ETIKA E

LOS ÁNGELES

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6-9-2001

1-5A52

¿Solo? nunca... – El Secreto de Pío XI

Joaquín Hernando Calvo CMF, Claretiano del Corazón de María, Amigos de los Ángeles, Monasterio del Pueyo, E-22300 Barbastro (Huesca).

“Dios dará orden sobre ti a sus ángeles
de guardarte en todas tus idas y venidas;
y ellos te llevarán en sus palmas
para que en piedra no tropiece tu pie;
pisarás sobre el áspid y la víbora,
hollarás al leoncillo y al dragón”.
(Salmo 90, 11-12)

Desde el primer instante de tu existencia Dios te designa un espíritu como su ángel que te guarde continuamente.

El te illumina con sus inspiraciones y sugerencias.

El te defiende de las asechanzas del ángel caído.

El se encarga de presentar al Señor tus peticiones.

El adora a Dios en ti, morada de la Trinidad.

El ve en ti a un miembro redimido de Cristo.

El te ama y cuida como a hijo de su Reina.

El te respeta como a coheredero del Reino.

El te acompañará al juicio particular.

El es un testigo insobornable de cuanto haces.

El te consolará en el Purgatorio.

El será tu compañero por toda la eternidad.

El te habla sin palabras y tú puedes hablarle.


S. S. Juan XXIII decía el 9-8-1961:

“Cada uno de nosotros tenemos nuestro Angel Custodio y cada uno puede conversar con los ángeles de los demás”.

Esta verdad de la fe católica la tenía tan clara que, años más tarde, escribía a su sobrina Angela:

“Cuando tengo que visitar a algún personaje importante para tratar asuntos de interés, requiero a mi ángel para que se ponga de acuerdo con el del alto personaje e influya en su disposición de ánimo. Es un bellísimo secreto que me confió el Santo Padre Pío XI, de santa memoria, y resulta muy eficaz”. (Cartas a mi familia. 1969).

También Mons. Escribá de Balaguer dice en el no 563 de “Camino”:

“Gánate al Angel Custodio de aquel a quien quieres traer a tu apostolado. Es siempre un gran ,cómplice´”.


Emplea tú también este bellísimo secreto. Busca la complicidad de quien nos dice San Pablo que tiene “la misión de asistir a los que han de heredar la salvación” (Hbr 1,14). Comunícate con los ángeles de tu medio ambiente y palparás los resultados.

·        Padre desbordado que te lamentas de que los hijos te hacen el vacío, aunque a veces la realidad es que no llenas el hueco;

·        Madre angustiada por la hija que no regresa de madrugada, aunque a veces te limitas a estériles lamentaciones;

·        Hijo que te quejas de incomprensión y de que no te entienden, aunque tratas pocas veces de comprender a tus padres;

·        Enfermo y anciano que sabes mucho de soledad y abandono;

·        Viuda y solitario desconsolado que ignoras siempre a quien está a tu lado;

·        Parado mordido por el desaliento o la impotencia del desempleo;

·        Enemistado hambriento de paz y amor;

·        Atrapado por la droga o el alcohol que quieres ser libre y feliz;

·        Conductor y viajero que os asusta la incógnita de la carretera;

·        Sacerdote, recuerda cómo los santos hablaban con los ángeles de sus encomendados y oyentes. ¿No será ese el secreto de su eficacia y de la tuya?

Habla con los ángeles de tu medio ambiente.
Ellos te pueden ayudar. Ellos te quieren ayudar.
Ellos tienen poder y misión de ayudar. Pero tienes que pedírselo insistentemente. Ellos no te quieren imponer su ayuda.

¿Tienes que someterte a una operación? Invoca a los ángeles de los médicos para que los iluminen en el diagóstico, de los cirujanos para que guien su pulso. de las enfermeras, de los vigilantes, de los visitantes...

¿Tienes que presentarte a un examen? Saluda a tiempo a los santos ángeles de los que elaboran las preguntas, de los componentes del jurado, de los correctores de las pruebas, de todos los implicados...

¿Necesitas un puesto de trabajo, una habitación, personal de confianza, etc.? Reza a los ángeles custodios de todas aquellas personas que pueden decidir,

porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guardan en todos los caminos.


En los terminales de línea de autobuses y en los aereopuertos hay filas de taxistas en espera de viajeros. Si estos no les dicen nada, ellos permanecen impasibles al pie de su vehículo. Pero si el viajero se dirige a ellos y les dice: ¿Por favor, puede llevarme a tal sitio?, inmediatamente meten la maleta en el maletero, le abren la puerta, y amablemente lo llevan a su destino.

Por la calle vemos a los guardias urbanos paseando como indiferentes al lado de los transeuntes. Pero si alguien te ataca o molesta, y pides ayuda enseguida acuden en tu auxilio, y se apresuran a defenderte o asistirte.

Igual podemos imaginarnos a los ángeles custodios. Van a nuestro lado, pero no intervienen mientras no recabemos su ayuda. Y es que Dios no impone sus gracias o su ayuda. El encomendó a sus ángeles tus idas y venidas, pero han de esperar tu “por favor”.


Unos ejemplos personalmente vividos en la convivencia diaria te animarán a este trato familiar con el compañero que Dios ha puesto a tu lado:

1.- En cierta ocasión un señor se lamentaba: “Padre, tengo una preocupación muy grande. Soy inválido; con mi pequeña pensión apenas puedo vivir. Se presenta la ocasión de alquilar un restaurante, pero el dueño no me lo quiere arrendar por mi deficiencia física. Mi esposa es excelente cocinera, mis tres hijos podrían servir las mesas y yo dirigir y llevar los libros; así toda la familia trabajaría”.

 - “Rece todas las noches, en familia, a los santos ángeles del dueño y demás implicados en el negocio. Si ustedes rezan con fervor, los ángeles solucionarán el asunto”.

Dos años después volvió el sacerdote al mismo pueblo, pero no recordaba al señor ni sus aspiraciones. El sí reconoció al sacerdote y le dijo:

“Padre, ya recibí el restaurante y anda muy bien. Todo fue algo extraordinario. Cada noche rezamos a los ángeles custodios de todos los interesados; por dos veces, el dueño nos rechazó diciendo: Necesito una persona que pueda trabajar perfectamente y yo pueda recibir mi dinero a su tiempo.

Yo, descorazonado, quería dejar la oración, pero mi esposa insistía: El restaurante aún no ha sido entregado a nadie; sigamos orando con confianza”.

Un buen día me encontré con el dueño en la calle y me dijo: “Usted es el hombre que desea administrar mi restaurante. Donde quiera que voy y donde quiera que estoy, tengo que pensar en usted. Quiero tener paz; venga esta tarde para firmar el contrato”.

Ahora con mayor motivo rezamos diariamente a los santos ángeles agradeciendo su poderosa intervención”.

Dios ha dado órdenes a sus ángeles
para que te guarden en tus caminos.


2.- “Padre, he caminado seis horas para contarle nuestra paz.

Vivimos en pieno campo.

Durante muchos años fuimos enemigos de nuestros únicos vecinos, tanto que parece como si nuestra vida consistiera en inventar tretas para fastidiarlos. Nuestra enemistad era cada vez más profunda, cuando llegó la misión al pueblo. Las dos señoras de casa nos confesamos con el mismo misionero y recibimos como penitencia rezar durante un mes una oración a los ángeles de los miembros de la otra familia. Así lo hicimos. Y al acabar el mes había acabado también nuestra enemistad. Nadie sabe cómo, pero ahora somos los mejores amigos. Los dos señores se ayudan en las faenas; las dos señoras, como dos buenas hermanas; y los criados se juntan para charlas y bromas, y los niños son los maigos más alegres y pacíficos. Y todo esto dura ya cuatro años.

Padre, por favor, predique con frecuencia: Donde haya enemistades, rezar cada día a los ángeles de la parte contraria”.

Dios ha dado órdenes a sus ángeles
para que te guarden en tus caminos.


En el Ritual Romano, en la fórmula de bendición de coches, barcos, aviones y toda clase de vehículos y edificios, nuestra santa Madre Iglesia encomienda a los Santos Angeles que protejan y guarden a cuantos fieles han de viajar o morar en ellos.

Cuando nos dispongamos, pues, a viajar, saludemos al ángel custodio del conductor, del capitán, del piloto, etc. Y pidámosle que siempre los ilumine en la maniobra precisa para evitar el accidente. A veces, una catástrofe depende de un milímetro o fracción de segundo. Si contáramos un poco más con estos invisibles compañeros de viaje, quizá el indice de accidentes en nuestras carreteras bajaría ostensiblemente.

Claro que siempre encontrarás en tu camino “gente enterada” o algún que otro “clérigo” que ante un accidente con dos vueltas de campana del coche en el que todos salen ilesos o un niño que cae de un quinto piso y no se hace nada, te dirán que es una “casualidad” o “un misterio de la naturaleza”. Tú mírales y sonríe. Bastante desgracia tienen.


3.- “Buenos días, señora N. N.! ¿Cómo está usted, y su esposo y su hijo? Hace años que no los veo”.

“¡Gracias!. Mi esposo murió hace ya dos años y mi hijo cayó en la guerra. Ahora estoy sola. Hace tiempo pido a los ángeles de los empleados públicos para lograr alguna pensión o subsidio, pero hasta ahora no he descubierto a qué oficina dirigirme para este asunto.”

“Es verdaderamente interesante que le encuentre en la calle después de tantos años.
So yo la persona encargada de la oficina de pensiones.
Me tiene que dar los datos y el resto corre de mie cuenta, a la feliz memoria de los dos difuntos a quienes recuerdo con cariño”.

Dios ha dado órdenes a sus ángeles
para que te guarden en tus caminos.


4. – „Padre, mi esposo no va todos los días al bar, pero cuando va, siempre llega tarde y bastante mareado. Un sacerdote me aconsejó rezar con diligencia a su ángel de la guarda y a los ángeles de todos sus compañeros de jarana.

Desde hace algún tiempo viene a las diez y no está borracho.

Me dijo hace poco: ,Tendré que ir al cardiólogo. Cuando llegan las 9,30 de la noche, no me encuentro bien, nada me gusta y noto como si algo me empujara hacia casa. Tiene que ser el corazón´.

,No, no, te conozco hace tiempo y no tienes nada en el corazón; ven siempre a casa tempranoy verás como te sientes bien´.

Mire, Padre: cada vez que mi esposo sale hacia el bar, yo me pongo a rezar el rosario doloroso en honor de todos los ángeles de los que están alrededor. Personalmente estoy convencida de que ese desasosiego que le entra a mi marido proviene de los Angeles”.

Dios ha dado órdenes a sus ángeles
para que te guarden en tus caminos.


Si tienes que insistir en tu petición a los santos ángeles de algunas personas, no pierdas el ánimo. Ellos no pueden ni quieren obligar nuestra voluntad. Los ángeles ni pueden quitar la cruz y el dolor que Dios envía para nuestra purificación; en ese caso fortalecen al hombre para superar la prueba.

Pero cuando el sufrimiento proviene de la maldad, mojigatería, falsedad, mentira, injusticia, tontería, envidia y celos de los hombres y no de la voluntad de Dios, los ángeles pueden ayudarnos y nos ayudan muy eficazmente si ponemos de nuestra parte lo necesario.

Prueba ahora mismo y te sorprenderás de su ayuda maravillosa.

Como punto final, unamos nuestras voces aquí en la tierra con los Angeles y todos los coros celestiales que no cesan de aclamar en el cielo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos; llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria. ¡Hosanna!.

Y aclamemos a la Reina de los Angeles a la que saludan: Llena de gracia, bendita entre todas las mujeres, Madre de Dios.

 

Joaquín Hernando Calvo CMF
Claretiano del Corazón de María
AMIGOS DE LOS ANGELES
Monasterio del Pueyo
E-22300 Barbastro (Huesca)
España

Con aprobación eclesiástica

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