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ETIKA E |
D. Félix Sardá y Salvany |
www.etika.com |
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49LB3D |
El liberalismo es pecado |
Barcelona 1887 |
El liberalismo es pecado, I. –
V., etc.
XIV.
Si en vista de esto es lícito
o no al buen católico aceptar en buen sentido la palabra «Liberalismo,» y
asimismo en buen sentido gloriarse de ser liberal.
PERMÍTASENOS sobre esto
trasladara aquí un íntegro un capítulo de otra obrita nuestra (Cosas del dia), en
que se da contestacion a esta singular consulta: Dice así:
“iVálgame Dios, amigo
mio, con las palabritas Liberalismo y liberal! Andas realmente enamorado de
ellas, y tráete ciego el amor como a todos los enamorados. ¿Qué inconvenientes
tiene su uso? Tantos tiene para mi, que en él llego a ver hasta materia de
pecado.
“No te asustes,
sino escúchame con paciencia. Vas a entenderme pronto y sin dificultad. Es
indudable que la palabra Liberalismo tiene en Europa en el presente siglo
significacion de cosa sospechosa y que no concuerda del todo con el verdadero
Catolicismo.
“No me dirás que planten el problema en términos
exagerados. Efectivamente. Me has de conceder que en la acepcion ordinaria de
la palabra, Liberalismo y Liberalismo católico son cosas reprobadas por Pio
IX. Prescindamos por ahora de los pocos o muchos que pretenden poder
continuar profesando un cierto Liberalismo, que en el fondo quizá no lo sea.
Pero lo cierto es que la corriente liberal en Europa y América, en el siglo XIX
en que escribimos, es anticatólica y racionalista. Pasa revista al mundo. Mira
qué significa partido liberal en Belgica, en Francia, en Alemania, en
Inglaterra, en Holanda, en Austria, en Italia, en las repúblicas
hispano-americanas y en las nueve décimas partes de la prensa española. Pregunta a todos qué significa, en el idioma
comun, criterio liberal, corriente liberal, atmósfera liberal, etc., y mira si de los
hombres que se dedican a estudios políticos y sociales en Europa y América, los
noventa y nueve por ciento no entienden por Liberalismo el puro y crudo
racionalismo aplicado a la ciencia social.
“Ahora bien. Por
más que tú y unas cuantas docenas más de caballeros particulares os empeñeis en
dar un sentido de cosa indiferente a lo que la corriente general ha sellado ya
con el sello de cosa anticatólica, es lo cierto que el uso, árbitro y norma
suprema en materia de lenguaje, sigue teniendo al Liberalismo como bandera
contra el Catolicismo.
“Por
consiguiente, aunque con mil distingos y salvedades y sutilezas logres formarte
para ti solo un Liberalismo que nada tenga de contrario a la fe; en la opinion
de los más, desde que te llames liberal; pertenecerás como todos a la gran
familia del Liberalismo europeo, tal como todos lo entienden; tu periódico; si
lo redactas, y lo llamas liberal, será en la comun creencia un soldado más
entre los que bajo esta divisa combaten de frente o por el flanco a la Iglesia
católica. En vano será que te excuses alguna que otra vez.
“Estas excusas y
explicaciones no las puedes dar todos los dias, que fuera cosa asaz pesada; en
cambio, la palabra liberal has de usarla en cada párrafo; serás, pues, en la
comun creencia nada más que un soldado
como tantos otros que militan bajo esta divisa, y por más que en tus adentros
seas tan católico como el Papa (como de eso se jactan algunos liberales), lo
cierto es que en el movimiento de las ideas, en la marcha de los sucesos,
influirás como liberal, y aun a pesar tuyo, serás un satelite que no podrás
menos que moverte dentro la órbita general en que gira el Liberalismo.
“iY todo por una
palabra! iVea V., no más que por una palabra! Sí, amigo mio. Esto sacarás de
llamarte liberal y de llamar liberal a tu periodico. Desengáñate. El uso de la
palabra, te hace casi siempre y en gran parte solidario de lo que se ampara a su
sombra. Y lo que a su sombra se ampara, ya lo ves y no me lo has podido negar,
es la corriente racionalista. Escrúpulo tendria yo, pues, en mi conciencia de
aceptar esta solidaridad con los enemigos de Jesucristo.
“Vamos a otra reflexion. Es tambien indudable que de los que leen tus
periódicos y oyen tus conversaciones, pocos estan en el caso de poder hilar tan
delgado como tu en materia de distinciones entre Liberalismo y Liberalismo. Es,
pues, evidente que una gran parte tomará la palabra en el sentido general, y
creerá que la empleas en igual sentido. Tu no tendrás esta intencion, pero
contra tus intenciones producirás este resultado, adquirir adeptos al error
racionalista.
“Dime ahora,
pues, ¿sabes lo qué es escándalo? ¿sabes lo qué es inducir l prójimo a error
con palabras ambiguas? ¿sabes lo qué es, por cariño más o menos justificado a una palabra, sembrar dudas,
desconfianzas, hacer vacilar en la fe a las inteligencias sencillas?
“Yo, a fuer de
moralista católico, veo en esta materia de pecado, y si no te abona una suma buena fe o algun otro atenuante,
materia de pecado mortal.
“Óyeme una comparacion. Sabes que ha nacido casi en
nuestros dias una secta que se llama de los viejos católicos. Ha tenido la humorada
de llamarse asi, y paz con todos. Haz cuenta, pues, que yo, que por la gracia
de Dios, aunque pecador, soy católico, y por añadidura soy de los más
viejos, porque mi Catolicismo data del Calvario y del cenáculo de Jerusaln, que
son fechas muy viejas; haz cuenta, digo, que fundo un periódico más o menos
ambiguo, y le llamo con todas las letras Diario viejo católico. ¿Dire mentira? No, porque lo soy en el buen sentido
de la palabra. Pero ¿a qué, me dirás tu, adoptar un título mal sonante, que es
divisa de un cisma, y que dará lugar a que crean los incautos que soy
cismático, y a que tengan un alegron los viejos católicos de Alemania, creyendo
qua acá les ha nacido un nuevo cofrade? ¿a qué, me dirás, escandalizar a los
sencillos? - Pero yo lo digo en buen sentido:- Es verdad, pero ¿no seria mejor
no dar lugar a que se crea que lo dices en sentido malo?
“He aquí, oues, lo que diria yo a quien se empeñase en sostener todavia
como inofensivo el dictado de liberal, que es objeto de tantas reprobaciones
por parte del Papa, y de tanto escándalo por parte de los verdaderos creyentes.
“¿A qué hacer gala de títulos que necesitan explicacion? ¿A qué suscitar sospechas que luego hay que
apresurarse a desvanecer? ¿A qué contarse en el número de los enemigos y hacer
gala de su divisa, si en el fondo se es de los amigos?
“iQue las palabras, dices, no tienen
importancia! Más de lo que te figuras, amigo mio. Las palabras vienen a ser la
fisonomia exterior de las ideas, y tu sabes cuán importante es a veces en un asunto
su buena o mala fisonomia. Si las palabras no tuviesen importancia alguna, no
cuidarian tanto los revolucionarios de disfrazar al Catolicismo con feas palabras; no andarian
llamándole a todas horas oscurantismo,
fanatismo, teocracia, reaccion, sino pura y sencillamente
Catolicismo, ni harian ellos por engalanarse a todas horas con los hermosos
vocablos de libertad, progreso, espiritu del siglo, derecho nuevo, conquistas
de la inteligencia, civilizacion, luces, etc., sino que se dirian siempre con
su propio y verdadero nombre: Revolucion.
“Lo mismo ha
pasado siempre. Todas las herejías han empezado por ser juego de palabras, y
han acabado por ser lucha sangrienta de ideas. Y algo de esta debió ya
pasar en tiempo de san Pablo, o previó el bendito Apóstol que pasaria en los
tiempos futuros, cuando dirigiendose a Timoteo (1 ad.Timot. VI, c. 20,
le exhorta a vivir prevenido, no sólo contra la falsa ciencia, oppositiones
falsi nominis scientiae, sino contra las simples novedades en la expresion
o palabra, profanas vocum novitates.
“¿Qué diria hoy
el Doctor de las gentes si viese a ciertos católicos adornarse con el adjetivo
de liberales, en oposicion a los que se llaman simplemente con el apellido
antigua de la familia, y desentenderse de las repetidas reprobaciones que sobre
esta profana novedad de palabras ha lanzado con tanta insistencia la Catedra
apostólica?
“¿Qué diria al
verles añadir a la palabra inmutable Catolicismo, ese feo apéndice que no
conoció Jesucristo, ni los Apóstoles, ni los Padres, ni los Doctores, ni
ninguno de los maestros autorizados que constituyen la hermosa cadena de la
tradicion cristiana?
“Medítalo, amigo mio, en tus intervalos lucidos, si alguno te concede la ceguedad de tu pasion, y conocerás la gravedad de lo que a primera vista te parece mera cuestion de palabras.
·
“Nó, no puedes ser católico-liberal,
ni puedes llamarte con este nombre reprobado,
aunque por medio de sutiles cavilaciones llegues a encontrar un medio secreto de conciliarlo con la integridad de la fe.
“Nó; te lo prohibe la caridad cristiana, esta santa caridad que estás a todas horas invocando, y que, segun comprendo, es en tí sinónima de la tolerancia revolucionaria. Y te lo prohibe la caridad, porque la primera condicion de la caridad es que no haga traicion a la verdad, que no sea lazo para sorprender la buena fe de tus hermanos menos avisados. No, amigo mio, nó; no puedes llamarte liberal.»
Y nada mas nos
ocurre decir aquí sobre este punto, completamente resuelto para un hombre de
buena fe. Además de que hoy los mismos liberales hacen ya menos uso que antes
de este apellido; tan gastado y desacreditado anda él, por la misericordia de
Dios. Más frecuente es todavia encontrar hombres que, renegando cada dia y cada
hora del Liberalismo, le tengan aún metido hasta los tuétanos, y no sepan
escribir y hablar y obrar sino inspirados por él. Estos son en el dia los más
de temer.
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Para facilitar la traducción en otras lenguas, modernizamos en partes del texto
un poco la grafía: en vez de ó o, en vez de á a.