ETIKA E

Fray Luis de Granada
Meditaciones y oraciones

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3-3-2010

18B3M12A

Meditaciones para el jueves en la noche. Tratado de la consideración del juicio final.

Valencia 1851.

Meditaciones sobre los principales misterios
de nuestra Santa Fe, y doctrina para la oración.
Por el V. P. M. Fr. Luis de Granada,
del sagrado Orden de Predicadores.
Valencia. Imprenta de D. Agustin Laborda. Año de 1851. Páginas 211-214.
Con aprobación y licencia de la Autoridad Eclesiástica de esta diócesis.

Fray Luis de Granada: Libro de la oración y meditación.
Segunda edición. Ediciones Palabra, S. A., Madrid, 1979.

Meditaciones para el jueves en la noche.

Tratado de la consideración del juicio final
donde se expresa más por extenso la meditación pasada.

Capítulo doce.

Párrafo primero.

De cuán rigoroso haya de ser el día del juicio.

Para pensar en la grandeza de este juicio, has primero de presuponer, que no hay lengua en el mundo que sea bastante para explicar el menor de los trabajos de este día. Por donde el Profeta Joél, queriendo hablar de la grandeza de él, hallóse tan atajado de razones y tan embarazado, que comenzó a tartamudear, y decir:

“Há, há, há, ¡qué día será aquel!”

De esta manera de hablar usó Jeremías, cuando Dios lo quería enviar a predicar, para significar que era niño y del todo inhábil para aquella embajada tan grande a que Dios le escogía; y de esta manera usa ahora este Profeta, para dar a entender que no hay lengua en el mundo, que no sea como de niño tartamudo, para significar lo que ha de ser entonces.

En este día reducirá Dios a su debida hermosura toda la fealdad que los malos han causado en el mundo con sus malas obras. Y como éstas hayan sido tantas, así la enmienda ha de ser proporcionada con ellas, para que a costa del malo quede el mundo tan hermoseado con su pena, cuanto antes estuvo afeado con su culpa. Cuando un hombre da alguna gran caída y se le desconcierta un brazo, tanto con mayor dolor se viene después a concertar y poner en su lugar.

Pues como los malos hayan desconcertado todas las cosas de este mundo y puéstolas fuera de su lugar natural, cuando aquel celestial Reformador venga a concertar el mundo con el castigo de tantos desconciertos, ¿qué tal grande será el castigo, pues tantos y tales fueron los desconcertados?

No sólo se llama este día, día de ira, sino también día de Dios, como lo llama el profeta Joél, para dar a entender, que todos estos otros han sido días de hombres, en los cuales hicieron ellos su voluntad contra la de Dios: mas este día se llama día de Dios: porque en él hará Dios su voluntad contra la de ellos. Tú ahora juras, perjuras y blasfemas, y calla Dios: día vendrá en que rompa Dios el silencio de tantos días y de tantas injurias, y responderá por su honra. De manera, que no hay mas que dos días en el mundo: uno de Dios y el otro del hombre.

En este día puede el hombre hacer todo lo que quisiere, (2 Par. 18.) y a todo callará Dios. En este día puede el Rey Sedecías mandar empozar al profeta de Dios, darle a comer pan por onzas, y hacer cuanto se le antojare, y a todas estas injurias callará Dios. Mas tras de este día, vendrá otro día, y tomará Dios al Rey Sedecías, y quitarle ha el reino, y destruirá a Jerusalén, y llevarlo ha en hierros delante del Rey de Babilonia; allí matarán todos sus amigos e hijos en presencia de él, y luego le mandará sacar los ojos, guardados para ver tanto mal; y tras de esto hará llevar preso a Babilonia, y poner en una cárcel, hasta que muera.

De manera, que así como el hombre tuvo licencia para hacer en su día todo cuanto se le antojó, sin que nadie le fuese a la mano, así lo tendrá Dios para hacer en este día lo que quisiere, sin que nadie se lo estorbe.

Texto alemán – Deutscher Text - Index E18B - Index espanol