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LOS ÁNGELES

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6-3-1999

1-45A51

Juan Pablo II:
Los Ángeles

Tomado de: L┤Osservatore Romano. Edita: Amigos de los Ángeles, Monasterio de El PUEYO, E-22300 Barbastro (Huesca), Teléf. y Fax 974/31 09 34

A Introducción
B Creador de las cosas visibles e invisibles
C Creador de los ángeles, seres libres
D Creador de las cosas "invisibles": los ángeles
E La participación de los ángeles en la historia de la salvación
F La caída de los ángeles rebeldes
G La victoria de Cristo sobre el espíritu del mal
H El pecado del hombre y el "pecado del mundo"
I "Estableceré hostilidades..." el hombre implicado en la lucha contra las fuerzas de las tinieblas

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Creador de las cosas "invisibles": los ángeles

Catequesis del Papa durante la audiencia general del miércoles, 30 de julio de 1986.
Tomado de: L┤Osservatore Romano.

... 4. Si pasamos a la nueva venida de Cristo, es decir, a la "parusía", hallamos que todos los sinópticos hacen notar que "el Hijo del hombre... vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles" (así Mc 8,38; Mt 16,27; y Mt 25,31 en la descripción del juicio final; y Lc 9,26; cf. también San Pablo, 2Tes 1,7). ...

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La participación de los ángeles en la historia de la salvación

Catequesis del Papa durante la audiencia general del miércoles, 6 de agosto de 1986.

Tomado de: L┤Osservatore Romano.

... 6. También según la Revelación, los ángeles, que participan en la vida de la Trinidad en la luz de la gloria, están también llamados a tener su parte en la historia de la salvación de los hombres, en los momentos establecidos por el designio de la Providencia Divina. "┐No son todos ellos espíritus administradores, enviados para servicio en favor de los que han de heredar la salud?", pregunta el autor de la Carta a los Hebreos (1, 14). Y esto cree y enseña la Iglesia, basándose en la Sagrada Escritura por la cual sabemos que tarea de los ángeles buenos es la protección de los hombres y la solicitud por su salvación.

Hallamos estas expresiones en diversos pasajes de la Sagrada Escritura, como por ejemplo en el Salmo 90/91, citado ya repetidas veces: "Pues te encomendará a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos, y ellos te levantarán en sus palmas para que tus pies no tropiecen en las piedras" (Sal 90/91, 11-12). Jesús mismo, hablando de los niños y amonestando a no escandalizarlos, se apela a "sus ángeles" (Mt 18, 10) Además, atribuye a los ángeles la función de testigos en el supremo juicio sobre la suerte de quien ha reconocido o renegado a Cristo: "A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. El que me negare delante de los hombres, será negado ante los ángeles de Dios" (Lc 12, 8-9; cf. Ap 3,5). Estas palabras son significativas porque si los ángeles toman parte en el juicio de Dios, están interesados en la vida del hombre. Interés y participación que parecen recibir una acentuación en el discurso escatológico, en el que Jesús hace intervenir a los ángeles en la parusía, o sea, en la venida definitiva de Cristo al final de la historia (cf. Mt 24,31; 25,31.41).

7. Entre los libros del Nuevo Testamento, los Hechos de los Apóstioles nos hacen conocer especialmente algunos episodios que testimonian la solicitud de los ángeles por el hombre y su salvación. Así, cuando el ángel de Dios libera a los Apóstoles de la prisión (cf. Act 5, 18-20), y ante todo a Pedro, que estaba amenazada de muerte por la mano de Herodes (cf. Act 12, 5-10). O cuando guía la actividad de Pedro respecto al centurión Cornelio, el primer pagano convertido (Act 10,3-8); 11, 12-13), y análogamente la actividad del diácono Felipe en el camino de Jerusalén a Gaza (Act 8, 26-29).

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La caída de los ángeles rebeldes

Catequesis del Papa durante la audiencia general del miércoles, 13 de agosto de 1986.
Tomado de: L┤Osservatore Romano.

7. Como efecto del pecado de los progenitores, este ángel caído ha conquistado en cierta medida el dominio sobre el hombre. Esta es la doctrina constantemente confesada y anunciada por la Iglesia, y que el Concilio de Trento ha confermado en el tratado sobre el pecado original (cf. Ds 1511): dicha doctrina encuentra dramática expresión en la liturgia del bautismo, cuando se pide al catecúmeno que renuncie al demonio y a sus seducciones.

Sobre este influjo en el hombre y en las disposiciones de su espíritu ( y del cuerpo) encontramos varias indicaciones en la Sagrada Escritura, en la cual Satanás es llamado "el príncipe de este mundo" (cf. Jn 12,31; 14,30; 16,11) e incluso "el Dios de este siglo" (2 Cor 4,4). Encontramos muchos otros nombres que descirben sus nefastas relaciones con el hombre: "Belcebú" o "Belial", "espíritu inmundo", "tentador", "maligno" y finalmente "anticristo" (1 Jn 4,3). Se le compara a un "león" (1 Pe 5,8), a un "dragón" (en el Apocalipsis) y a una "serpiente" (Gén 3). Muy frecuentemente para nombrarlo se ha usado el nombre "diablo" del griego "diaballein" (del cual "diabolos"), que quiere decir: causar la destrucción, dividir, calumniar, engañar. Y a decir verdad todo esto sucede desde el comienzo por obra del espíritu maligno que es presentado en la Sagrada Escritura como una persona, aunque se afirma que no está solo, "somos muchos", gritaban los diablos a Jesús en la región de los gerasenos (Mc 5,9); "el diablo y sus ángeles", dice Jesús en la descripción del juicio futuro (cf. Mt 25,41).

8. Según la Sagrada Escritura, y especialmente el Nuevo Testamento, el dominio y el influjo de Satanás y de los demás espíritus malignos se extiende al mundo entero. ... Pensemos en esta fuerte afirmación del Señor: "Esta especie (de demonios) no puede ser expulsada por ningún medio si no es por la oración" (Mc 9,29) La acción de Satanás consiste ante todo en tentar a los hombres para el mal, influyendo sobre su imaginación y sobre sus facultades superiores para poder situarlos en dirección contraria a la ley de Dios.

No se excluye que en ciertos casos el espíritu maligno llegue incluso a ejercitar su influjo no sólo sobre las cosas materiales, sino también sobre el cuerpo del hombre, por lo cual se habla de "posesiones diabólicas" (cf. Mc 5,2-9). No resulta siempre fácil discernir lo que hay de preternatural en estos casos, ni la Iglesia condesciende o secunda fácilmente la tendencia a atribuir muchos hechos e intervenciones directas al demonio; pero en línea de principios no se puede negar que, en su afán de dañar y conducir al mal, Satanás pueda llegar a esta extrema manifestación de su superioridad. ...

9. ...La habilidad de Satanás en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del racionalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo. ...

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La victoria de Cristo sobre el espíritu del mal

Catequesis del Papa durante la audiencia general del miércoles, 20 de agosto de 1986.
Tomado de: L┤Osservatore Romano.

3. En esta fase histórica de la victoria de Cristo se inscribe el anuncio y el inicio de la victoria final, la parusía, la segunda y definitiva venida de Cristo al final de la historia, venida hacia la cual está proyectada la vida del cristiano. También si es verdad que la historia terrena continúa desarrollándose bajo el influjo de "aquel espíritu que - como dice San Pablo - ahora actúa en los que son rebeldes" (Ef 2,2), los creyentes saben que están llamados a luchar para el definitivo triunfo del bien: "No es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires" (Ef 6,12). ...

4. La lucha, a medida que se avecina el final, se hace en cierto sentido siempre más violenta, como pone de relieve especialmente el Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento (cf. Ap 12, 7-9). Pero precisamente este libro acentúa la certeza que nos es dada por toda le Revelación divina; es decir, que la lucha se concluirá con la definitiva victoria del bien. En aquella victoria, precontenida en el misterio pascual de Cristo, se cumplirá definitivamente el primer anuncio del libro del Génesis, que con un término siginificativo es llamado proto-Evangelio, con el que Dios amonesta a la serpiente: "Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer" (Gen 3,15). En aquella fase definitiva Dios, completando el misterio de su paterna Providencia, "liberará del poder de las tinieblas" a aquellos que eternamente ha "predestinado en Cristo" y les "transferirá al reino de su Hijo predilecto" (cf Col 1, 13.14). Entonces el Hijo someterá al Padre también todo el universo, para que "sea Dios en todas las cosas" (1 Cor 15,28).

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"Estableceré hostilidades...":
el hombre implicado en la lucha contra las fuerzas de las tinieblas

Catequesis del Papa durante la audiencia general del miércoles, 10 de diciembre de 1986.
Tomado de: L┤Osservatore Romano.

3. ... "El Señor Dios dijo a la serpiente: Por haber hecho eso serás maldita... Esteblezco enemistades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón (Gén 3,14-15)

5. Según el Gén 3, 9-15, el primer pecado del hombre es descrito sobre todo como "desobediencia", es decir, oposición al mandamiento que expresa la voluntad del Creador.

7. El Concilio Vaticano II se pronuncia sobre este tema de forma muy clara: "A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar continuamente para acatar el bien, y sólo a costa de grandes esfuerzos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en sí mismo" (Gaudium et spes, 37)

9. ... el hombre ... está implicado y "como aherrojado entre cadenas" (siempre según el Concilio: Gaudium et spes, 13) en el dinamismo oscuro de ese mysterium iniquitatis, que es más grande que él y que su historia terrena.

A propósito de ellos se expresa bien la Carta a los Efesios:

"Nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal, que dominan este mundo de tinieblas" (Ef 6,12)

Los Ángeles Custodios protegen a los hombres de los peligros físicos y los arropan en los peligros morales. La Biblia da testimonio de ello: nada de lo que afecta a los hombres deja a los ángeles indiferentes; todo lo que de un modo u otro afecta a la marcha de los hombres hacia su destino eterno interesa a los ángeles. Desencadenamientos de las fuerzas de la naturaleza, ataques de los animales, pasiones humanas, intrigas, conspiraciones, guerras, todo puede ser objeto de una intervención decisiva del ángel, desde el momento en que el destino eterno de los amigos de DIOS están en juego.

S. Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia

Edita: Amigos de los Ángeles, Monasterio de El PUEYO, E-22300 Barbastro (Huesca), Teléf. y Fax 974/31 09 34

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