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S. Alfonso M. de Ligorio

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E92A8

Del Antecristo

Barcelona 1847
Publicado en Internet 19-12-1998 y 26-2-2013

 

LA VERDAD DE LA FÉ, evidenciada por los caracteres de su credibilidad: obra escrita en italiano por S. Alfonso M. de Ligorio, y traducida al castellano por el Pbro. D. Julian Gonzalez de Soto. Van añadidos dos opúsculos y DISERTACIONES TEOLOGIC-MORALES ACERCA DE LA VIDA ETERNA, por el mismo santo autor. Con licencia. Pons y C.a Libreros-Editores, Madrid, Barcelona 1847. DISERTACIÓN TERCERA, p. 260 -268

1.   Los padres del Antecristo serán probablemente ...

2.   La patria de este será Babilonia de Caldea. Desde su infancia estará colmado de vicios y poseido del demonio.

3.   Ya desde su niñez inficionará á los otros niños.

4.   Será de ingenio aventajado, versado en los estudios, y perito en artes mágicas. En aquella sazon se romperán las ataduras de Satanás y vendrá acá en la tierra.

5.   El Antecristo se fingirá santo, y se hará adorar como Dios.

6.   Daráse á la rapiña, y despojará del reino á varios monarcas.

7.   Será en estremo impúdico.

8.   Menospreciará toda religión; y se sentará en el templo para recibir adoraciones.

9.   Valido de sus prestigios, alucinará á la muchedumbre. Fingiráse muerto, y vuelto después á la vida. Llevará por compañero suya á un profeta falso. Operará crecido número de falsos milagros.

10.              Serán objeto señalado de su menosprecio, Jesucristo, sus preceptos y sus sacramentos.

11.              Obligará á las gentes á llevar escrito el carácter ó nombre de él.

12.              Adquirirá el señorío de muchos reinos: se alzará con la monarquía universal; y sentará su solio en Roma, ó mas probablemente en Jerusalen.

13.              Su persecución será la mas cruel que jamás haya sufrido la Iglesia; durará tres años y seis meses. Quedarán entonces suprimidas las iglesias públicas, y cesará el sacrificio del altar.

14.              Muerte del Anticristo y de sus secuaces en una batalla dada en el monte Olivete ó en Jerusalen, en donde, conforme opinan Sto. Tomás y otros, el impío fenecerá por obra de S. Miguel.

15.              Paz de cuarenta y cinco dias, que reinará desde la caida del Antecristo hasta al juicio universal.

1. Corre entre manos de la gente un opúsculo atribuido á S. Agustin que lleva por título: de Antechristo, en el cual se lee que este hombre nacerá de una virgen, por operación del demonio y no de hombre alguno. Es por demás el demostrar, cuan falsamente se atribuye esta opinion á un S. Agustin quien dejó sentado en sus escritos, que el nacimiento de un hombre sin previa operacion de otro hombre, es un milagro tan estraordinario, que una sola vez ha acaecido en el mundo y esta en la persona de Jesucristo. Contradicen aquel supuesto S. Hipólito mártir, S. Efren, Sirio, y S. Juan Damasceno, diciendo, que el Antechristo nacerá de una mujer de dañadas costumbres; el cardenal Gotti prohija al parecer esta misma opinion. Los santos Ireneo, Ambrosio, Agustin y Gregorio quieren que sea oriundo de una familia judaica de la tribu de Dan: y fundan su dictámen en cierto pasaje del Génesis (XLIX. 17), y en otro de Jeremías (VIII. 16.). Y no cabe suponerlo de otra manera, dice el cardenal Gotti, porque á no ser hebreo mal le acogieron los judíos por su Mesías. Comparten esta misma conjetura S. Jerónimo y S. Cirilo.

2. La patria del Antechristo, dice S. Jerónimo, y esta es la opinion generalmente recibida por los SS. Padres, será Babilonia, ciudad de la Caldea: y añaden Teodoreto, S. Anselmo y otros, que al par que Jesucristo desde su mas tierna infancia recibió un tesoro de gracias y de virtudes, el Antecristo acumulará al nacer todo género de vicios; por cuya razon le llama S. Pablo homo peccati, filius perditionis (II. Thess.II. 3.) Dice S. Jerónimo, que desde su edad infantil estará poseido del demonio de un modo particular; in quo Satanas habitaturus est corporaliter; y no conforme habita en el cuerpo de los obsesos, que carecen de razon y de libre albedrío, sino manteniendo íntegras una y otra y colmándole de malicia; por manera que desde sus mas tiernos años descuelle entre todos los niños de su edad.

3. Recibirá su educación en la ciudad misma de Babilonia ó en algun pueblo circunvecino; y como á hijo de padres de baja condición, segun dice S. Juan Damasceno (lib. 4 de fide c. 26) se criará á hurtadillas, de suerte que el pueblo ignorará de todo punto el lugar de su nacimiento y el nombre de sus padres. Piensa S. Anselmo, Ivo Carnutense y Rabano, que al salir de la infancia dejará la casa de sus padres, y dirigido en sus pasos por el demonio, comenzará á esparcir las primeras semillas del error en Corozain y Betsaida, é inficionar aquellos lugares mismos que fueron las primicias de la santificación por Jesucristo.

4. Pasmosa, dice S. Anselmo, será la perspicacia del Antecristo; aplicado breve tiempo á los estudios, adquirirá instrucción y elocuencia consumadas; absorberá toda su atención el estudio de los libros sagrados, cuyos textos podrá recitar de memoria. Impulsado por su talento y sostenido al propio tiempo por el demonio, llevará engañado al mundo y mas que á otros a los judios á quienes inducirá á creer que es el Mesías prometido. Dedicará sus estudios especiales, pero sigilosamente, al arte de la magia; y con la fuerza de su talento y los auxilios diabólicos llegará á ser tan hábil embaidor, que sus admirables prestigios seducirán a los pueblos (S. Ciril. Catech. C. 15): acontecerá entonces lo que vaticinó S. Juan, á saber; que el demonio pasados los mil años de permanecer aherrojado, verá soltadas sus ataduras, y engañará á los hombres en los cuatro ángulos de la tierra: Et cum consummati fuerint mille anni, solvetur Satanas de carcere suo, et exibit, et seducet gentes, quae sunt super quatuor angulos terræ (Apoc. XX, 7.).

5. En sucintas palabras describió el Apóstol las costumbres del Antecristo al llamarle homo peccati, filius perditionis. S. Efren de Siria y S. Cirilo de Jerusalen añaden que este impío tomará al principio un aire compungido para atraerse la veneración y el amor de las gentes, señaladamente de los judíos. Et veniet clám, dijo Daniel, et obtinebit regnum in fraudulentiâ (II. 21.). Abarcará todo género de vicios para derramarlos entre sus súbditos cuando su mano haya usurpado el cetro: su soberbia será estremada; en si propio concentrará la gloria de todas las cosas; y llegará á estimarse superior á Dios: Qui extollitur, dice S. Pablo, supra omne quod dicitur Deus (II. Thes. II. 4.). Por esta causa derrocará todos los templos de los ídolos: Nec quemquam deorum curabit, quia adversum universa consurget (Dan. II. 37.). Y aunque se lee en Daniel, que prestará adoraciones al Dios Magozin, sostiene sin embargo Malvenda (de Antech. l. 7. c. 12.), y lo prueba largamente por el texto del Apóstol arriba citado, Elevabitur supra omne quod dicitur Deus, que por el nombre de Dios Magozin (que los hebreos denominan Maluzin, esto es, Dios único, omnipotente), designará el Antecristo á su propia persona como digna de recibir la adoración de los hombres, y para alcanzar sus deseos, hará levantarse su estatua en el templo del Señor.

6. Por lo demás, el Antecristo se abandonará á toda suerte de fraudes y de rapiñas: colmará sus arcas con el fruto de sus exacciones y podrá con estas levantar ejércitos: despojará de sus estados á los demás principes de la tierra, humillándoles hasta la condición de vasallos: Rapinas, et prædas, et divitias eorum dissipabit (Dan. II. 24.). Verdad es, que todas estas palabras son aplicadas literalmente á Antíoco, pero el cardenal Gotti, apoyado en el unánime testimonio de los Sabios, no vacila en afirmar, que todas dicen relacion al Antecristo.

7. Estará también sumido en los placeres impuros de los sentidos. Et erit in concupiscentiis feminarum (Dan. II.37.). Y asi como antes de usurpar el trono, dice Malvenda, ostentará ser el mas casto de los hombres; se abandonará, luego despues á los mas abominables escesos.

8. Y en punto á religion, de sumiso á la ley y señaladamente á los ritos y á la ley judaica, que para granjearse partidarios entre los judíos se mostrará; apenas el poder habrá caido entre sus manos ostentará alardes de menosprecio á la misma ley y á las prácticas de la religión; se presentará en el templo como si fuera el mismo Dios; conforme lo dijo San Pablo: Qui adversatur et extollitur, supra omne quod dicitur Deus aut quod colitur: ita ut in templo Dei sedens, ostendens se tamquam sit Deus (II. Thes. II. 4.). Palabras, que reciben confirmación por esotras de los SS. Padres: Et latro quasi Deus vult adorari (S. Iren. Lib. 5, c. 25.). Se ipsum constituet ac vocabit Deum; et se coli jubebit ut Dei filium (Lactant. l. 7, c. 17.). Se omnium Deum profitebur (S. J. Crisost. hom. 4 in Jo.). S. Hipólito mártir dice, que el antecristo congregará á los pueblos y les hablará así: Quis Deus magnus præter me? Potentiæ meæ quis resistet? Y añade S. Efren (de Antech.), que los demonios están en torno del Eterno; y que le ostentarán por los aires como si le subieran al cielo, y luego descenderá á tierra.

9. Profundamente versado en el arte de la magia, muy fácil será al Antecristo, merced á sus prestigios auxiliados por el poder diabólico, el seducir á los pueblos por medio de falsos milagros; cujus est adventus secundum operationem Satanæ, in omne virtute et signis et prodigiis mendacibus, et in omni seductione iniquitatis, iis qui pereunt (II. Thes. II. 9 et 10.). Pondrá el sello á sus prodigios con la apariencia de mostrarse como difunto y resucitar luego despues. Et plaga mortis ejus curata est, et admirata est universa terra post bestiam (Apoc. XIII. 3.). Valido de tamañas ilusiones seducirá su compañero á la muchedumbre que le prestará adoraciones como á un Dios. Et fecit terram, et habitantes in ea adorare bestiam primam, cujus curata est plaga mortis (Apoc. XIII. 12.). Por las palabras, bestiam primam, conviene entender el Antecristo, porque S. Juan habla inmediamente despues (v. 13.) de otra segunda bestia, importa saber, de un miserable impostor, compañero de aquel, de un profeta falso, que será su precursor y pondrá el colmo á sus esfuerzos para hacerle pasar por Dios. Otro de los falsos milagros, que obrará su poder, consistirá en hacer descender fuego del cielo. Et fecit signa magna, ut etiam ignem faceret de cælo descendere in terram in conspectu hominum (Apoc. XIII. 13.). Y á milagro tambien se atribuirá el hacer soltar la palabra por obra del demonio á una estatua que representará su persona; et datum est illi, ut daret spiritum imagini bestiæ, et ut loquatur imago bestiæ (Ibid. 15.) Segun dice S. Mateo esos milagros falsos, acompañados de los otros artificios, de las violencias, de los tormentos de que echará mano para hacer prevaricar á los fieles, serán tan numerosos y estraordinarios, que si Dios por un especial socorro de su gracia no sostuviera á los elegidos, ellos mismos caerian en la seduccion. Ita ut in errorem inducantur etiam electi (Mat. XXIV. 24.).

10. El Antecristo pondrá en obra todos sus esfuerzos para obligar á los hombres á menospreciar á Jesucristo, insistiendo en decirles, que no era ni el verdadero Mesías, ni el hijo de Dios, ni el Redentor de los hombres. Esparcirá por todas partes la idea de que tanto la Religion, como los preceptos de Jesucristo y los Sacramentos por él instituidos, son efectos de su impostura. Estos resultados bien los indica, aunque sucintamente, S. Juan diciendo: Qui negat quoniam Jesus est Christus, hic est Antichristus, qui negat Patrem, et Filium (I. Jo. Epist. II. 22.).

11. Impondrá á todos los hombres la obligación de llevar trazado en la mano ó en la frente un signo ó carácter que procederá de él; y quedarán privados de la facultad de comprar ó vender cuantos carezcan de este signo, ó al menos no lleven su nombre, ó un número con que estén particularmente designadas conforme escribe S. Juan: Et faciet omnes ... habere characterem in dextra manu sua, aut in frontibus suis. Et ne quis possit emere, nec vendere, nisi qui habet characterem, aut nomen bestiæ, aut numerum nominis (Apoc. XIII. 16 et 17.). Numerus enim hominis est, et numerus ejus sexcenti sexaginta sex (v. 18.). A esta indicacion, todos los hombres, dice San Efren, se apresurarán á grabar en su frente la marca del impío, abandonarán la señal de la cruz, signo tutelar contra el cual viene á quebrantarse todo el poder del demonio. ¿Pero de qué naturaleza será ese carácter infame? Quieren unos que sea el del nombre propio del Antecristo; indican otros que consistirá en la figura de un dragon, bajo cuya forma él recibirá adoraciones; señálanse además otras varias cosas, cuya certidumbre es de todo punto dudosa.

12. Pretenden los eruditos que el Antecristo, dueño que sea por la fuerza de las armas del Egipto, de la Libia y de la Etiopia (empresa que resulta del texto mismo de Daniel, cap. 11, v. 44), sojuzgará otros siete reinos, cuyos soberanos entrarán con él en confederacion; de esta suerte se alzará con el imperio del mundo: tal es la interpretación que dan aquellos al siguiente pasaje de S. Juan: Et decem cornua quæ vidisti, decem reges sunt.... Hi unum concilium habent, et virtutem, et potestatem suam bestiæ tradunt (Apoc. XVII. 12 et 13.). Y al tratar poco despues de la sede del gobierno del Antecristo dicen, que quedará establecida en la ciudad de Roma, pues así lo indican las palabras de S. Juan (XVII, 9): Septem montes uni super quos mulier sedet. Pero este texto es harto obscuro. Pretenden otros, que su sede estará colocada en el templo del Señor, y se apoyan en esotro pasaje de S. Pablo, que ya llevamos citado: Extollitur.... ut in templo Dei sedeat. Ese templo de Dios, no debiera ser otro que el de Jerusalen; pero como acierte á estar destruido largo tiempo ha, conjetura el cardenal Gotti, que el Antecristo deberá establecer al principio la sede de su imperio en Babilonia, desde cuya ciudad la trasladará á Jerusalen; y esta viene á ser casi la comun opinion de los SS. Padres y de los Teólogos; así lo conceptuan los Santos Ireneo, Hipólito, Cirilo de Jerusalen, Andrés Cesariense; y S. Jerónimo añade, que sentará su silla en el monte Olivete. Verticem montis Oliveti, qui inclytus vocatur, quia ex eo Dominus atque Salvator ascendit ad Patrem; fúndase en el texto de Daniel (cap. II. 41, 45), et figet tabernaculum suum super montem inclytum et sanctum. Esta santa é ilustre montaña es, al decir de S. Jerónimo, de Teodoreto y de otros varios, el monte de los Olivos.

13. La persecución que el Antecristo concitará contra la Iglesia escederá á cuantas haya sufrido hasta el dia; así lo dice S. Mateo: Et erit tunc tribulatio magna, qualis non fuit ab initio mundi usque modo, neque fiet. Et nisi breviati fuissent dies illi, non fieret salva omnis caro; sed propter electos breviabuntur dies illi (Mat. XXIV. v. 21 et 22.). Llevado de su ahinco por destruir la fe cristiana, provocará sus propias adoraciones, y en los parajes en que no se halle presente su persona mandará levantar estatuas en representación suya; el instrumento principal para la ejecución de sus proyectos será un profeta falso, llamado por S. Juan, segunda bestia. Et vidi aliam bestiam ascendentem de terra (XIII. 11.). Ciertos intérpretes no vacilan en decir que este profeta será un clérigo, un religioso, ó quizás un obispo, cuyo sagrado carácter le prestará mayor ascendiente para con el pueblo á fin de inducirle á prosternarse ante la bestia: Et adoraverunt eam omnes, qui inhabitant terram, quorum non sunt scripta nomina in libro vitæ (Apoc. XIII, 8.). De cuyo contexto se conduce, que no todos los hombres caerán en la prevaricacion, sino que multitud de ellos conservarán incolumne su fidelidad. En el trascurso de esta persecución que abrazará un espacio de mil doscientos noventa dias, ó sea de tres años y seis meses, quedará abolido el sacrificio del altar: Et á tempore quo oblatum fuerit juge sacrificium et posita fuerit abominatio in desolationem, dies mille ducenti nonaginta. (Dan. XII,11.) En este intervalo, pues, cesará de celebrarse el sacrificio de la misa; aunque bien es verdad que los fieles arrostrarán peligros para reunirse sigilosamente, ofrecer sus plegarias y alabanzas al Señor, y quizás para celebrar á hurtadillas algunas misas; porque, conforme á la interpretacion que dan los doctores al vaticinio de Daniel, la persecución se ceñirá á las iglesias públicas. Tal es la esplicacion que se presta al siguiente pasaje de S. Juan: Et mulier fugit in solitudinem ubi habebat locum paratum á Deo, ut ibi pascat diebus mille ducentis sexaginta. (Ap. XII, 6) La palabra mulier, la mujer, signífica aquí la Iglesia que se refugiará á lugar solitario.

14. Y pasando á hablar de la muerte del Antecristo, dicen, que en cuanto este impío haya reunido dos poderosos ejércitos aparejados para consumar la ruina de la Iglesia y de todos los servidores de Jesucristo, dará una campal batalla en que en vez de reportar la victoria, caerá vencido y perecerá juntamente con todos sus soldados; porque, segun S. Juan, al hallarse cercado por los enemigos de Dios el campo de los Cristianos y la ciudad querida de Jerusalen, descenderá fuego del cielo y consumirá á los sitiadores; y el demonio, su principal seductor, el antecristo ó la bestia, y su compañero el falso profeta serán arrojados al profundo del infierno: Et ascenderunt supra latitudinem terræ, et circuierunt castra sanctorum et civitatem dilectam; et descendit ignis á Deo de cælo, et devorabit eos, et diabolus qui seducebat eos, missus est in stagnum ignis et sulphuris, ubi et bestia et pseudopropheta cruciabuntur die ac nocte in secula seculorum. (Apoc. XX. 8, 9 et 10.) Deseosos los intérpretes, señaladamente el cardenal Gotti y Malvenda, éste en su libro (de Antich.) y el primero en el tratado (de fine mundi) de conciliar este pasaje con la esplicación que de otro pasaje de S. Pablo nos da Sto. Tomás, dicen, que al observar el Antecristo la derrota de su ejército, apelará á la huida, é irá á ocultar su desesperación en algun punto solitario de la montaña de los Olivos ó de Jerusalen, en el cual le descubrirá y dará la muerte el arcángel S. Miguel. Ved, pues, ahora lo que dice el Apóstol en su segunda carta á los de Tesalia: (v. 8.): Et tunc revelabitur ille impius, quem Dominus Jesus interficiet spiritu oris sui, cuyas palabras las interpreta Sto. Tomás por las siguientes: Id est mandato suo, quia Michaël interfecturus est eum in monte Oliveto. Y tambien cupiera decir con Silveira, que por mandato de Jesucristo S. Miguel derribará muerto al Antecristo por la esplosion de una centella y loa arrojará al infierno.

15. Despues de ocurrida la muerte del Antecristo, la Iglesia disfrutará de una profunda paz, segun dicen los intérpretes; y los fieles entonarán á Dios solemnes acciones de gracias. Ignórase de todo punto el espacio de tiempo que promediará entre la muerte del Antecristo, el fin del mundo y el dia del juicio universal. San Jerónimo (in cap. 12 Dan.), Teodoreto y otros Teólogos señalan un intervalo de cuarenta y cinco dias, y se fundan en el siguiente texto de Daniel. Beatus, qui expectat, et pervenit usque ad dies mille trecentos triginta quinque. Tu autem vade ad præfinitum: et requiesces, et stabis in sorte tua in finem dierum. (Dan. XII, 11 et 12.) Mas en esta materia nada puede avanzarse de positivo.


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