ETIKA E

EL MAL

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6-6-2005

95H9

El infierno

Luis de Granada y San Pedro de Alcántara: Libro de la oración y meditación

Texto completo: Fray Luis de Granada: Las penas del infierno

Este día meditarás en las penas del infierno, para que con esta meditación también se confirme más tu ánima en el temor de Dios y aborrecimiento del pecado.

Estas penas, dice San Buenaventura, se deben imaginar debajo de algunas figuras y semejanzas corporales que los santos nos enseñaron. Por lo cual será cosa conveniente imaginar el lugar del infierno (según él mismo dice) como un lago obscuro y tenebroso puesto debajo de la tierra, y como un pozo profundísimo lleno de fuego, o como una ciudad espantable y tenebrosa, que toda arde en vivas llamas, en la cual no suena otra cosa sino voces y gemidos de atormentados y atormentadores con perpetuo llanto y crujir de dientes.

Pues en este malaventurado lugar se padecen dos penas principales: la una que llaman de sentido y la otra de daño. Y en cuanto a la primera, piensa cómo no habrá allí sentido ninguno, dentro ni fuera del hombre, que no esté penando con su propio tormento. Porque así como los malos ofendieron a Dios con todos sus miembros y sentidos, y de todos hicieron armas para servir al pecado, así ordenará El que todos sean allí atormentados, y cada uno de ellos padezca su propio tormento y pague su merecido.

Allí los ojos adúlteros y deshonestos padecerán con la visión horrible de los demonios. Las orejas que se dieron a oír mentiras y palabras torpes, serán atormentados con la confusión de las voces y oirán perpetuas blasfemias y gemidos. Las narices serán llenas del hedor intolerable de aquel sucio lugar. El gusto que se regalaba con diversos manjares y golosinas será atormentado con rabiosa hambre y sed; el tacto de todos los miembros del cuerpo, con frío y fuego incomparable. La imaginación padecerá con la aprensión de los dolores presentes; la memoria, con la recordación de los placeres pasados; el entendimiento, con la consideración de los bienes perdidos y de los males venideros, y la voluntad , con grandísima iras y rabias que los malos tendrán contra Dios.

Finalmente, allí se harán en uno todos los males y tormentos que se pueden pensar, porque como dice san Gregorio, allí habrá frío que no se puede sufrir, fuego que no se puede apagar, gusano inmortal, hedor intolerable, tinieblas palpables, azotes de atormentadores, visión de demonios, confusión de pecados y desesperación de todos los bienes...

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