|
ETIKA E |
EL MAL |
http://www.etika.com |
|
95H9 |
El infierno |
Luis de Granada y San Pedro de Alcántara:
Libro de la oración y meditación |
Texto completo: Fray Luis de Granada: Las penas
del infierno
Este día
meditarás en las penas del infierno, para que con esta meditación también se
confirme más tu ánima en el temor de Dios y aborrecimiento del pecado.
Estas
penas, dice San Buenaventura, se deben imaginar debajo de algunas figuras y
semejanzas corporales que los santos nos enseñaron. Por lo cual será cosa
conveniente imaginar el lugar del infierno (según él mismo dice) como un lago
obscuro y tenebroso puesto debajo de la tierra, y como un pozo profundísimo
lleno de fuego, o como una ciudad espantable y tenebrosa, que toda arde en
vivas llamas, en la cual no suena otra cosa sino voces y gemidos de
atormentados y atormentadores con perpetuo llanto y crujir de dientes.
Pues
en este malaventurado lugar se padecen dos penas principales: la una que llaman
de sentido y la otra de daño. Y en cuanto a la primera, piensa cómo no habrá
allí sentido ninguno, dentro ni fuera del hombre, que no esté penando con su
propio tormento. Porque así como los malos ofendieron a Dios con todos sus
miembros y sentidos, y de todos hicieron armas para servir al pecado, así
ordenará El que todos sean allí atormentados, y cada uno de ellos padezca su
propio tormento y pague su merecido.
Allí
los ojos adúlteros y deshonestos padecerán con la visión horrible de los
demonios. Las orejas que se dieron a oír mentiras y palabras torpes, serán
atormentados con la confusión de las voces y oirán perpetuas blasfemias y
gemidos. Las narices serán llenas del hedor intolerable de aquel sucio lugar.
El gusto que se regalaba con diversos manjares y golosinas será atormentado con
rabiosa hambre y sed; el tacto de todos los miembros del cuerpo, con frío y
fuego incomparable. La imaginación padecerá con la aprensión de los dolores
presentes; la memoria, con la recordación de los placeres pasados; el entendimiento,
con la consideración de los bienes perdidos y de los males venideros, y la
voluntad , con grandísima iras y rabias que los malos tendrán contra Dios.
Finalmente,
allí se harán en uno todos los males y tormentos que se pueden pensar, porque
como dice san Gregorio, allí habrá frío que no se puede sufrir, fuego que no se
puede apagar, gusano inmortal, hedor intolerable, tinieblas palpables, azotes
de atormentadores, visión de demonios, confusión de pecados y desesperación de
todos los bienes...