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0T42C7F |
7º
Signo: DESPUÉS DEL AVISO – LAS PLAGAS |
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Las señales
que precederán al “Gran Aviso”
LAS PLAGAS
SEÑOR: Hijo mío, estás
afectado y triste por tener que escribir todas estas desgracias... pero sigue
escribiendo aquí, que Soy Yo Tú Redentor y Amigo el que te dirige la mente y la
mano, hijo mío, pequeñín mío y nuestro, es neecesario que se enteren muchos
de todo esto aunque no puedan ser todos, pero confía, que el Padre tiene
previsto todo en su Divina Providencia, y quiere que todos se salven.
Habéis visto películas sobre las Plagas de Egipto tomadas de la Bíblia... pero
lo que viviréis no será película sino realidad, aunque no todo el mundo será
afectado de la misma manera...
Como consecuencia de las altas temperaturas causadas por el fuego y los
gases del cometa, y la removida de la tierra con las grandes grietas abiertas
por los terremotos... vendrán grandes plagas de insectos, de pulgas, escarabajos,
langostas, hormigas, y moscas y mosquitos, que infestarán algunas zonas en
campos y ciudades, también las aguas de los ríos y del mar se pondrán de
color de sangre oscura y no se podrán beber bajo peligro de enfermedad y
muerte, ello durará unos siete días o más, después de desaparecer la nube
blanca, y será como consecuencia del polvo cósmico y sustancias químicas del Cometa
en las aguas, será un fenómeno natural pero que ya Dios lo tenía escrito en el Libro
del Apocalipsis capítulo 8, las cuatro primeras Trompetas o avisos; y en el
capítulo 16, con las siete Copas o plagas; leedlo, porque es Palabra de
Dios a los hombres para avisarlos de lo que próximamente vais a vivir, no es nada
simbólico, como algunos piensan.
A las plagas de insectos, se sumarán las enfermedades provocadas por
los fallos nucleares del hombre... que son las “úlceras” que se mencionan
en el Apocalípsis:
“El quinto (ángel)
derramó su copa sobre el trono de la Festia (=Gobiernos impios), y su reino se
cubrió de tinieblas (= nube blanca), y de dolor se mordían las lenguas, y
blasfemaban del Dios del Cielo a causa de sus penas y de sus úlceras; pero de
sus obras no se arrepentían.” (Apocalipsis 16, 10-11)