Los artistas catalanes, especialmente los poetas, son personajes que, como a los del Tirol, les bastan los estrechos límites de su tierra, por ello no trascienden, pues de hecho no quieren trascender y ese es su problema. Eligieron el catalán y eso les cerró muchos potenciales "lectores", pero esto a ellos no les importaba.
Catalunya, especialmente a principio de siglo ha tenido grandes artistas, creo que algunos de talla europea, y lo que es más importante, eran hombres de bien, eran hombres sanos, que amaban a la naturaleza, los animales y sobre todo a Dios.
- Uno de los más grandes poetas catalanes, Mossen Jacinto Verdaguer era sacerdote y dedicó la mayor parte de su obra poética a ensalzar la religión a Dios y a los santos. Tiene una hermosa serie de poesías titulada "Flores de María", en la cual dedica un verso distinto dedicado a cada flor.Tiene otra serie dedicada al Cielo, otra a la Eucaristía, otra a la vida de Jesucristo, etc. además de otras poesías profanas. Dedicar la obra poética a Dios era algo normal en el siglo XVII pero no en el XX o finales del XIX.
- Digno de mendición es Torras y Bagues. Hombre de gran cultura, creo que llegó a Obispo, estudió teología en Roma y entre sus obras hay que destacar "De nuestra filiación", "Los campesinos cristianos", "El amor típico" (contra la secularización del amor), contra la blasfemia, el culto de la carne, ideas que matan - ideas que vivifican, la ciencia del sufrimiento. Una serie de obras las dedicó al Rosario, así como a diversos temas religiosos. Sus obras completas abarcan varios tomos.
- Jaime Balmes
, otro religioso, escribió preferentemente en castellano. Vivió 38 años pero su obra fue prolífica: "La religión demostrada al alcance de los niños"; "El protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones con la civilización europea"; "El Criterio" - su obra más popular -, etc.
- Entre los políticos tengo que mencionar al Dr. Robert del que he escrito un pequeño libro hace poco. Este hombre ejemplar, médico de profesión, tenía entre sus pacientes a los hombres más importantes de su época - incluso al rey -, pero visitaba también a los obreros más pobres a los que no solo no cobraba, sino que dejaba debajo de la almohada el dinero necesario para comprar las medicinas recetadas. Fue alcalde de Barcelona pero dimitió solidarizándose con los comerciantes de la ciudad que se negaron a pagar más impuestos. Para él la sociedad se movía por principios de patria y religión, era un amante de los animales y presidió actos contra las corridas de toros.