D.A.U.T.

MENSAJES

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2-3-2005

0T57

Mensaje final de la Santísima Virgen María, 31 de Dic. 2004

Vidente: Julián Soto Ayala, México

 

Mis amados Hijos:

 

El mundo que recibieron por herencia espera con ansia su regeneración. Empieza el tiempo en que cada alma dará cuenta ante Dios de su propia vida mediante la abundante gracia que se derramará sobre el mundo; empieza el tiempo de la prueba máxima, en la cual todos presenciarán el milagro más grande del mundo, por medio del cual todos serán purificados. Sufrimiento tras sufrimiento; solo es el principio de los dolores.

 

Un tiempo en que grandes acontecimientos sucederán para hacer reflexionar al hombre acerca de su fin último y su destino eterno; el fin último corresponde al final de una historia de amor, la más sublime, la más gloriosa, el amor que Dios tiene por toda su creación.

 

El amor por el hombre lo tiene en la paciente espera, en la cual los hombres se enfrentan ya a su fin último; este fin signífica un cambio radical en la historia, sin el cual no podrían venir los tiempos de la glorificación; el final también de una época, de un tiempo final marcado por grandes catástrofes naturales, sucesos asombrosos, en los cuales los hombres verán reflejados su propio sentir; no habrá nada en el mundo que pueda impedir el avanze del cumplimiento de la voluntad de Dios.

 

Siendo sacudido el mar, se regenerará la vida; muchas almas, miles de miles estarán de pronto en la presencia del Altísimo, dando cabal cuenta cada uno de sus acciones en la tierra, ióh sí!, serán juzgados por el amor; en la medida en que usaron este precioso don recibierán su premio, unos para la salvación (la vida eterna), otros para su condenación.

 

No pueden Ustedes, queridos hijos, imaginar lo terrible que será el final de la historia de toda la humanidad.

 

Un viento árido cruzará los desiertos acabando con todo signo de vida; un viento gélido, terriblemente helado, quemará lo que quede del follaje verde.

 

Un Armagedón que reunirá a las naciones de la tierra para combatir contra el ungido y los que son fieles; armadas las naciones con las armas más potentes y sofisticadas sembrarán la muerte y cosecharán la ruina.

 

Un enfriamento total de la fe abrazará a toda la humanidad.

 

Los recursos naturales serán devastados. Una gran hambre obligará a muchos hombres a delinquir; el cielo y los ríos en su mayoría estarán contaminados; enfermedades raras que serán difícil de curar surgirán en Europa. Vomitarán sangre por los ojos, nariz y oídos; solo los remedios entregados por el cielo podrán curar entonces a quienes estén en estado de gracia.

 

Cada día que pase parecerá ser más largo, pues las penas de la purificación parecerán interminables.

 

Cuando parezca que se ha perdido toda esperanza ocurrirá el Gran Milagro, como un esfuerzo del cielo, último para salvar almas.

 

Muchas regiones de la tierra serán removidas. No habrá lugar en donde no se cometen las últimas noticias trágicas, pues cada día será mayor el número de almas que estén en la presencia de Dios en el Juicio Particular de cada uno.

 

Los verdaderos testigos recibirán la misión de proclamar la verdad del Evangelio.

Se tendrán noticias del astro que sacudirá finalmente el Universo entero.

 

Habrá gran confusión; muchos abandonarán el buen juicio lanzándose al fango de actos pecaminosos.

Satanás estará feliz con los consagrados que logró seducir.

Las almas recibirán el peor azote del cual se tenga memoria.

Dentro de la estructura jerárquica de la Iglesia surgirá el falso pastor. Un falso papa ascenderá al trono de San Pedro.

 

Cuando toquen las campanas, cantarán los gallos y florecerán los rosales, un aroma de santidad inundará la tierra. El refugio del verdadero Papa será resguardado por ángeles, que así como fue resguardado el jardín del Edén cuando fue expulsado el hombre a causa de su pecado, así mismo, con una brillante espada será resguardado el lugar donde se gobernará la Iglesia humilde y perseguida.

 

Los tiempos que vienen sobre el mundo son tiempos de angustia... Todos conocerán en la infinita misericordia de Dios la causa de todos los males; conocerán en su interior la consecuencia de los pecados cometidos.

 

La ansiedad se apoderará de muchos corazones. Habrá angustia entre los más pobres y ésta será cargada a quienes se apropiaron del don de gobernar. La justicia se verá empañada por la corrupción y el soborno.

 

Lo maravilloso y lo bueno:
Las mentes de los pobres pensarán en Dios, y Él abrirá sus providentes manos, porque no se olvida nunca del pobre, la viuda y el desvalido. Humillará de nuevo a los soberbios.

 

Hijos míos: Los cielos (después de las tribulaciones) destilarán rocío divino que saciará la sed de los lugares desiertos. Los niños y los jóvenes estarán felices, pues Dios pondrá en sus corazones algo de sí mismo para desterrar la tristeza de sus corazones. Los ángeles y los santos retomarán en sus manos los proyectos de los hombres para llevarlos a un eficaz cumplimiento. Como un jardín enorme sobre la tierra florecerán las virtudes.

 

Los lugares predilectos de nuestras apariciones se vestirán de gala, de fiesta; el Cielo estará iluminado por una gran cruz.

Y los habitantes de la tierra al contemplar tal portento alabarán y bendicirán al Dios Uno y Trino quien vive y reina por los siglos de los siglos. La tierra entonces se vestirá de grandeza.

 

... sobreabundará la gracia en las almas de los más humildes. Los pobres encontrarán alivio en sus penas; nuestros mensajes y advertencias terminan en forma particular para tí, Hijo mío, y también para toda la humanidad que por medio tuyo los escuchaban:

 

·        Ahora Dios hablará  por medio de acontecimientos y señales terribles abajo en la tierra y arriba en el cielo.

 

Se les concede ahora un tiempo también muy corto a Satanás y a los espíritus caídos para tentar a los consagrados.

 

·        Las familias serán sacudidas para conocer quien es aún fiel a Dios: si no rezan unidas en torno a mi Corazón Inmaculado, sufrirán la ruptura de sus relaciones...

 

·        Viene una gran persecución para los templos católicos. La muerte ronda ya alrededor de los consagrados fieles a la verdadera doctrina, sin la cual la Iglesia no tiene razón de ser.

 

·        Aumentará en gran medida la tentación perversa y sutil de Satanás para derramar la sangre de los justos.

 

Pero en medio de todas las tribulaciones se levantará glorioso el trono del cordero, cuyo nombre se impondrá glorioso sobre los grupos de oración que perseveren en un mismo espíritu.

 

·        Fuego del cielo (no de Dios, sino del hombre) destruirá los centros políticos de mando, finanzas y guarniciones militares.

 

No funcionará palabra ni mediador alguno, pues la codicia habrá dominado los corazones de aquellos que dueños de las más inmensas fortunas, codiciarán aún las que no son propias.

 

Verdad y conocimiento acompañarán las obras y fluirán mil gracias de mi Corazón Inmaculado. Los honores que se dan los hombres unos a otros serán vistos a la luz de Dios como escorias, basura que debe arder con el fuego purificador.

 

El gobierno mundial se instalará usando fuerza militar para imponer orden.

 

Las madres sufrirán por la ausencia de sus hijos, los caminos se abrirán y las aguas vendrán sobre la tierra.

 

Es tiempo aún de conversión, tiempo de batalla espiritual, tiempo en que el traidor se levantará de su anonimato; tiempo en que todos querrán ver la gloria del Unigénito del Padre.

 

Las colinas y los montes cercanos al mar recibirán el azote del mar embravecido.

 

Yo, entonces obtendré la conversión de grandes pecadores, el mundo no se recuperará aún de su ensimismamiento, de su estupor, pues momento tras momento sucederá acontecimiento tras acontecimiento; la constante súplica de los grupos de oración conmoverán el corazón de mi Hijo.

 

Una protección especial vendrá sobre los lugares y personas escogidas, que verán los acontecimientos como señales verdadera del amor y de la misericordia de Dios.

 

El juicio que ahora comienza irá en aumento conforme se acerque la hora de la Gran Señal. iEl gran alumbramiento de la nueva humanidad! A Ustedes, queridos hijos, les corresponde vivir como hijos de Dios, confiados en su Omnipotencia Divina, ies tiempo de prueba y de dolor! Tiempo de purificación. Al finalizar estos mensajes, escribe hijo mío el propósito de nuestras visitas y de nuestras palabras.

 

Llegó la hora de la verdad y la derrota total del poder del mal que tuvo atado siglo tras siglo a muchas generaciones. De ahora en adelante, al conocer cada una de mis manifestaciones, conocerán que Jesús es Dios y nada está sobre su poder; el milagro de la vida volverá a nacer; mi Corazón Inmaculado estará gozozo de saber que aún en medio de pruebas y tristezas continuarán fieles a Dios y a los mandamientos por Él entregados.

 

Vivan en el amor de los sagrados corazones por amor a mi Dio. No vivan en sepulcros vagando en miseria e iniquidad. Viven en mi corazón, recinto sagrado del amor del Padre y del Hijo, el Espíritu Santo los conduce. Yo soy vuestra Madre.

 

Llegó la hora de la verdad y la derrota total del poder del mal. “La obra y el pensamiento del hombre son mortales, no se recuerdan para siempre, sin embargo las obras de Dios permanecen para siempre, su bondad es eterna y para siempre perdurará su grandeza.”

 

Yo soy vuestra Madre que desea vuestra ayuda y la conversión de todos mis hijos.

Reciban hoy y siempre mis bendiciones.

 

Firma estos escritos Nuestra Santísima Madre.

Un Corazón con la letra M en Medio y en la parte superior una cruz.

 

Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos
Secretaría general en España
Francisco Hernández Yágüez
Apartado de Correos 536
E-45080 TOLEDO

Teléfono y Fax (925) 21.62.26

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