ETIKA E

MUNDO

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19.12.2002

51E3

San Francisco de Asis a los gobernantes de los pueblos

 

A todos los alcaldes y cónsules, jueces y gobernantes que hay en el mundo entero, y a todos los demás a quienes llegue esta carta, el hermano Francisco, su pequeñuelo y despreciable servidor en el Señor Dios, les desea salud y paz.

Consideren y reflexionen que el día de la muerte se aproxima. Por eso les ruego, con todo respeto que, no obstante el peso de sus responsabilidades, que les llevan a comprometerse y ocuparse en las cosas de este mundo, no se olviden del Señor ni se aparten de sus mandamientos a causa de ellas. Porque todos los que se olvidan de él y se apartan de sus mandamientos, son malditos y el Señor se olvidará de ellos.

Y cuando llegue el día de la muerte, todo lo que creían tener les será quitado. Y cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este mundo, tanto mayores tormentos padecerán en el infierno.

Por esto les aconsejo con insistencia, señores míos, que, poniendo en segundo lugar todo otro compromiso y preocupación, reciban con gran humildad y arrepentimiento el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo en memoria santa de él. Y, junto con el pueblo que les ha sido confiado, rindan al Señor tanto honor que, todas las tardes a través de un pregonero o cualquier otra señal, se exhorte a todo el pueblo a tributar alabanzas y acciones de gracias al Señor Dios omnipotente. Y si así no lo hicieran, sepan tendrán que dar cuenta ante nuestro Señor Jesucristo en el día del juicio.

Aquellos, en cambio, que conserven consigo y cumplan lo que les he dicho en esta carta sepan que son benditos del Señor Dios.

(Traducción: Riccardo Fullone. San Francisco de Asís: Escritos. Casa Editrice Francescana, Assisi, Edizioni Porziuncola, 1984, p. 83s.)

Belchite (Teruel), destruido en la Guerra Civil, Monumento Nacional, otra foto

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