|
ETIKA E |
M. G. Rougeyron |
|
|
|
El Anticristo |
|
|
92A9ZB |
Pruebas de la futura conversión de los Judíos |
15-12-2004, 16-12-2007 |
El ANTICRISTO, SU PERSONA, SU REINADO,
y consideraciones sobre su venida, segun las señales de la época presente.
Obra escrita en francés por M. G. Rougeyron, Canónigo honorario de
Clermont.
Traducida por el Dr. D. Manuel Carbonero y Sol y Merás, Camarero Secreto de
Capa y Espada de Su Santidad y Abogado de los Ilustres Colegios de Madrid y de
Sevilla.
Con licencia de la Autoridad Eclesiástica. Madrid. 1872. Cap. XII. p. 109 - 127
El sábio Duquet escribió una obra
muy importante, en la cual fijó las verdaderas reglas para la inteligencia de
las Sagradas Escrituras, aplicándolas después á la conversion general de los
Judíos á la verdadera fé antes de los últimos tiempos.
Nosotros nos limitaremos á
indicar los principales fundamentos en que descansa esta verdad,
aprovechándonos del notable trabajo hecho por este docto comentador; pero ante
todo, conviene citemos textualmente la Profecía tal como la han formulado el
Profeta Oseas y el Apóstol San Pablo:
4.
Porque muchos dias estarán los hijos de Israel sin Rey, y sin Príncipe, y sin
sacrificio, y sin altar, y sin efod, y sin terafines:
5.
Y después de esto, volverán los hijos de Israel, y buscarán al Señor su Dios, y
á David su Rey, y se acercarán con temor al Señor, y á sus bienes en el fin de
los dias.
(Profecía
de Oseas, cap. III.)
2.
No ha desechado Dios á su pueblo,...
11.
Pues digo: ¿Que tropezaron de manera que cayesen? No por cierto. Mas por el
pecado de ellos vino la salud á los gentiles, para incitarlos á la imitacion.
15.
Porque si la pérdidad de ellos es la reconciliacion del mundo, ¿qué será su
restablecimiento, sino vida de los muertos?
24.
Porque si tú fuiste cortado del natural acebuche, y contra natura has sido
ingerido en buen olivo; ¿canto más aquellos, que son naturales, serán ingeridos
en su propio olivo?
(Epíst.
de San Pablo á los Romanos cap. XI.)
Es decir; porque si tú que eres
gentil has sido separado de los gentiles idólatras por la conversion á la fé,
para ser unido sobrenaturalmente y de pura gracia en el cuerpo de la Iglesia;
¿cuánto mejor los Judíos que ántes de su incredulidad estaban incorporados á la
Iglesia, como los ramos lo están en su olivo, podrán ser reunidos, como lo
estaban ántes, á esta misma Iglesia, en la cual nacieron y se criaron? (Nota de Scio al vers. 24
del cap. XI de la Epist. de San Pablo á los Romanos, que acabamos de citar.)
28.
......: "mas segun la eleccion, son muy amados por causa de sus padres.
30.
Porque como tambien vosotros en algun tiempo no creísteis á Dios, y ahora
habeis alcanzado misericordia para la incredulidad de ellos:
31.
Así tambien éstos ahora no han creido vuestra misericordia: para que ellos
alcancen tambien misericordia.
26.
Y que así todo Israel se salvase, como está escrito: vendrá de Sion el
libertador, que desterrará la impiedad de Jacob.
27.
Y ésta será mi alianza con ellos; cuando quitare sus pecados.
(Epíst. de San Pablo á los Romanos, cap. XI.)
Estos versículos de la Epístola
de San Pablo, revelan, segun los Santos Padres y Expositores Católicos, como
puede verse en Scio, que Dios no se propuso la desgracia de los Judíos, sino el
bien que ha resultado á los gentiles, y que si éstos, que en un principio no
pertenecieron á la Iglesia, entraron al fin en ella, con mucha más razon
volverán á su seno los Judíos que nacieron y se criaron en ella.
Probemos ahora que la realizacion
de estas Profecías se cumplirá infaliblemente; es decir, que llegará una época
ántes del fin del mundo, en la cual todos los hijos de Jacob adorarán á Nuestro
Señor Jesucristo y entrarán en el seno de la Iglesia Católica.
§ I. - Primera prueba.
Está terminantemente anunciado en
la Sagrada Escritura, y muy especialmente en los capítulos XLIII del Profeta
Isaías y XLVI del Profeta Jeremías, que el pueblo de Israel subsistirá siempre,
sufriendo su castigo y su miseria, por una proteccion milagrosa de Dios hasta
la consumacion de los siglos.
1.
-6.
(Profecía de Isaías, cap. XLIII)
27.
28.
(Jeremías, cap. XLVI.)
Isaías y Jeremías en estos
pasajes se limitan á explicar y confirmar las palabras de Moisés, que en sus
últimas instrucciones á su pueblo le decia:
3.
- 8.
(Deuteronomio, cap. XXX)
Esta promesa...
15.
16.
25.
26.
(Profecía de Jeremías, cap. XXXIII.)
30.
31.
32.
35.
(Profecía de Baruch, cap. II.)
§ II. - Prueba segunda
Es indudable que los
anuncios de esta conversion futura no se refieren á la vuelta de Israel de la
cautividad de Babilonia, porque la vuelta de que hablan los Profetas es
general, comun á todos los Judíos, y universal como su dispersion, del uno al
otro confin del mundo. Es una vuelta seguida de una libertad completa y de una perpétua
independencia. Es una vuelta irrevocable, cuyo efecto inmediato será el
restablecimiento de la nacion judía con todos sus derechos y para siempre. ...
Por otra parte, aun cuando todos
los Israelitas hubiesen vuelto entónces á la tierra de sus abuelos en la
Palestina, no debe perderse de vista que hace más de diez y ocho siglos, que
están desterrados, encontrándose dispersos por toda la superficie del globo.
...
§ III. - Prueba tercera
Las Sagradas Escrituras hacen á
los Judíos várias promesas posteriores á la vocacion de los Gentiles, al
establecimiento del verdadero culto de Dios, y á la conversión de toda la
tierra, y por consiguiente posteriores tambien á la sustitucion de otros
pueblos por el antiguo pueblo de Israel. Estas promesas, que no pueden
confundirse con la que han tenido lugar en los primeros tiempos del Evangelio,
suponen necesariamente que la causa de Jacob será llamada en una época
posterior á la que otras naciones hayan entrado en el seno de la Iglesia.
1. - 8., 10, 11, 13 - 16
(Profecía de Isaías, cap. XLI.)
9. - 14., 21 - 28.
(Profecía de Ezequiel, cap. XXXVII.)
Estas
profecías se refieren á los restos de los Judíos conservados hasta los últimos
tiempos, porque no hablan de un pequeño número, sino de todo el cuerpo de la
nacion judía. No dicen que algunos de ellos serán salvos por la gracia del
Redentor, como sucedió en tiempo de los Apóstoles, sino que todo Israel se convertirá por completo al
Señor. No otra cosa firman terminantemente Isaías en el cap. LI, Miqueas en
el cap. VII, de los cuales vamos á trascribir algunos pasajes:
3.,
8.
(Profecía de Isaías, cap. LI.)
18.
(Profecía de Miqueas, cap. VII.)
§ IV. - Prueba cuarta
22.
- 25., 28., 29.
(Profecía de Ezequiel, cap. XXXIX)
La
Sagrada Escritura habla tambien de una conversion de los Judíos, de una
fidelidad eterna, de una fé que no se extinguirá jamás, de una restauracion que
durará para siempre, de una contínua y no interrumpida sucesion en su heredad,
y de la firmeza inquebrantable con que permanecerán fieles á la verdadera ley
de Dios hasta el fin de los siglos, como puede verse en los libros de la Profecías
del Antiguo Testamento, y sobre todo en los capítulos de Ezequiel y de Miqueas
que acabamos de citar, en el XXXIII de Jeremías y en el II de Baruch, de los
cuales hemos copiado algunos pasajes. Como muestra de todos ellos, vamos á
trascribir los versículos siguientes del cap. XXXIII de Jeremías, que resumen
todo cuanto está predicho acerca de este punto en otros lugares de la Sagrada
Escritura:
37.
Hé aqui que yo los congregaré de todas las tierras, adonde los eché con mi
furor, y con mi ira, y con mi grande indignacion; y los volveré á este lugar, y
haré que habiten confiadamente en él.
38.
Y serán mi pueblo, y yo seré su Dios.
39.
Y les daré un corazon, y un camino para que me teman todos los dias; y les vaya
bien á ellos, y á sus hijos después de ellos.
40.
Y haré con ellos un pacto eterno, y no dejaré de hacerles bien, y pondré mi
temor en el corazon de ellos, para que no se aparten de mí.
41.
Y me alegraré con ellos, cuando les hiciere bien; y los plantaré en esta tierra
con verdad, con todo mi corazon, y con toda mi alma.
42.
Porque esto dice el Señor: Como hice venir sobre este pueblo todo este grande
mal: así haré venir sobre ellos todo el bien, que yo les hablo.
Por lo demás, en vano sería que
nos extendiéramos acerca de esta materia. Sabemos positivamente que la
conversion de los Judíos en los últimos tiempos, es un acontecimiento anunciado
en los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, enseñado por los Padres y
Doctores de la Iglesia, y admitido por todos los pueblos cristianos como una de
sus más dulces esperanzas para el porvenir.