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ETIKA E |
D. Félix Sardá y Salvany |
www.etika.com |
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49LB3E |
El liberalismo es pecado |
Barcelona 1887 |
El liberalismo es pecado, I. –
V., etc.
Liberalismus ist Sünde
Jene Abgeordneten, die sich zum Liberalismus bekennen,
sollen aufhören, sich Christen zu nennen!
XV.
Una observacion sencillísima que acabará de poner en su verdadero punto de
vista la cuestion.
Mil veces me he
hecho una reflexion que no sé cómo no les ha ocurrido cada dia a los liberales
de buena fe, si alguno hay que merezca aún esta caritativa atenuacion de su feo
apellido. Es la siguiente.
Tiene hoy todavía el
mundo católico en justo y merecido concepto de impiedad el calificativo de
librepensador, aplicado a
cualquier persona, periódico o institucion. Academia librepensadora, sociedad de
librepensadores, periódico escrito con criterio librepensador, son todavía
frases horripilantes y que les ponen los pelos en punta a la mayor parte de
nuestros hermanos, aún a los que afectan más desvío por la feroz intransigencia
ultramontana. Y sin embargo, véase lo que son las cosas y cuán necia
importancia se da por lo comun a meras palabras.
·
Persona, asociacion, libro o Gobierno a los que no
preside en materias de fe y moral el criterio único y exclusivo de la
Iglesia católica, son liberales.
Y se reconoce que lo son, y se
honran ellos con serlo, y nadie se escandaliza con eso más que nosotros, los
fieros intransigentes. Cambiad, empero, la palabra; llamadlos librepensadores.
Al punto os rechazan elepíteto como una calumnia, y gracias si no os piden
satisfaccion por el insulto. - Pero qué, amigos mios, cur tam varie? ¿
No habeis rechazado de vuestra conciencia, de vuestro gobierno o de vuestro
periódico o academia el veto absoluto de la Iglesia? ¿No habeis erigido
en criterio fundamental de vuestras ideas, y resoluciones la razon libre?
Pues, decís bien:
sois liberales, y nadie os puede regatear este dictado. Pero, sabedlo: sois con
eso librepensadores, aunque os sonroje tal denominacion. Todo
liberal, de cualquier grado o matiz que sea, es ipso facto, librepensador. Y todo
librepensador, por odiosa que sea y aún ofensiva a las conveniencias sociales
esta denominacion, no pasa de ser un lógico liberal. Es doctrina precisa y
exacta, como de matemáticas, y no tiene vuelta de hoja, como se suele decir.
Aplicaciones prácticas. Sois católico más
o menos condescendiente o resabiado, y perteneceis, por malos de vuestros pecados,
a un Ateneo liberal. Recogeos un momento, y preguntaos: ¿Seguiria perteneciendo
yo a ese Ateneo si mañana se declarase pública y paladinamente Ateneo librepensador? ¿Qué os dicen la conciencia y la vergüenza? Que nó. Pues
mandad que os borren de las listas de ese Ateneo, porque no podeis, como
católico, pertenecer a él.
Teneis un periódico, y lo leeis y dais a leer a
los vuestros sin escrúpulo, a pesar de que se llama y discurre como liberal.
¿Seguiríais suscrito a él si de repente apareciese en su primera página el
título de periódico librepensador?
Paréceme que de ninguna manera. Pues cerradle
desde luego las puertas de vuestra casa; el tal liberal, manso o fiero, .años há que era ni más ni menos que librepensador.
i Ah! iDe cuántas
preocupaciones nos corregiríamos con sólo fijar un poco la atencion en el
significado de las palabras! Toda asociacion científica, literaria o
filantrópica, liberalmente constituída, es asociacion librepensadora. Todo
Gobierno, liberalmente organizado, es gobierno librepensador. Todo libro o
periódico, liberalmente escrito, es periódico o libro de librepensadores.
Hacer
asco a la palabra y no hacerlo a la realidad por ella representada es
manifiesta obcecacion. Piénsenlo bien aquellos de nuestros hermanos que, sin
escrúpulo alguno de su o endurecida o demasiado blanda y acomodaticia
conciencia, forman parte de Círculos, Certámenes, Redacciones, Gobiernos u otra
clase cualquiera de instituciones erigidas con entera independencia del magisterio
de la fe. Tales instituciones son liberales y son por lo mismo librepensadoras.
Y a una agrupacion librepensadora no puede pertenecer católico alguno, sin
dejar de serlo por el mero hecho de aceptar como suyo el criterio librepensador
de la agrupacion consabida. Luego tampoco puede pertenecer a una agrupacion liberal.
i Cuántos católicos, no obstante, sirven muy
buenamente al diablo en obras de este jaez! ¿Se van convenciendo ahora de cuán
perversa cosa es el Liberalismo, y de cuán merecido es el horror con que
debe mirar un buen católico las cosas liberales, y de cuán justificada es y
natural nuestra feroz intolerancia ultramontana?
XVI.
¿Cabe hoy en lo del Liberalismo error de buena fe?
He hablado
arriba de liberales de buena fe, y me he permitido cierta frase de duda sobre si hay o
no hay in rerum natura algun tipo de esta rarísima familia. Inclínome a
creer que pocos hay, y que apenas cabe hoy dia en la cuestión del Liberalismo
ese error de buena fe, que podria alguna vez hacer excusable su profesion. No
negaré en absoluto que tal o cual caso excepcional puede darse, pero ha de ser
verdaderamente caso fenomenal.
En todos los
períodos históricos dominados por una herejía se han dado casos frecuentísimos
de algun o algunos individuos que, a pesar suyo, arrollados en cierta manera
por el torrente invasor, se han encontrado participantes de la herejía, sin que
se pueda explicar tal participacion más que por una suma ignorancia ó buena fe.
Forzoso es, no
obstante, convenir en que si algun error se presentó jamás con ningunas
apariencias que le hiciesen excusable, fué este del Liberalismo. La mayor parte
de las herejías que han asolado el campo de la Iglesia procuraron encubrirse
con disfraces de afectada piedad, que disimulasen su maligna procedencia.
Los Jansenistas, más hábiles que
ningun otro de sus antecesores, llegaron a tener adeptos en gran número, a
quienes faltó poco para que el vulgo ciego tribulase los honores sólo debidos a
la santidad. Su moral era rígida, sus dogmas tremendos, el aparato exterior de
sus personas ascético y hasta iluminado.
Añádase que la
mayor parte de las antiguas herejías versaron sobre puntos muy sutiles del
dogma, sólo discernibles por el hábil teólogo, y en que no podia por si propia
formar criterio la indocta multitud, como no fuese sometiéndose confiada al
criterio de sus maestros reconocidos. Por donde, era natural que caído en el
error el superior jerárquico de una diócesis o provincia, cayesen con él
igualmente la mayor parte de sus
subordinados que tenian depositada en su pastor la mayor confianza;
máxime cuando las comunicaciones, en otro tiempo menos fáciles con Roma, hacian
menos accesible a toda la grey cristiana la voz nunca errada del Pastor
universal. Esto explica la difusion de muchas antiguas herejías, que nos
permitirémos calificar de meramenle teológicas; esto da la razon de aquel
angustioso grito con que exclamaba san Jerónimo en el siglo IV, cuando
decia: Ingemuit universus orbis se esse arianum: «Gimió el mundo
entero asombrado de encontrarse arriano.» Y esto hace comprender como en medio
de los mayores cismas y herejías, como son los actuales de Rusia e
Inglaterra, es posible tenga Dios muchas almas suyas en quienes no está extinguida la raiz de la verdadera fe, por más que está, en su profesion
externa, aparezca deforme y viciada.
Las cuales, unidas al cuerpo místico de la Iglesia
por el Bautismo, y a su alma por la gracia interior santificante, pueden llegar
a ser con nosotros participes del reino celestial.
¿ Acontece esto con el Liberalisrno? ¿Presentóse envuelto con el disfraz de meras formas políticas; pero éste fué ya desde el principio tan transparente, que muy ciego hubo de ser quien no le adivinó al ruin disfrazado toda su perversidad. No supo contenerse en los embozos de la mojigatería y del pietismo con que le envolvia alguno que otro de sus panegiristas; rompió al momento por todo, y anunció con siniestros resplandores su abolengo infernal.
·
Saqueó iglesias y conventos; asesinó Religiosos
y clerigos, dió rienda suelta a toda impiedad; hasta en las imágenes más
venerandas cebó su odio de condenado.
Acogió al momento
bajo su bandera a toda la hez social; fué su precursora y aposentadora en todas partes la corrupcion calculada.
No eran dogmas
abstractos y metafísicos los nuevos que predicaba en sustitucion de los
antiguos; eran hechos brutales que bastaba tener ojos para verlos y
simple buen sentido para abominarlos. Gran fenómeno se vió en esta ocasion, y
que se presta mucho a sérias meditaciones. El pueblo sencillo e iliterato,
pero honrado, fué el más refractario a la novedad.
Los
grandes talentos corrompidos por el filosofismo fueron los primeros seducidos. El buen
sentido natural de los pueblos hizo justicia en seguida a los atrevidos
reformadores. En esto, como en todo, se confirmó que veían más claro, no los
listos de entendimiento, sino los limpios de corazon. Y si esto podia
decirse del Liberalismo en sus albores, ¿qué no se podrá decir hoy de él,
cuando tanta luz se ha hecho sobre su odioso proceso? Nunca error alguno tuvo en contra sí más severas condenaciones de
la experiencia, de la historia y de la Iglesia. Al que no quiera creer a ésta
como buen católico, han de forzarle aquéllas a que se convenza como hombre de
mera honradez natural.
El Liberalismo en
menos de cien años de reinar en Europa ha dado ya de sí todas sus frutos; la generacion
presente está recogiendo los últimos; que traen harto amargado su paladar y
perturbada su tranquila digestion. El argumento del divino Salvador que nos
encarga juzgar del árbol por sus frutos, rara vez tuvo aplicacion más oportuna.
Por otra parte, ¿no se vió muy claro
desde el principio cuál era el parecer
de la Iglesia ante la nueva reforma social? Algunos desdichados ministros de
ella fueron arrastrados por el Liberalismo a la apostasía; este era el primer
dato con que habian de juzgar los simples fieles de una doctrina que tales
prosélitos arrastraba.
Pero el conjunto
de la jerarquía, ¿cuándo no fué reputado con gran razon como enemigo del Liberalismo?
¿Qué significa el dictado de clericalismo con que se ha honrado por
los liberales a la escuela más tenaz enemiga de sus doctrinas, sino una confesion de
que la Iglesia docente fué siempre enemiga de ellas? ¿Por qué se ha tenido al Papa?
¿Por qué a los Obispos y curas ? ¿Por qué a los frailes de todo color? ¿Por qué al comun de las
gentes de piedad y de sana conducta? Por clericales siempre, es decir, por
antiliberales.
¿Cómo puede,
pues, nadie alegar buena fe en un asunto en que aparece tan claramente
deslindada la corriente ortodoxa de la que no lo es? Asi los que comprenden
claramente la cuestion, pueden ver las razones intrínsecas de ella; los que no
la comprenden tienen de sobra autoridad extrínseca para formar juicio cabal,
como debe formarlo en todas las cosas que se rozan con su fe un buen cristiano.
Luz no ha
faltado, por la misericordia de Dios; lo que ha sobrado son indocilidad,
intereses bastardos, deseo de ancha vida. No engañó aquí la seduccion que deslumbra
al entendimiento con falso resplandor, sino la qua le oscurece ensuciando
con negros vapores el corazon.
Creemos, pues, que salvas muy raras
excepciones, sólo grandes esfuerzos de ingeniosísima caridad pueden hacer que,
discurriendo segun rectos principios de moral, se admita hoy en el católico la
excusa de buena fe en el asunto del Liberalismo, particular mente
en los liberales teóricos.
etika.com: Para facilitar la traducción en otras
lenguas, modernizamos en partes del texto un poco la grafía: en vez de ó o, en
vez de á a.