el Evangelio de Jesucristo en toda su pureza por toda la tierra.
  23. Tendrán un celo infatigable, predicarán la reforma de los corazones, la penitencia y la observancia de la Ley de Dios; predicarán respecto a la necesidad de la oración, sobre el desprecio de las cosas de la tierra, sobre la muerte, el juicio, el paraíso y el infierno, sobre la vida, la muerte y la resurección de Jesucristo. Fortalecerán a los hombres en la fé, a fin de que cuando llegue el demonio, un gran número de éstos no sea engañado.
  24. Se formará bien a los nuevos aspirantes en las virtudes cristianas y en la práctica de la humildad, la caridad, la obediencia, la renunciación y la dulzura.
  25. El Noviciado será de seis años; los que hayan dado prueba de sólidas virtudes y quieran colocarse en el número de los combatientes de Jesucristo en esta Orden, pedirán esta gracia de rodillas a la Superiora, y tras hacerles conocer sus obligaciones con la Regla que os doy, si os prometen observarla fielmente, les recibireis.
  26. La oración se hará en común en el santuario, a la hora que sea conveniente y se establezca.
  27. Se comerá en el refectorio común lo que se necesite para sostener la vida y para trabajar en la gloria de Dios; al mismo tiempo que se dará al cuerpo lo que le conviene, el alma se fortificará mediante una santa lectura que se hará durante la comida.
  28. Se tendrá el mayor cuidado de los miembros achacosos y enfermos.
  29. Si un miembro ofendiera a otro mediante palabra u obra, que repare su falta lo más pronto posible.
  30. Todos los miembros de esta Orden harán la genuflexión cada vez que pasen ante el Tabernáculo donde esté Jesucristo.
  31. Cada vez que los aspirantes se encuentren, el uno dirá: "ĦQue Jesús sea amado por todos los corazones!", el otro responderá "Así sea".
  32. Las religiosos dirán el oficio, como las religiosos de Corenc cerca de Grenoble; los capítulos y otras prácticas se harán igual.
  33. Todos los miembros llevarán una cruz como la mía. Observad bien mi Regla".

Así habló la Madre de Dios. Y escuchándola, Mélanie contempló en una visión profética la vida y las obras futuras de los hijos e hijas de la Orden de la Madre de Dios, religiosos misioneros, religiosas misioneras y discípulos laicos, esparcidos por todas las partes del mundo. Los religiosos y religiosas harán los votos; los discípulos laicos, la consagración a la Santa Virgen. Mélanie veía también a otras diversas Ordenes religiosas venir a unirse con esta Orden y las otras encontrar a su contacto su fervor primitivo.

Bajo orden del Papa León XIII, Mélanie presentó esta Regla a examen de la Sagrada Congregación de los Obispos y religiosos que dió su aprobación el 27 de mayo de 1879. Al mismo tiempo fueron aprobadas las Constituciones que Mélanie había compuesto para la Orden de la Madre de Dios, a petición de Léon XIII, según su "visión" profética de 1846.

La Regla fue de nuevo aprobada verbalmente el 7 de abril de 1922 por el Cardinal Mercier para su diócesis de Malines y el 26 de abril de 1935 por Monseñor Heylen para la diócesis de Namur.

Mélanie murió en olor de santidad el 15 de diciembre de 1904, a la edad de 73 años. En 1922 el R. Padre Lépidi, O.P., Señor del Sacro Palacio, aprobó una solicitud para obtener su beatificación.

Nihil obstat: Saint-Marie de la Pierre-qui-Vire, 22 de agosto de 1952.
Dom Denis HUERRE, Abad.

Imprimatur: Sens, en la fiesta de Cristo Rey, 26 de octubre de 1952.
Frédéric LAMY, Arzobispo.

 

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