ETIKA E

Fray Luis de Granada
Meditaciones y oraciones

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6-6-2005

18B3M16D

La gloria del Paraíso:
La gloria del cuerpo

Valencia 1851

 

Meditaciones sobre los principales misterios de nuestra Santa Fe, y doctrina para la oración.
Por el V. P. M. Fr. Luis de Granada, del sagrado Orden de Predicadores.
Valencia. Imprenta de D. Agustin Laborda. Año de 1851. Páginas 312 -314.
Con aprobación y licencia de la Autoridad Eclesiástica de esta diócesis.

 

Fray Luis de Granada: Libro de la oración y meditación.
Segunda edición. Ediciones Palabra, S. A., Madrid, 1979. Páginas 180 - 182.

 

Tratado de la consideración de la gloria del paraíso
donde se expresa más por extenso la meditación pasada.

Capítulo diez y seis.

De lo que ayuda la meditación de la bienaventuranza de la gloria para animarnos a todos los trabajos que se han de pasar por ella.
Párrafo cuarto.
Del cuarto gozo que el alma recibirá con
la gloria del cuerpo.

17. Esta es la gloria esencial de las almas. Mas aquel justo Juez y Padre tan liberal no se contenta con sólo glorificar las almas, sino extiende también su magnificencia por honra de ellas, a glorificar sus cuerpos,  y dar lugar a las bestias en su palacio real.

 

¡ O amador de hombres! ¡O honrador de los buenos! Y ¿qué tiene que ver la carne podrida, y en todos sus apetitos como bestia, en el santuario del cielo? La carne, que había de estar atada en el establo, ¿cómo ha de ser colocada entre los Ángeles en el cielo? Deja, Señor, al polvo con el polvo, que no está bien la tierra sobre el cielo.

 

18. Mas aquel que dijo a Abraham: “Honraré y multiplicaré a Ismael, aunque sea hijo de esclava, por lo que a ti toca (Génesis 7. 17,20)”, ese quiere hacer este favor a los cuerpos de los santos, por el parentesco que tienen con las almas de ellos.

Quiere tambien este Señor que el que ayudó a llevar la carga entre en el repartimiento de la gloria, y que así como el alma, por conformarse en esta vida con la voluntad de Dios, viene después a participar la gloria de Dios, así el cuerpo, que contra su naturaleza se conformó con la voluntad del alma, venga también a participar la gloria de ella.

 

Y de esta manera serán los justos en cuerpo y anima y gloriosos, y, como dice el Profeta, poseerán en su tierra los bienes doblados (Isaí. 51; 61,7), que es la gloria de las almas y de los cuerpos.

 

19. Pues ¿qué diré de la gloria de los sentidos? Cada uno tendrá allí su deleite y su gloria singular: los ojos, renovados y esclarecidos ya sobre la luz del sol, verán aquellos palacios reales, aquellos cuerpos gloriosos, y aquellos campos de hermosura, con otras infinitas cosas que allí habrá que mirar.

 

Los oídos oirán siempre aquella música de tanta suavidad que una sola vez bastaría para adormecer todos los corazones del mundo.

El olfato (sentido del oler) será recreado de suavísimos olores, no de cosas vaporosas como acá, sino proporcionadas a la gloria de allá.

Y asimismo el gusto será lleno de increíble sabor y dulzura, no para sustentar la vida, sino para cumplimiento de toda gloria.

 

Pues ¿qué sentirá entonces el alma del bienaventurado, cuando por la mortificación y guarda de los sentidos, que duró tan poco tiempo,  se vea así anegada en aquel abismo de gloria, sin hallar suelo ni cabo a tan grande alegría?

 

¡ O trabajos bienaventurados! ¡O servicios bien galardonados! ¡O cosa, no para hablarse, sino para sentirse, desearse y buscarse con mil vidas que tuviésemos para darlas por ella!

 

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