ETIKA E

LA IMITACIÓN DE CRISTO

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31-1-1999

10I 019

De como avemos de imitar espiritualmente el Mysterio de la Cruz

Luis de Granada: Addiciones al Memorial de la Vida Christiana, Tomo Quarto, Madrid 1730, Tabla de las Meditaciones de los mysterios de la vida de nuestro Salvador, Cap. XVIII. VI., p. 522 - 525

Dadme pues, Senor, gracia, para que pueda yo en alguna manera representar en mi vida el Mysterio de vuestra Sagrada Passion.

Y para esto poned primeramente sobre los hombros de vuestro siervo aquella suave Cruz, que es arbol de vida à todos los que la llevan : aquella Cruz, cuya anchura es la Charidad, y cuya altura es la Omnipotencia, y cuya profundidad es el abysmo de la Sabiduria: porque assi corra yo alegremente en pòs de vos, y lleve la carga de la Cruz, que mis enemigos pusieron sobre mi.

En aquella Cruz (que es en vos mismo) enclavad, Señor, mis pies, y manos, y conformadme todo con el Misterio de vuestra Passion.

Dadme, que me aparte de todos los deseos carnales, que vos aborreceis, y abraze todas las virtudes, que vos amais : y que en lo uno, y en lo otro no busque mi gloria, sino la vuestra.

Enclavad, Señor, en aquella soberana Cruz mi mano izquierda con el clavo de la templanza, y la derecha con el de la justicia.

Dadme, Senor, que siempre piense en vuestros Mandamientos, y que todos mis cuydados ponga en vos.

Y enclavad mi piè derecho en essa Cruz con el clavo de la prudencia : y que el piè izquierdo, que es mi sensualidad, estè tambien enclavado con el clavo de la fortaleza : para que la miserable felicidad de esta vida resvaladiza no enflaquezca, y debilite la virtud de mi espiritu.

Y porque en alguna manera se represente en mi anima la corona de vuestras espinas, dadme, que yo sea herido con la compuncion, y memoria de mis peccados, y con la compassion de los trabajos de mis proximos, y con el zelo de la gloria, y honra de vuestro Sancto Nombre.

Tambien deseo participar de la esponja llena de vinagre; para que de tal manera sea alumbrado mi entendimiento, que vea claro, como toda la gloria del mundo es mas vana que una esponja, y todos sus deleytes, y appetitos, mas azèdos que el vinagre.

Tal, Señor, me parezca el caliz dorado de Babilonia (Apoc. 17), que empozoña toda la tierra; para que no me embriague con su salsa, y engañosa dulzura, como suele engañar à aquellos, que llaman à la luz tinieblas, y à las tinieblas luz, y tienen lo dulce por amargo, y lo amargo por dulce.

Mas el vino mezclado con hiel tenga yo siempre por sospechoso, pues vos no lo quisistes beber: el qual vino figuraba la amargura de la embidia, y malicia de aquellos, que os crucificaban: la qual estè siempre lexos de mi.

Dadme, Senor, que pueda yo imitar essa vuestra Muerte, dadora de la vida, muriendo à los appetitos de mi carne, y viviendo segun la ley de el espiritu.

Y porque pueda yo en alguna manera gloriarme, que traygo plenariamente representada toda vuestra Passion en mi anima; assi como la insaciable malicia de vuestros enemigos atravesò vuestro cuerpo, despues de muerto, con una lanza, assi hiera, y traspasse mi corazon la virtud de vuestra palabra, que es mas penetradora que una lanza muy aguda; para que de mi lado derecho, en lugar de sangre, y agua, salga siempre vuestro Amor, y el de los proximos.

Y despues de esto, embolved, Señor, mi anima en una sabana limpia, y escondedme en vuestro Sepulchro, hasta que passe vuestro furor, y al tercero dia resuscital(d)a: esto es, despues del primer dia del trabajo, y del segundo, que es del castigo, en el tercero del Sabbado, que es el dia del descanso, tened por bien resuscitarme en compañia de todos vuestros hijos; para que veo yo vuestra cara, y sea lleno de alegria de vuestro rostro.

O Salvador mio, y Dios mio, venga, ruegoos, venga aquel dia, en el qual vea con los ojos, lo que confiesso con la boca : y finalmente alcance, lo que agora espero, y lo que como dende lexos saludo, y abrace con los brazos de mi anima, lo que agora deseo con todas mis fuerzas, y assi me vea sumido, y anegado en el mar de vuestra gloria.

O buen IESU, Redemptor de los perdidos, Salvador de los redemidos, esperanza de los desterrados, esfuerzo de los que trabajan, anchura del espiritu congoxado, dulce socorro, y suave refrigerio del anima llorosa, que corre en pòs de vos, unica alegria, y galardon de todos los ciudadanos del Cielo, fuente abundantissima de todas las gracias, generoso Hijo del Summo Dios : bendigan os, Señor, todas las cosas en lo alto del Cielo, y en lo baxo de la tierra.

Grande sois vos, y grande vuestro Nombre.

O hermosura clarissima, que nunca se marchita!

O claridad, y resplandor de la luz eterna!

Vida, que dà vida à todo lo que vive : luz que alumbra à todo lo que tiene lumbre : ante cuyo throno estàn millares de relampagos resplandecientes!

O eterno, substancial, inaccessible, clarissimo, y dulcissimo rio, que mana de aquella fuente escondida à los ojos de los mortales: cuyo nascimiento es sin principio, cuya profundidad es sin suelo, cuya altura es sin termino, cuya anchura no se puede escudriñar, y cuya pureza no se puede enturbiar!

Vos salistes del corazon altissimo de Dios, y de aquel abysmo impenetrable de su eternidad : vida de vida, lumbre de lumbre, eterno de eterno, immenso de immenso, y en todo igual à èl: de cuya plenitud, y abundancia participamos todos.

Vos, que sois fuente copiosa de gracia, tened por bien de mitigar el amargura da las aguas salobres del mar grande de este mundo con la dulzura de vuestra gracia : pues vos sois rio de olio de alegria, rio de vino purissimo, y arroyo de Charidad.

De vos, y de vuestro Padre procede el Espiritu Sancto Consolador, igual entre ambos, y union de ambos, que à ambos une con union de Charidad indivisible : el qual embiado à la tierra, todo lo hinche, todo lo conserva, y todo lo sustenta.

(Psal. 45.) Este es, Señor, aquel arroyo abundoso de deleytes (Apoc. 22.), de donde bebe aquella gloriosa, y delicada Ciudad de Hierusalèm : y embriagados los moradores de ella con esta maravillosa suavidad, y alegria, os cantan siempre hymnos, y cantares de alabanzas : con cuyas gotas os piden, Señor, que sean refociladas las gargantas secas de este vuestro pueblo desterrado.

Aved por bien, piadoso Padre, que los perrillos coman de las migajas, que caen de la mesa de su Señor.

Rociad, Cielos, dende lo alto, y las nubes lluevan sobre nosotros esse Justo, que nos ha de salvar.

Estas primicias de vuestro pueblo purgad, Señor, renovad, alumbrad, alegrad, y confirmad, è inflammad con esse fuego del Cielo, y juntad los corazones de los fieles con vos, para que todos sean uno, y una cosa sepan, una busquen, una alcancen : y assi bendigan à vos, Dios de los dioses, en Siòn: que vivìs, y reynais en los siglos de los siglos. Amen.

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