ETIKA E

LA ORACION

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6.8.1998

10G403

De las oraciones de los justos

Luis de Granada:Addiciones al Memorial de la Vida Christiana, Tomo Quarto, Madrid 1730, Tabla de las consideraciones de los beneficios Divinos, Cap. VIII. III., p. 213-217

PUES què dirè de la presteza, que, Señor, teneis en oìr sus oraciones, y cumplir sus peticiones? Y quantas vezes prometeis esto en las Escripturas Sagradas, para vencer con esto nuestra incredulidad, y desconfianza? En un lugar decìs: Què padre ay tan duro, que oidiendole su hijo pan, le dè una piedra (Luc.11.) : y pidiendole un huevo, le dè un escorpion? Pues si vosotros siendo malos, soleis hazer bien à vuestros hijos: quanto mas vuestro Padre, que està en los Cielos, darà el Espiritu bueno à quien se lo pidiere?

Y en otro lugar: Pedid, y recebireis, buscad, y hallareis: llamad, y abriros hàn. Porque todo aquel que pide, recibirà, y el que busca, hallarà, y al que llamarè, abrirle hàn.

Pues aun mucho mas declaran esto aquellas Divinas palabras, que el Señor dice por S. Joan: en las quales parece aver abierto de pàr en pàr las puertas de su Misericordia à todos sus amigos, quando dixo: Si permanecieredes en mi, (Ioan.15.) y mis palabras permanecieren en vosotros, todo lo que quisieredes, pedireis, y hazerse hà. Pudiera por ventura el corazon humano ( si le dieran à escoger) pedir merced mas unversal, donde à la voluntad del hombre se dà libertad, para que pida lo que quisiere: y Dios interpone la verdad de su palabra, para cumplirlo?

Todas estas son promessas del Evangelio, y no son differentes las de los Prophetas. En un lugar dice David: El Señor harà la voluntad de los que le temen (Psal. 144.), y oirà sus oraciones, y salvarlos hà. En otro dice (Psal.33.) : El Señor tiene puestos sus ojos sobre los justos, y sus oídos en las oraciones de ellos. En otro dice (Psal. 101.): Mirò el Señor en la oracion de los humildes, y no despreciò los ruegos de ellos.

A este mesmo tono canta el Propheta Isaìas, quando despues de aver declarado, con què genero de virtudes se sirve el Señor, promete al que con ellas le sirviere, diciendo: Entonces invocaràs el Nombre del Señor, y oìrte hà (Isai.58.): llamarle hàs, y responderte hà, diciendo: Vesme, aqui estoy presente. Y comi si esto fuera poco, vos mesmo, Señor, añadìs otra mayor presteza, tratando de vuestros siervos, quando por el mesmo Propheta decìs: Antes que me llamen, los oìrè (Isai,65.): en el mesmo tiempo que estuvieren llamandome los acudirè.

Muy duro es por cierto, Señor, y muy ciego, el que con tales palabras, y promessas no acaba de entender la grandeza de la Bondad, y Misericordia, que teneis para con vuestros siervos, y no trabaja, y muere por ser uno de ellos.

De la verdad de estas promessas dàn testimonio las vidas de los Sanctos. Y entre muchos exemplos, que para esto se pudieran alegar, traerè algunos, que al presente se me offrecen. Nuestro Padre Sancto Domingo, como dixesse à un familiar suyo, que nunca avia pedido à nuestro Señor cosa, que le negasse: oyendo esto el amigo respondiòle: Pide, pues, à nuestro Señor al Maestro Conrado, que es hombre de grandes letras, y vida; porque importarà esto mucho para la fundacion de tu Orden. El Sancto varon tomò esto à cargo, y la noche siguiente pidiòlo à nuestro Señor, y otro dia por la mañana, comenzandose el hymno de prima: Iàm lucis orto sydere: entrò aquel insigne varon por el Choro, y echandose à los pies del Sancto, pidiò el habito de su Orden: en la qual viviò, y perseverò sanctissimamente toda la vida. Pues quien no conocerà por aqui la beniginidad, y suavidad del Señor para con los buenos: y quan prompto, y aparejado està para oìr sus oraciones, y effectuar sus buenos deseos?

Pues què dirè de la presteza, con que oyò la oracion de la virgen Sancta Escolastica, hermana de S. Benito: la qual estando platicando dulcemente con el Sancto hermano de las cosas de Dios, y llegandose yà la hora de la noche, en que el Sancto se despedia, para bolver à su Monasterio, y rogandole instantemente la Virgen, que se quedasse alli aquella noche, para continuar la platica: como no pudiesse acabarlo con èl, no hizo mas que dexar caer el rostro entre las palmas de las manos, y hazer oracion à Dios, quando à deshora se rebolvieron los Cielos, y se levantò tan grande tempestad de torbellinos, y relampagos, que el Sancto fue forzado à perseverar toda aquella noche hasta la mañana en la platica comenzada.

No sè cierto, de què primero me aya aqui de maravillar: ò de la presteza, con que aquella infinita Bondad acude à hazer la voluntad de los suyos, no solo en las cosas de necessidad, sino tambien en las de su gusto, y consolacion: ò de la confianza de esta Sancta Virgen, que en tan breve espacio, y con tan breve oracion esperò, que el Señor rebolveria los cielos, y los elementos, para darle aquella consolacion. Què prendas tenia aquella anima Sancta de esta soberana Bondad, y què señales tan grandes del Amor para con ella: pues en tan breve espacio esperò sin alguna duda, alcanzar todo lo que queria! Què mas pudiera esperar una esposa de su esposo, ò un buen hijo de un padre muy amado?

Ni arguye menor confianza que esta, la de Sancta Catherina de Sena: à la qual pidiendo su confessor, que le alcanzasse perdon de sus peccados: y prometiendoselo ella, y demandando èl una bula de esso, y la bula era una grande contricion de ellos; la Virgen le prometiò lo uno, y lo otro. Y el dia siguiente fue tanto el dolor, que de ellos recibiò, que el corazon se le partia de dolor.

Pues què dirè de la confianza de Sancta Dorothea? A la qual dando à escoger el tyranno, ò adorar los idolos, ò morir con crueles tormentos, la Virgen respondiò, que queria morir para ir à coger rosas, y manzanas, en el Vergèl de su Esposo. Y dada contra ella sentencia de muerte, un official de el tyranno llamado Theophilo, escarneciendo de la Virgen, dixole: Dorothea, quando estuvieres en el Vergèl con tu Esposo, imbiame de essas rosas, y fruta, que decìs que ay en èl. Ella le prometiò de hazerlo assi. Y acabandola de degollar, vino luego un Angel, en forma de un niño muy hermoso, y traxole un cestico de rosas, y fruta, diciendole: Esta fruta te imbia Dorothea del Vergèl de su Esposo. Esto acaeciò por el mes de Hebrero. De lo qual espantado con mucha razon Theophilo, luego se hizo Christiano, y vino à morir por la Fè de Christo.

Mucho es de maravillar qualquier obra de estas, y mucho nos declara, de quan presta, y aparejada està aquella infinita Bondad, para hazer todo quanto le piden los buenos. Pero esta confianza tan grande, que ellos tienen en Dios, para prometer luego quanto les piden, declara mas de esta Bondad, de lo que por estas obras se descubre. Porque què prendas? Què muestras, y declaraciones de la Bondad, y Amor de Dios para con ellos, deben tener; quando con tanta facilidad, y verdad, y seguridad prometen, lo que es proprio de Dios. Lo qual en ninguna manera podrian hazer, sin aver precedido grandissimos argumentos, y testimonios, assi de aquella immensa, è infinita Bondad, como de la familiaridad, y Amor, que les ha mostrado. De estos exemplos podriamos traer otros innumerables, de que estàn llenas las historias de los Sanctos: mas esto basta para la brevedad de este discurso.

 

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