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Sudtirol dice
gracias a los activistas de los años sesenta
Bozen - Con un
manifiesto para el reconocimiento de la verdad histórica los Schützen
(cazadores tradicionales, tiradores) de Sudtirol han desencadenado una
explosiva polémica en la provincia de lengua alemana de Bozen en el norte de
Italia.
En el aniversario
de la muerte de Sepp Kerschbaumer, el primer líder de la guerrilla sudtirolesa
en los años sesenta, el distrito
de Bozen de los Schützen ha publicado un cartel con fotos del activista
católico y de un poste de corriente dinamitado y las palabras siguientes:
Südtirol sagt danke
für deutsche Schule, starke Wirtschaft, Wohlstand und vieles mehr!
1964 – 2004
40. Todestag des Freiheitskämpfers Sepp Kerschbaumer
Südtiroler Schützenbund Bezirk Bozen www.schuetzen.com
Sudtirol dice gracias
para la escuela alemana, una economía forte, bienestar y muchas cosas más!
1964 – 2004
40o aniversario de la muerte del luchador para la libertad Sepp
Kerschbaumer
Sociedad de cazadores de Sudtirol, distrito de Bozen www.schuetzen.com
Los Schützen (cazadores), una organización patriótica
de considerable influencia, tienen una tradición de muchos siglos. Contemporáneamente
con los rebeldes españoles luchaban entre 1790 y 1809 contra las tropas de
Napoleón – franceses, sajones, bávaros – y tres veces han vencido bajo el
comando de Andreas Hofer en el monte Bergisel de Innsbruck (Austria),
pero la última batalla han perdido. Los franceses fusilaron a Andreas Hofer en
Mantua en el año 1809. Hoy en la mayoría de los 116 pueblos de Sudtirol existen
compañías de Schützen. Bajo el fascismo estaban prohibidos. Desde hace unos
años tienen el permiso de disparar una salva en ciertas fiestas religiosas,
especialmente después de la misa del domingo del Corazón de Jesús. En la noche
de este domingo los jóvenes sudtiroles hacen fuegos, muchas veces en forma de
corazones o cruces, en muchas cumbres de la montaña como recordatorio a la
unidad del país Tirol.
El norte y el este de Tirol pertenecen a Austria. Después de la Primera
Guerra Mundial Italia ha recibido Sudtirol 1919 de los aliados como premio.
Aunque los italianos han recibido esta provincia en la mesa de Versailles y sin
un único tiro, los fascistas han costruído un grande Monumento de la Victoria
en Bozen que causa escándalo todavía hoy en la población de lengua alemana. En
la provincia de Bozen viven 470.000 habitantes: 300.000 de lengua alemana,
115.000 de lengua italiana (una gran parte son nietos de los trabajadores que
Mussolini en los años veinte había reasentado del Sur de Italia), 18.000
ladinos (hablan el viejo idioma raetoromano), 35.000 inmigrantes, muchos de Albania,
Bosnia, Marruecos, Pakistan).
Hoy día la provincia
de Bozen es una de la más ricas de Italia. La belleza de la montaña – el
monte más alto está el Ortler con 3900 metros, y famosos están los Dolomiten –
atrae a muchísimos turistas, especialmente de Alemania y de Austria. Hay
poquísima gente sin trabajo.
Con el cartel los
Schützen llamaban la atención del público sobre el hecho que sin los
atentados de los años sesenta los sudtiroleses hoy no podrían gozar de este
bienestar.
El alma de la resistencia en los años cincuenta
y sesenta contra la represión italiana era Sepp Kerschbaumer. Organizaba
todas las formas de protestas pacíficas, escribía cartas, hablaba con
políticos, hacía huelgas de hambre – todo sin éxito. Con el tiempo maduraba en
él la convicción que sin acciones directas la población tirolesa en Italia
perdería su identidad.
Por fin Sepp Kerschbaumer organizaba atentados con explosivos, pero
siempre contra cosas. Y esto es la unicidad de este guerrillero:
Estaba buen católico. La sua máxima era: iNo matar a hombres! Todos
sus compañeros tenían que respetarla. Sólo más tarde unos activistas de Austria
que participaban en las acciones querían agudizar la lucha, análogo a la lucha
de liberación en Argelia.
Antes de las acciones Sepp Kerschbaumer exhortaba a sus
camaradas del BAS (la organización de los activistas,
“Befreiungsausschuss Südtirol”): “Rezamos un Padrenuestro!”
Las tareas de
muchas acciones estaban postes de corriente porque el BAS quería dañar la zona
industrial de Bozen donde trabajaban miles de italianos, y también la Italia
septentrional. Los servicios
secretos de Italia, Checoslovaquia y de otros países se interesaban para la
lucha de los sudtiroleses y descubrieron Sudtirol como un campo de
maniobras. De varios atentados aún hoy nadie sabe si los autores estaban
sudtiroleses o sus amigos austríacos o alemanes o agentes italianos o
extranjeros.
Sea como fuera,
los póliticos en Bozen, Roma y Vienna se despertaron por los atentados, y
movidos por el eco internacional y para evitar una escalación, ellos se ponían
de acuerdo. El resultado estaba el “paquete” de 1969 con una autonomía
ampliada para los sudtiroleses (estatuto de autonomía de 1972).
Sin embargo, la
policía y la justicia italiana reaccionaban muy duros a los atentados. Muchos
sudtiroleses fueron torturados, y unos murieron. En Milán los jueces
condenaban 22 de los 68 sudtiroleses encarcelados a penas duras.
A Sepp
Kerschbaumer interrogaban dos días. Él en su humildad cristiana asumió
toda la responsabilidad para los atentados. Le condenaban a 15 años y 11 meses
de carcel.
En las prisiones
de Verona, Venecia y Trento rezaba cada día ocho rosarios, dos para sus
camaradas Franz Höfler y Anton Gostner que habían muerto en el cárcel después
de torturas. De vez en cuando hacía una huelga de hambre. El día 7 de diciembre
de 1964, Sepp Kerschbaumer, este guerrillero mártir, murió en el cárcel
de Verona con 61 años.
La historiadora
Dr. Margareth Lun de la Universidad de Innsbruck, autora del libro “Sudtirol
bajo la dominación NS 1943-1945” (en lengua alemana: NS-Herrschaft in Südtirol,
Die Operationszone Alpenvorland, Studienverlag Innsbruck 2004, 612 páginas),
dijo en Frangart, el pueblo natal del héroe, en una conferencia sobre Sepp
Kerschbaumer que su vida se distinguió por su confianza en Dios y su
espíritu de renuncia, sus privaciones, su sacrificio, su sensibilidad para
la injusticia, su bravura. “En muchas cosas puede servir de modelo
para nosotros. Es uno de los más grandes hijos de nuestro país natal”, dijo la
historiadora sudtirolesa.
Casi lo mismo
dijo el sacerdote que dos días más tarde celebraba la misa en la iglesia de St.
Pauls. Habían venido 2000 Schützen de todas partes de Tirol en uniforme. Marchaban
con toques de tambor hasta la iglesia. El Padre Rainald Romaner dijo que había
leído unas cartas de Sepp Kerschbaumer. Ese hombre no podría ser un
despreciador de hombres, un portador de la muerte. “Sepp Kerschbaumer ha tenido
una fe sencilla. Ha ensayado a vivir cada día su cristianismo, y se ha
mantenido firme. Conocía bien la Biblia. Sepp Kerschbaumer ha llevado la
caritas a la práctica. Como él tenemos que poner de acuerdo la fe y el
amor a la patria.”
El obispo Josef
Gargitter en los años
sesenta había aún hablado de los activistas como “fuerzas malvados y totalitarios”
y de “comunistas”.
En el cementerio
de St. Pauls hay una placa conmemorativa con los nombres de las víctimas
sudtirolesas: “Han vivido para la libertad y unidad del Tirol: Sepp
Kerschbaumer † 1964, Franz Höfler † 1961, Anton Gostner † 1962, Luis
Amplatz † 1964, Georg Klotz † 1976 (en el exilio en
Nordtirol), Kurt Welser † 1965.
Delante de la
placa Sepp Mitterhofer, jefe del Südtiroler Heimatbund, la organización
de los ex-combatientes para la libertad (Freiheitskämpfer), dijo que casi
todos los políticos solamente serían interesados en el poder y el dinero. Mitterhofer
reinvindicaba justicia para los camaradas del norte que como los sudtiroleses
(en parte amnestiados) han arriesgado su vida por amor al Tirol. Aún hoy, 40 o
30 años más tarde, aquellos no pueden entrar en Sudtirol porque en Italia son amenazadas de
detención. Son siete sudtiroleses que viven en el exilio en Alemania y Austria,
cuatro austríacos y tres alemanes.
Esto era la
historia de Sepp Kerschbaumer. El recuerdo es muy vivo. Este hombre es una
herida abierta en la política actual de Sudtirol. De la autonomía de Sudtirol
dicen en Bozen y Roma, en Bruselas y en Nueva York que sería una autonomía
perfecta, ideal, un modelo para todas las minorías étnicas del mundo. Ha venido
el Dalai Lama para elogiarla. Pero los activistas de los años sesenta querían (como hoy el partido
Union für Südtirol) la autodeterminación, no una autonomía. Si hoy día
viene una situación un poco crítica todos ven que esta autonomía tiene muchos
defectos y que no existe un fondeo (amarre) internacional. Y el peligro viene
hoy más de Bruselas (Ue) que de Roma.
Volvamos a los
carteles. Una empresa ha colgado los primeros 50 de los 350 ejemplares de
“Sudtirol dice gracias” ya antes del aniversario de la muerte de Kerschbaumer,
y precisamente seis carteles con la cara de Kerschbaumer y el poste de
corriente dinamitado delante del palacio de justicia de Bozen. El fiscal
Cuno Tarfusser, casado con una hija del “terrorista” Luis Amplatz,
inmediatamente dejó eliminar los carteles provocantes.
El periódico de
los italianos, “Alto Adige”, daba la alarma en primera página e
informaba sus lectores:
La Procura indaga sul “danke”. Aperta un´inchiesta sul poster con cui gli Schützen ringraziano i terroristi sudtirolesi per le azioni degli anni Sessanta. Condanna unanime dai partiti, il caso al ministro degli Interni. Potrebbe essere contestao il reato di istigazione a delinquere. Secondo gli storici le bombe “non servirono”.
Y en página 15: Manifesto shock, Tarfusser apre un fascicolo in
base alla segnalazione inviata dagli agenti della Digos. Il reato di apologia è
abrogato, ma potrebbe essere contesta l´istigazione a delinquere.
Condanna unanime dei partiti. Unica a schierarsi dalla parte dei tiratori
scelti è Eva Klotz (nota: Union für Südtirol, www.unionfs.com)
che se la prende con Durnwalder e Magnago (nota: el nuevo y el viejo jefe del
gobierno de la provincia de Bozen): “Hanno preso le distanze dagli attivisti:
un comportamento meschino”.
La hija del
activista Georg Klotz, Eva Klotz, diputada de la Union für (para)
Südtirol en el consejo provincial y llamada “la Pasionaria”, criticaba los
políticos sudtiroleses que se distanciaban del cartel. Solamente un diputado
sudtirolés en Roma, Karl Zeller, constitucionalista, admitió a los Schützen el
derecho de opinión.
La diputada
Micaela Biancofiore de Forza Italia, consultora del comisario europeo Franco
Frattini, exigía en una primiera reacción la disolución de los Schützen. El
asunto se hizo siempre más caliente.
La jefatura de
los Schützen tenía miedo, y después de su veto el distrito de Bozen tuve que retirar
los carteles.
(ETIKA E5ST0 - 12/2004 - etika.com)