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ETIKA E |
LOS ÁNGELES |
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1-5A12 |
Todo Ángel tiene poder para vencer a
cualquier demonio |
Sin autor. |
“He visto a
Yavé sentado sobre su trono y rodeado de todo el ejército de los Cielos” (I
Reyes, 22-19)
“Yo soy
Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los
justos,
y tienen entrada ante la majestad del Santo”. (Tobias 12-15)
La humana filosofía apenas había podido columbrar la existencia de los
Angeles. Es la Revelación contenida en las Sagradas Escrituras, la primera
fuente del conocimiento de su existencia y de nuestra devoción a esos
Espíritus. Estiman algunos Santos Padres, que su creación tuvo lugar mucho
antes que la materia. Otros creen que al mismo tiempo que ésta.
La palabra «Angel» significa Enviado. Son los Angeles, espíritus
puros por no estar destinados a informar un cuerpo. Pero pueden servirse del
cuerpo, a veces etereo, que forman, y luego desaparece. Por no estar
sujetos al movimiento local y por conocer los secretos de la naturaleza
física, pueden realizar obras que para nosotros son maravillosas; y de
hecho constituyen otro orden.
Por su número, grados, Coros, y las facultades y dotes con que el Señor les
enriqueció, constituyen un mundo de seres vivos como nosotros, no podemos
imaginar ni ponderar convenientemente. Su poder y su hermosura son
incomparables. Nueve Coros se distinguen: Querubines, Serafines y
Tronos; estos constituyen la primera Jerarquía. Dominaciones, Potestades y
Virtudes, que forman la segunda. Y Principados, Arcángeles y Angeles, la
tercera.
En el primer tiempo de su creación, podían cometer culpa. En ese período de
tiempo, quiso Dios poner a prueba su CORTE CELESTE para tener de ella
una señal de particular amor y humilde sumisión. Colocados en una especie de
Paraíso de prueba, Dios les había infundido la Gracia Santificante con
que pudieran merecer la Eterna Bienaventuranza. El estado de inocencia y
santidad en que fueron creados, no les inmunizaba de cometer culpa.
La prueba no podía ser, como dice Santo Tomás de Aquino, sino la
manifestación del Misterio de la Encarnación por la que la Segunda Persona de
la Santísima Trinidad, había de tomar naturaleza humana, y a la que habían de
adorar. Un argumento que prueba la afirmación de dicho Santo - es llamado «Sol
de Ciencia divina» - lo constituye la revelación hecha por un demonio sometido a
exorcismo por un sacerdote, en el cuerpo de una joven, que la poseía...
... Un profesor que asistía al exorcismo preguntó al demonio:
- Pero, antes de
ser demonio, ¿qué eras tú?
- Era un Querubin, un
Oficial de la Alta Corte Celeste.
- Y por qué fue que
vosotros, demonios, pecásteis...? ¡Estábais tan bien en el Cielo!
- El (Dios), nos
avisó de que ibamos a ser sometidos a prueba, pero no nos dio a conocer el
castigo que nos impondría. iNo podíamos imaginar un castigo tan riguroso, una
pena eterna! ¿Podéis vosotros imaginar lo que significa un fuego eterno?
- ¿Y cuál fue el
pecado que cometisteis?
- iNo debía haberse
hecho Hombre...! El... El Altísimo... Humillarse a tanto... iNo debía haberlo
hecho!
Producida la Rebelión, la tercera parte de los Angeles imitaron a Luzbel
gritando «NON SERVIAM». Y fueron arrojados al infierno que en aquel momento creó
Dios para ellos.
Los demas Espíritus se unieron al Arcángel San Miguel clamando: «¿QUIÉN
COMO DIOS?». Fueron entonces confirmados en Gracia.
El castigo que Dios impuso a los Angeles rebeldes corresponde a su culpa.
No podían merecer la compasión de Dios. Su viva inteligencia les permitía
comprender con toda claridad el mal que estaban haciendo, la ofensa que
cometían contra Dios, al que veían Cara a Cara. Con el hombre, no emplea Dios
esta RIGIDEZ; sabe bien de su humana flaqueza, y que no
conociéndole corno la criatura angélica, facilmente Lo pospone a cualquier
placer terreno.
Convertidos en demonios los Angeles rebeldes su ocupación
es en tentarnos, celosos de la Dicha para la que Dios nos creo, y que ellos
perdieron. Y también, atormentar al condenado.
Enseña el Catecismo de Perseverancia (publicado en el siglo pasado
con la aprobación de varios Arzobispos y Obispos), que los cargos de los Santos
Angeles son diversos:
a) Adorar y ensalzar a
Dios.
San Juan nos los presenta postrados ante el Trono de la Divina Majestad
repitiendo sin cesar alabanza: «Santo, Santo, Santo es el Dios Todopoderoso, el
que Era, el que Es, el que Será».
b) Presidir al gobierno del
mundo visible e invisible, y ejercitar las Ordenes de Dios respecto del hombre. Todos los grandes
acontecimientos del Antiguo y Nuevo Testamento se verificaron por medio del
ministerio angélico.
c) Velar por la Santa
Iglesia Universal. Los Santos Padres enseñan que millones de Angeles rodean al Redil de
Nuestro Señor Jesucristo para defenderlo en la guerra continua que sostiene
contra los Angeles malos.
d) Velar por cada uno de
nosotros. En el primer instante de nuestra existencia, un Angel viene a colocarse a
nuestro lado para defendernos y conducirnos al Cielo. El presenta a Dios
nuestras oraciones, buenas obras, etc.
Para conducirnos a la Dicha Eterna, pondrá en obra toda su solicitud y
diligencia. En el Libro del Exodo se nos describe al Angel Custodio como
llevándonos de la mano. Dice el Señor:
«Mira que Yo enviaré
mi Angel que te guie y te guarde en el camino, y te conduzca al lugar que te he
preparado. No creas que puedes despreciarle. Si pecares, él no te lo pasará; en
el se halla mi Nombre...»
Inspirada en estas palabras, la Iglesia SANTA indulgenció la Oración que el
alma dirige a su Angel custodio:
«Angel del Señor,
fiel custodio mío, que te fui confiado par la divina Bondad,
ilumíname, protégeme, dirígime y sálvame. Así sea».
iCómo nos obliga la gratitud para con la Bondad de Dios, que ha puesto a
nuestro servicio un Cortesano dei Cielo dotado de facultades extraordinarias!
Todos los Santos han profesado gran devoción al Angel Custodio precisamente,
como siendo un gran artífice de su Santificación. A Santo Tomás de Aquino
se le conoce con el sobrenombre de «Doctor Angélico», por su devoción a los
Angeles.
Extraordinaria era también la devoción de San Bernardo, gran místico de la
Edad Media, a su Angel Custodio, de los que dijo:
«Aunque somos
pequeños y nos queda tan largo camino,
¿qué temeremos teniendo tales Custodios?»
San Francisco de Sales pedía -despues de saludarles- a los Angeles de cuantos
asistían a sus predicaciones, que facilitaran a sus patrocinados la asimilación
de la palabra de Dios.
Son numerosos los casos en los que el Angel de la Guarda cumple su amoroso
oficio, haciéndose visible.
Se puede decir que nuestro Angel Custodio fue creado para amar y servir a
Dios, y que este amor y servicio se manifiesta de modo especial en el cariño,
ternura y solicitud con que nos guarda, nos ama y cuida de nosotros.
«Todo Angel, por
estar confirmado en Gracia, tiene poder para vencer y derrotar a cualquier
demonio por más superior que éste sea en orden a la naturaleza; porque la
Virtud de la JUSTICIA divina sobre la cual se afirman los Angeles
Buenos, es superior a la virtud natural de los Angeles malos» (Santo
Tomás de Aquino)
No son, pues, de temer los asaltos de los demonios;
porque nuestro Angel Custodio tiene poder para vencerlos a todos.
Y si le amamos, y a él acudimos, ese poder es nuestro.
Con licencia de la Autoridad
Eclesiástica