ETIKA E

MEDITACIONES

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2.1.1999

10M2A

Martes por la mañana

Fray Luis de Granada: Libro de la oración y de la meditación

Este día se ha de pensar en la oración del huerto y en la prisión del Salvador.

Acabada la cena, vino el Señor con sus discípulos al huerto que se dice Getsemani, y díjoles: Esperad aquí hasta que vaya allí y haga oración. Y tomando consigo a Pedro y dos hijos del Zebedeo, comenzó a temer y entristecerse, y díjoles: Triste está mi anima hasta la muerte; esperadme aquí y velad conmigo; y adelantóse un poquito de ellos postróse en tierra, y caído sobre su rostro, oró y dijo: Padre, si es posible, pase este cáliz de Mí, mas no se haga como Yo lo quiero sino como Tú. Y vino a los discípulos y hallólos durmiendo. Dijo a Pedro así: ¿No pudiste una hora velar conmigo? Velad y orad por que no entréis en tentación.

El Señor se fué con sus discípulos al monte Olivete a hacer oración, antes que entrase en la batalla de su pasión, para enseñarnos cómo

Porque, como dice San Gregorio,

 

10M2B

Martes por la noche

Fray Luis de Granada: Libro de la oración y de la meditación

Meditación de la condición y miserias de la vida humana

Dice la escritura que crió Dios al hombre del cieno de la tierra. ... Los reyes,los emperadores y los papas, por muy altos y esclarecidos que sean, cieno son. ¿De qué te ensorbeces, polvo y ceniza? ¿De qué te ensorbeces, paja y cieno?

Dime: ¿por qué se vela siempre un castillo, cuando está en frontera de enemigos? Mira que vale más tu ánima que todos los castillos y reinos del mundo. ¿Cómo no velas continuamente sobre tu ánima, pues no sabes cuándo ha de llegar su hora? Mira que tienes muchos enemigos, que día y noche andan por asaltarla.

No sólo es incierta nuestra vida, sino también frágil y quebradiza. Hoy verás un mancebo en lo más florido de su edad, con grandes fuerzas y con muy buen parecer: si esta noche le asalta una enfermedad, al otro día le verás con un rostro tan mudado, que el que antes parecía muy agradable y hermoso, ahora parece del todo miserable y feo.

Pues ¿qué diré los otros accidentes y mudanzas de nuestros cuerpos? A unos quebrantan los trabajos, a otros enflaqueze la pobreza, a otros tormenta la indigestión, a otros corrompe el vino, a otros debilita la vejez, a otros hacen mal los regalos, y a otros trae descoloridos la lujuria.

Imaginemos que estuviese un hombre colgado de un hilo delgado, y que tuviese debajo de sí un pozo muy profundo; de tal manera puesto, que en quebrándose aquel hilo, hubiese luego de caer en él. ... Pues tú, miserable, que osas contra las leyes de Dios perseverar tantos días y años en pecado, ¿cómo no miras que estás en este mismo peligro? En quebrándose este hilo tan frágil de la vida, estás para dar contigo en el profundo del infierno.

El hombre nunca permanece en un mismo estado. Tantas son sus mudanzas, cuantos accidentes se levantan a cada hora; porque cada uno le trastorna de su manera. Lo pasado le da pena, lo presente le turba y lo venidero le acongoja. Si no tiene hacienda, vive con trabajos; si la tiene, con soberbia; si la pierde con dolor.

Nuestra vida nunca para, ni se nos hace jamás gracia de una hora. ... Pues si no es otra cosa nuestro vivir sino caminar a la muerte; y si esta hora de muerte es también hora de nuestro juicio, ¿qué será luego no vivir, sino caminar al tribunal de Dios y acercarnos más a su juicio?

Pues ¿qué desvarío puede ser mayor que yendo actualmente a ser juzgado ir por el camino ofendiendo al que nos ha de juzgar y provocando más su ira contra nosotros?

Abre los ojos, miserable: mira el camino que llevas y adónde vas, y ten vergüenza o lástima siquiera de ti mismo, y considera cuán mal concuerda eso que haces con lo que vas a hacer.


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