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FRAY LUIS DE GRANADA

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De la mortificación de las malas inclinaciones, y resabios particulares de cada uno.

12-2-2009

Addiciones al Memoral de la Vida Christiana
en las quales se contienen dos Tratados:
uno de la Perfeccion del Amor de Dios:
y otro de algunos principales Mysterios de la Vida de nuestro Salvador. Tomo quarto.
Compuesto por el V.P.M.Fr. Luis de Granada, del Orden de Predicadores.
Con Licencia. En el Convento de Jesus Maria de Valverde: En la Oficina de Manuel Fernandez, Impressor de Libros en Madrid.
Año de M.DCC.XXX., p. 76-79
Cap. VII.
De la mortificacion de las malas inclinaciones, y resabios particulares de cada uno.

Es tanta la flaqueza, y miseria, en que la naturaleza humana quedó por el peccado, que despues de purificada el anima de todas estas passiones, y proprias voluntades, que avemos dicho, que generalmente se hallan en todos los hombres: quedannos por vencer otros particulares resabios, y malas inclinaciones, con que cada uno nace, o que por mala costumbre ha adquirido.

Y assi vemos unos naturalmente inclinados a ira, otros a gula, otros a pereza, otros a vanagloria, otros a codicia.

Unos son muy interessales, resabidos, maliciosos: otros pusilanimes, embidiosos, y maldicientes: otros son de suyo vanos, y amigos del ayre, y honra popular: otros son naturalmente presumptuosos, y estimadores de sí mesmos: otros son apetitosos, y muy voluntarios en todo lo que que desean: otros son cabezudos, y amigos de su proprio parecer.

Otros son capitales enemigos de toda molestia, y trabajo, por la grandeza de amor, que tienen a su proprio cuerpo, no queriendo darle pena en nada.

Mas quien podrá contar todas las maneras de siniestros, y resabios, que ay en los hombres, los quales son casi tantos, como los mesmos hombres?

Todo esto ya se vee, quan contrario es a Dios, y quan mala cama puede hazer a su Amor, y assi conviene, que todo esto con lo demás vaya fuera de la posada, que se apareja para Dios : pues una sola mala inclinacion no vencida, basta para impedimento de la perfeccion, y para abrir la puerte a los otros enemigos del anima.

Pues por esto conviene, que sea el hombre diligentissimo escudriñador de todos sus resabios, y malas inclinaciones; y pida siempre a nuestro Señor lumbre para conocerlas, y fortaleza para vencerlas.

Porque quien pudo en su Evangelio (Ioan. 2.) hazer del agua vino, tambien podrá mudar las naturales condiciones, y hazerlas servir a la virtud.

Y porque alli es mayor la batalla, donde es mayor la fuerza de la naturaleza rebelde, aqui ha de ser mayor el trabajo, y la vigilancia, y la lucha.

Y mire no le impida el amor proprio el conocimiento de sí mesmo; porque siempre es sospechoso qualquier juez amigo en su propria causa.

Huelgue de ser avisado en todos sus defectos, y piense que le descubrió un thesoro, quien le avisó de algun defecto, que como no lo conocia, no lo emendaba.

Mas no se ha de contentar con pedir siempre a nuestro Señor esta lumbre, y fortaleza, para conocerse, y vencerse, sino (como suelen decir: Con el mazo dando, y a Dios llamando) él tambien batalle, y haga de su parte, todo lo que fuere en sí.

Meta, pues, la mano en su seno, y mire muy bien todos los rincones de su consciencia : examine todos los vicios, a que se siente mas inclinado, si a odio, si a ira, si a gula, si a pereza, si a invidia, si a parlería, si a lisongería, si a jactancia, si a vanagloria, si a liviandad, y facilidad de corazon, si a regalo, y buen tratamiento de su cuerpo, si a sobervia, si a pusilanimidad, y flaqueza del corazon, si a apretamiento, y escasseza, y assi de todos los otros vicios : y determinese tomar esta tan gloriosa empressa en las manos, como es, vencer a sí mesmo, y desterrar todos estos monstruos de su anima, y limpiar la tierra de promission de estas bestias ponzoñosas : y no descansar, ni dar sueño a sus ojos hasta salir al cabo con ella.

Y las malas inclinaciones, y vicios, por ninguna via los entenderá mejor, que trabajando, por alcanzar las virtudes contrarias.

Porque, al abrazar de la virtud, se declara la contradicion del vicio, que le repugna.

Porque nunca el hombre conoce bien la fuerza de sus vicios, hasta que trabaja por salir de ellos.

Para esto le ayudará tambien el examen ordinario de la propria consciencia, que a lo menos se ha de hazer una vez al dia: en el qual debe de entrar en juicio consigo, y sacar a plaza todos sus males afectos, y siniestros, y examinar todas sus palabras, obras, y pensamientos, y la intencion que tiene, en lo que haze, y el fervor, y devocion, con que lo haze: y castigarse, y penitenciarse por lo que mal hiziere con algunas manieras de penitencias, que para esto debe de tener señaladas : y pedir a Dios instintemente gracia para salir vencedor.

Conocí yo una persona, que quando al examen de la noche hallaba, que avia excedido en alguna palabra mal hablada, se echaba una mordaza a la lengua, en penitencia de lo que habló : y otra, que tomaba una disciplina por esta culpa, o por qualesquier otros defectos.

Y con esto, demás de la satisfaccion de la culpa, quedaba el anima mas hostigada, y medrosa, para no osar otra vez desmandarse en cosa mala : y assi puede cada uno trazar su manera de penitencia conforme a estas.

Aprovechará tambien a semanas tomar a pechos la victoria de algunos particulares vicios, y traer para esto algun despertador consigo, que le traye a la memoria esta empressa : como es, ceñir a las carnes alguna cosa, que le dé pena, para que aquello le esté siempre amonestando, y estimulando, a que ande sobre aviso en aquel negocio, y no se duerma.

De esta manera, pues, irá desterrando todos los Jebuséos (que son todos los vicios, y malas inclinaciones) de la tierra de promission, que es su anima: para que venga a morar en ella Dios, y assi sea ella transformada en el mesmo Dios : pues (como está dicho) si no despidieremos de nuestra anima todo lo que es contrario, y dessemejante a ella, no podremos ser transformados en él.

En vez de è (y, und) escribimos e, en vez de ò (o, oder) escribimos o, etc., en vez del accento ` escribimos ´.

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