ETIKA

El Anticristo

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Hechos futuros de Henoc y de Elías

Madrid 1872
Publicado en Internet el día 11-7-2013

EL ANTICRISTO, SU PERSONA, SU REINADO, y consideraciones sobre su venida, segun las señales de la época presente. Obra escrita en francés por M. G. Rougeyron, Canónigo honorario de Clermont. Traducida por el Dr. D. Manuel Carbonero y Sol y Merás, Camarero Secreto de Capa y Espada de Su Santidad y Abogado de los Ilustres Colegios de Madrid y de Sevilla. Con licencia de la Autoridad Eclesiástica. Madrid. 1872. Páginas 95-105.

CAPITULO X.

HECHOS FUTUROS DE HENOC Y DE ELÍAS

El capítulo XI del Apocalípsis nos refiere la vida futura de estos dos Profetas en los pasajes en que habla de los dos Testigos que todos los intérpretes toman por Henoc y Elías.

3. Y daré á mis dos testigos, á mis dos grandes mártires, á saber: Una boca elocuente y una profunda sabiduría, á las cuales no podrán responder sus enemigos; y profetizarán, es decir, soy yo su Dios, el que les dará la órden y la gracia de anunciar á las naciones de la tierra la divinidad de Jesus mi Cristo, el fin del mundo y el juicio final; y profetizarán, vestidos de sacos, esto es, teniendo la afliccion en sus almas y la mortificacion en su carne, á fin de dar ejemplo de penitencia, mil doscientos sesenta dias, ó lo que es lo mismo, durante todo el tiempo de la tiranía del Anticristo que durará ese mismo tiempo.

4. Estos son dos olivos; porque ambos estarán ungidos con el aceite de la santidad, de la caridad, de la sabiduría, y en una palabra, con todos los dones del Espíritu Santo, y porque derramarán bálsamo de salud y de consuelo sobre las llagas de los pueblos, estando de este modo fortalecida la Iglesia con una celeste uncion en medio de sus terribles pruebas; y dos candeleros que están delante del Señor de la tierra; porque iluminarán á los pueblos con la justicia y la verdad, ante cuya luz los judíos y las gentiles correrán á cobijarse bajo el estandarte de Jesus crucificado. Para esta grande obra, pues, están reservados esos dos Profetas por el mismo Dios, que es el Señor del cielo y de la tierra, de la vida y de la muerte.

5. Y si alguno les quisiera dañar, es decir, tratase de impedir su predicacion, saldrá fuego de la boca de ellos. Estos dos testigos, adornados, segun San Juan, con un poder especial para consolar al pueblo elegido, y castigar á sus enemigos, serán como Moisés y Aaron en Egipto, y como Elías en los dias de Achab y de Jesabel, elementos poderosísimos de accion y de palabra, á cuyos enemigos confundirá primero, y destruirá finalmente un fuego devorador, porque si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que tambien él sea muerto; es necesario que sus perseguidores perezcan, y que después de una muerte vergonzosa y cruel sean condenados al fuego eterno.

6. Estos tienen poder de cerrar el cielo que no llueva en los dias de la profecia de ellos; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre,  y para herir la tierra con toda suerte de plagas cuantas veces quisieren.

Sin necesidad de buscar un sentido misterioso en estas palabras, y tomándolas en el más sencillo y natural, se advierte desde luego que estos dos testigos tendrán el poder de cerrar el cielo, es decir, de enviar la esterilidad sobre la tierra, como lo hizo en otro tiempo Elías para castigar las prevaricaciones de Israel.

En un sentido más lato, parecen anunciar estas palabras grandes perturbaciones en los elementos terrrestres, cuya consecuencia será el hambre que desolará al mundo.

En segundo lugar tendrán el poder de cambiar el agua en sangre como lo hicieron en otra ocasion Aaron y Elías para castigar á los Egipcios, aquellos crueles perseguidores de los Israelitas.

Por último, tomándolas en un sentido mucho más lato, parece nos anuncian que los dos testigos ó Profetas suscitarán contra sus enemigos, que serán los de Dios, guerras terribles en que la efusion de sangre humana sea tal que, corriendo por los ríos, tiña sus aguas con el color de la sangre.

En tercer lugar, tendrán poder para suscitar otras plagas que no nos es posible preveer. Las plagas de Egipto fueron diez, pero acaso no representaron más que un número escaso de aquellas, con las cuales Henoc y Elías castigarán á la tierra por haberse prostituido con el culto abominable del Anticristo.

Cierto es que este hombre de iniquidad y sus ministros obrarán tambien á su vez cosas prodigiosas, así como en tiempo de Faraon este príncipe y sus adivinos imitaron con maleficios algunos de los milagros de Moisés y de su hermano Aaron, porque el Anticristo, con la permision de Dios, tendrá tambien gran poder sobre los elementos; pero serán inútiles sus supremos esfuerzos para reproducir, aunque imperfectamente, los milagros que obrarán Henoc y Elías por la virtud divina, sobre el cielo y la tierra, en las aguas, sobre las plantas, los frutos y las animales domésticos; y por último, aun contra los mismos impíos, á quienes castigarán con plagas tan terribles que muchos de ellos morirán de dolor.

El Anticristo no podrá igualar estos prodigios divinos, porque no obrará sino por espíritu de iniquidad ó por la virtud del demonio que le poseerá, y cuyo poder y actividad aun en pleno ejercicio no pueden obrar un verdadero milagro; esto es, un acto que derogue las leyes que el mismo Dios se dignó imponer á la naturaleza y á sus elementos.

7. Y cuando acabaren su testimonio, es decir, despues que hayan trabajado y sufrido mucho, despues que hayan cumplido el tiempo de su predicacion, y cuando estén esperando por consiguiente el término designado, de los mil doscientos sesenta dias, lidiará contra ellos una Bestia que sube del abismo y los vencerá y los matará: es decir, que el Anticristo suscitado, engrandecido y sostenido por el infierno, y que se le llama la Bestia, á causa de sus costumbres impuras y feroces, les hará la guerra primero con sus caricias, sus artificios y sus seductoras ofertas; despues, con sus amenazas y sus falsos milagros, y por último, en una persecucion declarada e implacable, los vencerá y los matará, así como á un gran número de sus discípulos, haciéndoles sufrir los tormentos más horribles.

8. Y los cuerpos de ellos yacerán en las plazas de la grande ciudad; esto es; que el tirano publicará cuanto sea posible su derrota y su suplicio, así como la victoria obtenida por él por todas las provincias de su vasto imperio, á fin de que las demás naciones, creyendo que es realmente el verdadero Mesías, el hijo de Dios y el mismo Dios, tiemblen ante él y se le sometan; que es llamada espiritualmente Sodoma y Egipto, donde el Señor de ellos fué tambien crucificado.

Muchos Padres de la Iglesia opinan que esta gran ciudad será Jerusalen; pero el venerable Holzhauser no se atreve á asegurarlo. Esta ciudad, dice, es la moderna Jerusalen, llamada la gran ciudad á causa de sus numerosos pobladores, y de la gran celebridad que haya adquirido por entónces sobre las demás. Será grande por sus riquezas, por sus tesoros y por los pueblos, las naciones y los hombres de diversas lenguas que la habitarán y afluirán á ella de todas partes. Sobre las plazas de esta ciudad será donde yazcan los cuerpos de los dos Profetas Henoc y Elías con los de otros muchos mártires que habrán confesado con inquebrantable fé el sagrado nombre de Jesucristo, y resistido hasta su muerte á los hijos de perdicion. Entre ellos se encontrarán principalmente los Sacerdotes y los Doctores de que habla Daniel.

33. Y los sábios del pueblo enseñarán á muchos, y morirán á espada, y á fuego, y en cautiverio, y de rapiña por muchos dias. (Profecía de Daniel, cap. XI.)

Esta ciudad es llamada tambien Egipto, porque Jerusalen y su rey hicieron contra Jesucristo en los dias de Henoc y Elías, lo que el Egipto y su Principe hicieron contra Dios en los dias de Moisés y de Aaron, es á saber, ostentacion de impiedad, competencia en milagros y esfuerzos satánicos para seducir á los elegidos é impedirles entrar en la tierra prometida que es el cielo.

Un gran número de autores piensan por otra parte que esta ciudad será acaso Roma, de la qual se apoderará el Anticristo, ú otra gran ciudad, donde fijará su residencia y establecerá la capital de sus Estados, tal como Paris, Constantinopla ó Lóndres.

9. Y los de las tribus, y pueblos, y lenguas, y naciones, verán los cuerpos de ellos tres dias y medio; es decir, durante un tiempo muy corto con relacion al de la persecucion, que durará tres años y medio. El venerable Holzhauser pretende que por cada uno de estos dias debemos entender una semana. (Anmerkung ETIKA: Vielleicht genügen doch dreieinhalb Tage, wenn man an Internet und Fernsehen denkt, die dieses Schauspiel übertragen.) Así es que los cuerpos de los dos profetas y los de sus discípulos que hayan perecido con ellos, estarán expuestos á la risa y á las burlas de los impíos durante tres semanas y media, en cuyo tiempo su jefe gozará de su triunfo en medio de las escenas más horribles.

Y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en sepulcros, es decir, que se les dejará sin sepultura para inspirar á las naciones un gran temor á la vista del poder y la divinidad del falso Mesías que los venció y dió muerte.

En esta ocasion, el Anticristo celebrará tanto su última victoria, y le inspirará tal orgullo, que en los trasportes de su alegría subirá á la cima del monte, que está al Oriente de la Ciudad, para recibir públicamente las adoraciones de los pueblos, y hacer enseguida, y en su presencia, su ascension al cielo. Los intérpretes que con San Jerónimo admiten esta circunstancia, se apoyan en el siguiente texto del cap. XI de Daniel:

45. Y sentará su tienda real entre los mares sobre el noble y santo monte, y llegará hasta la cima de él, y nadie le dará auxilio. (Apocalypsis, cap. XI.)

10. Y los moradores de la tierra se gozarán por la muerte de ellos, y se alegrarán: y se enviarán presentes los unos á los otros, porque estos dos Profetas atormentaron á los que moraban sobre la tierra.

Estas palabras anuncian la frenética alegría de los impíos durante el reinado universal, pero corto, de su Jefe, á quien exaltarán y glorificarán de todas las maneras posibles.

Como el Anticristo cuidará de que se anuncie por todas partes su gran victoria sobre los Profetas, por todas partes se agitarán todos los pueblos, como las olas de los mares, acudiendo en tropel á la gran ciudad para ver los cadáveres de aquellos personajes, ántes tan poderosos; erigirán estatuas y trofeos á la gloria de su vencedor, se obsequiarán con festines y con bailes, y se abandonarán, en una palabra, a todos los placeres de la carne, imaginándose que habrá llegado la plenitud de su reposo despues que la muerte impidió á los dos grandes Predicadores hacerlos temblar ante sus terribles palabras y causarles espanto ante su imenso poder.

11. Y después de tres dias y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado de Dios. Y se alzaron sobre sus piés, y vino grande temor sobre los que los vieron.

Después de esta profanacion del cuerpo sagrado de los Profetas durante el tiempo marcado, el Señor, que no permite por largos años el triunfo de los malos sobre sus hijos, les enviará su espíritu de vida, que los resucitará con su fuerza omnipotente, causando la admiracion y aún el terror del Anticristo y de sus ministros, que serán testigos de un prodigio tan grande.

12. Y oyeron una grande voz del cielo, que les decia: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y los vieron los enemigos de ellos. Los comentadores dicen que este texto debe tornarse á la letra y en su sentido natural.

Sucederá, por tanto, que el Señor, queriendo recompensar a sus dos grandes servidores por sus trabajos y por su valor en sostener la verdad en los tormentos, les hará subir después de su resurreccion triunfante al cielo, que es la ciudad de su gloria: todo lo cual sucederá en presencia de los pueblos que al anuncio del Anticristo corrieron en tropel á su capital para asistir á su último triunfo y á la proclamacion de su divinidad.

Á esta dulce invitacion, Henoc y Elías, seguidos de los compañeros de su martirio, se elevarán en cuerpo y alma á las alturas del firmamento. Una brillante nube los recibirá bien pronto sobre sus alas, y llegarán triunfalmente a las puertas de la eterna bienaventuranza, como en otro tiempo Jesús de Nazaret, cuya doctrina habian predicado con tanto celo y defendido con tanto valor, pareciendo como que el Señor, su Maestro, á quien imitaron en su Pasion y su Muerte, les concediese como premio que se asemejasen á Él en su Resurreccion y en su Ascension al Cielo.

Estos son los acontecimientos prodigiosos de la nueva vida terrestre que concederá Dios á Henoc y Elias.

Há aquí como combatirán al Anticristo y sus partidarios, la gloria que darán al Señor, y el consuelo que llevarán á las almas que permanezcan fieles á Jesucristo, su Hijo.

Hé aquí cuanto hemos podido deducir, ateniéndonos estrictamente á los textos que anuncian la venida y los hechos del Anticristo, absteniéndonos de entrar en detalles, porque como dice Bossuet, «el porvenir parece casi siempre de una manera muy distinta de la que nosotros pensábamos; aun las cosas mismas que Dios nos ha revelado, se realizan á veces como nosotros no habiamos podido preveer.»

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