ETIKA E

D. Félix Sardá y Salvany

www.etika.com
5-10-2004

49LB3E

El liberalismo es pecado
XV - XVI

Barcelona 1887

El liberalismo es pecado, I. – V., etc.

Liberalismus ist Sünde
Jene Abgeordneten, die sich zum Liberalismus bekennen,
sollen aufhören, sich Christen zu nennen!

XV.
Una observacion sencillísima que acabará de poner en su verdadero punto de vista la cuestion.

Mil veces me he hecho una reflexion que no sé cómo no les ha ocurrido cada dia a los liberales de buena fe, si alguno hay que merezca aún esta caritativa atenuacion de su feo apellido. Es la siguiente.

 

Tiene hoy todavía el mundo católico en justo y merecido concepto de impiedad el calificativo de librepensador, aplicado a cualquier persona, periódico o institucion. Academia librepensadora, sociedad de librepensadores, periódico escrito con criterio librepensador, son todavía frases horripilantes y que les ponen los pelos en punta a la mayor parte de nuestros hermanos, aún a los que afectan más desvío por la feroz intransigencia ultramontana. Y sin embargo, véase lo que son las cosas y cuán necia importancia se da por lo comun a meras palabras.

 

·        Persona, asociacion, libro o Gobierno a los que no preside en materias de fe y moral el criterio único y exclusivo de la Iglesia católica, son liberales.

 

Y se reconoce que lo son, y se honran ellos con serlo, y nadie se escandaliza con eso más que nosotros, los fieros intransigentes. Cambiad, empero, la palabra; llamadlos librepensadores. Al punto os rechazan elepíteto como una calumnia, y gracias si no os piden satisfaccion por el insulto. - Pero qué, amigos mios, cur tam varie? ¿ No habeis rechazado de vuestra conciencia, de vuestro gobierno o de vuestro periódico o academia el veto absoluto de la Iglesia? ¿No habeis erigido en criterio fundamental de vuestras ideas, y resoluciones la razon libre?

 

Pues, decís bien: sois liberales, y nadie os puede regatear este dictado. Pero, sabedlo: sois con eso librepensadores, aunque os sonroje tal denominacion. Todo liberal, de cualquier grado o matiz que sea, es ipso facto, librepensador. Y todo librepensador, por odiosa que sea y aún ofensiva a las conveniencias sociales esta denominacion, no pasa de ser un lógico liberal. Es doctrina precisa y exacta, como de matemáticas, y no tiene vuelta de hoja, como se suele decir.

 

Aplicaciones prácticas. Sois católico más o menos condescendiente o resabiado, y perteneceis, por malos de vuestros pecados, a un Ateneo liberal. Recogeos un momento, y preguntaos: ¿Seguiria perteneciendo yo a ese Ateneo si mañana se declarase pública y paladinamente Ateneo librepensador? ¿Qué os dicen la conciencia y la vergüenza? Que nó. Pues mandad que os borren de las listas de ese Ateneo, porque no podeis, como católico, pertenecer a él.

 

Teneis un periódico, y lo leeis y dais a leer a los vuestros sin escrúpulo, a pesar de que se llama y discurre como liberal. ¿Seguiríais suscrito a él si de repente apareciese en su primera página el título de periódico librepensador? Paréceme que de ninguna manera. Pues cerradle  desde luego las puertas de vuestra casa; el tal liberal, manso o fiero, .años há que era ni más ni menos que librepensador.

 

i Ah! iDe cuántas preocupaciones nos corregiríamos con sólo fijar un poco la atencion en el significado de las palabras! Toda asociacion científica, literaria o filantrópica, liberalmente constituída, es asociacion librepensadora. Todo Gobierno, liberalmente organizado, es gobierno librepensador. Todo libro o periódico, liberalmente escrito, es periódico o libro de librepensadores.

 

Hacer asco a la palabra y no hacerlo a la realidad por ella representada es manifiesta obcecacion. Piénsenlo bien aquellos de nuestros hermanos que, sin escrúpulo alguno de su o endurecida o demasiado blanda y acomodaticia conciencia, forman parte de Círculos, Certámenes, Redacciones, Gobiernos u otra clase cualquiera de instituciones erigidas con entera independencia del magisterio de la fe. Tales instituciones son liberales y son por lo mismo librepensadoras. Y a una agrupacion librepensadora no puede pertenecer católico alguno, sin dejar de serlo por el mero hecho de aceptar como suyo el criterio librepensador de la agrupacion consabida. Luego tampoco puede pertenecer a una agrupacion liberal.

 

i Cuántos católicos, no obstante, sirven muy buenamente al diablo en obras de este jaez! ¿Se van convenciendo ahora de cuán perversa cosa es el Liberalismo, y de cuán merecido es el horror con que debe mirar un buen católico las cosas liberales, y de cuán justificada es y natural nuestra feroz intolerancia ultramontana?

 

XVI.
¿Cabe hoy en lo del Liberalismo error de buena fe?

 

He hablado arriba de liberales de buena fe, y me he permitido cierta frase de duda sobre si hay o no hay in rerum natura algun tipo de esta rarísima familia. Inclínome a creer que pocos hay, y que apenas cabe hoy dia en la cuestión del Liberalismo ese error de buena fe, que podria alguna vez hacer excusable su profesion. No negaré en absoluto que tal o cual caso excepcional puede darse, pero ha de ser verdaderamente caso fenomenal.

 

En todos los períodos históricos dominados por una herejía se han dado casos frecuentísimos de algun o algunos individuos que, a pesar suyo, arrollados en cierta manera por el torrente invasor, se han encontrado participantes de la herejía, sin que se pueda explicar tal participacion más que por una suma ignorancia ó buena fe.

 

Forzoso es, no obstante, convenir en que si algun error se presentó jamás con ningunas apariencias que le hiciesen excusable, fué este del Liberalismo. La mayor parte de las herejías que han asolado el campo de la Iglesia procuraron encubrirse con disfraces de afectada piedad, que disimulasen su maligna procedencia.

 

Los Jansenistas, más hábiles que ningun otro de sus antecesores, llegaron a tener adeptos en gran número, a quienes faltó poco para que el vulgo ciego tribulase los honores sólo debidos a la santidad. Su moral era rígida, sus dogmas tremendos, el aparato exterior de sus personas ascético y hasta iluminado.

 

Añádase que la mayor parte de las antiguas herejías versaron sobre puntos muy sutiles del dogma, sólo discernibles por el hábil teólogo, y en que no podia por si propia formar criterio la indocta multitud, como no fuese sometiéndose confiada al criterio de sus maestros reconocidos. Por donde, era natural que caído en el error el superior jerárquico de una diócesis o provincia, cayesen con él igualmente la mayor parte de sus  subordinados que tenian depositada en su pastor la mayor confianza; máxime cuando las comunicaciones, en otro tiempo menos fáciles con Roma, hacian menos accesible a toda la grey cristiana la voz nunca errada del Pastor universal. Esto explica la difusion de muchas antiguas herejías, que nos permitirémos calificar de meramenle teológicas; esto da la razon de aquel angustioso grito con que exclamaba san Jerónimo en el siglo IV, cuando decia: Ingemuit universus orbis se esse arianum: «Gimió el mundo entero asombrado de encontrarse arriano.» Y esto hace comprender como en medio de los mayores cismas y herejías, como son los actuales de Rusia e Inglaterra, es posible tenga Dios muchas almas suyas en quienes no está extinguida la raiz de la verdadera fe, por más que está, en su profesion externa, aparezca deforme y viciada.

 

Las cuales, unidas al cuerpo místico de la Iglesia por el Bautismo, y a su alma por la gracia interior santificante, pueden llegar a ser con nosotros participes del reino celestial.

 

¿ Acontece esto con el Liberalisrno? ¿Presentóse envuelto con el disfraz de meras formas políticas; pero éste fué ya desde el principio tan transparente, que muy ciego hubo de ser quien no le adivinó al ruin disfrazado toda su perversidad. No supo contenerse en los embozos de la mojigatería y del pietismo con que le envolvia alguno que otro de sus panegiristas; rompió al momento por todo, y anunció con siniestros resplandores su abolengo infernal.

 

·        Saqueó iglesias y conventos; asesinó Religiosos y clerigos, dió rienda suelta a toda impiedad; hasta en las imágenes más venerandas cebó su odio de condenado.

 

Acogió al momento bajo su bandera a toda la hez social; fué  su precursora y aposentadora en todas partes la corrupcion calculada.

 

No eran dogmas abstractos y metafísicos los nuevos que predicaba en sustitucion de los antiguos; eran hechos brutales que bastaba tener ojos para verlos y simple buen sentido para abominarlos. Gran fenómeno se vió en esta ocasion, y que se presta mucho a sérias meditaciones. El pueblo sencillo e iliterato, pero honrado, fué el más refractario a la novedad.

 

Los grandes talentos corrompidos por el filosofismo fueron los primeros seducidos. El buen sentido natural de los pueblos hizo justicia en seguida a los atrevidos reformadores. En esto, como en todo, se confirmó que veían más claro, no los listos de entendimiento, sino los limpios de corazon. Y si esto podia decirse del Liberalismo en sus albores, ¿qué no se podrá decir hoy de él, cuando tanta luz se ha hecho sobre su odioso proceso?  Nunca error alguno tuvo en contra sí más severas condenaciones de la experiencia, de la historia y de la Iglesia. Al que no quiera creer a ésta como buen católico, han de forzarle aquéllas a que se convenza como hombre de mera honradez natural.

 

El Liberalismo en menos de cien años de reinar en Europa ha dado ya de sí todas sus frutos; la generacion presente está recogiendo los últimos; que traen harto amargado su paladar y perturbada su tranquila digestion. El argumento del divino Salvador que nos encarga juzgar del árbol por sus frutos, rara vez  tuvo aplicacion más oportuna.

 

Por otra parte, ¿no se vió muy claro desde  el principio cuál era el parecer de la Iglesia ante la nueva reforma social? Algunos desdichados ministros de ella fueron arrastrados por el Liberalismo a la apostasía; este era el primer dato con que habian de juzgar los simples fieles de una doctrina que tales prosélitos arrastraba.

 

Pero el conjunto de la jerarquía, ¿cuándo no fué reputado con gran razon como enemigo del Liberalismo? ¿Qué significa el dictado de clericalismo con que se ha honrado por los liberales a la escuela más tenaz enemiga de sus doctrinas, sino una confesion de que la Iglesia docente fué siempre enemiga de ellas? ¿Por qué se ha tenido al Papa? ¿Por qué a los Obispos y curas ? ¿Por qué a los frailes  de todo color? ¿Por qué al comun de las gentes de piedad y de sana conducta? Por clericales siempre, es decir, por antiliberales.

 

¿Cómo puede, pues, nadie alegar buena fe en un asunto en que aparece tan claramente deslindada la corriente ortodoxa de la que no lo es? Asi los que comprenden claramente la cuestion, pueden ver las razones intrínsecas de ella; los que no la comprenden tienen de sobra autoridad extrínseca para formar juicio cabal, como debe formarlo en todas las cosas que se rozan con su fe un buen cristiano.

 

Luz no ha faltado, por la misericordia de Dios; lo que ha sobrado son indocilidad, intereses bastardos, deseo de ancha vida. No engañó aquí la seduccion que deslumbra al entendimiento con falso resplandor, sino la qua le oscurece ensuciando con negros vapores el corazon.

 

Creemos, pues, que salvas muy raras excepciones, sólo grandes esfuerzos de ingeniosísima caridad pueden hacer que, discurriendo segun rectos principios de moral, se admita hoy en el católico la excusa de buena fe en el asunto del Liberalismo, particular mente en los liberales teóricos.

etika.com: Para facilitar la traducción en otras lenguas, modernizamos en partes del texto un poco la grafía: en vez de ó o, en vez de á a.

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