ETIKA E

Fray Luis de Granada
Meditaciones y oraciones

www.etika.com
8-12-2009

18B3M8C

Meditaciones para el martes en la noche. De cómo es incierta nuestra vida.

Valencia 1851.

Meditaciones sobre los principales misterios
de nuestra Santa Fe, y doctrina para la oración.
Por el V. P. M. Fr. Luis de Granada,
del sagrado Orden de Predicadores.
Valencia. Imprenta de D. Agustin Laborda. Año de 1851. Páginas 105-109.
Con aprobación y licencia de la Autoridad Eclesiástica de esta diócesis. - Comparado con:

Fray Luis de Granada: Libro de la oración y meditación.
Segunda edición. Ediciones Palabra, S. A., Madrid, 1979.

Meditaciones para el martes en la noche.

Capítulo octavo.

TRATADO de la consideración de las miserias de la vida humana
en que se declara por más extenso la meditación pasada.

Párrafo tercero.
De cómo es incierta nuestra vida.

Ya pues que la vida tiene tan cortos plazos, si estos plazos fuesen ciertos, y todo este tiempo tuviésemos seguro, como lo tuvo el Rey Ezequías, (Isai. 38.) a quien Dios otorgó quince años más de vida, aún sería tolerable nuestra miseria. Mas no es así; sino que siendo la vida tan breve, como hemos dicho, eso que hay de vida, tanto cuanto no está cierto, sino dudoso: porque, como dice el Sabio, no sabe el hombre el día de su fin; sino que así como a los peces, cuando más seguros están los prenden en un anzuelo, y a los pájaros en un lazo, así asalta la muerte a los hombres en el tiempo malo y cuando menos piensan. Muy sabida es aquella sentencia que dice:

“que ni hay cosa más cierta que la muerte, ni más dudosa que la hora de morir.”

Por esto comparaba un filósofo las vidas de los hombres a las burbujas que se hacen por los charcos de agua cuando llueve, y de las cuales, unas se deshacen luego en cayendo, otras duran un poquito más, y luego se deshacen; otras también duran algo más y otras menos: de manera que aunque todas ellas duran poco, en ese poco hay grande variedad.

Pues si tan dudoso es el término de nuestra vida y la hora de nuestra cuenta, ¿cómo vivimos con tanto descuido y negligencia? ¿cómo no advertimos aquellas palabras del Salvador, que dicen:

“Velad, porque no sabéis cuando vendrá el hijo del hombre.” (Matth. 24.)

¡O si supiesen los hombres pesar la fuerza de esta razón! Porque no sabéis, dice él, la hora, velad y estad siempre apercibidos; como si más claro dijera: porque no sabéis la hora, velad en toda hora; y porque no sabéis el més, velad en todos los meses; y porque no sabéis el año, estad apercibidos en todos los años; porque aunque no sepáis de cierto cuál de estos es el año en que os han de llamar, es cierto que en alguno de ellos os llamarán.

Mas para que mejor se vea la fuerza de esta razón, pongamos un ejemplo. Dime: si te pusiesen en una mesa treinta o cuarenta manjares, y te avisasen de cierto, que uno de tantos tenía ponzoña, ¿osarías por ventura comer de alguno de ellos, aunque tuvieses mucha hambre? Claro está que no: porque el temor de encontrar con aquel solo, te haría contener de todos los otros: Pues veamos, ¿cuántos años a más tirar te pueden quedar de vida? Dirás, por ventura, que a bien librar, podrán ser treinta o cuarenta? Pues si es cierto que en uno de estos años está tu muerte, y no sabes en cuál, ¿por qué no temes en cada uno de ellos, pues es cierto que uno de ellos te ha de matar? No osas llegar a ninguno de los cuarenta platos, aunque mueras de hambre, porque sabes que en uno está la muerte; ¿y no temerás en cada uno de esos cuarenta años, pues tan cierto es que en uno de ellos has de morir? ¿qué se puede responder a esta razón?

Oye otra no menos eficaz: dime, ¿por qué se vela siempre un castillo, cuando está en frontera de enemigo? No por mas, sino porque no saben cuando vendrán a dar sobre él: el no saber cuando, los hace velar en todo tiempo: porque si supiesen la época cierta de su venida podrían descuidarse en el entretanto, y guardar para entonces la diligencia de la vela.

Pues por amor de Dios te pido seas ahora buen juez de lo que diré. Veamos, si por estar dudoso si vendrán hoy, si mañana, si este año o al otro los enemigos, velas cada noche tu castillo, ¿cómo no velas continuamente sobre tu alma, pues no sabes cuando ha de llegar su hora? La misma duda que hay allí. Hay aquí, y mucho mayor: el negocio y lo que importa, sin ninguna comparación es mayor. ¿Pues en qué juicio cabe velar allí continuamente, y aquí siempre dormir? ¿qué cosa puede ser más contra razón?

Más: que vale más tu alma, que todos los castillos y reinos del mundo; y si miras al precio porque fue comprada, mucho más aún que todos los ángeles. Mira que tienes mayores, y muchos más enemigos, que de día y de noche andan solícitos por asaltarla. Mira que por ninguna vía se puede saber el día ni la hora de este asalto. Mira que todo el punto de este negocio debe estár de tu parte en hallarte apercibido o desapercibido en aquella crítica hora: pues según la parábola del Evangelio, las vírgenes que estaban prevenidas entraron con el esposo en las bodas, (Matth. 25.) y las no prevenidas se quedaron fuera. ¿Pues qué falta aquí, por donde no hayas siempre de velar, pues la duda es mayor y el peligro mayor, la causa mayor y todo lo demás sin comparación mayor?

En alemánDeutscher Text - Index E18B - Index espanol