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ETIKA E |
EL INFIERNO |
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DE LAS PENAS DEL INFIERNO |
Luis de Granada : Guía de Pecadores, Libro primero, capítulo V, 1556 |
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Bastaba la menor parte deste galardón, para mover nuestros corazones a mucho más aun de lo que nos manda Dios. Pues, ¿qué será si con la grandeza desta gloria juntamos también la grandeza de la pena, que está a los malos aparejada?
Porque no se puede aquí el malo consolar diciendo: Si fuere malo todo lo hace no ir a gozar de Dios; en lo demás no tendré pena ni gloria, no me queda qué padescer.
Estos son en figura aquellas dos canastas que mostró Dios al profeta Jeremías ante las puertes del templo; la una llena de higos buenos y en gran manera buenos, y la otra de higos malos, y tan malos, que por ninguna vía se podían comer de malos.
Las cuales significan dos diferencias de personas; unas con que Dios ha de usar de misericordia, que son todos
los escogidos; y otras con quien ha de usar de justicia, que son todos los reprobados; y la suerte de los unos es tan dichosa, y la de los otros tan desdichada, que ningún linaje de palabras basta para explicar la grandeza destos dos extremos tan distantes.Porque, dejadas aparte las otras consideraciones, la suerte de los buenos es un bien universal en quien están todos los bienes. Y por el contrario, la de los malos un mal universal que abraza y comprende en sí todos los males.
Para lo cual es de saber, que todos los males desta vida son males particulares; y por eso no atormentan generalmente todos nuestros sentidos, sino uno sólo, o algunos.
Y poniendo agora ejemplo en las enfermedades corporales, vemos que hay un mal de ojos, otro de oídos, otro de corazón, otro de estómago, otro de vientre, y así otros desta cualidad.
Ninguno destos males es universal de todos los miembros, sino particular de algunos dellos.
Y cuando todo esto vemos la pena que da un sólo mal de estos, y la mala noche que pasa un doliente con cualquiera dellos, aunque no sea más que un dolor de un diente o de una muela.
Pues pongamos agora caso, que algún hombre estuviese padesciendo un mal tan universal, que no le dejase miembro no sentido, ni coyuntura sin su propio tormento; sino que en un mismo tiempo estuviese padesciendo agudísimos dolores en la cabeza, y en los ojos, y en los oídos, y en los dientes, y en el estómago, y en el hígado, y en el corazón y, por abreviar, en todos los otros miembros y coyunturas de su cuerpo, y que así estuviese tendido en una cama, cociéndose en estos dolores, y teniendo para cada uno de los miembros su propio verdugo.
El que desta manera estuviese penando, ¿qué tan gran trabajo te paresce que pasaría?, o ¿qué cosa podría ser más miserable y más para haber piedad?
A un perro de la calle que vieses desta manera penar, te pondría lástima y compasión. Pues esto es, hermano mío, si alguna comparación se puede hacer, lo que no por una noche, sino eternalmente, se padece en aquel
malaventurado lugar.Porque así como los malos con todos sus miembros y sentidos ofendieron a Dios, y de todos hicieron armas para servir al pecado, así ordenará él que todos sean atormentados y que cada uno dellos pene con su proprio tormento.
Allí, pues,
Este muchedumbre de penas nos significa la Escriptura divina cuando dice que en el infierno habrá hambre, sed y llanto y clujir de dientes, y cuchillo dos veces agudo, y espíritus criados para venganza, y serpientes, y gusanos, y escorpiones, y martillos, y asencios, y agua de hiel, y espíritu de tempestad, y otras cosas semejantes; por las cuales se nos figura la muchedumbre y terribleza espantosa de los tormentos de aquel lugar.
Allí también habrá aquellas tenieblas interiores y exteriores, para cuerpos y ánimas, muy más escuras que las de Egipto, que se podían palpar con las manos.
Allí habrá fuego, y no como el de acá, que atormenta poco y acaba presto; sino como conviene para aquel lugar, que atormente mucho y nunca acabe de atormentar.
Pues si esto es verdad, ¿cómo se compadece que los que esto creen y confiesan, vivan con tan extraño descuido?
¿A qué trabajos no se pondría un hombre por excusar un sólo día, y una hora que fuese, del menor destos tormentos?
Pues ¿cómo por evitar una eternidad de males, y tan grandes males, no se ponen a un tan pequeño trabajo como es el de la virtud? Cosa es ésta para sacar de juicio a quien profundamente lo considerase.
Y si entre tanta muchedumbre de penas hobiese alguna esperanza de término o de alivio, aun sería esto alguna manera de consuelo; mas no es así, sino que de todo en todo están allí
cerradas las puertas a todo género de alivio y de esperanza.En todas cuantas maneras de trabajos hay en esta vida, siempre queda algún resquicio, por donde pueda recibir el que padece algún linaje de consuelo.
Unas veces la razón, otras el tiempo, otras los amigos, otras la compañía del mal de muchos, otras a lo menos la esperanza del fin, consuelan al que padece.
Mas en sólo este mal están de tal manera cerrados todos los caminos, y tomados todos los puertos de consolación, que de ninguna parte pueden los miserables esperar remedio; ni del cielo, ni de la tierra, ni del pasado, ni del presente, ni de lo venidero, ni de otra alguna parte; sino de todas parece que les tiran saetas, y que todas las criaturas han conjurado con ellos, y ellos mismos son crueles contra sí.
Esto es aquel aprieto de que se quejan los malaventurados por el profeta diciendo: "Cercado me han dolores de muertes, y dolores de infierno me han cercado"; porque a cualquier parte que vuelvan y revuelvan los ojos, siempre veen causas de dolores y ninguna de consolación.
Entraron, dice el Evangelista, las vírgines que estaban apercebidas al palacio del Esposo, y luego se cerró la puerta.
¡O cerradura perpetua! ¡o clausura inmortal! ¡o puerta de todos los bienes que nunca te abrirán jamás!
Como si más claramente dijera: cerrada esta la puerta del perdón, de la misericordia, del consuelo, de la intercesión, de la esperanza, de la gracia, del merescimiento y de todos los bienes.
Seis días no más se coge el maná, y al séptimo día, que es el sábado, no se halla; y por eso ayunará para siempre quien con tiempo no se proveyó.
"Por temor del frío,
dice el Sabio, no quiso arar el perezoso; y por esto andará a mendigar en el verano y no le darán."Y en otro lugar: "El que allega en el verano, es hijo discreto; y el que entonces se echa a dormir, hijo de confusión".
¿Qué mayor confusión que la que padesce
¿A quién no mueve aquella petición del malaventurado que dice: "Padre Abraham, ten compasión de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta del dedo en agua y me toque en la lengua, porque me atormenta esta llama?"
¿Qué más escasa petición se pudiera pedir que ésta? No se atrevió a pedir un solo jarro de agua, ni aun siquiera que mojase toda la mano en agua, y lo que más es de maravillar, ni aun todo el dedo, sino sola la punta del dedo para tocarle la lengua, y aun esto sólo no se le concedió.
Por donde verás cuán cerrada está la puerta de todo consuelo, y cuán universal es aquel entredicho y descomunión que está puesto a los malos; pues aun esto no se alcanza.
De suerte que, a doquiera que volvieren los ojos, o doquiera que extendieren las manos, ningún consuelo hallaran, por pequeño que sea.
Y así como
Esta es, pues, la mayor de las penas que en aquel malaventurado lugar se padescen.
En cuanto Dios viviere, ellos morirán, y cuando Dios dejare de ser el que es, dejarán ellos de ser lo que son.
¡O vida mortífera! ¡o muerte inmortal!
No sé cómo te llame, si vida, si muerte.
Si eres vida, ¿cómo matas? Y si eres muerte, ¿cómo duras?
Ni te llamaré lo uno ni lo otro, porque en lo uno y en lo otro hay algo de bien.
En la vida hay descanso, y en la muerte término, que es grande alivio de los trabajos; tú ni tienes descanso ni término; pues ¿qué eres?
Eres lo malo de la vida y lo malo de la muerte
; porque de la muerte tienes el tormento sin el término, y de la vida la duración sin el descanso.Despojó Dios a la vida y a la muerte de lo bueno que tenían, y puso en ti lo que restaba para castigo de los malos.
¡O amarga composición! ¡o purga desabrida del cáliz del Señor, del cual beberán todos los pecadores de la tierra!
Pues en esta duración, en esta eternidad querría yo, hermano mío, que hincases un poco los ojos de la consideración, y que, como animal limpio, rumiases agora este paso dentro de ti.
Y para que mejor esto hagas, ponte a considerar el trabajo que pasa
Mira qué de vuelcos da en aquella cama, qué desasosiego tiene consigo, qué tan larga le parece aquella noche, qué hace de contar las horas del reloj, y cuán grande le parece cada una, y todo se le va en desear la luz de la mañana, que tan poca parte ha de ser para curar su mal.
Pues si éste se tiene por tan grande trabajo, ¿cuál será el de aquella noche eterna, que no tiene mañana ni espera el alba del día?
¡O escuridad profunda! ¡o noche perpetua! ¡o noche maldita por boca de Dios y de sus sanctos, que deseas la luz, y no la verás, ni el resplandor de la mañana que se levanta!
Pues mira agora qué linaje de tormento sea vivir para siempre en tal noche como ésta, acostado no en una cama blanda, como lo está un doliente, sino en un horno de llamas tan terribles.
¿Qué espaldas bastarán para sufrir estos ardores?
¿Qué corazón no se despedazará con la continuación deste tormento?
¿Quién de vosotros, dice Dios por su profeta, podrá morar con aquel fuego tragador, y hacer vida con aquellos ardores eternos?
¡O cosa para temer!
Si sólo poner la punta del dedo sobre un ascua, por espacio de sola una Avemaría, parece cosa intolerable, ¿qué será estar en cuerpo y ánima ardiendo en aquellos fuegos tan vivos, que los desta vida comparados con ellos, no son más que pintados?
¿Hay juicio en la tierra? ¿tienen seso los hombres? ¿entienden qué quieren decir estas palabras? ¿creen que esto es fábulas de poetas? ¿piensan que esto les toca a ellos, o que se dice por otros?
Nada desto ha lugar que se diga, pues clama en su Evangelio aquella eterna Verdad diciendo:
"El cielo y la tierra faltarán, mas mis palabras no faltarán."Fray Luis de Granada: De la gloria de los bienaventurados
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