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ETIKA |
El Anticristo |
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E92A9I |
Las riquezas * |
Madrid 1872 |
EL ANTICRISTO,
SU PERSONA, SU REINADO, y consideraciones
sobre su venida, segun las
señales de la época presente. Obra escrita en francés
por M. G. Rougeyron,
Canónigo honorario de
Clermont. Traducida por
el Dr. D. Manuel Carbonero y Sol y Merás, Camarero Secreto de Capa y Espada de Su Santidad y Abogado de los Ilustres Colegios de Madrid y de Sevilla. Con licencia de la Autoridad Eclesiástica.
CAPÌTULO II. DE
CÓMO SE AUMENTARÁ EL PODER
III. – Las riquezas *
(Por
miedo de una justicia
injusta sin ciertos nombres y sin muchas frases.
Hoy día ya no se puede escribir la verdad.
Vivimos en una dictadura de la mentira y
Este será al tercer medio con qué contará el Anticristo. Nádie ignora que … esperan
todavía … Esta loca esperanza, que segun los
designios de la Providencia
contribuye á sostener en ellos tan tenaz sumision á la ley de ..., es la que les impide
abrazar el culto …
Cuando aparezca
el Anticristo fortalecido
con su poder inmenso, dotado de una ciencia extraordinaria
y teniéndose por el verdadero Hijo de Dios, ellos serán
los primeros que se dejen seducir,
y los que depositarán en él toda su fé
y toda su confianza.
Abandonados á su espíritu reprobado,
y en castigo de su fatal perseverancia en renegar …, ellos serán los
que darán al mundo el primer ejemplo de aquella blasfemia horrible contra
el Dios del cielo y su Cristo de que
nos habla San Juan: ¿Quién es semejante á
la bestia, y quién podrá luchar con ella? (Apocalípsis, cap. XIII, vers. 4.o).
En nuestros
dias … son por lo general muy ricos. Colocados al frente de las más
poderosas casas de banca de Europa, son acreedores de cási todos los Estados
del globo; los capitales afluyen en masa á sus
manos; su comercio se extende por todas partes,
y todos los comerciantes del Universo dependen de ellos en mayor ó menor escala, por
cuanto tienen que recurrir á
su crédito más ó menos frecuentemente,
segun las necesidades del cambio.
¿Quién
no conoce sus nombres y no necesita su apoyo en los
grandes centros de negocios, como París, Lóndres, Viena, Madrid, San Petersburgo, Moscou, Hamburgo, Constantinopla y Berlin?
Estos reyes de la finanza,
sentados sobre las arcas de sus
tesoros, hacen temblar á los
monarcas sobre sus tronos seculares.
No es
este lugar
á propósito para examinar, cómo han acaparado
… las riquezas de todo el mundo. El
orígen de esta opulencia viene de la interpretacion que hacen de la ley que les prohibe … (D.)
… pues, han permanecido fieles constantemente para procurarse unos á otros ayuda,
dinero y crédito, así
Perseverando en esta creencia, y sobre todo en esta práctica,
han conseguido
reunir …
Este … fué sin
duda la causa que produjo en muchos países tantos
…
Al considerar
el progreso actual de sus riquezas, parece indudable que tendrán
una aptitud maravillosa para aumentar el partido naciente del Anticristo.
Su aversion natural contra los cristianos, disimulada hasta entónces, se quitará la máscara. Imaginándose, en fin, que ha llegado su libertador,
esperado por tanto tiempo, se levantarán, por todas partes, para
celebrar su venida, con festejos portentosos y para ayudarle á la conquista
del mundo entero, cuya corona mirarán en él como dada legitimamente
á su cualidad
de Enviado del Altísimo.
En algunos
países, donde … son pocos y donde hasta
disfrutan de todos los derechos civiles
y políticos, parece que no son tan fanáticos y que al aceptar la civilizacion y las costumbres modernas han olvidado su
ódio y …, pero para conocer á
fondo el espíritu que domina hoy
en … es necesario saber lo que es,
lo que dice y lo que hace en Rusia, Turquía, Alemania, Asia y Africa.
El príncipe
de Metternich, que
fué durante
cuarenta años el primer Ministro del Imperio de
“Hay
en Alemania
elementos revolucionarios que no se han
puesto en juego todavía y que son …: el elemento …, por ejemplo, que creo
es inofensivo todavía entre nosotros.
(El Príncipe hablaba á un celebre publicista
Nota ETIKA: Horrible todo esto. iQué terrible profecía!
iEl H.! ¿Quién no tiembla leyendo especialmente estas últimas rigas?
Temblamos por la justicia venidera de Dios – y la verdad formidable.