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51E3 |
San Francisco de Asis a los
gobernantes de los pueblos |
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A
todos los alcaldes y cónsules, jueces y gobernantes que hay en el mundo entero,
y a todos los demás a quienes llegue esta carta, el hermano Francisco, su
pequeñuelo y despreciable servidor en el Señor Dios, les desea salud y paz.
Consideren
y reflexionen que el día de la muerte se aproxima. Por eso les ruego, con todo
respeto que, no obstante el peso de sus responsabilidades, que les llevan a
comprometerse y ocuparse en las cosas de este mundo, no se olviden del Señor ni
se aparten de sus mandamientos a causa de ellas. Porque todos los que se
olvidan de él y se apartan de sus mandamientos, son malditos y el Señor se
olvidará de ellos.
Y
cuando llegue el día de la muerte, todo lo que creían tener les será quitado. Y
cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este mundo, tanto mayores tormentos
padecerán en el infierno.
Por
esto les aconsejo con insistencia, señores míos, que, poniendo en segundo lugar
todo otro compromiso y preocupación, reciban con gran humildad y
arrepentimiento el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo en
memoria santa de él. Y, junto con el pueblo que les ha sido confiado, rindan al
Señor tanto honor que, todas las tardes a través de un pregonero o cualquier otra
señal, se exhorte a todo el pueblo a tributar alabanzas y acciones de gracias
al Señor Dios omnipotente. Y si así no lo hicieran, sepan tendrán que dar
cuenta ante nuestro Señor Jesucristo en el día del juicio.
Aquellos,
en cambio, que conserven consigo y cumplan lo que les he dicho en esta carta
sepan que son benditos del Señor Dios.
(Traducción: Riccardo Fullone. San Francisco de Asís:
Escritos. Casa Editrice Francescana, Assisi, Edizioni
Porziuncola, 1984, p. 83s.)

Belchite (Teruel),
destruido en la Guerra Civil, Monumento Nacional, otra foto