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El Anticristo

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VICIOS DEL ANTICRISTO:
III. Injusticias é instintos feroces del Anticristo

Madrid 1872
Publicado en Internet 17-2-1999, 14-11-2007

 

EL ANTICRISTO, SU PERSONA, SU REINADO, y consideraciones sobre su venida, segun las señales de la época presente. Obra escrita en francés por M. G. Rougeyron, Canónigo honorario de Clermont. Traducida por el Dr. D. Manuel Carbonero y Sol y Merás, Camarero Secreto de Capa y Espada de Su Santidad y Abogado de los Ilustres Colegios de Madrid y de Sevilla. Con licencia de la Autoridad Eclesiástica. Madrid. 1872. Pág. 44 - 48.

III. - Injusticias é instintos feroces del Anticristo.

Todo hombre cuyo espíritu esté enervado por un orgullo indomable, cuyo corazon sea devorado por un ódio violento é inveterado, es al mismo tiempo injusto y cruel, y si se encuentra fortalecido por un gran poder, es indudable que horrorizará al mundo con sus crueldades y sus injusticias.

Todos los conquistadores, segun la historia, están caracterizados por haber menospreciado la justicia, tanto, que bien se les puede llamar ladrones y asesinos en proporciones gigantescas.

En efecto, ¿quién podrá calcular el número de los robos, de las rapiñas, de los incendios, de las heridas, de los asesinatos, y de los atentados de todo género que se han causado y cometido en las campañas sostenidas por Alejandro, César y NapoleonI?

¡Cuánto no se ha menospreciado la propiedad, el bienestar y la vida de los hombres en estas asolaciones de provincias y de reinos! El Anticristo será el más famoso de los conquistadores, y su dominacion la más basta de los siglos. La profecía es terminante acerca de esto:

3... Y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.

7... Y le fué dado poder sobre toda tríbu, y pueblo, y lengua, y nacion. (Apocalípsis, cap. XIII.)

Cometerá tambien toda clase de injusticias y realizará el pillaje en todas sus formas. Se bañará en sangre, y en sangre inundará todos los países del mundo.

El gran dominador de los tiempos modernos (Napoleon) , en una discusion con un célebre diplomático (Metternich, ministro austriaco), que le hacía observar que un tratado de paz le ahorraria la efusion de sangre de más de doscientos mil hombres de su ejército, decia: "A mí me importan poco doscientos mil hombres." (Véase la nota 3.a al final de esta obra.)

El Anticristo hará menos caso todavía de la vida humana, pues mirando á los hombres como esclavos suyos, se servirá de ellos de todas maneras, y los sacrificará en todas las circunstancias á su ambicion, á los cálculos de su política y á sus feroces caprichos.

Segun los doctores católicos, los horribles persecuciones del impío Antíoco contra el pueblo de Dios, y las de Neron y de Diocleciano contra los Cristianos, no han sido más que los anuncios y la imágen de la guerra de esterminio que hará contra la Iglesia el Anticristo, el más abominable de los tiranos.

Recuérdese la relacion que se hace en el primer Libro de los Macabeos de los suplicios horribles que el rey de Siria hizo sufrir á los Judios, y los bárbaros decretos de los dos emperadores romanos que acabamos de nombrar,y se tendrá una idea anticipada de las atrocidades que decretará y consumará el hombre de iniquidad para la ejecucion de su designio de esterminar toda la Cristiandad; pero téngase presente que segun el venerable Holzhauser, todo aquello no era más que que la sombra de lo que pasará en el reinado del Anticristo, pues San Mateo dice:

21. Porque habrá entónces grande tribulacion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será (Evangelio, segun San Mateo, cap. XXIV.).

Esta persecucion se diferenciará de las anteriores en que será más cruel y más general, y en que llevará consigo una seduccion increible para los hombres por prodigios capaces de sorprender á los mismos elegidos si fuese posible.

Se diferenciará tambien de las precedentes por la defeccion de cási todo el Universo, á causa de los suplicios más refinados, más largos y más dolorosos que pueden imaginarse.

Los hombres, que estarán poseidos del mayor terror, sacrificarán en tropel sus almas adorando á la Bestia. (Explication de l´Apocalypse, sect. premièr.)

Estas palabras son el desenvolvimiento de la opinion de todos los comentadores de la Sagrada Escritura, y de todos los Doctores eclesiásticos que dan constantemente al Anticristo los tres epítetos de hombre más impío, más cruel y más malvado que haya aparecido sobre la tierra: impiisimus crudelissimus sceleratissimus.

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