ETIKA E

FRAY LUIS DE GRANADA

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9-4-2009

18B2C3

GUIA DE PECADORES
El beneficio de la conservacion y gobernacion

Madrid 1777.
Páginas 16 - 19

GUIA DE PECADORES
EN LA QUAL SE CONTIENE UNA LARGA Y COPIOSA
EXHORTACION A LA VIRTUD,
y guarda de los Mandamientos Divinos:
COMPUESTO
Por el V. P.M. Fr. Luis de Granada, de la Orden de Santo Domingo.
MADRID : M D CCLXXVII.
En la imprenta y LIBRERIA DE D. MANUEL MARTIN,
calle de la Cruz, donde se hallará.
Con las licencias necesarias.

LIBRO PRIMERO

CAPITULO III.
Del tercero título por qué estamos obligados á Dios, que es el beneficio de la conservacion y gobernacion.

 

No solo está obligado el hombre á Dios por el beneficio de la creación, sino también por el de la conservacion: porque él es el que te hizo, y el que te conserva despues de hecho. De manera, que tan colgado estás ahora de la mano de Dios, y tan poca parte eres para vivir sin él, como lo fuiste para ser sin él.

No es menor beneficio éste que el pasado, sino que aquel se hizo una vez, mas éste siempre; porque siempre te está criando, pues siempre está conservando lo que crió; y no es menester menor poder ni menor amor para lo uno que para lo otro.

Pues si tanto le debes porque en un punto te crió, ¿quánto le deberás porque en tantos te conserva? No das un paso, que no te mueve él para eso: no abres ni cierras los ojos, que no ponga él ahí su mano.

Porque si tú no crees que Dios te mueve tus miembros quando tú los mueves, no eres Christiano: y si crees que él te hace esa merced, y con todo eso le ofendes, no acertaré á decir lo que eres.

Dime ahora: ¿si estuviese un hombre en una torre altísima, y tuviese fuera de las almenas otro hombre colgado de un pequeño cordel; osaria por ventura éste, que asi estuviese desmandarse en palabras contra aquel que los sostiene?

Pues si tú estás colgado, como dé un hilico, de la voluntad sola de Dios, de tal manera, que si él te soltase, en un punto te volverias en nada; ¿cómo tienes atrevimiento para provocar á ira los ojos de esa tan alta Magestad, que te sostiene aun en ese mesmo tiempo que le ofendes?

Porque, como dice San Dionysio, es tan excelente la virtud del sumo bien, que aun quando las criaturas le contradicen, de su inmensa virtud reciben el sér y el poder con que le contradicen. Pues siendo esto así, ¿cómo osas con todos esos miembros y sentidos ofender al mesmo Señor que los conserva? ¡O rebeldía y ceguedad increible! ¿ Quién nunca vió tal conjuracion, que los miembros se levantan contra su cabeza, siendo cosa tan natural ponerse á morir por ella? Dia vendrá, que se deshaga este agravio, y que sean oidas á justicia las querellas de la honra divina.

Conjurastes contra Dios (Sap. 5.)? justo es que conjure toda la universidad del mundo contra vosotros, y arme Dios todas sus criaturas para vengar sus injurias, y pelee toda la redondez de la tierra contra los desconocidos; porque justo es que los que no quisieron abrir los ojos, convidados con tanta muchedumbre de beneficios, quando tuvieron tiempo, los vengan á abrir con la muchedumbre de los azotes, quando no tengan remedio.

¿Pues qué será juntar con esto toda esta mesa tan rica y tan abundosa del mundo, que crió este Señor para tu servicio? Todo quanto hay debaxo del cielo, ó es para el hombre, ó para cosas de que se ha de servir el hombre. Porque si él no come el mosquito que vuela por el ayre, cómelo el páxaro, de que él se mantiene: y si él no pace la yerba del campo, pácela el ganado, de que él tiene la necesidad.

Tiendo los ojos por todo este mundo; y verás quán anchos y espaciosos son los términos de tu hacienda, y quán rica y abundosa tu heredad (Ps. 8.).

Lo que anda sobre la tierra, y lo que nada en las aguas, y lo que vuela por el ayre y lo que resplandece en el cielo, tuyo es. Ca todas esas cosas son beneficios de Dios, obras de su providencia, muestras de su hermosura, testimonios de su misericordia, centellas de su caridad, y predicadores de su largueza.

Mira quántos predicadores te envia Dios para que le conozcas. Todas quantas hay (dice S. Agustin) en el cielo y en la tierra, me dicen, Señor, que te ame, y no cesan de decirlo á todos porque nadie se pueda ecxursar.

O si tuvieses oidos para entender las voces de las criaturas; sin duda verias cómo todas ellas á una te dicen que ames á Dios; porque todas ellas callando dicen que fueron criadas para tu servicio, porque tú amases, y sirvieses por ti y por ellas al comun Señor.

El cielo dice: yo te alumbro de dia y de noche con mis estrellas, por que no andes á escuras, y te envio diversas influencias para criar las cosas, porque no mueras de hambre.

El ayre dice: yo te doy aliento de vida, y te refresco y templo el calor de las entrañas, para que no te consuma; y tengo en mí muchas diferencias de aves, para que deleyten tus ojos con su hermosura, y tus oidos con su canto, y tu paladar con su sabor.

El agua dice: yo te sirvo con las lluvias tempranas y tardías á sus tiempos, y con los rios y fuentes, para que te refresquen; y te crio infinitas diferencias de peces para que comas; riego tus sembrados y arboledas, con que te sustentes; y doyte camino breve y compendioso por los mares, para que te puedas servir de todo el mundo, y juntar las riquezas agenas con las tuyas.

Pues la tierra ¿qué dirá, que es la comun madre de todas las cosas, y como una general oficina de todas las cosas naturales? Esa pues tambien con mucha razon dirá: yo, como madre te traygo acuestas; yo te crio los mantenimientos, y te sustento con los frutos de mi entrañas; yo tengo tratos y comunicacion con todos los elementos y con todos los cielos, y de todos recibo influencias y beneficios para tu servicio; yo finalmente como buena madre, ni en vida ni en muerte te desamparo; porque en vida te traygo acuestas, y te sustento, y en la muerte te doy lugar de reposo y te recibo en mi regazo.

Finalmente todo el mundo á muy grandes voces te está diciendo: Mira quánto es lo que te amó mi Señor y hacedor, que por ti crió á mí, y por él quiere que sirva á ti, porque tú sirvas y ames á aquel que crió á mí por ti, y á ti por sí.

Estas son, Christiano, las voces de todas las criaturas: mira que no puede ser mayor sordedad, que estar á estas voces sordo, y á tales beneficios ingrato. Si recibes el beneficio, paga la deuda del agradecimiento, porque no pases por la pena del ingrato. Ca toda criatura (segun dice un Doctor) (Richardus de S. Victore.) da estas tres voces al hombre:

Accipe, Redde, Cave. Hoc est: Accipe beneficium, Redde debitum, Cave (nisi reddideris) suplicium.

Que quiere decir:

Recibe, paga, y teme. Esto es: Recibe el beneficio, paga la deuda del agradecimiento, y teme (si no la pagares) el castigo.

Y para que mas aun te maravilles, mira como esta mesma Teología llegó á alcanzar Epicteto Filósofo (de quien arriba hicimos mencion), el qual quiere que en todas las cosas criadas oygamos y veamos al Criador, diciendo asi:

Quando el cuervo da voces, y con ellas te da á entender alguna mudanza del ayre, no es el cuervo el que te avisa, sino Dios. Y si por las voces y palabras humanas eres avisado de algo, ¿no es tambien Dios el que crió ese hombre, y le dió esa facultad para poderte avisar: para que supieses que aquel divino poder usa de unos y otros medios para lo que quiere? Porque quando las cosas de que nos quiere avisar, son grandes, éstas envia él á decir por mas altos y nobles mensageros. Y al cabo añade, diciendo: Finalmente quando acabares de leer estos mis consejos, di entre ti mesmo: Estas cosas no me las ha dicho Epicteto el Filósofo, sino Dios: ¿Porque de dónde tenia él facultad para decillas? (decirlas) Pues no es él, sino Dios, el que me las dixo por él. Hasta aqui son palabras de Epicteto

¿Pues quál Christiano no se afrentará de no llegar adonde un Filósofo Gentil llegó? Gran vergüenza es por cierto que los ojos esclarecidos con lumbre de fé, no vean lo que veian los que estaban asentados en las tinieblas de la razon.

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