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ETIKA E |
Fray Luis de Granada |
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18B3M8 |
Meditaciones para el martes en la noche. Tratado de la
consideración de las miserias de la
vida humana |
Valencia 1851. |
Del
origen y nacimiento del hombre, y de
las condiciones de la vida que vive: Los Reyes, los Emperadores, y los Papas cieno son
De la brevedad de la vida humana
De cómo es incierta nuestra vida
De cuán frágil sea nuestra vida
De cuán mudable sea nuestra vida
De como es engañosa nuestra vida
De
cuán miserable sea nuestra vida
De
la última de las miserias humanas que es la muerte
Del
fruto que se saca de la
consideración de las miserias de la vida humana
Meditaciones sobre los principales misterios
de nuestra Santa Fe, y doctrina para la oración.
Por el V. P. M. Fr. Luis de Granada,
del sagrado
Orden de Predicadores.
Valencia. Imprenta de D. Agustin Laborda. Año de 1851. Páginas 90 - 91
Con aprobación y licencia de la Autoridad Eclesiástica de esta diócesis.
Fray Luis de Granada: Libro de la oración y meditación.
Segunda
edición. Ediciones Palabra, S. A., Madrid, 1979.
Meditaciones para el martes en la noche.
Capítulo séptimo.
Tratado de la consideración de las miserias de la vida humana
en que se declara por más extenso la meditación pasada.
Qué tan grande sean las miserias en que la naturaleza humana quedó por el
pecado, no hay lengua que lo pueda esplicar. Muy bien dijo San Gregorio, que
solos aquellos dos primeros vivientes que conocieron por la experiencia aquella
noble condición y estado en que Dios crió al hombre, sabían muy bien las
miserias de la humanidad, porque acordándose de las prosperidades de la vida
que habían tenido, veían más claro las miserias del destierro en que habían
quedado. Mas los hijos de estos miserables, como nunca supieron que cosa era
buena ventura, y siempre se criaron en miseria, no saben que cosa es miseria;
porque nunca supieron que cosa era buena ventura: antes muchos de ellos eran
frenéticos y tan sin sentido, que querrian, si les fuese posible, perpetuarse
en esta vida, y hacer del destierro patria, y de la carcelería morada, porque
no sienten los males de ella, donde así como los acostumbrados a estar en
lugares del mal olor, no reciben ya pena de esto por la costumbre que de ello
tienen; así estos miserables no sienten las miserias de esta vida por estar tan
hechos a vivir en ellas.
Párrafo primero. De las
miserias de esta vida, del origen y nacimiento del hombre; y de las condiciones
de la vida que vive.
Edición alemana – Deutsche Ausgabe
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