|
ETIKA |
El Anticristo |
|
|
E92A9O |
VICIOS DEL ANTICRISTO: |
Madrid 1872 |
EL ANTICRISTO, SU PERSONA, SU REINADO, y
consideraciones sobre su venida, segun las señales de la época presente. Obra escrita en francés por M. G. Rougeyron, Canónigo
honorario de Clermont. Traducida por el Dr. D. Manuel Carbonero y Sol y
Merás, Camarero Secreto de Capa y Espada de Su Santidad y Abogado de los
Ilustres Colegios de Madrid y de Sevilla. Con licencia de la Autoridad
Eclesiástica.
III. - Injusticias é instintos feroces del
Anticristo.
Todo hombre cuyo espíritu esté enervado
por un orgullo indomable, cuyo corazon sea devorado por un ódio violento é
inveterado, es al mismo tiempo injusto y cruel, y si se encuentra fortalecido
por un gran poder, es indudable que horrorizará al mundo con sus crueldades y
sus injusticias.
Todos
los conquistadores, segun la historia, están caracterizados por haber menospreciado la justicia, tanto, que bien se les
puede llamar ladrones y asesinos en proporciones gigantescas.
En
efecto, ¿quién podrá calcular el número de los robos, de las rapiñas, de los
incendios, de las heridas, de los asesinatos, y de los atentados de todo género
que se han causado y cometido en las campañas
sostenidas por Alejandro, César y NapoleonI?
¡Cuánto
no se ha menospreciado la propiedad, el bienestar y la vida de los hombres en
estas asolaciones de provincias y de reinos! El Anticristo
será el más famoso de los conquistadores, y su dominacion la más basta de los
siglos. La profecía es terminante acerca de esto:
3... Y se maravilló toda la tierra en pos
de la bestia.
7... Y le fué dado poder sobre toda tríbu,
y pueblo, y lengua, y nacion. (Apocalípsis, cap.
XIII.)
Cometerá tambien toda clase de
injusticias y realizará el pillaje en todas sus formas. Se bañará en sangre, y en sangre inundará todos los países
del mundo.
El
gran dominador de los tiempos modernos (Napoleon) , en
una discusion con un célebre diplomático (Metternich, ministro austriaco), que
le hacía observar que un tratado de paz le ahorraria la efusion de sangre de más
de doscientos mil hombres de su ejército, decia: "A mí me importan poco
doscientos mil hombres." (Véase la nota 3.a
al final de esta obra.)
El
Anticristo hará menos caso todavía de la vida humana, pues mirando á los
hombres como esclavos suyos, se servirá de ellos de todas maneras, y los
sacrificará en todas las circunstancias á su ambicion, á los cálculos de su política
y á sus feroces caprichos.
Segun
los doctores católicos, los horribles persecuciones del impío Antíoco
contra el pueblo de Dios, y las de Neron y de Diocleciano contra
los Cristianos, no han sido más que los anuncios y la imágen de la guerra de
esterminio que hará contra la Iglesia el Anticristo,
el más abominable de los tiranos.
Recuérdese
la relacion que se hace en el primer Libro de los Macabeos de los suplicios
horribles que el rey de Siria hizo sufrir á los Judios, y los bárbaros decretos
de los dos emperadores romanos que acabamos de nombrar,y se tendrá una idea
anticipada de las atrocidades que decretará y consumará el hombre de iniquidad
para la ejecucion de su designio de esterminar toda
la Cristiandad; pero téngase presente que segun el venerable
Holzhauser, todo aquello no era más que que la sombra de lo que pasará en el
reinado del Anticristo, pues San Mateo dice:
21.
Porque habrá entónces grande tribulacion, cual no fué
desde el principio
Esta
persecucion se diferenciará de las anteriores en que será más cruel y más
general, y en que llevará consigo una seduccion
increible para los hombres por prodigios
capaces de sorprender á los mismos elegidos si fuese posible.
Se diferenciará tambien de las precedentes por la
defeccion de cási todo el Universo, á causa de los suplicios más refinados, más
largos y más dolorosos que pueden imaginarse.
Los hombres, que estarán poseidos
Estas
palabras son el desenvolvimiento de la opinion de todos los comentadores de la
Sagrada Escritura, y de todos los Doctores eclesiásticos que dan constantemente
al Anticristo los tres epítetos de hombre más impío,
más cruel y más malvado que haya aparecido sobre la tierra:
impiisimus crudelissimus sceleratissimus.