ETIKA E

L.A.U.T.

http://www.etika.com
14-3-1998

0T7

MENSAJE ESPECIAL
EL MATRIMONIO

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NUESTRO DIOS DADO A TRAVÉS DE LA HERMANA GUADELUPE

Comunidad de Desagravio a Los Dos Corazones Ofendidos
del Inmaculado Corazón de María
y del Sacratísimo Corazón de Jesús

ADORADORES DE LA DIVINA MISERICORDIA DEL SEÑOR

Guatemala, 15 de junio de 1989.

Amadísimos hijos míos, os bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amados hijos míos, os habla Jesús de Nazaret el Hijo de la Virgen María el Dios de Amor el Dios que murió clavado en una cruz por amor a vosotros.

Hoy hablaré sobre un tema que es muy importante para todos aquellos que son mis hijos. EL MANDAMIENTO DEL AMOR, y que todos lo conocen como el MATRIMONIO.

Como vosotros sabéis Dios dijo: "No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda proporcionada a él. Hizo pues Dios caer sobre el hombre un profundo sopor y dormido tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar con carne y la costilla que del hombre tomará formó Dios a la mujer, y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: Esto si es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne."

En este pasaje se muestra el primer matrimonio instituido por Dios. Y en esta unión dejará el hombre a su padre y a su madre; y serán los dos una sola carne.

Vivían pues, Adán y Eva en el paraíso llenos de felicidad adorando a Dios, y amándose mutuamente, libres de la muerte y demás miserias. Todo obedecía a la voz del hombre. Todo era amor y felicidad, sin embargo, Dios le dio únicamente una prohibición a Adán que no comiera de la fruta del árbol llamado de la ciencia del bien y del mal. Esta prohibición tenía por fin probar la fidelidad y obediencia de los dos. Pero Eva engañada por el demonio, comió la fruta prohibida y comió también Adán, que olvidándose del mandato divino de no comer, comió; y al desobedecer cometieron el pecado de soberbia, grave desobediencia y orgullo.

Eva al ser seducida por el demonio, escogió el mal por el bien; y al hacer esto permitió que el mal fuese introducido en el alma y en el corazón de los dos porque eran esposos.

Dios enojado los arrojó del paraíso y los condenó a padecer y morir. Y desde aquel momento quedaron sujetos a la ignorancia, a las pasiones y a toda clase de miserias.

Dios no abandonó a la primera pareja de casados, les dijo que los perdonaría; pero ahora ellos tendrían que luchar para ganar de nuevo el paraíso y aquellas gracias que habían perdido.

Dios sabía que los hombres y mujeres no podrían luchar solos contra el demonio y les prometió un Redentor; y ese Redentor soy yo, Jesucristo el Hijo de la Virgen María.

Fueron desterrados los dos porque como eran esposos, tenían que ir juntos al destierro y sufrir las condenas que les fueron dadas para lograr ser perdonados. El hombre pecó por débil y cobarde y la mujer por soberbia y desobediente.

Como el demonio indujo a pecar a Eva, estaría siempre acechando a la mujer, es decir, induciendola a pecar, induciendola a hacer el mal. Hasta que la mujer conocedora de la verdadera sabiduría del bien y del mal, le aplaste la cabeza.

La primera mujer que le aplastó la cabeza a la serpiente fue mi Madre Santísima la Virgen María, pues con su humildad y obediencia hizo triunfar el bien contra el mal.

Cuando Eva y Adán pecaron vino el desequilibrio en sus almas y en sus corazones, pues se introdujo el mal donde solamente había bien. En mi Primera Venida vine a abriros con mi Divina Sangre el Paraíso para que pudierais volver de donde fuisteis desterrados; pero en mi Segunda Venida vendré a levantar a la mujer caída desde el principio, vendré a darle su lugar en el mundo. Por eso es que he hablado de Eva para que las mujeres, sepan su origen y comprendan mis palabras. Pues vendré a restablecer el equilibrio de la humanidad que fue roto. Y la mujer volverá a su instante primero, en donde fue creada para el amor, y al llegar a este estado no sufrirá el desprecio ni la indiferencia, no volverá a quejarse de dolor y amargura; pues vienen tiempos en que toda lágrima y tristeza será borrada.

El Señor en su infinita Misericordia creo a Adán y Eva para que lo adoraron, le amaran y sirvieran; y los unió en matrimonio para que juntos se amaran y se ayudaran, pero el demonio envidioso de su dicha los indujo a pecar. Adán se dejó dominar por Eva, porque no guió a su mujer y no le recordó que tenía que ser obediente a Dios y amarlo sobre todas las cosas.

Yo di un mandamiento y mis hijos de que me amen y me sirvan con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, y os dije: Poned, pues, en vuestros corazones y en vuestras almas las palabras que yo os digo; atadlas a vuestras manos y ponedlas en vuestras mentes. Enseñadselas a vuestros hijos, habladles de ellas; ya cuando estéis en vuestra casa, ya cuando vayáis de viaje, al acostaros y al levantaros. Escribidlas en los corazones de vuestros hijos para que vuestros días y los de vuestros hijos sean bendecidos y el mal no penetre en vuestros hogares.

Por eso aquellos hombres y mujeres que no comprendieron que su papel dentro del hogar era amar a Dios sobre todas las cosas y obedecerle en aquellos mandatos que dio exclusivamente a ellos de amarse mutuamente y amar a sus hijos como a si mismo. Aquellos que no cumplieron con su misión de amar a Dios y a su prójimo como a si mismo, serán llamados a juicio.

Vienen los tiempos en que el orden debe ser restablecido y todas las malas acciones de los hombres y las mujeres, y los que no cumplieron con el mandato divino de amar a Dios y al prójimo, serán castigados porque viene el dia del la Justicia.

Lo que Dios juntó no lo separe el hombre. Dios pues hijos míos, instituyó el matrimonio y con mi Muerte en la cruz lo elevó a Sacramento. Por eso solamente Dios puede disolverlo. "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, adultera con aquella, y si la mujer se divorcia del marido y se casa con otro, comete adulterio." Por eso pecan gravemente aquellos que no luchan por sostener su matrimonio. Vosotros hombres y mujeres olvidasteis vuestra misión. Muchos no tenéis pleno conocimiento de vuestro papel dentro del hogar; y por cualquier motivo os divorciais y dejáis a vuestros hijos a merced del sufrimiento y de la confusión, sois tan egoistas que no queréis sufrir ni soportar el dolor cuando os llega; os marcháis con vuestro egoísmo por diferente lado no importándoos el fracaso de vuestro hogar. Y un hogar destruido es un triunfo para el demonio.

El demonio en estos tiempos tan difíciles ha atacado a los hogares y ha sembrado la confusión entre mis hijos; por eso hombres y mujeres vosotros no habéis entendido el mensaje de amor que yo dejé al morir crucificado. Son muy pocos los que llegáis a amar y comprender mi Doctrina.

Muchos no llegáis a comprender que soy un Dios que está a vuestro lado amándoos, tratando de comunicarme con vosotros, pues soy un Dios Bueno que amo a mis hijos y porque los amo y comprendo estoy listo a perdonar. Todos los pecados del mundo se evitarían si vosotros supierais amar, si comprendierais que os amo. Entonces no caeríais en los tremendos pecados en que caéis. Si el hombre y la mujer supieran amar como se les ordenó, el mundo no estaría como está, habría amor; pero mis hijos no han sembrado amor, ni siquiera lo reflejáis entre vosotros.

Hay tanta falta de amor que la situación es grave. Por eso el demonio ha ganado terreno y ha introducido su odio mortal en el alma de muchos de mis hijos. Muchos de vosotros, padres y madres, ya no os importa la educación de vuestros hijos y los educáis sin Dios y sin moral; y no pensáis qué será de ellos cuando venga el gran día de la Justicia divina.

Hijos míos, el demonio anda furioso detrás del hombre y de la mujer para arrebataros el amor que yo deposité en vuestros corazones como una semilla lista a florecer y dar sus frutos; pero el demonio os pone miles de obstáculos, problemas y dificultades para que este amor no llegue a florecer y vosotros dejéis de amar; y el amor muere en vuestros corazones sin siquiera haber intentado crecer mucho, menos florecer y dar frutos. Y es en este momento que el demonio introduce su odio mortal en vuestros corazones; y el amor en semilla muere y pasa de largo sin ser conocido y el hombre y la mujer quedan sin comprender por qué Dios los envía al mundo; y por qué les fue ordenado que se amaran. Y el amor pasa de largo sin que lleguéis a conocerlo, mucho menos a comprenderlo y así el amor en semilla en los corazones de los hombres y de las mujeres queda escondido y olvidado; sin crecer, ni florecer y poco a poco muere aquella semillita que un día el Señor en un acto de amor lo colocó en los corazones de sus criaturas.

Amados hijos, si vosotros no comprendéis para que fuisteis creados, viene el desequilibrio y es aquí donde nacen y nacen tantos pecados; y es porque el hombre no sabe amar y cree que el amor es un acto físico nada más, que tiende a calmar el instinto animal del hombre y de la mujer y he aquí el error, porque tanto el hombre como la mujer termináis olvidándoos del alma, olvidándoos de las necesidades del corazón que anhela ternura y al no tener esta dulzura que solamente lo da el amor, convierte su cuerpo en un objeto de placer y de allí viene el desenfreno, las enfermedades, la inmundicia, los desvíos sexuales, los adulterios, la homosexualidad y todas las miserias que aquejan a la humanidad. Y tan solo por una cosa, porque el hombre no ha aprendido a amar, ni ha enseñado a la mujer a hacerlo y como va a hacerlo si no sabe. Además el demonio os pone miles de obstáculos para que nunca aprendáis.

¡Ah! Si el hombre y la mujer aprendieran a amar se acabaría en el mundo el pecado. Entonces el demonio derrotado huiría a esconder su fracaso en lo más profundo del infierno, avergonzado de que al fin vosotros hijos e hijas, habríais aprendido a libraros de su yugo, de que por fin habríais escapado de su esclavitud.

Amar es libertad, dulzura y bienestar. Cuando el hombre conoce el amor, aunque sufra y llore siempre llevará la alegría en su corazón. El hombre y la mujer que odian son esclavos del pecado, estarán encadenados a su maldad y amargura; si no dejan de odiar. Yo vine a redimir al hombre y a la mujer, precisamente por eso morí, vine a limpiar este pecado con mi sangre; entonces por qué persiste el pecado en el mundo? porque la salvación es personal y al hombre y la mujer se le dio libertad para escoger si quiere salvarse o condenarse, porque nada se os da en contra de vuestra voluntad. Los frutos de salvación que obtuve para el mundo al morir en la cruz, se hacen abundantes cuando el hombre me acepta a su lado y me pide ayuda, pero yo no os impongo la salvación, sino que vosotros tenéis que escoger salvaros con mi Divina Sangre o excluiros de esta salvación y condenaros eternamente.

Vosotros hombres y mujeres, para volver al paraíso, tenéis que luchar contra Satanás o sea (la serpiente) y aplastarle la cabeza. ¿Y cómo se logra esto? Llevando al Redentor del género humano a vuestra vida de casados es decir que comenzaréis por casaros en la Iglesia que yo fundé y luchar por la salvación de vuestra alma si no lo habéis hecho antes. La pareja tiene que casarse en la Iglesia que yo fundé, porque yo fui quien venció al demonio con mi muerte en la cruz, por eso fuera de mi no hay salvación. Y aquellos que son mis hijos y me lo piden con mi ayuda también vencerán al enemigo de sus almas. Los que os casáis solamente por el matrimonio civil, y no pedís mi bendición para vuestros hogares no estáis verdaderamente casados ante mí, sino que estáis viviendo en concubinato y el concubinato es pecado.

Cuando el hombre y la mujer no adquieren mi Sabiduría, todavía no son poseedores de la ciencia del bien y del mal por eso no pueden hacerle la guerra al demonio porque no han entendido que deben aplastarle la cabeza con humildad y ser obedientes al verdadero Dios; como lo hizo mi Madre Santísima la Virgen María.

Cuando vosotros hombres y mujeres no entendéis esto, el mal continua; cuantos no quieren servir a Dios su Padre y Creador;cuantos hijos míos, con sus pecados dicen no quiero servir a Dios y se rebelan ante su Misericordia. Cuando hacéis esto demostráis que queréis seguir las obras del demonio y escucháis sus insinuaciones que os induce a pecar. Cuando vosotros améis a Dios sobre todas las cosas y améis al prójimo como así mismo; y ya no aceptéis sugestiones del demonio, cuando rechacéis el pecado por vosotros mismos y queráis demostrarlo ante los hombres; entonces habréis ganado la batalla.

Dias vienen que yo como Justo Juez juzgaré al hombre y a todos los hogares del mundo. ¡Ay, del hombre y de la mujer que encuentre culpable de haber destruido un hogar! Porque lo condenaré al fuego eterno, porque cuando destruyó un hogar ayudó al demonio a propagar el mal en el mundo, y a causa de dejar abandonados a los hijos; estos formaron la generación del odio y su contraseña es contaminarse y contaminar a otros.

En el seno de los hogares, siempre han existido dos lazos muy poderosos que el demonio utiliza para destruir los hogares,y que se llaman lazos externos y internos.

Los lazos externos, son aquellas personas que envidiosas de la dicha de la pareja; guiados por el mal de la envidia que el demonio hace nacer en sus corazones, destruyen el hogar y separan a la pareja, perjudicando a los esposos y a los hijos . Pues a causa de este mal que les hacen, ellos sufrirán angustias y penas que no debían sufrir. Existe en este lazo la propia familia, ya sea la del hombre o la de la mujer. Y es cuando la madre o el padre de cualquiera de los dos; por un simple capricho o porque no es de su agrado destruyen el hogar de la pareja. Sin saber que al destruirlo se han hecho merecedores del infierno. Porque todos aquellos que destruyan un hogar constituido por mi Padre y por mí cometen un gravísimo pecado, porque Dios dijo: "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre." Y si no se arrepienten y piden perdón, serán castigados, porque semejante crimen exige castigo.

Los lazos internos están dentro de la pareja y tanto el hombre como la mujer pueden ser culpables de la destrucción de su propio hogar. Este lazo es el más peligroso, pues es tan sutil que vosotros mismos no os dáis cuenta y lo achacáis a otras cosas.

Vosotros hombres y mujeres, olvidasteis vuestro papel dentro del hogar y olvidasteis que debíais amaros mutuamente; y al no hacerlo vienen los desequilibrios y los problemas. Pues el hombreno ama a su esposa como es debido y la abandona a ella y a sus hijos por irse con otra y al hacer esto comete pecado mortal. Los hombres que lo hayáis hecho, si queréis ser perdonados deberéis arrepentiros de todo corazón y reparar el daño que causasteis a vuestras esposas e hijos, rectificar vuestra conducta ante Dios y ante los hombres; porque no cumplisteis con la promesa que hicisteis al Señor, cuando os presentasteis a casaros y prometisteis en presencia del Señor; que cuidaríais a vuestra mujer en la dicha o en la adversidad, y que la amaríais hasta la muerte. Si el hombre no cumple con esta promesa, y el amor muere, porque no lo alimentaron con ternuras y pequeños detalles de comprensión y compañerismo, el hombre será el culpable; pero si sucede al revés y es la mujer que no cumple, entonces será culpable la mujer.

También existe otro lazo muy importante que es utilizado por el demonio, que lo utilizó al principio del hombre y de la mujer, y que lo sigue utilizando ahora con mayor fuerza en estos últimos tiempos. Es un lazo muy difícil de controlar en la mujer, si esta mujer es soberbia y orgullosa. En este lazo el demonio se vale de la misma mujer para destruirla a ella y a los suyos; pero ella en su orgullo no se da cuenta, no se percata que está repitiendo el mismo acto que cometió Eva. La Eva soberbia, la Eva pecadora, la Eva desobediente que no quiere ser mujer, que no acepta el sexo que Dios le dio y quiere ser como el hombre y aún más quiere ser mayor que el hombre y hacer los mismos trabajos que él hace y llega a tal su osadía que no se conforma con esto sino que quiere sentirse como el hombre y deja sus vestidos para usar pantalones. Son aquellas mujeres que aman más el mundo que a los suyos, son las mujeres que olvidando su papel de madre y esposa salen a la conquista del mundo y dejan abandonados a sus hijos, y por estas madres ha aumentado el número de seguidores del anticristo.

Aquellas mujeres que se visten como hombre, degradan su linaje; porque esta prenda en estos tiempos es exclusiva para el hombre. El hombre cuando se viste de mujer deshonra su cabeza y su gloria queda oscurecida.

La mujer en cuanto más soberbia y orgullosa, se olvida de Dios, va a la conquista del mundo y ella es conquistada por el mundo, y la hace frívola, sosa, tonta y anda pendiente de la moda, del maquillaje, de como agradar al mundo, y para hacerlo no importa someter al pobre cuerpo a la tortura de la cirugía plástica, un mal muy extendido en el mundo, lazo demoníaco que esclaviza a muchas mujeres y hombres que muestran después un cuerpo y una cara que no les pertenece. La Santísima Trinidad ve con muchísimo disgusto y pena a estos hombres y mujeres.

En esta clase de mujer, se perpetua la imagen de la mujer soberbia y desobediente que no quiere obedecer y servir a Dios, y estos son culpables de que en estos tiempos perdure aún la degradación y deformación de la mujer, pues no quieren ser humildes y obedientes y cumplir con su papel dentro del hogar, pues el hombre es la cabeza y ella el corazón.

El pecado de Eva originó la Ira Divina, porque ella se dejó seducir por el demonio y contaminó a la humanidad. Y la mujer que en estos tiempos es soberbia y orgullosa y no quiere obedecer al Señor, repite el mismo pecado que cometió Eva, ella lo hace vigente y por eso el mal está tan esparcido en el mundo.

La mujer que aunque esté casada quiere conquistar el mundo y no le importa por un trabajo que no necesita dejar abandonados a sus hijos, descuida su hogar, no les da la debida educación, no los guía en el bien y por el camino de Dios. Y por esto los hijos desvían su sendero y escogen la senda del mal. Las madres que abandonaron a sus hijos por un trabajo que alaba su ego, en un mundo hostil sin darles las debidas armas para defenderse, serán llamadas a juicio. Madres a vosotras me dirijo a aquellas que asesinasteis a vuestros hijos en el vientre seréis también llamadas a juicio para que respondáis ante el tribunal de Dios por qué lo hicisteis. Las madres que evitaron el nacimiento de sus hijos tomando medicamentos y por otros medios, también seréis llamadas a juicio. Si no os arrepentís, hacéis penitencia y pedís perdón por vuestros horrendos pecados a la fuente de la Misericordia que soy yo, Jesús de Nazaret, cuando llegue el juicio final si permanecéis en vuestra dureza e impenitencia seréis lanzadas al infierno para que alimenten las llamas del reino de las tinieblas.

Vosotros hombres que olvidando vuestro papel de padre y esposo, dejasteis que vuestra mujer saliera a trabajar y ella se vio en la necesidad de abandonar a vuestros hijos a causa de que olvidasteis vuestro papel dentro del hogar, fuisteis débiles y no impusisteis vuestra hombría; si no os arrepentís y rectificáis vuestra vida también seréis llamados a juicio y tendréis que responder el incumplimiento de vuestras promesas que hicisteis en presencia del Señor cuando dijisteis que cuidaríais y protegeríais a vuestra esposa.

Aquellos hombres que olvidándoos de vuestra promesa, tratasteis como esclavas a vuestras esposas y las humillasteis, las golpeasteis, las obligasteis a abortar a vuestros propios hijos, las obligasteis a hacer actos indebidos en contra de la moral, las obligasteis a adulterar, las obligasteis a trabajar sin necesidad. Por estos crímenes tan horrendos digno únicamente de demonios no de hombres, seréis llamados a juicio y tendréis que responder ante el tribunal de Dios por qué hicisteis estas cosas abominables a los ojos de Dios. Y aquellos que seáis encontrados culpables de este delito, seréis castigado duramente.

Mirad el mandamiento que da el Señor a estas mujeres. Vosotros mujeres que habéis sido tratadas con tanta dureza, no estáis obligados a vivir con estos hombres que han dejado de ser hombres para convertirse en demonios, y estaréis libres de pecado si abandonando a tales hombres, os dirigís hacia el dueño de la vida y de la muerte que soy yo. Yo os protegeré y os daré la felicidad que os ha sido negada. Y estaréis libre de culpa, pues aquellos pecados que cometisteis en contra de vuestro Dios, será imputado al hombre convertido en bestia que así os esclavizó. Olvidando el mandamiento que yo os dejé y que dice: "Un mandamiento nuevo os doy; que os améis los unos a los otros; como yo os he amado, así amaos mutuamente. En esto conoceréis todos que sois mis discípulos; si tenéis caridad unos para con otros."

Hijos queridos, yo vuestro Dios soy JUSTO Y MISERICORDIOSO, cuando morí en la cruz os dí mi Misericordia, pero en mi Segunda Venida os daré mi Justicia. ¡Oh hijos amados ya viene la justicia en toda su plenitud! Escuchad madres y padres, vosotros seréis juzgados así, no seréis juzgados por las leyes de los hombres, sino que seréis juzgados; según las leyes que yo mismo os di. Y yo os LA LEY DEL AMOR, cuando entregué mi vida por amor a vosotros y os enseñé la unidad y la indisolubilidad. Unidad un hombre con una sola mujer. Indisolubilidad; unión indisoluble hasta la muerte. Pues así fue el matrimonio de Adán y Eva, que el mismo Dios unió para ejemplo de los demás. Pero por la dureza de vuestros corazones, Dios aceptó la separación de cuerpos pero no de las almas; porque el alma sigue unida a la pareja y sólo las separa la muerte, entonces es cuando uno de la pareja será libre, la esposa o el esposo. Por eso, padres escuchad y entended, que vosotros seréis juzgados así: Cuanto amor disteis a vuestras mujeres y a vuestros hijos, si cumplisteis con vuestra sentencia de ganar el pan vuestro y el de vuestras esposas e hijos con el sudor de vuestras frentes, porque aquellos que no lo hayan hecho no habrán cumplido con este mandato divino.

Y a mis hijas preguntaré: Hijas queridas, aceptasteis gustosas todos los hijos que Dios quiso enviaros; dejasteis que en vuestro vientre naciera el fruto de vuestro amor. Mirad que lo que hicisteis a vuestros hijos, me lo hicisteis a mí. Mirad que Dios dijo: Creced y multiplicaos; manifestando en este mandato la propagación del genero humano. Si vosotras mujeres pecasteis impidiendo que vuestros hijos nacieran o los asesinasteis en el vientre, yo pediré cuenta de estas vidas; pues con asesinarlos os habéis atraído castigos, enfermedades, muertes prematuras y desgracias sin numero. Mirad que esto que hacéis es un grave pecado, habéis ido en contra del mandamiento del amor. Yo os di una Doctrina, por qué pues no obedecéis mis mandamientos, mirad que con mis mandamientos os juzgaré en el juicio final.

Madres y padres que no amasteis a vuestros hijos, y por vuestra torpeza, insensatez y malos ejemplos, escandalizasteis a vuestros hijos, con vuestros pecados obligándolos a huir del hogar,seréis llamados también a juicio.

Y tendréis que responder ante el tribunal de Dios por qué cometisteis con ellos estos horrendos delitos.

Si no os arrepentís y hacéis penitencia y pedís perdón, cuando llegue el día de la Santa Ira de Dios y su Justicia, seréis lanzados al infierno como se arroja un paño sucio.

Hijos queridos, escuchad y no pequéis, porque si seguís así, estaréis acumulando ira para el gran día de la Ira, pues vosotros seréis los responsables de haber dado vida a la generación del odio, seréis responsables de no haber defendido vuestro hogar de los ataques del demonio.

El demonio atacó a muchos de vosotros, y a vuestros hogares porque sabe que allí está la base de una buena o mala generación. Y de los malos frutos que dieron estos malos hogares, ha aumentado su ejército que harán la guerra a los hijos de Dios. Y vosotros con vuestros pecados y desobediencias habéis sembrado la confusión en vuestros hijos y por eso ellos no han entendido mis mensajes de amor, ni mi Doctrina, porque no les habéis ensenado a amar, ni les habéis ensenado a amarse. Vosotros habéis trabajado más por el demonio que por mí, enseñando a vuestros hijos el odio, la violencia, el mal que vive en vuestros corazones.

Basta ya padres y madres de odiar, amad a vuestro Dios y a vuestro prójimo, porque este fue vuestro principio, y fuisteis creados a la imagen y semejanza de El, y el es Dios de Amor.

Por eso debéis de amar, no odiar, porque el amor viene de Dios y el odio es del demonio. El hombre y la mujer fueron creados para amarse mutuamente, este fue su gran principio. Fueron creados para amarse, por eso el que no ama, peca gravemente pues no obedece el mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo.

Escuchad y no pequéis, pues la tierra es lugar de pruebas y daréis testimonio de vuestro amor, si vosotros me amáis yo seré vuestro guía; pero si odiáis el demonio os destruirá, porque él incita a la guerra, a la violencia y ordena matar.

Hijos queridísimos, el diablo ha ganado terreno por vuestros pecados y ha desterrado de la tierra el amor, y ha hecho que entre hermanos os matéis , porque muchos no saben amar y esta ausencia de amor es el mal del siglo que os llevará a la destrucción, si no os detenéis a rezar y a implorar de rodillas que el amor del Espíritu Santo penetre en vuestros corazones, y os santifique y os dé la fortaleza para escapar de la esclavitud del pecado.

Hijos queridos, vostros estáis en el tiempo que yo anuncié mi Segunda Venida, en los tiempos que no hay amor, donde oiréis hablar de guerras, se levantarán nación contra nación, reino contra reino y habrá hambre y terremotos, muchos se escandalizarán y unos a otros se harán traición, se levantarán muchos falso profetas y engañarán a muchos y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos.

Poneos de pie para la lucha y desterrad de vuestras almas el pecado y el odio, pues estos son los que están destruyendo al mundo.

Padres y madres detened el aborto, los adulterios, los divorcios, el concubinato que son pecados que destruyen los hogares.

Detened los asesinatos, porque hay tanta sangre derramada que llega hasta el trono de Dios, pidiendo justicia.

¡Basta ya de hombres sanguinarios que solo fomentan la guerra, el hambre, la muerte y el caos, basta ya de tanto odio!

Eso no es el mandamiento que yo os enseñé. ¿Por qué habéis olvidado mis enseñanzas? ¿por qué habéis olvidado mi Sacrificio en la cruz? Pues con tanto odio en vuestros corazones, mi Sacrificio queda en el más oscuro silencio.

¡Padres y madres, basta ya de tantos crímenes! basta ya de tantos hogares destruídos! ¡basta ya de tantos niños abandonados hambrientos de pan y de amor! ¡basta ya de tanta violencia y sangre!

La mujer ha perdido la verguenza y olvidando su dignidad de madre y esposa, se desnuda ente el mundo, mostrando la inmundicide su cuerpo, tomando anticonceptivos para no tener hijos y así estar libres de este sagrado deber. Aborta a sus hijos y no le importa convertirse en asesina de sus propios hijos. Perdiendo con su insensatez su dignidad de madre que yo en un acto de amor le concedí.

El hombre también ha desviado su camino, es adultero y ambicioso, sólo piensa en adquirir poder y riqueza, aunque sea a costa de sangre y de muertos. Los hombres que llegan a ser poderosos, piensan en adquirir mayor podería y fomentan la guerra, el hambre, el caos, sembrando en la tierra con su actitud, violencia, desolación y muerte. Por eso el hombre ya no piensa en Dios, ya no siente amor, se siente confuso, y no comprende el por qué de tanto odio.

Hijos míos, por eso os hablo para que comprendáis que todo este odio es obra del demonio; pues este odio en el mundo, precede a la aparición del Anticristo.

¡Pueblo mío, pueblo mío! Yo soy el principio y el fin, el que era, el que es, el que viene, el Todopoderoso. Ved que vengo con poder y majestad a mostrar a todos los pueblos MI JUSTICIA y la tierra se conmoverá con el signo de la Cruz.

Mirad que vengo presto con mi recompensa para dar a cada uno según sus obras.

Bienaventurados todos aquellos que me améis y os refugiáis en mi Divina Cruz. Lavad vuestros vestidos en la Fuente de la Misericordia. Bienaventurados vosotros que amáis a vuestro prójimo, que amáis la verdad, creéis en mis palabras y tenéis fe y esperáis con confianza mi Segunda Venida; pues de vostros es el reino de los cielos y se os dará la corona de la gloria y la palma del triunfo.

Bienaventurados vosotros, si creéis y os arrepentís y venís con vuestro Divino Creador a pedir con abundantes lágrimas el perdón de vuestros pecados, para que así os reconciliéis con vuestro Dulce Salvador.

Hijos e hijas mías, un consejo os doy a aquellos que estáis en edad de casaros, procurad elegir una esposa o esposo que sea una ayúda y no un abstáculo para vuestra salvación. Pues de una buena elección depende el éxito de encontrar la felicidad aquí en la tierra y de seguir a Dios en todos sus mandamientos sin tropiezos ni tardanzas. Leed la Biblia hijos queridos, y miraréis que Dios al instituir el Matrimonio y elevarlo a Sacramento os dio una ayuda para vuestra salvación no para vuestra condenación, por eso elegid bien, pues muchos matrimonios que no fueron bien elegidos y que no son del agrado de Dios, son ahora los que engrosan las filas del enemigo.

Yo soy el Señor y no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y rectifique su camino y vuelva a mí, por eso vengo por Segunda Vez, para demostraros una vez más CUANTO OS AMO.

Madres, vosotros que habéis permanecido fieles a pesar de los problemas, angustias y pesares, vosotras que diste a vuestros hijos lo mejor de vuestro tiempo, vosotras que habéis sufrido por vuestros hijos, por alimentarlos, educarlos y enseñarles el camino del bien, y enseñasteis a amar a Dios y al prójimo como a sí mismo; por vuestros desvelos y trabajos ocasionados por el cuidado de vuestros hijos, vuestra recompensa es grandísima, en el ciel; pues lo que hicisteis a vuestros hijos a mí lo hicisteis y os atrajisteis frutos de bendición. Y sobre vuestra cabeza está la corona y la gloria de una mujer que CON SU AMOR Y HUMILDAD HA BORRADO SUS PECADOS PUES HA AMADO MUCHO, PUES AL AMAR A VUESTROS HIJOS Y DARLES BUEN EJEMPLO LES HAN ABIERTO LA SENDA QUE CONDUCE A DIOS Y HA SACIADO LA SED QUE DIOS TIENE DE ALMAS.

Padres vosotros, que a pesar de los tiempos crueles en que vivís, habéis permanecido fieles a mí y habéis dado amor, buen ejemplo y habéis enseñado a vuestros hijos caminar en la senda recta. Vuestra recompensa es grande. VOSOTROS TAMBIÉN AL AMAR EN ESTA FORMA HABEIS BORRADO VUESTROS PECADOS, PUES HABEIS AMADO MUCHO PORQUE AL HABER AMADO HOMBRES Y MUJERES, HABEIS SEGUIDO MI MANDAMIENTO DE AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PROJIMO COMO A VOSOTROS MISMOS; Y POR ESTO EL DEMONIO NO TIENE PARTE EN VOSOTROS.

Por eso hijos, e hijas, cuando os vayáis a casar no escojáis a la ligera, escoged bien a vuestra pareja, no sea que por una mala mujer o un mal hombre perdáis vuestra alma para siempre.

En los últimos tiempos yo separaré el trigo de la cizaña. Y todos aquellos hijos e hijas que yo llame a la salvacion eterna y no pueden seguirme porque su respectiva pareja se lo impide, estos hijos e hijas tendrán que decidirse por su salvación o por su condenación.

Mis hijos y mis hijas no entienden que en los últimos tiempos será diferente, si en los primeros tiempos de la redención se les exhortó a querer a sus esposas y esposos y a cuidar a sus hijos e hijas para que el demonio no encontrara cabida en sus corazones y sus almas, y amarlos hasta la abnegación, mostrarles amor, amor y más amor para que mis pequeños no se escandalizaran con el odio y el desamor. Y flacos como estaban en la fe se perdieran dando inicio a la generación del odio que precedía a la manifestación del anticristo en sus corazones y hacerle la guerra al verdadero Cristo. Pero mis hijos e hijas se rieron de mi Doctrina y de mi ejemplo, no me hicieron caso. Y hoy muchos padres y madres lloran amargamente porque no supieron educar a sus hijos e hijas en la fe y el amor de Dios. No les enseñaron la Doctrina que los hubiera salvado de caer en el abismo. Ahora estos hogares pertenecen a la generación del odio que está dando amargos frutos a la humanidad. La iglesia no cumplió con este sagrado deber, por eso un juicio tremendo le espera, por todas aquellas almas que se han perdido y se siguien perdiendo a causa de su gran negligencia.

En los últimos tiempos mis hijos e hijas, deberán seguirme con su familia, es decir, con sus esposas, esposos, hijos, hijas, madres, padres, hermanos, primos, sobrinos, etc. Pero si ellos no quieren acompañarlos mis hijos e hijas deberán decidirse por mí, porque YO SOY LA VERDAD Y LA VIDA Y FUERA DE MI NO HAY SALVACION Y VENGO A SEPARAR EL TRIGO DE LA CIZAÑA. POR ESO EN ESTOS ULTIMOS TIEMPOS LA DIVISION ES ESENCIAL PORQUE SE VERA QUIEN ES HIJO DE DIOS Y QUIEN ES HIJO DEL DEMONIO, Y AQUELLOS QUE NO QUIERAN SEGUIRME SERAN HIJOS DEL DEMONIO.

AQUELLOS QUE ME SIGAN DEMOSTRARAN QUE ME AMAN, QUE SON TRIGO, QUE SON VERDADEROS HIJOS MIOS, QUE SON DE DIOS, PUES YO CONOZCO A MIS OVEJAS Y ELLAS ME CONOCEN A MI.

En los últimos tiempos el que ame más a su esposa, esposo, padre, madre, hijos, mas que a mí, no es digno de mí; pues si ellos le impiden salvar su alma y salvar la de ellos no son de Dios, sino del demonio; porque solamente el demonio quiere el mal hacia las criaturas. Por eso esta división es necesaria porque se verán los que son míos y los que no lo son.

Yo dije: "No penséis que he venido a poner paz en la tierra, no vine a poner paz, sino espada porque he venido a separar al hombre del mal, y es en el hogar en donde a mis hijos se les pone mayores dificultades para seguirme y logren salvar su alma. Por eso el demonio introdujo odio en los hogares para que les fuese mucho más difícil salvarse. Pues cuando mis hijos me aman ninguno pone tropiezo y todos quieren seguirme y obedecerme, porque el amor los hace discernir y comprender que soy Yo, su Dios quien los ama y regresa para llevarlos a la patria celestial. Cuando en la familia todos me aman, juntos se preparan para recibirme con alegría y amor. Benditos todos aquellos hogares que permanecieron fieles a mí y a mi Madre Santísima. Benditos sean porque velaron y oraron, benditas todas aquellas familias que supisteis amar y esperar. Pues en el día de la gran tribulación me acordaré de vosotros y os brindaré mi Misericordia.

El Padre Eterno quiere que los hogares se salven completos. Pues Eva y Adán marcharon juntos al destierro. Por eso el esposo y la esposa con los hijos deben regresar a la patria celestial. Hacia el ansiado paraíso que yo les daré. Pero si las esposas se niegan a seguiros vosotros deberéis marchar solos, pues la negativa de ellas significa que no son mis hijas, pues la imagen de la Eva pecadora vive aun en sus almas y no quieren obedecer a su Dios y Creador; no quieren cambiarse el vestido viejo y manchado que les dejó el mal cuando ellas en su soberbia aceptaron la sugestión del demonio.

Vosotras hijas, si queréis seguirme y salvaros; pero estáis casadas deberéis decir a vuestros esposos que como esposos que son debéis caminar juntos, pues Adán y Eva fueron desterrados del paraíso juntos no separados. Pero si los esposos se niegan, significará que en el alma de estos hombres vive la imagen de Adán pecador y no quieren cambiarse de vestido, quieren seguir pecando y continuar con el vestido viejo y manchado que les dejó el mal. Vosotras debéis dejarlos y seguir vuestro camino hacia el paraíso, pues la negativa de vuestros esposos, es señal de que no son verdaderos hijos míos, que no me pertenecen, que no son ovejas mías, que pertenecen al mal, al demonio. Pues si vosotras obedecéis a estos hombres perderéis vuestras almas. ¿Y qué es más valioso una criatura pecadora o la salvación de vuestra alma por toda la eternidad? El que tenga oídos que oiga, y el que tenga ojos que vea.

Llegará el tiempo en que mi Padre Eterno restablecerá el equilibrio de las cosas y para hacer esto, vosotros debéis purificaros con el sufrimiento y el dolor.

Los hogares deben salvarse completos, pero si la misma familia impide que estos hogares se salven,vosotros hijas e hijos deberéis deciridos por vuestras almas, pues son vuestras almas las que se van a salvar o se van a perder. Y ES POR TODA LA ETERNIDAD.

Si las familias se oponen a esta salvación, mis hijos e hijas deberán seguir la verdad, y la vida solos o acompañados, porque en los últimos tiempos se hará la gran división y el Padre Eterno dividirá a los que son verdaderos hijos míos, los hijos de Jesucristo, los hijos de Dios vivo, y a los hijos del demonio, a los hijos del mal, los hijos del anticristo. Para que yo como Juez de todas las conciencias juzgue a todos y les dé a cada uno según sus obras.

Padres y madres si habéis pecado, arrepentíos y pedid perdón a la fuente de la misericordia que soy yo; pedid la asistencia del Espíritu Santo y las gracias del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen, vuestra Madre; pues su Inmaculado Corazón triunfará.

Amados hijos, desde el fondo de mi Sacratísimo Corazón os bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Para más información:

HERMANA GUADALUPE
Comunidad de Desagravio
9a. Avenida 6-71, Zona 7
Colonia Quinta Samayoa
Guatemala, C. A.

Imprimido en Sudtirol - Internet: http://www.etika.com

L.A.U.T. Francisco Hernández Yágüez

Avda. Reconquista n. 22-C-2.o-Izqda.
E-45004 TOLEDO (España)

 

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