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LOS ÁNGELES |
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Fray Luis de Granada |
Un solo Ángel mueve el Sol |
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Mas quč es toda la hermosura de
este mundo visible comparada con la de el invisible? Quč es toda la hermosura
de los cuerpos comparada con la de los Espiritus Angelicos, sino una estrella
comparada con el Sol? Un Angel, dice el Evangelista S. Joan (Apoc. 19.), que
viō en aquella su grande revelacion, con tan grande claridad, y hermosura, que
lo iba ā adorar, si el Angel no se lo estorvāra.
Pues si tan grande es la
hermosura, que excede todas las hermosuras visibles, qual serā aquella, que
contiene tambičn en sė la de las invisibles? Esto se podrā en alguna manera
entender, si consideramos la muchedumbre de los Angeles, y los grados, y orden
de sus perfecciones.
En numero son tantos, que
sobrepujan la muchedumbre de todas las especies criadas: de manera, que aunque no son infinitos, todavia son
innumerables; porque nadie puede contarlos, sino solo aquel, que cuenta la
muchedumbre de las estrellas, y llama ā cada una por su nombre. (Psal.146.)
Mas con ser tantos, estān de
tal manera ordenados, que el segundo tiene todas las perfecciones del
primero, y otra mas, con que diffiere de čl: como vemos en los grados, y
Dignidades de la Iglesia, donde la Dignidad superior tiene todo lo de la
inferior, y un grado mas, con que se differencia de ella.
Y de esta manera procede la
Hierarchėa Ecclesiastica, comenzando dende las Ordenes menores, y procediendo
por todos los grados Ecclesiasticos hasta el postrero, que es el Summo
Pontifice.
Pues esta mesma orden, que ay
en la Hierarchėa de la Iglesia militante, ay tambien en la triumphante: de
manera, que el primer Choro es de los que communmente se llaman Angeles.
El segundo es de los
Archangeles: los quales son en mayor numero que los Angeles; porque quanto son
mas excelentes los Choros, tanto es mayor el numero de ellos.
Y por esta mesma orden avemos
de subir por todos los nueve Choros, hasta llegar al postrero de los
Seraphines, que mas vecino estā ā Dios, y mas distante del primer Angel: el
qual tiene en sė solo las perfecciones, y virtudes de todos los otros Angeles, como
vemos acā que el hombre tiene en sė las virtudes, y perfecciones essenciales de
todos los otros animales, que son inferiores ā čl.
(Addiciones al Memorial de la
Vida Christiana, tomo Quarto, Madrid, 1730, p. 232s.)
*
Mas no bastō, Seņor, ā vuestra
Piedad emplear en nuestro servicio estas criaturas mas baxas, que estān acā;
sino tambien occupais en esto aquellas mas altas, que estān sobre los Cielos,
que son los Angeles: los quales tambien deputastes para nuestra utilidad, y
remedio. Gran dignidad es por cierto, tener tales ayudadores, tales
defensores, tales maestros, y tales medianeros. O si pudiesses včr, con quanta
alegria acompaņan los que oran, y con quanto cuidado velan sobre los que
pelean, y con quanta devocion presentan nuestras oraciones ā Dios: como
estimarias en mas este beneficio.
(Addiciones al Memorial de la
Vida Christiana, tomo Quarto, Madrid, 1730, p. 166)
*
O dichosa, y bienaventurada el
anima, que con estas quatro virtudes acompaņa su oracion: que son confianza,
humildad, perseverancia, y mortificacion de sus appetitos! Porque siempre alcanzarā del Seņor lo que le pidiere, y
le hallarā todas las vezes que le buscāre. Y como los Apostoles rogaron por la
Cananea, assi el Angel de la guarda rogarā por ella, y acabarā con el Seņor,
que le otorgue su peticion.
Bernardo (Serm. 31. sup. Cant.
ante med):
Muchas
vezes me acaesce, que estando mi anima suspirando, y haziendo oracion sin
cessar, y affligiendose con grandes deseos, aquel deseado, que assi se busca,
aviendo piedad del anima, que le desea, le sale al camino: la qual con la
experiencia de esta visitacion, y consolacion, dice con el Propheta (Thren.3.):
Bueno eres, Seņor, para los que esperan en ti, y para el anima, que te busca:
Mas el Angel, que es uno de los compaņeros del Esposo, y estā disputado por
ministro, y testigo de esta secreta visitacion, y salutacion de ambos, como se
alegra? Como se deleyta con la tal anima? y como bolviendose al Seņor, le dice:
Gracias te doy, Seņor de la Magestad, porque le cumpliste el deseo de su
corazon. Y bolviendose al anima, nunca cessa de solicitarla con secretos
movimientos, diciendole (Psal. 36.): Alegrate en el Seņor, y čl cumplirā las
peticiones de tu corazon.
Item
(Ibidem.): Espera en el Seņor, y guarda sus caminos: (Abac.2.) y si se tardare,
esperale, porque viniendo, vendrā, y no tardarā. Y bolviendose otra vez al
Seņor, le ruega por el anima, diciendole: Assi como el ciervo desea las fuentes
de las aguas, assi esta desea ā ti, Seņor. Esta anima te deseō en la noche, y
su espiritu con todas sus entraņas verlō por la maņana ā ti. Mira, Seņor, que
todo el dia tiene sus manos estendidas ā ti. Despidela, Seņor,
misericordiosamente; porque clama en pōs de ti (Matth. 15).
Fiel
intercessor por cierto, que sabiendo el Amor de ambas las partes, sin tener
zelo de esto, no busca su gloria, sino la de su Seņor: entreviniendo fielmente
entre la amada, y el amado, offreciendo deseos, y trayendo dones: despertando ā
ella, y aplacando ā čl.
Y
algunas vezes (aunque pocas) los viene ā carear, y representar uno ā otro, ō
recibiendo ā ella, ō trayendo ā čl. Porque como es domestico, y conoscido en el
Palacio, no teme que le cierren la puerta: y cada dia vee la cara del Padre.
Hasta aqui son palabras de S.
Bernardo.
(Addiciones al Memorial de la
Vida Christiana, tomo Quarto, Madrid, 1730, p. 449ss.)
*
Este es el dia, en que
cantan los Angeles por la conversion del peccador: y se alegra la piadosa
Muger con la pieza de oro hallada : y hace fiesta el buen Pastor por la oveja
cobrada : y lloran los demonios por la presa robada. Este es el dia, en
que el Padre Eterno recibe al hombre por hijo, y el Hijo por hermano, y el
Espiritu Sancto por su Templo, y los Angeles por compaņero, y toda la Corte del Cielo por Ciudadano. Pues si
los Angeles cantan en este dia, como callarā mi boca? Como se enmudecerā mi
lengua?
(Addiciones al Memorial de la
Vida Christiana, tomo Quarto, Madrid, 1730, p. 195)
*
Sobre el hombre ponemos al
Angel: que tiene mas alto entendimiento, y es substancia espiritual, apartada
de toda materia. Y entre essos mismos Angeles ay orden:porque unos son de mas
noble, y perfecta naturaleza que otros: y siguiendo la sentencia de Sancto
Thomās (que es muy conforme ā la doctrina de Aristoteles) no ay dos Angeles
de igual perfeccion, con ser ellos innumerables: sino siempre uno es
essencialmente mas perfecto que otro.
(La Introducciķn del Symbolo de la Fe,
Madrid 1730, Primera Parte, p. 28)
... Pues es de saber, que la
naturaleza del Angel (segun la opinion del mismo Sancto Doctor) es ser
invariable en lo que una vez se determina. Porque assi como luego de
primera instancia entiende todo lo que puede entender: assi tambien estā fixo,
y constante en la primera voluntad, en que se determinō. Mas el hombre
no es assi, sino de naturaleza mudable, y vertible: porque assi como entiende
oy una cosa, y maņana otra contraria: assi oy tiene una determinacion, y
maņana otra: oy propone una cosa, y maņana se arrepiente de ella, y propone
otra. Y assi el hombre segun su naturaleza es capāz de arrepentimiento, y
penitencia, lo que no es el Angel. Y por esso la enfermedad de el hombre fue
capāz de remedio, y medicina, y no la del Angel. Con esto tambien se junta, que
si el Angel cayō, fue por su propria, y sola voluntad, sin que nadie le
tentasse, ni solicitasse al mal: pero el hombre, quando peccō, fue
provocado, y solicitado por su adversario ... (p. 830)
... si el Angel cayō, cayō
por su proprio peccado, que čl por sė mismo cometiō, sin que el peccado
ageno le perjudicasse.
(La Introducciķn del Symbolo de
la Fe, Madrid 1730, Parte Tercera, p. 831)
*
Del Sol:
Y sobre esta maravilla ay otra no
menor: y es, que un solo Angel es, el que aplicando su virtud ā esta tan
grande machina del noveno Cielo, la mueve dende el principio del mundo hasta oy
sin cessar, y sin cansar, y sin revezarse otro en este officio: y esto con
tan grande compās, que despues que el Criador le entregō este cargo hasta oy,
no perdiō un solo punto de este compās, ni por este cuidado pierde un punto de
la gloria, que goza, viendo la faz de su Criador.
Y por razon de este compās
aciertan los Astrologos muchos aņos antes los eclipsis de Sol, y de la Luna,
por ser tan regular, y tan infalible este movimientro. Pues qual es el Poder,
que ā una criatura diō tal poder? Quien no se
humillarā, y prostrarā, y se harā un gusarapillo delante de tan grande
Magestad? Quien tendrā ossadėa para
offender un tan poderoso Monarcha, y Seņor de Cielos, y tierra? Quien no verā,
con quanta razōn dixo aquel Angel en persona de Dios (Iudic.13.): Por quč
preguntas por mi nombre, que es admirable?
(La Introducciķn del Symbolo de
la Fe, Madrid 1730, Primera Parte, p. 362)