Advertencia de los Discípulos de los Apóstoles de los Últimos Tiempos a todos, especialmente a los predicadores y confesores!
Warnung der Schüler der Apostel der letzten Zeiten an alle, besonders Prediger und Beichtväter!

ETIKA E98B11F

INFIERNO – HÖLLE

www.etika.com
27-6-2001

Francisco de Quevedo
(1580 – 1645)

Los de Dios es piadoso
Die Gott-ist-barmherzig-Höllenbewohner

Los Sueños, Las Zahurdas de Plutón. Die Träume, Die Schweineställe von Pluto.

*

Y llegando a un cárcel oscurísima, oí grande ruido de cadenas y grillos, fuego, azotes y gritos. Pregunté a uno de los que allí estaban qué estancia era aquella, y dijéronme que era el cuarto de los de: ¡Oh quién hubiera!

Und als wir zu einem äußerst finsteren Kerker kamen, hörte ich einen großen Lärm von Ketten und Fußfesseln, Peitschenhieben und Schreien. Ich fragte einen von denen, die sich dort aufhielten, um was für einen Ort es sich handle, und sie sagten mir, dass es das Verlies der „O hätte man doch!“ wäre.

 

“No lo entiendo, dije. ¿Quién son los de oh quién hubiera?”
Dijo al punto: Son gente necia que en el mundo vivía mal, y se condenó sin entenderlo, y ahora acá se les va todo en decir: ¡Oh quién hubiera oído misa! ¡Oh quién hubiera callado! ¡Oh quién hubiera favorecido al pobre! ¡Oh quién no hubiera hurtado!

“Ich verstehe nicht”, sagte ich. „Wer sind die ,O hätte man doch´?
Er sagte sogleich darauf: Es sind alberne (törichte) Leute, die auf der Erde schlecht lebten, und sie verurteilten sich, ohne es zu verstehen, und jetzt hier sagen sie in einem fort: O wäre man doch zum Gottesdienst gegangen! O hätte man doch geschwiegen! O hätte man doch etwas für den Armen getan! O hätte man doch nicht gestohlen!
(Aktueller Zusatz: O hätte man doch die Rinder in den Schlachthäusern ordentlich betäubt trotz aller EU-Richtlinien, damit die armen Tiere nicht lebendig bei vollem Bewusstsein zerschnitten werden, siehe ETIKA 61A9)

 

Huí medroso de tan mala gente y tan ciega, y di en unos corrales con otra peor. Pero admirándome más el título con que estaban aquí, porque preguntándoselo a un demonio, me dijo:

“Estos son los de Dios es piadoso.”

“Dios sea conmigo, dije al punto: ¿Pues cómo puede ser que la misericordia condene, siendo eso de la justicia? “Vos habláis como diablo”.

Ich floh furchtsam vor so schlechten und blinden Leuten und geriet in (eine Art) Schweineställe (unsaubere Orte) mit noch schlimmeren. Aber ich staunte mehr wegen des Titels, den sie trugen, denn als ich einen Dämon fragte, sagte er mir:

„Das sind die Gott ist barmherzig.“

„Gott sei mit mir“, sagte ich sofort. „Wie kann es sein, dass die Barmherzigkeit verdammt, da dies doch Angelegenheit der Gerechtigkeit ist? Ihr sprecht als Teufel.“

 

“Y vos, dijo el maldito, como ignorante, pues no sabéis que la mitad de los que están aquí se condenan por la misericordia de Dios; y si no, mirad cuántos son los que cuando hacen algo mal hecho y se lo reprenden, pasan adelante y dicen:

“Und ihr”, sagte der Verfluchte, „als Nichtswisser, denn ihr wisst nicht, dass die Hälfte derer, die hier sind, wegen der Barmherzigkeit Gottes verdammt sind; und wenn nicht, schaut, wie viele es sind, die, wenn sie etwas Böses tun und es sich vorwerfen, einfach weitermachen und sagen:

 

Dios es piadoso, y no mira en niñerías; para eso es la misericordia de Dios tanta; y con esto, mientras ellos haciendo mal esperan en Dios, nosotros los esperamos acá.”

Gott ist barmherzig und schaut nicht auf Kindereien; deshalb ist die Barmherzigkeit Gottes so groß; während sie Böses tun, hoffen sie auf Gott, wir aber erwarten sie hier. (Wortspiel unübersetzbar, spanisch esperar heißt hoffen und warten)

 

“Luego no se ha de esperar en Dios y en su misericordia?”, dije yo.
”No lo entiendes, me respondieron; que de la piedad de Dios se ha de fiar, porque ayuda a buenos deseos y premia buenas obras, pero no todas veces con consentimiento de obstinaciones; que se burlan a sí las almas que consideran la misericordia de Dios encubridora de maldades, y la aguardan con ellas la han menester, y no como ella es, purísima y infinita en los santos capaces della; pues los mismos que más en ella están confiados, son los que menos la dan para su remedio.

“Dann soll man nicht auf Gott und seine Barmherzigkeit hoffen?”, sagte ich.
“Du verstehst es nicht“, antworteten sie mir. „Auf die Barmherzigkeit Gottes soll man vertrauen, denn sie hilft bei guten Wünschen und belohnt gute Werke, aber nicht jedes Mal mit Zustimmung zu eigensinnigen Anliegen. Die Seelen, welche die Barmherzigkeit Gottes als etwas ansehen, was ihre Schlechtigkeiten zudeckt, verspotten sich selbst, und sie erwarten sie, wann sie sie brauchen, und nicht wie sie ist, von höchster Reinheit und unendlich in den Heiligen, die zu ihr fähig sind; denn dieselben, die am meisten auf sie vertrauen, sind diejenigen, die sie am wenigsten zu ihrem Heil aanwenden.

 

No merece la piedad de Dios quien, sabiendo que es tanta, la convierte en licencia, y no en provecho espiritual. Y de muchos tiene Dios misericordia que la merecen ellos; y en los más es así, pues nada de su mano pueden sino por favor, y el hombre que más hace es procurar merecérsela.”

Die Barmherzigkeit Gottes verdient nicht, wer - wohl wissend, daß sie so groß ist - sie in eine Erlaubnis verwandelt, und nicht in einen geistigen Nutzen.

 

Porque no os desvanezcáis y sepáis que aguardáis siempre al postrero día lo que quisiérades (así escrito en la nueva edición) haber hecho al primero, y que las más veces está pasando por vosotros lo que teméis que ha de venir, esto se ve y se oye en el infierno. ¡Ah lo que aprovechara allá uno destos escarmentados!

 

Don Francisco de Quevedo y Villegas, Cavallero de la Orden de Santiago, Señor de la Villa de la Torre de Juan-Abad: Sueños, y Discursos de Verdades Descubridoras de Abusos, Vicios, y Engaños, en todos los Oficios y Estados del Mundo. Valencia, 1628
Nueva edición: F. de Quevedo, Los Sueños, Selección, estudio y notas por Francisco Indurain, Catedrático de la Universidad de Madrid, octava edición, ilustrada.
Editorial Ebro, S. L., Zaragoza. Biblioteca Clásica Ebro. 1974, pág. 46s.

Die Übersetzung der Werke von Quevedo erscheint uns insgesamt sehr schwierig.