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14-12-2014

18B37

El Mes de Mayo consagrado a Maria

Barcelona 1854

 

El Mes de Mayo consagrado a Maria,
obsequio que á esta gran Reina
tributa todos los años la Corte de Maria canónicamente erigida en la parroquial iglesia de Santa Maria del Mar de esta ciudad.
Cuarta edicion. Barcelona. Imprenta de los herederos de la V. Pla, calle de Cotoners. 1854. Con licencia.

Viva Maria, Maria que viva; Viva Maria, Y quien la crió.

Dia 1.o de Mayo.

Acto de contricion.

Señor mio Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en quien creo en quien espero, y á quien amo sobre todas las cosas, me pesa de todo mi corazon de haberos ofendido, por ser Vos quien sois bondad infinita: propongo de nunca mas ofenderos, ayudado de vuestra divina gracia, y de la poderosa intercesion de vuestra divina madre, Maria santísima, á la que deseo obsequiar todos los dias de mi vida, y muy particularmente en este mes de mayo. Amen.  (pág. 22 y 23)

Consideracion de los motivos para hacer bien la devocion del Mes de Mayo.

¡Cuánta necesidad tienes, alma cristiana, del auxilio de Maria para salvarte! ¿Eres inocente? Dichosa tú; pero en medio de tantos peligros, teme por tu inocencia. ¡Cuántos mas inocentes que tú han caido en pecado, y se han perdido para siempre! ¿Eres penitente? Pero tu perseverancia es muy incierta. Aquellos hábitos, aquellas ocasiones, aquellos compañeros antiguos, y otras mil tentaciones imprevistas, pueden volverte á precipitar en un abismo de miserias. ¿Y estás seguro de la fortaleza que hemos menester para obrar siempre con la divina gracia? ¿ Eres pecador? ¡Cuánto necesitas del favor de Maria para convertirte! Has comenzado una y muchas veces, y nunca has salido con la empresa. Si no hubiese sido por Maria, quizá en este instante te hallarias ya en el infierno.

Sin embargo, con la devocion de este mes puedes alcanzar su patrocinio y tu salvacion. ¿Seria posible que una Madre tan tierna dejase de oir á un hijo devoto? Si por un rosario, por un ayuno ha hecho gracias muy señaladas á grandes pecadores, ¿qué no hará por ti, que dedicas un mes entero á su servicio?

¡Mas ay de ti si pierdes esta gracia! ay, si comienzas y dentro de pocos dias la abandonas! ¿Quien sabe si será esta la última ocasion que Dios te presenta para convertirte? ¿quien sabe si á esta devocion está ligada tu perseverancia final? y en fin, ¿quién sabe si será este el último mes de tu vida? Puedes á tan poca costa adquirir un tan gran patrocinio; y de no hacerlo, ¡qué pena, qué remordimientos en la hora de la muerte! Piénsalo bien, y resuélvete.

Medítese lo dicho, y pídase con fervor y confianza la gracia que se desea alcanzar del Señor en este Mes de Mayo por la intercesion de Maria santísima.

Dia 2.

Consideracion sobre la salvacion del alma.

Estoy en el mundo para salvarme, ¿lo entiendes, alma mia? No estás en el mundo para divertirte, para comer, vestir, descansar, y mucho menos para pecar: estás en el mundo solo para salvarte. ¿De qué te sirviria tener bajo tu dominio toda la tierra, si al cabo te hubieses de perder? Reyes, emperadores, filósofos, literatos, ¿de qué os sirve ahora vuestro poder y vuestra doctrina, si no habeis sabido salvar vuestra alma?

Pero este negocio de la salvacion es incertísimo. La salvacion del alma no se compra con el oro; se gana haciéndose violencia, y se pierde por un solo pecado mortal, aunque sea de pensamiento. Para salvarse no basta haber sido santo é inocente una vez, es preciso perseverar hasta la muerte.

Pues ¿qué seguridad tengo yo de salvarme? Mi vida pasada está toda sembrada de pecados y de recaidas: mi vida presente es un abismo que yo no conozco: mi vida futura ¿qué será? No lo sabe sino Dios.

Finalmente este es un negocio irreparable. Si pierdo un pleito, si pierdo la salud, se puede esperar algun remedio; pero si pierdo el alma una vez sola, ya no hay remedio por toda la eternidad. Si me cortan una mano, me queda otra; si me cortan un pié, me queda otro; si me sacan un ojo, otro me queda. Pero el alma es una sola: ó sola salva, ó sola condenada. ¿Y pienso yo tan poco en salvarme, ó mas bien me tengo por tan seguro? ¡Vivo tranquilo, y si ahora muriese, no sé si me salvaria!

Medítese lo dicho, y pídase con fervor y confianza la gracia que se desea alcanzar del Señor en este Mes de Mayo por la intercesion de Maria santísima.

Dia 3.

Consideracion sobre la preciosidad del alma.

Considera, alma mia, cuan preciosa eres por la nobleza de tu origen. ¡De qué manos has salido? de las manos de Dios. ¿A imágen de quien has sido hecha? á imágen y semejanza de Dios. Esta no es una exageracion, no es una figura ó modo de hablar, es una verdad. Dios crió al hombre de la tierra, y lo hizo segun su imágen (Eccles. 17, 1). ¡Y tú no solo no piensas en tu nobleza, sino que pierdes por el pecado esta hermosa imágen para tomar la de un monstruo infernal!

Considera tambien cuan preciosa eres por el precio de tu rescate. Alma mia, tú eras perdida, y perdida para siempre. ¿Quién es el que te ha rescatado del poder del demonio? Tu Padre celestial. ¿Y qué es lo que este ha dado para rescatarte? ¿por ventura dió oro, plata, piedras preciosas? ¡Ah! mucho mas, infinitamente mas. Ha dado por tu rescate la vida y la sangre de su divino Hijo. Y siendo tan preciosa, y habiendo costado tanto á tu divino Salvador, ¿querrás tú perderte por un capricho, por una satisfaccion pasajera?

Considera, en fin, cuan preciosa eres por la felicidad de tu destino. Monarca del mundo, destinada á sentarte cerca de su trono y á reinar juntamente con él. Pero una hija de un príncipe que debe ser algun dia coronada, ¿con cuánto cuidado y con qué esmero se educa en la corte de su padre! Y tú, alma mia, heredera del paraiso, ¿dónde estás? ¿dónde habitas? ¡O Dios mio! en medio del cieno como un animal inmundo. ¿Y no te avergüenzas? ¿no temes ser desheredada de Dios?

Medítese etc.

EJEMPLO.

Maria guarda de las almas.

Pues tan noble y preciosa es nuestra alma, pongámosla entre las manos de Maria, rogándole que con su poder la guarde libre de toda culpa. Ella es lugar de seguridad y refugio, á donde no llegan los dardos de nuestros enemigos. Se lee en la vida de santo Domingo, que mientras predicaba el Santo en Carcasona, le fué presentado un hereje albigense, el cual por haber declamado públicamente contra la devocion á Maria, fue poseido del demonio. El Santo habiendo mandado á los demonios por parte de Dios, que declarasen si era verdad todo lo que él decia de la devocion á la santísima Madre de Dios, exclamaron dando terribles alaridos: “Cristianos, oid todo cuanto os dice de Maria ese hombre que es nuestro enemigo: todo es perfectamente verdadero. Ninguno de los que perseveran en la devocion á Maria, se condena; porque la Virgen alcanza para los pecadores el verdadero arrepentimiento de sus culpas.” Añadiendo en seguida, que ellos no tienen poder alguno sobre los fieles siervos de Maria. ¿Quien, pues, no será siervo de tan bondadosa Señora? ¿quien no le confiará su alma?

ORACION.

O Reina poderosa y Madre de misericordia: yo os encomiendo la guarda de mi alma, que ha sido criada á imágen y semejanza de Dios, redimida con el precio de la sangre de vuestro santísimo Hijo, y con Él hecha coheredera del reino de los cielos. ¡Ah! ¡Vos sabeis cuán frágil es el vaso en que está encerrado tan precisio tesoro! ¡Vos sabeis cuán terribles son los enemigos que sin cesar me rodean y me paran emboscadas para hurtarme joya tan inestimable! Ayudadme, Madre mia, libradme de todos sus lazos; y concededme la gracia de que viviendo cristianamente, en la hora de la muerte sea mi alma presentada por Vos á mi señor Jesucristo, libre de todo pecado.

Y para mas obligaros etc.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Poner sumo cuidado en evitar toda falta, y si se comete alguna, rezar cada vez una Ave Maria.

JACULATORIA.

In manus tuas, Domina, commendo spiritum meum.

En vuestras manos, ó Maria, encomiendo el alma mia.

Dia 4.

Consideracion sobre la salvacion del cuerpo.

¿Porqué pecas? ¿por contentar tu carne? ¡Insensato! ¿no conoces que la arruinas? Si perdes el alma, ¿salvarás acaso el cuerpo? No. O bienaventurados los dos, ó ambos condenados. Te enfada un dolor de cabeza, una cama algo dura, una comida pobre, una postura incómoda; pero y en el infierno, y en el infierno, ¿qué será?

¡Qué ambicion no tienes ahora y qué ansia para que tu cuerpo haga un gran papel! Morirás; y tu cuerpo quedará reducido á un desnudo cráneo, sin piel, ni ojos, sin labios y sin lengua; manos y piés descarnados, y lo restante una coverna de podredumbre y gusanos. Este es el fin de toda carne. Pero si te condenas, mas espantoso aun y abominable, que no lo dejára la muerte, resucitará en el dia postrero. Cubierto de confusion y vergüenza á la faz de todo el mundo, junto con tu alma será maldito de Dios, y arrojado á los braseros eternos, donde arderá para siempre, para siempre. ¡Qué horror!

Cuando tu carne te quiera hacer pecar, debes decirle: ¡Ah carne rebelde! si condesciendo con tu deseo, arderás en el infierno juntamente conmigo por toda la eternidad. ¿Y será bueno gozar tan poco, para despues penar tanto? Si quieres amar tu cuerpo, ámale enhorabuena; pero procurale un verdadero bien, una verdadera felicidad, un bien y una felicidad eterna en el paraiso.

Medítese etc.

EJEMPLO.

Los castigos corporales sirven á la salud del alma.

El verdadero amor del cuerpo no consiste en regalarlo y satisfacer todos sus brutales apetitos; sino en tenerlo sujeto á la razon y á la ley santa de Dios, castigándole saludablemente cuando convenga, para que no se precipite en el infierno. Así lo hizo la Virgen santísima con uno de sus devotos, que habiendo prometido á Dios entrar religioso en la órden de santo Domingo, resfriado en su fervor dilataba su voto y no cuidaba de cumplirlo. Afligióle primeramente con varios dolores, permitió que durante ocho meses estuviera encarcelado acusado de mal pagador, y finalmente que perdiera sus bienes temporales. Ni aun así abria los ojos aquel joven, y continuaba en su culpable negligencia. Fué menester un nuevo aviso del cielo para sacarle de su infidelidad.

Dióle una grave enfermidad, que le redujo á tales extremos, que en uno de sus parasismos creyeron todos los circunstantes, que habia ya espirado. En este estado tuvo una vision, en que se le representó Cristo nuestro señor en trono de majestad que venia á juzgarle. Se le pidió cuenta de todos sus pecados, y en especial de la vocacion de ser religioso, y del voto que habia hecho y no habia cumplido. Aquí fué en mayor agonía; porque no teniendo que responder dábase ya por condenado. Lleno de mortales angustias llamó de lo íntimo de su corazon á la Reine de los ángeles, de quien habia sido devoto: pronto vió brillar una celestial luz, y en medio de ella la santísima Virgen vertiendo resplandores de su hermoso rostro. Pidió á su santísimo Hijo, que le diera por esclavo aquel enfermo, y obtenida la gracia, desapareció la vision.

Vuelto él en sí, y hallándose en su cama cercado de los deudos que le lloraban por muerto, recapacitó lo que habia visto, y reconociendo el favor de Dios y de su santísima Madre, luego de convalecido, fuése al convento de santo Domingo, dedicado á Nuestra Señora de la Candelaria, en la isla de Tenerife, donde tomó el hábito perseverando en el claustro con edificacion de todos, hecho esclavo voluntario de la Virgen, conforme esta piadosísima Señora lo habia pedido á su divino Hijo. Así por medio de castigos temporales, llamó Maria á su deber á aquel joven negligente.

ORACION.

O divina Madre de Jesus, trono en que descansó la Sabiduría eterna; enviadme un rayo de aquella luz celestial, de que siempre estuvo inundada vuestra alma, para que á imitacion vuestra, viva yo tambien segun las leyes del espíritu, y no me deje arrastrar de los epetitos desordenados de mi carne. Esta es la verdadera ciencia de los santos, de la que Vos, celestial Esposa del Espíritu divino, sois por excelencia maestra y doctora sobre todos los bienaventurados. Enseñadme pues, Madre mia, á sujetar mis pasiones á la razon, y mi razon á Dios, para que amándome á mí mismo con amor verdadero, haga en todo la voluntad de mi Padre celestial, y alcance así la salud de mi cuerpo y de mi alma por toda la eternidad.

Y para mas obligaros etc.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Hacer un acto de mortificación segun la devocion de cada uno, en penitencia de las satisfacciones ilícitas que hemos dado á nuestro cuerpo.

JACULATORIA.

Da piissima Mater, ut non amplius secundum carnem vivamus, sed spiritu facta carnis mortificemus.

No permitáis, ó Maria, que esclava de mi cuerpo viva el alma mia.

Dia 5.
Consideracion del tiempo.

Pasa el tiempo y con el tiempo paso yo tambien. Quince, veinte, treinta, cuarenta años de mi vida han pasado y, y no vuelven mas. ¿Y cuántos me restan? No lo sé; pero sé que son pocos. El tiempo es breve, yo mismo lo digo que los dias vuelan sin sentir. Pero en comparacion de la eternidad, no solo es brévisimo el tiempo, es como nada.

Tiempo breve y tiempo precioso; porque en este cortísimo tiempo puedo yo adquirir una eterna felicidad. Cada momento bien empleado me puede acrecentar un grado mas de gloria en el paraiso. Media hora bien empleada en ajustar las cuentas de mi alma, puede sacarla de las manos del demonio y ponerla en las de Dios. Un poco de tiempo que destine cada dia á la oracion, á una misa, á un libro espiritual, puede tenerme lejos del pecado y asegurarme la salvacion.

Tiempo breve y tiempo espantoso. En todos los instantes puedo pecar, puedo morir, y puedo condenarme. ¡Infeliz de mi, que en tiempo tan corto podia hacerme un santo, y soy todavía un pecador! He perdido el tiempo en vanidades, en niñerías, en diversiones y en pecados; ¿qué fruto he sacado de haber hasta ahora perdido el tiempo así? Si no pienso seriamente en gastarlo mejor, llegará un dia en que pediré á Dios una hora sola para convertirme, y esta hora no llegará nunca por toda la eternidad.

Medítese etc.

ORACION.

O dulcísima Madre de Jesus, divina Maria! ... ¡O tiempo de mi vida mal empleado! ¡ó años perdidos! ¡ó tiempo en que habria podido reunir inmensos tesoros para la gloria, y solo he sido solícito en amontar leña para ser abrasado en el abismo! Pronto, pronto, santísima Madre mia, obtenedme el perdon de todas mis culpas; reconciliadme con vuestro santísimo Hijo, mi senor Jesucristo; que ya no quiero mas fatigarme en vano en mil ocupaciones pésimas, que serian causa funesta de mi perdicion y eterna ruina. No quiero ser mas sordo á la voz del Señor. De hoy en adelante todas mis ocupaciones serán servir á Dios, y á Vos que sois su madre, santificar mi alma, y prepararme para el grande y dichoso dia de mi eternidad. En Vos confio, Madre mia, en Vos pongo mi esperanza; y yo sé, que no quedaré burlado.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Evitar la ociosidad, y si queda algun rato de tiempo libre fuera de la recreacion ordinaria, emplearlo en recapacitar los puntos de la meditacion.

JACULATORIA.

Sic per te curram, piissima Virgo, ut te comprehendam.

Para que pueda veros en el cielo, Madre mia, haced que emplee bien el tiempo cada dia.

Dia 6.

Consideracion sobre el pecado.

Examina, cristiano, si has cometido algun pecado mortal. Si por tu desgracia le has cometido, ¿sabes bien lo que hiciste? Procurar con todas tus fuerzas destruir y aniquilar á tu Dios y Señor, criador y redentor, padre y bienhechor: corresponder vilmente á sus beneficios, desobedecerle con descaro, revelarte contra él, negarle por padre, perder la gracia y la herencia de la gloria, quedar despojado de buenas obras y desterrado del cielo y á punto de ser precipitado en el abismo. ¿Puede darse mayor desgracia?

Y si aun permaneces en pecado mortal, ¡ay de tí! Dios es tu enemigo, y tú eres esclavo del demonio. ¿Cómo te atreves á reir, á jugar ó á dormir seguro? ¿No vés que si Dios se cansa de sufrirte, puedes morir y condenarte en un momento? Millares de ángeles cayeron en el infierno por un solo pecado: ¿y tú te tienes por seguro habiendo cometido tantos? ¡O deplorable ceguedad!

Mas aunque no estés en pecado, estamos siempre todos en peligro de caer. Una tentacion violenta ú otro peligro inesperado puede precipitarnos cuando menos pensemos. El ángel pecó en el cielo, Adan en el paraiso, y Pedro y Judas en la escuela de Jesucristo. Pues tú tambien, aunque seas un ángel, un inocente, un apóstol, puedes en un punto quedar hecho un demonio. Tiembla, pues, de tan gran peligro.

EJEMPLO.
Maria preserva de pecar á los que la invocan.

El que quiera librarse de pecar, sea tiernamente devoto de Maria. Extraordinario fué el modo con que esta Señora libertó á un jóven en Mesina. Obsequiábala siendo congregante con gran pureza de alma; pero en una ocasion se vió ya muy cerca de perderla. Instigó el demonio á una mala mujer para que solicitase al jóven á pecar; y hallándose un dia con él á solas, fué mayor el esfuerzo que hizo por conseguir su malvado intento. El jóven en este grande apuro levantó su corazon á la Virgen purísima, invocándola afectuosamente con estas pocas palabras: “Ayudadme, Madre mia, y no me abandoneis en esta ocasion.” Al punto experimentó la eficacia de los ruegos, porque en aquel instante se le presentó la mujer del todo trasformada, y tanto que le parecia un horrible monstruo ó una furia salida del infierno, y reprendiéndola asperamente por su desvergüenza, salió victorioso de aquel fuerte combate. En todas nuestras tentaciones procuremos, pues, implorar con fervor y confianza el auxilio de Maria, y será completa nuestra victoria.

ORACION

Si, soberana Reina del cielo: á Vos acudiré de aquí en adelante en todos mis combates; porque sin vuestro auxilio es cierta mi caida. Harto experimentado lo tengo en mi pasada vida llena de culpas y pecados. ¡Ó pecado, cuán amarga es tu memoria, cuán funestos tus efectos, cuán breves tus gustos, cuán eternos tus daños! ¡Ó santísima Madre mia! no me abandoneis en mis angustias, tened piedad de mí, y rogad por este pobre pecador. He sido hijo ingrato, rebelde y desconocido; es verdad: pero tambien lo es, que Vos nada habeis perdido de la bondad y ternura de madre. Alcanzadme, pues, con vuestra mediacion poderosa una contricion vehemente, que borre hasta el último reato de todas mis iniquidades; una voluntad firme y eficaz de entregarme á vuestro servicio y al de vuestro santísimo Hijo, y una memoria eterna de vuestro poder y misericordia; para que invocándoos en todas mis necesidades, evite la culpa, obtenga la gracia y merezca la gloria.

Y para mas obligaros, etc.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Reflexionar un rato sobre esta terrible pregunta: ¿Dónde estaria ahora mia alma, si yo hubiese muerto luego que pequé mortalmente?

JACULATORIA.

A peccato mortali libera me, Domina.

Ó Maria, por vuestra pureza sin igual, libradme del pecado mortal.

Dia 7.

De las penas del pecado.

Cuando un hombre á quien han ofendido quiere vengarse, muchas veces no puede; pero Dios no es así: si quiere, puede castigar el pecado y vengarse de sus enemigos. Puede quitarnos la salud, los bienes, nuestros padres ó la misma vida. Si quiere, lo puede hacer en un instante. Al que está en pecado mortal, puede castigarle con una muerte repentina. Si lo quiere hacer ¿quién se lo impedirá? Y tú infeliz, ¿sabes cuál es en esta parte la voluntad de Dios? No. Pues si no lo sabes, ¿cómo te atreves á pecar y á dormir tranquilo en tu pecado?

Ahora bien, has de saber que Dios quiere castigar el pecado. Si has pecado, tén por cierto que Dios se ha de vengar de tí, y te ha de castigar en esta vida ó en la otra. Ó pentitencia ó inferno. Adan y Eva alcanzaron perdon y se salvaron; pero la pena temporal de su pecado dura todavia. Tú dices: un pecado mas ó menos poco importa. ¡Insensato! ¿No te importa nada un castigo mas ó menos?

Aun en este mundo castiga Dios el pecado. Las enfermedades, las desgracias en las familias, aquel empleo perdido, aquellas esperanzas frustradas, la calumnia que te levantaron, esas tentaciones tan molestas y contínuas que sientes, ¿qué son sino castigos del pecado, por mas que tú por estar ciego no lo conozcas? ¿Dirás acaso que hay pecadores que logran satisfacer sus apetitos, y todos sus negocios corren felizmente? Es cierto; pero esta falsa prosperidad es el mayor y mas terrible castigo, porque les sirve de medio para permanecer en su mala vida, añadir pecados á pecados, y amontonar mas leña para el infierno. Otros hay tambien, que ya no sienten remordimientos de conciencia, y parece se burlan de la justicia divina y de todas sus amenazas. Mas ¡ay de ellos! ¡ay de ellos! que todo el rigor de la ira de Dios está pesando ya sobre sus cabezas. Si hay alguno en el mundo que tenga necesidad del poder y valimiento de Maria, son por cierto estos infelices.

EJEMPLO.

Maria alcanza el perdon de las penas temporales del pecado.

Vivia por los años del Señor 1094 una mujer que olvidada de sus obligaciones cometió un enorme crímen, por el cual fué condenada á ser quemada, castigo que se imponia en aquel entonces á tal delito.  Arrepentida de su culpa, se confesó con gran dolor y lágrimas; y al llevarla á quemar, tuvo la suerte de pasar por una iglesia dedicada á la santisima Virgen, á la que pidió con fervor la socorriera en aquel peligroso trance. “Virgen inmaculada, la dijo, es verdad, que mi pecado fué grande; pero si vuestro Hijo se ha dignado perdonármelo, no permitais Vos que yo pase el tormento del fuego; ó dadme valor para sufrirlo por amor vuestro.”  Esta fué su oracion. Siguió su camino, y al llegar al lugar del suplicio, atáronla á un palo, aplicáronle mucha leña y diéronle fuego: pero este, aunque intenso, no la tocó ni en un hilo del vestido. Levantan otra hoguera, trasladan á ella la delincuente; y se repite al mismo milagro. Entonces reconocieron todos que la Virgen la defendia, y el juez la perdonó. (Año Virg. 9 set.)

ORACION.

O Virgen purísima y sin la menor mancha; ó Maria madre de Dios y reina del universo; Vos sois la que nos reconciliais con Jesucristo, la abogada de los pecadores, el puerto seguro de los que están en peligro de naufragar. A Vos recurrimos y os suplicamos humildemente, que tengais piedad de nostros, alcanzándonos el perdon de nuestros pecados, y de las penas que por ellos debemos. No mires, Señora, á nuestros méritos, que ya confesamos humildes, que ninguno tenemos: pero mirad, sí, vuestro corazon de madre, y supla vuestra piedad lo que á nosotros nos falta. Esto es, Reina del cielo, lo que os rogamos; por esto son nuestros suspiros y ansias. Suplid, Madre piadosa, nuestras menguas, disimulad nuestras faltas. Si no acertamos á pediros el perdon que deseamos, enseñadlo á pedirlo: si no acertamos á sentir y llorar nuestras culpas, enseñadnos Vos á que las sintamos y lloremos. Ea, Abogada del mundo; es, Madre de pecadores, amparad á los que á vuestros piés postrados os importunan clamando misericordia. Doleos de nosotros, Madre nuestra, apiadaos de nosotros, que no tenemos otra madre, ni otro amparo, ni otro consuelo.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Hacer un acto de mortificion segun la devocion de cada uno; ó rezar tres actos de contricion, y por un rato pedir de rodillas á Maria santísima, que nos alcance el perdon de nuestros pecados, y la remision de las penas merecidas por ellos.

JACULATORIA.

Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus.

Santa Maria, Madre de Dios, rogad por nosotros pecadores.

Dia 8.
Consideracion sobre la muerte.

Hemos de morir; hemos de dejar para siempre parientes, amigos, conveniencias, cuanto tenemos en el mundo, y hasta la propia vida. Mi habitacion ha de ser un sepulcro lleno de gusanos; mi casa será la eternidad; feliz ó desgraciada, no lo sé. Esta es una verdad que no necesita la fe para ser creida, porque está pasando diariamente á nuestros propios ojos. Mueren los viejos y los niños, los pobres y los ricos, los pecadores y los justos; murió Maria santísima, murió Jesucristo; yo tambien he de morir.

Pero ¿dónde? ¿cómo? ¿en casa? ¿en la iglesia? ¿en la cama? ¿yendo de camino? No lo sé.

¿De calentura lenta? ¿de enfermedad aguda? ¿de un accidente? ¿de una caida? No lo sé.

¿Y cuándo ha de ser? ¿de aquí á treinta años? ¿de aquí á veinte? ¿en este mismo año? ¿en este mes? ¿en esta misma noche? No lo sé.

Solo Dios lo sabe, que ha dicho que la muerte vendrá como un ladron nocturno, cuando menos se piensa.

¿Y yo vivo como si nunca hubiese de morir, y sin acordarme siquiera de la muerte? Si muriese ahora mismo, segun lo que me dice la conciencia ¿dónde iría? acaso de aquí al infierno. Así lo conozco; este pensamiento me hace temblar: ¿pues cómo no pongo remedio? Voy dilatándolo de un mes para otro, de un dia para otro, siempre voy acercándome á la muerte, y siempre continuo en mi pecado. ¡Ay de mí! si llego á morir en tal estado, ¿de quien podré quejarme?

EJEMPLO.

Maria alcanza una buena muerte á sus devotos.

Un niño de 10 años, instruido por su maestro sobre la utilidad de la devocion á Maria, particularmente para tenerla propicia en la hora de la muerte, hizo propósito firme para alcanzarla dichosa, de invocar con frecuencia á la sacratísima Virgen con estas palabras: “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.” Al levantarse, al acostarse, al ir á la escuela, en el juego y en todas ocasiones repetia con ternura esta breve oracion. Le premió su afecto la Madre de la misericordia.

El niño cayó gravemente enfermo, sin duda disponiéndolo así á la Virgen, para que con los años no se entibiase su devocion. Ya estaba espirando, cuande se le aparece la Reina de los ángeles, y con afabilísimo rostro le dice: “Hijo mio, ¿me conoces? Yo soy la que tú has invocado tantas veces; yo soy la madre de la misericordia.”

A estas palabras alzó el niño los ojos, levantó los brazos al cielo, y voló allá como un ángel. ¡Oh, cuánto aprovechó en la escuela en poco tiempo! Mas le valió mil veces aquella sola explicacion de la devocion á Maria santísima, que todo el saber del mundo.

ORACION.

¡Ó Madre de dolor! ¡Reina de los mártires y de los sufrimientos! Vos sois la que habeis llorado con lágrimas amargas á vuestro Hijo muerto por mi salud. ¡Ó mi divina Madre! Por la afliccion que experimentasteis al verle inclinar la cabeza y espirar en la cruz, os suplico que me alcanceis una buena murte. ¡Ah! No dejeis de asistir en aquel terrible trance á mi pobre alma afligida y combatida por los enemigos que la rodean. Tal vez en aquella ocasion no me será posible invocar los dulces nombres de Jesus y de Maria: por eso los invoco ahora para entonces; y os ruego una y mil veces, ó santo objeto de mis esperanzas, que me ayudeis en los últimos momentos de mi vida y me salveis.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Rezar siete Padre nuestros al patriarca san José, para que nos alcance de su divina esposa Maria la gracia de que ella nos visite en la hora de nuestra muerte.

JACULATORIA.

Jesu, Maria et Joseph,
Utinam in vobis moriar beatus,
Ut citò sim in coelo coronatus.

Jesus, José y Maria, en paz con vosotros espire el alma mia.

Dia 9.
Consideracion sobre el juicio universal.

En el dia del juicio me he de presentar delante del Juez inexorable. ¡Qué terror me causará su vista! Era mi padre, y no lo amé; era mi dueño, y le dejé; era mi Dios y le desprecié. Con una sola mirada me pondrá delante mi ingratitud, mi infidelidad, mi perfidia. ¿Acudiré entonces á Maria? Pero ¿cómo tendré valor, si con mis pecados crucifiqué muchas veces á su Hijo? ¿Me defenderá el ángel de mi guarda? Pero ¿cómo, si yo nunca le obedecí? El demonio fué siempre mi amigo; pues él será allí mi acusador.

Mis pecados se han de referir delante de todo el mundo. ¡Qué vergüenza! delante de mis compañeros que me tenian por un ángel, delante de mis padres que me tenian por inocente, delante del confesor á quien engané. Y se han de referir todos sin dejar ninguno, hasta los pensamientos mas ocultos, hasta los deseos mas recónditos: aquel pecado que cometí yo solo; aquel pecado que cometí con un compañero; el que cometí en aquella habitacion, en la escalerilla, en el taller, en aquella tienda, en aquella iglesia. ¡Qué confusion tan grande!

Despues se ha de pronunciar la sentencia de salvacion ó condenacion. La ha de pronunciar Jesucristo juez de vivos y muertos. Este Señor me ha de llamar bendito ó me ha de llamar maldito. ¿Cuál será mi suerte? ¿Ir con Jesus al reino de los cielos, ó con Satanás á los calabozos del infierno? ¿Pero la sentencia no podrá suspenderse? No, ni por un instante. ¿No se podrá revocar? Nunca, ni en todos los siglos. ¡Qué alegría me causará oir que el Salvador me dice: Ven, bendito de mi Padre, á poseer el reino que te tiene preparado! Pero ¡qué terror me causará, si oigo que me dice: Maldito, apártate de mí al fuego etern! ¡Ó Dios mio! ¿cuál será mi sentencia? ¿Y cómo es, que estando citado a comparecer en juicio, apenas me acuerdo de una cosa en que tanto me va?

EJEMPLO.
Por Maria se llega con seguridad á Jesus.

Uno de los compañeros mas íntimos y familiares de san Francisco, llamado Fr. Leon, tuvo entre otras la vision siguiente (Auriem t. 2, página 289). Vió en un dilatado campo la representacion del juicio final, donde se habian reunido innumerables personas, y otras que iban llegando al sonido de una espantosa trompeta que estaba llamando á juicio. En esto pusieron dos ecaleras, una encarnada y otra blanca, que llegaban de la tierra al cielo; al fin de la primera estaba Jesucristo, y cerca de él el seráfico Padre, que con rostro halagüeño exhortaba á sus hijos á subir por ella: empezaron á hacerlo así; pero antes de llegar á lo alto, caian unos del tercer escalon, otros del cuarto, otros del décimo. Entonces el santo Patriarca muy afligido les empezó á clamar que subiesen por la otra escalera donde se hallaba la santísima Virgen: los religiosos corrieron á ella, y esta piadosísima Madre les daba la mano y entraban en el cielo. ¡Tristes de nosotros si no acudimos á esta soberana Señora, por cuyo medio han de conseguir su salvacion los que quieran ir por la escala y camino recto de la justicia! Acudamos, pues, desde ahora con la siguiente

ORACION.

A Vos, ó Reina del universo, dirigimos nuestras humildes miradas. Tendremos que comparecer delante de nuestro Juez, siendo culpables de un sinnúmero de pecados. ¿Y quien le aplacará? Solo Vos podeis hacerlo, ó Vírgen bienaventurada; Vos que le amais tanto, y que sois tan tiernamente amada de él. Lleguen hasta vuestro corazon nuestras súplicas y nuestros suspiros. ¡O Madre de misericordia! Imploramos vuestra proteccion. Calmad la indignacion de vuestro Hijo: hacednos recobrar su santa gracia. Vos no aborreceis al pecador, cualesquiera que sean sus culpas, con tal que os dirija sus ruegos con sinceridad, é implore vuestra intercesion. Dignaos alargarnos la mano, y reconciliarnos con nuestro Juez, á fin de que tengamos la dicha de oir de su boca la feliz sentencia de eterna salvacion.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Pedir al santo ángel custodio y al arcángel san Miguel que nos defiendan en el tremendo juicio, rezando dos Padre nuestros, y pensar que hasta de las palabras ociosas Dios nos pedirá cuenta.

JACULATORIA.

In die judicii libera me, Domina.

Madre del Juez celestial, defendedme en el juicio final.

Dia 10.
Consideracion sobre el infierno.

Pecador: ¿vés aquel horroroso calabozo lleno de fuego y humo? Para ti está preparado si no mudas de vida. Mírale bien: allí siempre apartado de Dios, siempre aborrecido de Dios, siempre maldito y abandonado de Dios, en compañía de los demonios, que serán tus atormentadores, y de los demás réprobos tus mortales enemigos, rodeado de llamas arderás sin consumirte: allí arderá tu alma, allí arderá tu cuerpo, cómplice de tus pecados. El fuego te entrará por todas partes, y quedarás como un hierro encendido en la fragua; porque en aquella horrorosa cárcel todo es fuego : de fuego es el pavimento, de fuego son las paredes, de fuego es el techo, de fuego son las cadenas con que están atados los miseros condenados. ¿Cómo podrás vivir entre aquellos ardores infernales, cuando no puedes sufrir la llama de una vela?

Entre tantos ¿cuáles serán tus pensamientos en aquellas voraces llamas? Considerar que pudiste salvarte á poca costa y no quisiste; acordarte de aquel sermon, de aquellos ejercicios, de aquel buen libro, de aquella inspiracion con que Dios te llamaba, y de que no quisiste escucharle. Mirar desde allí en el cielo á muchos compañeros de tu mismo estado, edad, profesion, carácter y congregacion, y mirarte á tí en el infierno. Y con esto rabiar, desesperarte, maldecirte á ti mismo, al ángel de tu guarda, á los santos de tu devocion, á Maria santísima y a Jesucristo. ¡Oh qué vida tan infeliz, oh qué ocupacion tan miserable es la del infierno!

Y si llegas á caer en aquel fuego, ¿será por mucho tiempo? serán cien años? Mas. ¿Serán mil años? Mas. ¿Será un millon de años? Mas. ¿Un millon de millones? Mucho mas. ¿Millones y millones de millones? Mas, mucho mas. ¿Pues por cuánto tiempo ha de ser? Mientras Dios sea Dios; para siempre, por toda la eternidad. ¿Y en tan largo tiempo no habrá un instante de descanso? Nunca. ¿Podré siquiera mover un dedo? Nunca. ¿Ni aun tendré alivio para un abrir y cerrar de ojos? Nunca. ¿Me darán á lo menos una gota de agua? No, nunca. ¡O fuego, ó infierno, ó eternidad!

EJEMPLO.

La meditacion del infierno preserva de pecar.

Como cierto dia se juntasen algunos anacoretas, se preguntaron mutuamente, cual era la principal meditacion en que se habian ocupado, y qué fruto habian sacado de ella: y tomando la palabra uno de ellos dijo: “Yo á cualquiera parte que vaya me considero rodeados de mis pecados, con que reconozco que merezco el infierno. Contemplo con los ojos del alma los llantos y continuos gemidos, el crugir de dientes y las horrendas convulsiones de los réprobos. Me imagino un mar de fuego, cuyas ardientes olas levantándose en alto con ruido espantoso, abrasan sin consumir cuanto encuentran. Me represento una multitud de hombres y mujeres hacinados en los mas profundo de aquel mar hirviente; y que todos los condenados dán tan terribles gritos y ahullidos, cuales no se oyen en este mundo. Entonces postrándome en tierra, y cubriendo de polvo mi cabeza, suplico á Dios no permita, que yo caiga en tan atroces tormentos: lloro la desventura y ceguedad de los pecadores, que por una bagatela se precipitan á aquel abismo de penas: y con el real Profeta repito, que mis lágrimas son el pan con que me alimento de dia y de noche.” (Dict. et fac. not. PP. Erem.)

Con esta aprension saludable de los tormentos eternos, se excitaba á la virtud aquel santo ermitaño. Hagamos nosotros lo mismo; y pidamos á nuestra santísima Madre, que nos alcance la gracia de que nos sea tan familiar y fructuosa la consideracion de aquellos sempiternos ardores, que merezcamos librarnos de ellos en nuestro último dia. Postrémonos en su presencia, y poseidos de un santo pavor digamos la siguiente

ORACION.

¡Ò formidable y pavoroso infierno! ¿Cómo tu memoria no nos llena de espanto? ¿Cómo si hay infierno, y esto lo creen los cristianos, hay tantos cristianos en el infierno? ¿Cómo corren á él precipitados un número casi infinito de infélices? ¡Ah! ¡que nadie lo cree! Nadie lo cree con una fe viva, activa y rigurosa, que nos mueva á padecerlo todo, y á obrarlo todo antes que exponernos á caer en aquellas voraces llamas del horror y del llanto. ¡Ó Madre de mi alma, divina Maria! alcanzadme una fe viva, una esperanza firme, una caridad ardiente, que me libren de caer en aquellos braseros eternos, donde para siempre tendria que estar separado de Vos. Yo confieso, postrado á vuestros piés, santísima Madre mia, que mil veces con mis pecados he merecido el infierno; y mil veces vuestra ternura de madre ha roto mis cadenas; y me ha arrancado de las garras del lobo infernal. Pero aun temo caer otra vez en su poder, sabiendo que su rabia no le deja un momento de descanso, y se gloria aun de que me hará presa suya. Vírgen poderosa, sed mi escudo y amparo. Haced, que jamás me olvide de invocaros en mis combates; tened piedad de mí, alargadme una mano compasiva, que apartándome de los abismos infernales, me conduzca por las sendas de la gloria.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Cuando estés en la iglesia de rodillas, haz esta reflexion: ¡Qué gran tormento seria estar aquí arrodillado por toda la eternidad! Pues ¿qué será en el infierno? ¿qué será en el infierno?

JACULATORIA.

A poenis inferni libera me, Domina.

Madre de Dios eterno, libradme de las penas del infierno.

Dia 11.
Consideracion sobre el número de los réprobos.

Alma mia, baja la vista, mira las mazmorras del infierno, y ponte á contar el número de los condenados. Mira cuantos hay del tiempo anterior á la venida del Mesías. Aquel es Cain. De dos hermanos uno se salvó, y otro se condenó. Aquellos son los que murieron en el diluvio universal. A excepcion de una sola familia, todos ó casi todos se condenaron. Aquellos que allí vés, son los habitantes de Sodoma y Gomorra. Mira además cuantos idólatras egipcios, amalecitas, cananeos, asirios, fenicios, griegos y romanos. Mira cuantos hebreos hay tambien del pueblo escogido.

Tambien descubrirás otros innumerables del tiempo de Jesucristo. Los gentiles que no se convirtieron, los filósofos que se obstinaron, los judíos que le perseguieron. Muchos que hablaron y trataron con el Salvador, muchos que fueron testigos oculares de sus milagros. Allí está Pilatos, gobernador de la Judea; allí está Caifás, sumo sacerdote; Herodes, rey; Judas, discípulo del Señor; y un ladron que tuvo la suerte de morir á su lado, y no supo aprovecharla.

Cuenta finalmente las almas condenadas desde el tiempo de Jesucristo acá. Vé allí cuantos rebeldes al Evangelio, cuantos ciegos voluntarios á los milagros; cuantos perseguidores de la Iglesia: todos los emperadores romanos de los primeros siglos, y los filósofos, oradores y poetas que tanto ruido hicieron en el mundo. Mira tambien cuantos católicos hay, sin embargo de que tuvieron fé, sintieron inspiraciones, oyeron la palabra de Dios, y recibieron los sacramentos. Mira cuantos príncipes y señores; y tampoco faltan sacerdotes, religiosos y obispos. Y aun ahora mismo, ¡cuántas, cuántas almas están cayendo en el infierno!

¡Ay, alma mia! temamos, y con un santo pavor trabajemos seriamente para asegurar el importante negocio de nuestra salvacion.

EJEMPLO.

Temor y ansiedad de un justo en la hora de la muerte.

Cuanto hayamos de temer por nuestra salvacion en el terrible dia de la cuenta, nos lo dará á conocer el siguiente hecho que refiere el autor del Año virgíneo. (29 nov.) Vivia en Roma por los años de 1586 en el colegio germánico de Tréveris, cuyo nombre era Enrique Hayden, muy virtuoso y verdadero devoto de Maria. Mientras continuaba sus estudios, le asaltó una grande enfermedad, que fué la última de su vida; pues que Dios no fué servido de acceder á los votos que hizo por si recobraba la salud. Recibió con mucha devocion los sacramentos, preparándose con gran piedad al terrible trance de la muerte. Asistíanle algunos religiosos, quienes prepararon que se quedó tan profundamente dormido que parecia muerto. Despues de un buen rato dispertó de improviso, y abriendo los ojos con espantosas señales de temor, llamó á su confesor y díjole en voz alta: “!O padre, ó padre, que cosas tan estrañas he visto yo, y que cosas he oido! Lo que jamás ojos vieron, ni oyeron oidos, ni cabe en el pensamiento del hombre.” Instado por el confesor y circunstantes para que se explicase, entre aturdido y gozoso se expresó en los siguientes términos:

“He visto en peligro mi salvacion; porque si no hubiese sido por mis abogados y protectores la Reina de los cielos, san Andrés apóstol y el mártir san Apolinar, yo no sé que hubiera sido de mi. Ellos han salido en mi defensa, han confundido á los infernales acusadores, y me han librado de la saña de su envidia. Y os exhorto á todos que seais muy devotos de la santísima Virgen, si la quereis tener propicia an la hora de la muerte.”

Acabadas estas palabras, entreteniéndose en dulces coloquios con la Reina soberana, continuó en una suave agonía por espacio de cuatro horas, al fin de las cuales entregó su espíritu al asomar en sus labios una agradable sonrisa, señal de que su alma volaba á la gloria para vivir eternamente con nuestra santísima Madre. Ahora pues: si así peligra la salvacion de los justos; ¿la suerte de los pecadores cual será?

ORACION.

O celestial Princesa; ó santísima Madre mia: ¡ay, que es demasiado cierto ser muy corto el número de los que se salvan! La autoridad de los libros sagrados me lo enseña, y me lo predica la misma razon. Para salvarse es necesario vivir según las máximas del Evangelio; y son muy pocos los que así viven. Yo tambien, Madre mia, hasta aquí he tenido la desgracia de dejarme llevar de la corriente del siglo, y seguir la muchedumbre, que corre por el camino ancho de la perdicion. Mas desde ahora con vuestra proteccion estoy resuelto á caminar por la senda estrecha, y hacer cuanto pueda para entrar por la angosta puerta de la vida. Precipítese á porfía en el infierno la turba numerosa de pecadores; no sea mas que uno solo de todos ellos que haya de obtener el perdon y salvarse, yo quiero ser ese uno, cueste lo que costare. Yo quiero entrar en el corto número de los escogidos. Y Vos, que me inspirais estos piadosos sentimientos, alcanzadme la gracia de que sean eficaces, para que al salir de esta vida pueda recibir de vuestras manos la corona de gloria preparada desde la eternidad á todos los que habrán peleado con valor.

FLOR ESPIRITUAL.

Sin ligarse con voto, (porque es reprensible hacer voto alguno hasta en las cosas mas insignificantes sin haberlo antes consultado con un sabio y discreto director) tomar la firme resolucion de hacer diariamente toda la vida algun obsequio á nuestra santísima Madre, para ser del número de los escogidos.

JACULATORIA.

Dulcis Parens clementiae,
Inter oves locum praesta,
Statuens in parte dextra.

Haced, Madre mia, que entre vuestros hijos sea yo contado, y de Jesus á la diestra colocado.

DIA 12.
Consideracion sobre la ingratitud del cristiano para con Dios.

¿Qué mas podeis hacer, Dios mio, para salvarme? Yo no sabré decirlo. Si Vos me llamais con silbidos de misericordia, yo con una vana confianza en vuestra bondad os estoy ofendiendo. Si me aterrais con el rigor de vuestra justicia, desconfio de vuestra misericordia, y sigo pecando. Si me ablandais el corazon, no por eso dejo de pecar; si me amenazais, tampoco. Ahora baño en lágrimas los piés de un Crucifijo, y luego con mis recaidas le abro otra vez las llagas. ¿Qué abismo es este de malicia, de ingratitud y de perfidia, que yo no acabo de comprender?

Dios mio ¿qué os queda que hacer para salvarme? Vos me habeis criado en el seno de la santa Iglesia; me habeis dado luz para conoceros, inspiraciones que me dispierten, auxilios con que resista á las tentaciones, sacramentos que me sanen y justifiquen, ejemplos que me alienten al bien, y tribulaciones que me vuelvan á Vos. Pequé, pudisteis castigarme, y me perdonasteis. Con otros habeis sido rígido, conmigo habeis usado siempre de misericordia. Nada en fin os ha quedado que hacer para convertirme, ni á mí tampoco para resistir y endurecerme.

¿Y qué mas os puedo pedir para salvarme, Dios mio? ¿Vuestra sangre? Toda la habeis derramado por mi. ¿Vuestra alma? La entregasteis al Padre por mí. ¿Vuestro cuerpo? Fué crucificado por mí. ¿Vuestra carne? Siempre está á punto para ser mi alimento en el Sacramento del altar. Yo no sé que nuevo beneficio pueda pediros para no pecar; y con todo, siempre que os ofendo, parece que en mi corazon me quejo de Vos, como si me faltase vuestra gracia. ¡Ah, cuán insensato soy, si no conozco que corro al precipicio solo por mi culpa, y solo de malicia!

EJEMPLO.
Ingratitud perdonada por la bondad de Maria.

El siguiente ejemplo que extractamos del Año virgíneo (19 agost.) es un lijero bosquejo de nuestra ingratitud para con Dios. Un carretero luterano, que solia llevar sal á Lorena, volviendo una vez á su casa, en medio del camino se le atascó el carro sin poder dar paso adelante. Empleados en vano todos sus recursos para salir de aquel atollerado, aunque hereje, hizo voto á Nuestra Señora de Weyara dgunas e que iria á visitarla en su iglesia, ofreciéndole algunas libras de cera, si podia llegar á su casa con su carro y caballo. No habia acabado de hacer el voto, cuando lleno de fuerza y brio se levantó el caballo arrancando su vehículo de aquel barranco ó lodazal. Contento por el beneficio, olvidó á su Bienhechora, ni se acordó mas de sus promesas hasta que en otro viaje volvió á sucederle otro percance semejante. Vínole entonces luego á la memoria su ingratitud, y lleno de confusion no se atrevia á invocar á la que tan feamente olvidara. No obstante, viéndose sin remedio, suplicó á la vírgen le perdonase su infidelidad, y le socorriese esta segunda vez, renovándole el voto y ofreciéndole la cera doblada: con esto se levantó el caballo, y pudo el hombre llegar á su vasa, desde donde fué luego á visitar á Nuestra Señora, cumpliendo por fin su voto.

ORACION.

O Madre mia amantísima, gloriosa virgen Maria: compadeceos de mi ceguedad, de mi ignorancia y de mi locura: y alcanzadme el perdon de tantas ingratitdues, de que soy culpable delante de vuestro santísimo Hijo. Porque, ¿qué es lo que he hecho desde mis primeros años de discrecion? ¿en qué me he ocupado yo, y en qué se ocupaba Dios? ¡O Madre mia, qué pensamiento este tan terrible, que me llena de asombro! Dios se ocupa en hacer llover sobre mis sus grandes misericordias; y yo en oponerme, y ofender á tan magníifico bienhechor. Toda mi vida pasada no ha sido mas que una contínua serie de pecados. De todo he abusado, de todo me he servido para injuriar á mi Dios. Pero ya arrepentido y confuso, confieso mi culpa, y detesto y condeno mi negra y detestable ingratitud. Y Vos, Madre del divino amor, arrancad de mi pecho este corazon de piedra, para que aprenda á amar á Dios, publicar sus misericordias, agradecer sus beneficios, y ser fiel á sus dones hasta el último momento de mi vida.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA

Una visita á los sagrados corazones de Jesus y Maria para desagraviarlos de nuestra ingratitud y mala correspondencia. Quien no sepa hacer el acto de desagravios, diga tres veces el acto de contricion, y tres veces la Salve.

JACULATORIA.

Dominare nostri, Domina, tu et Filius tuus.

Jesus y Maria, reinad siempre en el alma mia.

DIA 13.
Consideracion sobre el escándalo.

El pecado de escándalo es un pecado gravísimo, pues por él se le roba una alma al Salvador de los hombres. Esa alma le costó agonía de muerte, prision ignominiosa, afrentes y baldones, tormentos atrocísimos, dar toda su sangre, perder hasta su vida.

¿Y tú te atreves á quitársela? ¿y hacer que para ella sea inútil la pasion del Señor? ¿y afligir su corazon amabilísimo?

Así te haces semejante al demonio, que desde el principio ha sido homicida de las almas: ille homicida erat ab initio (Joan. 8, 44). Tú tambien has sido homicida desde tu niñez y juventud con aquellas acciones y conversaciones impuras, con aquellas señas, con aquellas miradas, con aquellas solicitaciones. Así has quitado la vida á las almas inocentes. ¡Qué traicion! ¡qué iniquidad!

El pecado de escándalo es un semillero de pecados. El pecado que aquel jóven cometió á tus instancias, tuyo es: y todos los que cometió despues y tuvieron orígen en tu consejo y enseñanza, tuyos son: Por ti pecó él, y en seguida se hizo en el pecar maestro de otros; de consiguiente todos los pecados que estos cometan, como que nacen de tu primer escándalo, tuyos son tambien. ¡Oh, qué innumerable multitud de pecados pesan ya sobre tí!

El pecado de escándalo es una deuda enorme para con Dios. El que hace un pecado de escándalo, declara guerra al mismo Dios, se pone de parte del demonio, y le ayuda á disminuir la gloria divina. Tú eres, pecador escandaloso, quien has profanado los altares y los templos consagradas á Dios con tus irreverencias, risas, conversaciones, y acaso, acaso con algunas cosas todavia mas malas. Tú eres el que robas las almas á Jesucristo, el que las arrancas de su corazon, el que las entregas al demonio, el que las privas del reino de los cielos.

Y de consiguiente, en quanto está de tu parte, quitas al cielo sus trofeos, privas á Dios de benediciones y alabanzas, y á los que habian de ser fieles siervos suyos los corrompes y sacrificas al diablo, para que pueblen el infierno, y blasfemen y maldigan eternamente al Señor de los cielos y de la tierra.

¿Comprendes ahora la inmensa deuda que has contraido con tantos escándalos? Pues mira, á pesar de todo, si con tu buen ejemplo, exhortaciones y consejos llegas á ganar una alma siquiera, á pesar de tantas como has perdido, queda el Señor contento y satisfecho. En pago de toda la deuda admite tan pequeño servicio. ¿Reusarás á tan poca costa satisfacerla?

EJEMPLO.
Conversación de un impio y blasfemo escandaloso.

El venerable padre Bernardo, sacerdote muy celebre en Paris en el siglo pasado por su caridad con los presos, acompañaba al patíbulo á un reo condenado a pena capital. Este infeliz añadia á sus crímenes anteriores el de la impiedad, prorumpiendo en horribles blasfemias contra Dios. Habia ya apurado la paciencia de todos los que le habian exhortado á convertirse: con todo el padre Bernardo no desconfiaba de lograr su conversion. Le acompañó hasta el pié de la horca, subió con él la escalera. Estando ya arriba redobló su celo para ablandar el empedernido corazon de aquel impío; y así como  iba á abrazarle para ver si por este medio podia conmoverle, el reo furioso le dió un empujon, y de un puntapié le tiró de la escalera abajo. El padre Bernardo herido y maltratado de la caida, se levantó como pudo, se puso de rodillas, y con un fervor extraordinario levantó su alma y su voz á la Vírgen santísima con su oracion acostumbrada: Acordaos, ó piadosísima etc. ¡Admirable efecto de la proteccion de Maria! Aun no había concluido la oracion, cuando se vió al reo deshecho en lágrimas de penitencia; pidió públicamente perdon, se confesó con una compuncion que enternecia, y edificó tanto á los que estaban presentes con su cordial arrepentimiento, como acababa de escandalizarlos y llenarlos de horror con su impía obstinacion. (Vida del padre Bernardo.)

ORACION.

Ó modestísima Virgen, cuyas obras y palabras fueron siempre llenas de edificacion y buen ejemplo; ó Madre del Redentor, que tanto habéis trabajado para la salvacion de las almas; mirad el lastimoso estado, á que tienen reducido al mundo los escándalos, y tened compasion de nosotros. Yo tiemblo al considerar las terribles amenazas que contra los escandalosos fulmina el santo Evangelio: pero tambien sé, que por grandes que hayan sido mis excesos, hallaré misericordia, si la imploro con un corazon contrito. Aquí me teneis, Madre mia, postrado á vuestras plantas, pidiéndoos con todo el fervor posible, que me alcanceis el perdon de todos mis pecados ocultos, y de todos los que mis hermanos han cometido por culpa mia. Si hasta ahora me he perdido con muchos por el escándalo, en adelante procuraré salvarme con muchos por mi buen ejemplo: procuraré ganar almas á Dios con santas costumbres y santas palabras: entablaré nueva vida modesta en los vestidos, sobria en los alimentos, humilde en el trato, constante en la oracion y frecuencia de sacramentos. Amparadme Vos bajo el manto de vuestra proteccion maternal, y haced eficaces mis votos.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA

En obsequio de Maria procurar pasar el dia de mañana con suma modestia tanto en el templo, como en casa y por las calles, á fin de reparar de algun modo el mal ejemplo que hemos dado á nuestros prójimos; y al levantarse, rezar una Salve por la conversion de los escandalosos.

JACULATORIA.

A delictis meis munda me, Domina, et ab alienis parce servo tuo.

Purificadme, Señora, de todos mis pecados, y de los que á otros he ocasionado.

Dia 25.
Consideracion sobre el purgatorio.

¿Qué se hace en el purgatorio? Se arde en un gran fuego encendido por la divina justicia. Se ama á Dios, y Dios castiga: se desea verle, y no se puede: se espera el momento de ir al cielo, y no se sabe cuando llegará: se sufren tormentos mucho mayores que todos los que hay en el mundo; pero por fuerza, sin mérito y sin recompensa. ¡Terrible verdad! La aprension sola de una cárcel nos llenaria de tristeza. Probablemente irémos al purgatorio, y no hacemos caso.

¿Por qué se va al purgatorio? Una monja fué por haber dicho en el coro alguna palabra y en voz baja; un religioso por no inclinar la cabeza al decir Gloria Patri al fin de los salmos; una santa vírgen por haberse lavado con demasiado cuidado en dia de viernes; san Pelegrin y san Pascasio por culpas muy leves; san Valerio por haber tenido demasiado afecto á un sobrino; un santo predicador por un exceso afecto á sus escritos, y así otros muchos. ¿Y qué será de ti por tantas cóleras, mentiras, desobediencias, irreverencias en la iglesia, descuidos en tus obligaciones, palabras ociosas, vanos adornos y faltas de caridad? ?Y aun no piensas en enmendarte?

?Cuánto tiempo se está en el purgatorio? ?Cuánto tiempo estarás ? Demos á cada pecado venial un solo dia de purgatorio, y supongamos que cada dia cometes treinta faltas. Con que á cada dia de vida corresponderán treinta dias de purgatorio; á cada año, treinta años; á sesenta, mil y ochocientos años. !Dios inmortal, qué paga tan espantosa! Añade á los pecados veniales algún pecado mortal, absuelto cuanto á la culpa, pero no pagado del todo cuanto á la pena: !cuántos centenares de años mas en el purgatorio! Pero podrias fácilmente descontarlos en esta vida, procurando ganar indulgencias, praticando algunas mortificaciones, haciendo limosnas, y dedicándote á la oracion: ?y vives tan descuidado?

EJEMPLO.
Maria santísima libertadora de las almas del purgatorio.

El P. Croisset en su 2 tom. de la devocion á Maria un extracto de la bula que el Papa Juan XXII expidió en 1316, con motivo de la aparicion con que la santísima Vírgen favoreció á aquel sumo pontífice. En ella se leen las siguientes palabras las mas consoladoras para los devotos de su santo escapulario.

Yo, dijo esta augusta protectora de las almas, que soy la Madre de misericordia, bajaré en el primer sábado de la muerte de mis devotos, libraré á todos los que encontraré en el purgatorio, y los llevaré á la santa montaña de la vida eterna.”

Y aun á mas se extiende el poder y misericordia de Maria. Porque si es gran fineza abreviar el plazo de las penas de sus siervos; mayor prueba de su bondad maternal es el librarlos del todo de aquel espantoso lugar de expiacion. Se lee del B. Raynerio Cisterciense, que estaba con gran temor de su vida pasada, por no saber si el Señor le habia perdonado todas sus culpas y las penas que por ellas debia, y suplicaba continuamente á Nuestra Señora tuviese compasion de su alma. Estando una vez en oracion, fué arrebatado en éxtasis, y oyó que la Vírgen intercedia con Jesus en su favor, suplicándole le llevase al cielo sin tocar en el purgatorio, pues que estaba arrepentido de corazon de todos sus pecados y habia hecho la penitencia debida; á lo cual respondió el Hijo: “Madre mia, todo lo dejo en tus manos.” ?Quién podrá explicar el gozo de Raynerio á una respuesta semejante? ?qué temor podia tener del purgatorio, de que tan pocos se libran, cuando la causa estaba ya en manos de su Madre amantísima? No por esto aflojó él un punto en la vida espiritual; sino que se dedicò con fervor á la piedad y á los ejercicios de la religion. Así procura esta bendita Madre que sus buenos hijos no padezcan aquellas penas atroces.a

ORACION.

O soberana Virgen y Madre mia; !qué espejo tan claro es el purgatorio para conocer la justicia de Dios, y la aversion que Dios tiene al pecado! Porque allí no se castigan los malos y rebeldes obstinados en el mal, sino los amigos, y unos hijos que aman mas que su propia existencia la mano amorosa y justiciera del Señor que los aflige. !O Madre mia, ahora que conozco que es cosa mala y amarga el haber ofendido á Dios! Yo tiemblo al recordar los contínuos desórdenes y excesos de mi mala vida, y lleno de confusion y vergüenza no me atrevo á levantar mi frente para implorar la clemencia del Dios tres veces santo, que me ha de juzgar.

A Vos acudo, Madre de bondad y misericordia, no me abandoneis en mi afliccion. Dos cosas os pido, soberana Reina, y espero alcanzarlas por la ternura de vuestro corazon maternal. Obtenedme tal abundancia de lágrimas para llorar mis pecados, que merezca librarme del purgatorio, ó á lo menos sea muy poco el tiempo que en él haya de estar: y á mas concededme la gracia, que con mis buenas obras pueda contribuir á la pronta libertad de las almas de aquellos mis hermanos, que gimen ya en aquel terrible lugar de espiacion. Porque !ay! ?quién sabe cuántas habrá quel lloran en aquellas voraces llamas por culpa mia? Escuchad, Señora, mis súplicas, y otorgadme lo que os pido.

FLOR ESPIRITUAL PARA MAÑANA.

Visitar cinco altares en sufragio del alma del purgatorio que fué mas devota de Maria santísima, rezando tres veces el Padre nuestro en cada uno. O en su lugar oir una misa, ó rezar una parte del rosario.

JACULATORIA.

Liberatrix animarum in purgatorio afflictarum, ora pro nobis.

Libertadora de las almas del purgatorio, rogad por nosotros.